Próximamente el número CINCO
Ya a la venta el número CUATRO

Pídelo via mail en admin@revistaatticus.es.

Último número

Descárgate el último número.  ¡Aquí!

Relatos salvajes
La venganza en el horizonte

relatos-salvajes-cartel-2

Ficha
Película: Relatos salvajes.
Dirección y guion: Damián Szifron.
Interpretación: Ricardo Darín (Simón), Óscar Martínez (Mauricio), Darío Grandinetti (Salgado), Rita Cortese (cocinera), Julieta Zylberberg (moza), Érica Rivas (Romina), Leonardo Sbaraglia (Diego).
Países: Argentina y España.
Año: 2014. Duración: 122 min.
Género: Comedia negra.
Producción: Hugo Sigman, Pedro Almodóvar, Agustín Almodóvar, Matias Mosteirin y Esther García.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía: Javier Juliá. Montaje: Damián Szifron y Pablo Barbieri.
Diseño de producción: Clara Notari.
Vestuario: Ruth Fischerman.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures Intenational España. Estreno en España: 17 Octubre 2014.

Sinopsis
La desigualdad, la injusticia y la exigencia del mundo en que vivimos producen que muchas personas se estresen o se depriman. Algunas de ellas explotan. Esta es una película sobre ellos. Vulnerables ante una realidad que súbitamente se altera y se torna impredecible, los personajes de Relatos salvajes cruzan la delgada frontera que divide la civilización de la barbarie. Una traición amorosa, el retorno de un pasado reprimido, o la violencia contenida en un detalle cotidiano, se presentan para impulsarles al vértigo de perder los estribos, al innegable placer de perder el control.

Comentario
Relatos salvajes aglutina seis pequeños relatos en forma de cortometrajes totalmente independientes entre sí pero con un denominador común: la pérdida del control. Veamos cada uno de ellos con una sinopsis y un breve comentario al margen.

Pasternak

Este es el relato que abre la cinta y que nos mete en harina incluso antes de los títulos de crédito. La acción se desarrolla en el interior de un avión. Un crítico musical (Dario Grandinetti –hay que ver como la sola presencia de este actor atrae al espectador-) entabla conversación con una pasajera que se encuentra al otro lado del pasillo. Según avanza la charla van descubriendo una serie de casualidades que abarcará a todo el pasaje.

A veces parece que todos se ceban en el más débil. Pero todo tiene un límite. Con un poco de imaginación y mucho delirio, el protagonista, ausente en la acción, realiza su venganza.

image53f51a938fc9c1.02193066

Las ratas

Un bareto de carretera es el punto de encuentro de una camarera y de un ocasional viajero. La camarera reconoce en el arrogante viajero a un «personaje» que hizo la vida imposible a su familia hasta el punto de tener que marcharse de donde estaban viviendo. La cocinera (Rita Cortese) le sugiere una «suculenta» manera de vengarse. Un episodio cortito pero muy potente.

Hay gente que está de vuelta de todo y creen que todo el que hace mal, debe de pagar por ello. Tratan de que la justicia impere a pesar de tener que utilizar unos medios pocos «ortodoxos», para alcanzar su objetivo.

523154

El más fuerte

Diego Iturralde (Leonardo Sbaraglia) conduce su flamante Audi por los parajes de Salta. Cuando se dispone a rebasar a un destartalado coche, este no le cede el carril de la izquierda impidiéndole el adelantamiento una y otra vez. Cuando al final lo consigue, Diego le dice de todo. Unos cuantos kilómetros más adelante el Audi sufre un pinchazo. A punto de finalizar el cambio del neumático, el «pelotudo» conductor del viejo cacharro (Walter Donado) aparece en el horizonte. La que se lía…

Este episodio trata de gente asocial que van por la vida a su puta bola. No respetan las más mínimas normas de convivencia. Y claro un buen día se topan con otra persona que precisamente no tiene eso, un buen día. En encuentro se transforma en una salvaje lucha de clase.

000069

Bombita

Un ingeniero especialista en demoliciones al término de su jornada se dispone a recoger una tarta para agasajar a su hija que celebra su fiesta de cumpleaños. Pero en el camino a casa, Simón Fischer (Ricardo Darín), se va a encontrar con la desagradable sensación de ver como la grúa se ha llevado su coche. Simón considera que su coche estaba bien aparcado (Don erre que erre) y que la señal o no existía o no era visible. Y ahí comienza su particular vía crucis con la administración y alguno de sus funcionarios.

El protagonista ha cumplido brillantemente un buen día. Ha sabido derrumbar unos viejos silos (brillantes imágenes), pero es incapaz de derrumbar la férrea burocracia. Un episodio que nos habla de la indignación que sentimos ante los abusos de poder (y la incomprensión). Todo tiene un límite.

Relatos_Salvajes_6

La propuesta

Mauricio (Óscar Martínez), un hombre de negocios al que parece ir muy bien la vida a juzgar por la mansión en la que reside su familia, ve como su tranquilidad se altera. Su hijo ha atropellado a una mujer embarazada y se ha dado a la fuga refugiándose bajo el ala de sus padres. El abogado de Mauricio enreda todo para intentar eludir la responsabilidad del hijo. Aparece en escena un fiscal ambicioso y un jardinero al servicio de la familia.

La corrupción está presente en muchos de los rincones de nuestra sociedad, pero parce ser que, lamentablemente, en la argentina es moneda muy corriente. La codicia es el motor de esta corrupción. Hay quien piensa que con dinero todo se puede solucionar. ¿Todo? ¿La impunidad también? ¿Dónde queda la conciencia y la ética?

RS11

Hasta que la muerte nos separe

Romina (Erica Rivas) y su marido celebran su boda rodeado de familiares y amigos. Un pequeño gesto del marido le hace sospechar que éste le ha sido infiel. Su iniciada nueva vida como esposa se derrumba ante la certeza del engaño. Romina no se puede controlar y se produce la gran hecatombe.

Otra situación estresante que desembocará en una batalla campal. Los nervios de una boda dejaran paso a la ira al conocer algún detallito que el novio obvio contar.

525062

El conjunto
Damián Szifron nos presenta una nueva película en forma de seis cortometrajes independientes. Hubiera sido la leche que los seis tuvieran un todo en común, un hilo argumental. Aquí ese denominador común radica en que casi todos los protagonistas se toman la justicia por su mano y manifiestan una violencia difícil de contener. Bien es cierto que con el capítulo final podemos encontrar una abrazadera que agrupa a todos y es esa propuesta de reconciliación que nos ofrecen sus protagonistas. Este joven realizador argentino (1975) tiene a sus espaldas unos cuantos cortos y dos largometrajes, El fondo del mar (2003) y Tiempo de valientes (2005). Dos comedias que cosecharon éxito de crítica y público logrando varios galardones. Szifron parece haberse inspirado en esta ocasión en la serie de televisión que realizó Steven Spielberg que llevaba por título Cuentos asombrosos que se emitió en 1985 durante dos años.
Relatos salvajes mantiene ese tono cómico, pero con mucha carga irónica, y mucha mala baba. Szifron es un gran observador de la vida y lo ha sabido plasmar. Las seis historias no brillan con la misma intensidad, pero logran un gran nivel. La primera es de las más cortas y las más flojita, aunque la resolución final constituye un buen prólogo. Y la última quizás es la más extensa, posiblemente la más desarrollada, pero con altibajos que desemboca en un hilarante final que penaliza el conjunto. Lo que habíamos visto merecía acabar de mejor forma.

07
El gran mérito de la cinta radica en el fiel reflejo de nuestra sociedad. Hay quienes piensan que vivimos en una sociedad enferma. Las diferentes estructuras están contaminadas. Jueces, funcionarios, policías, y otros trabajadores de los diferentes estamentos que se encargan de velar por el cumplimiento de la leyes parece que han encontrar la corrupción su modo de vida. Vivimos un autentico frenesí. Las ciudades están colapsadas por el tráfico. Gente que va y viene estresada porque no llega. ¿El destino? Pongan ustedes lo que quieran. Siempre tenemos prisa por llegar. Por recoger a nuestros hijos, por llegar puntual al trabajo, a nuestra cita. Por llegar. Y mientras nos olvidamos de vivir la vida. Nunca tenemos tiempo de vivir la vida, de estar en contacto con la naturaleza, de poder descansar sin hacer nada, absolutamente nada. Estamos preocupados, porque tenemos que trabajar para lograr un salario. Y si este falla se derrumba nuestro «solido» estado de bienestar. El mal humor se ha instalado en nuestras vidas. Hay quien lo lleva en la frente escrito y hay quienes lo dejan un poco aparcado. Pero en el momento en que salta la chispa, arde la hoguera como la misma noche de San Juan. El personaje de Leonardo Sbaraglia bien lo sabe. Él es un ciudadano más de este mundo. Parece que le va bien la vida. Ostenta un buen coche, buena ropa, es aparentemente un hombre tranquilo que va escuchando música clásica camino de su destino. Pero en un momento dado, un asocial, un hombre que pasa del mundo y que se caga en él, irrumpe en la vida de Diego (o de Enrique, Miguel, Félix, Luis o pongan ustedes su nombre). Y en principio te acobardas, y huyes para evitar el conflicto, pero te vuelves porque dices, este tío merece un escarmiento y a mí no me va a amargar la vida. Entonces representa a un hombre miedoso, pero encorajinado, altanero, pero cobardica y furioso, muy furioso. Y la cosa se les va de las manos y acaba en una tragedia. Su actuación es convincente, muy natural (esos golpes burdos, toscos, hasta con el extintor). Triste y real como la vida misma. El final es irónico. Resuelto de forma magistral (sobre todo en la frase de cierre): ¡la policía los confunde con unos amantes! Magnífico.
Este episodio es uno de los más logrados. Resume un poco lo que nos vamos a encontrar en Relatos salvajes. Gente corriente, en situaciones normales, pero que ante una complicación la decisión que toman va a volver esa situación mucho más compleja. Gente corriente que explota ante la pasividad de la administración ante nuestra justa reclamación. Se producen encuentros violentos protagonizados por personas que sacan su lado más oscuro al ser llevados al límite. Explotamos porque un funcionario se mofa de nuestra «osadía» o porque un impresentable se caga encima de nosotros o, porque nos quiere chulear, meter mano y, encima, pretender irse de rositas. Situaciones llevadas al límite pero que forman parte del paisaje urbano actual. Si me hubiera llamado el director le habría dado otros dos motivos para otros tantos episodios: el típico jeta que se te cuela en cualquiera de las filas que nos toca esperar, ya sea a pie o en coche (a estos últimos los tengo unas ganas locas de pillar) o el cabroncete que se intenta aprovechar de tu trabajo sin rendir cuentas. Son solo dos ejemplos. Lamentablemente el mundo está poblado de una fauna impresentable, llenos de mal humor y, encima, arrogantes.
El episodio de La propuesta es terrible. Apenas hay violencia física. Y sin embargo, en el fondo, subyace el lado salvaje de la civilización, pues todo aparentemente es civilizado, todo se verbaliza para poder llegar a un acuerdo («no nos vamos a manchar por unos cuantos dólares, ¿no?). La justicia se debilita a golpe de talonario.
La historia que pone fin a la cinta, a pesar de no proporcionar un final adecuado, tiene mucha fuerza y le da un toque almodovariano. Ofrece otra escena muy cotidiana y aunque disparatada basta consultar la hemeroteca para ver que alguna celebración ha acabado como el rosario de la aurora. Apenas nos preguntamos pero ¿Qué ha podido pasar? ¿Cuál ha sido el desencadenante cuando todo parecía ir a la perfección? Sea cual sea la razón Szifron lo ha sabido captar. La cortesía, las sonrisas, los falsos oropeles, los exquisitos modales y, en definitiva, la hipocresía deja paso a las tres «re»: recelos, rencores y reproches. Estalla la batalla entre familias y entre «amistades sospechosas». Humor y cinismo van de la mano en este episodio.
Cada episodio está dotado como un ejercicio de estilo propio, diferente uno del otro, con sus gamas de colores apropiadas y con un ritmo para cada uno. Ahí la dirección de Szifrón se muestra impecable, elegante, sutil, dinámica y atractiva. Es un gran maestro cuando apenas ha cumplido cuarenta años. Tiene todo un futuro por delante.
La música es obra de Gustavo Santaolalla. En algún pasaje nos recuerda a aquellos sonidos de Babel (mexicano Alejandro González Iñárritu, 2007) o Brokeback Mountain, (Ang Lee, 2005) que ya son identificados como su sello de autor. Se integra bien en las historias. En cuanto al trabajo de actores… ¿qué puedo decir? Magistrales los grandes pesos pesados como Darío Grandinetti (¡qué pena que esté en pantalla tan poco tiempo!), Ricardo Darín o Leonardo Sbaraglia y muy destacables actores o actrices menos conocidos por estos lares como Érica Rivas o Óscar Martínez.

2026761
Relatos salvajes es audaz al mostrarnos la naturaleza humana sin tapujos: somos violentos llegados la ocasión. Sales del cine con una cierta sensación de que algunos de estos protagonistas son los justicieros que hace falta en la sociedad. Ricardo Darín (su personaje) reclama un Defensor del Pueblo contra el abuso administrativo que no existe o que por pura burocracia es ineficaz. El de Leonardo Sbaraglia llamó a la policía ante el acoso y miedo que sentía por su agresor, pero la Ley no aparecía por ningún lado. Ni estaba ni se la esperaba. No podemos instigar a la violencia. No podemos hacer apología de ella. No. La justicia si es lenta… desanima y al final no cumple su misión. Total llega un arribista como el personaje de Óscar Martínez y compra las voluntades sepultando la honradez que se le supone a los funcionarios públicos. Así es como se vislumbra la venganza en el horizonte.
Relatos salvajes se presentó en el pasado Festival de Cannes de la mano de los hermanos Almodóvar y ha sido seleccionada para los Oscars y también los Goyas. También se pasea por diferentes festivales. En el de San Sebastián se llevó el premio del público a la mejor película europea. Y en Argentina no para de batir records de asistencia de público.
Estoy seguro de que Relatos salvajes será diseccionada por estudioso y distintos colectivos para extraer ese zumo agridulce. Tiene mucha pulpa. Voy a emplear una expresión que diría un argentino: Cuando termina Relatos salvajes sabés que la tenés que volver a verla.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

Marcador

 Fundación Mapfre. Exposición Sorolla y EE. UU.

Y Sorolla conquistó América…

 

“…And Sorolla’s eyes were opened to the revolution which was being effected in the history of modern painting”
“…Y los ojos de Sorolla se abrieron a la revolución que se estaba llevando a cabo en la historia de la pintura moderna”
Extracto de la introducción que redactó el escritor e hispanista galés Leonard Williams para el “Catálogo de Pinturas de Joaquín Sorolla y Bastida” del Art Institute of Chicago en 1911, bajo la dirección de la Hispanic Society of America. Después de haber contemplado en París y Berlín las obras de Bastien-Lepage y Von Menzel.

El conocimiento medio de una persona con nociones de Historia del Arte español nivel medio sobre Sorolla, se cimienta en “es el impresionista español, ¿no?” o “hay un museo en Madrid, ¿verdad?” o “ah, sí, los niños que juegan en la playa, ¡qué bonita estampa!”. Queramos o no, es así, y la Fundación Mapfre con la exposición “Sorolla y Estados Unidos” contribuye de manera excepcional a que el interesado y el aficionado a la Historia del Arte, cambie el concepto anquilosado que se tiene sobre el artista valenciano. No sólo fue pintor de élites, sino que su carrera abarcó muchos más campos y temáticas.

El pintor de la luz. Sí, pero también de las sombras. De las sombras históricas, pictóricas y psicológicas. Joaquín Sorolla y Bastida comenzó su formación artística a muy temprana edad en su Valencia natal. Huérfano de ambos padres, será su tío el que le proporcionará los medios para poder dedicarse en cuerpo y alma a lo que fue siempre su vocación: la pintura. Pronto ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y destacó por encima de sus compañeros en las materias de composición, disciplina y dibujo. Velázquez fue su gran “maestro” durante ese aprendizaje.
Pero si algo se puede destacar de Joaquín Sorolla es que ya desde muy joven era una persona cosmopolita y con don de gentes. Comenzó viajando a Madrid a conocer a los grandes maestros de la Escuela Española de Pintura. Estuvo también becado en Italia durante cuatro años por la Diputación Valenciana gracias a sus extraordinarias dotes como dibujante. Sus viajes serán cada vez más frecuentes a partir de este momento, y sus ansias de conocimiento, una vez terminados los estudios, le llevaron a Europa, a visitar las exposiciones que se realizaban en París o Berlín. En una de ellas conoció al pintor Aureliano de Beruete, que llegó a ser gran amigo suyo, y cuya pintura le inspiró en muchas de sus primeras obras (más adelante, Sorolla le haría uno de sus mejores retratos, y tras su fallecimiento, organizaría en su palacete de Madrid, actual Museo Sorolla, su primera exposición antológica). También frecuentó a los pintores franceses Bastien-Lepage o Von Menzel. Fruto de estos contactos iniciales nacen sus primeros cuadros importantes, que tienen un denominador temático común, el compromiso social y un fuerte arraigo a su tierra. Y una nueva tendencia que estaba naciendo en España, la pintura moderna, el Impresionismo.

 ¡¡Otra margarita!! Joaquín Sorolla y Bastida. 1892. Óleo sobre lienzo, 129.5 x 198.1 cm. Mildred Lane Kemper Art Museum, Washington University in Saint Louis. Donación de Charles Nagel en 1894

¡¡Otra margarita!! Joaquín Sorolla y Bastida. 1892. Óleo sobre lienzo, 129.5 x 198.1 cm. Mildred Lane Kemper Art Museum, Washington University in Saint Louis. Donación de Charles Nagel en 1894

A partir de 1890 comienza a enseñar su obra en las más famosas exposiciones europeas. Lienzos como ¡Aún dicen que el pescado es caro! (en el Museo del Prado) -una de mis pinturas favoritas-, ¡Triste herencia!, El algarrobo y ¡¡Otra margarita!! viajaron por las principales capitales de Europa. Los ojos más exigentes del contexto artístico de la época -críticos, artistas, marchantes y curiosos aficionados- se posaron en sus maravillosas pinceladas. El éxito y la fama no tardarían en llegar. Tanto fue así que en 1893 ¡¡Otra margarita!! obtuvo la medalla de honor en la World’s Columbian Exposition de Chicago. Sorolla comenzó a ponerse de moda. Y los mejores “dealers” norteamericanos compraban sus obras para decorar las casas y despachos de grandes magnates y familias burguesas de Nueva York, Saint Louis… Sorolla se convirtió en el nuevo conquistador de América.

Estas primeras representaciones reflejan la realidad cotidiana -en ocasiones devastadora- de los más marginados de la sociedad española a finales del siglo XIX. En ¡Triste herencia! se representa una escena que inyecta al espectador el mismo grado de ternura que de aflicción. Niños minusválidos, huérfanos, enfermos -muchos de ellos aquejados de polio, que causó estragos en esos años- se ayudan unos a otros, y son ayudados por un hermano de San Juan de Dios a bañarse en el mar. Velázquez está presente en la figura del religioso, y la pintura moderna en los contrastes lumínicos que se reflejan en los delgados cuerpecitos infantiles, así como en la paleta de color utilizada. Esta “masterpiece” ganó el Grand Prix de la Exposición Universal de París de 1900.

¡Triste herencia! Joaquín Sorolla y Bastida. 1899. Óleo sobre lienzo, 212 x 288 cm. Colección Fundación Bancaja, Valencia

¡Triste herencia! Joaquín Sorolla y Bastida. 1899. Óleo sobre lienzo, 212 x 288 cm. Colección Fundación
Bancaja, Valencia

Buena parte del éxito que tuvo Joaquín Sorolla y Bastida en Estados Unidos fue debida a dos personas que le apoyaron y que le encargaron obras de especial relevancia. Fueron los mecenas Archer Milton Huntington y Thomas Fortune Ryan. Ellos le presentaron a personalidades, le hicieron conocer el modo de vida americano, y supieron admirar su trabajo, valía y producción. Creo firmemente que Sorolla tenía don de gentes. Gran parte de su notoriedad fue debida a ello. Se ajustaba a los gustos imperantes del período que se estaba viviendo -el realismo social del que he hablado en el párrafo anterior es un ejemplo-, el retrato burgués, la España más folclórica, la España menos folclórica y más desconocida… Y los diferentes lugares de su país de origen. La Andalucía sosegada y casi desconocida para el turista extranjero, con sus vistas de la Alhambra o el Generalife; el Biarritz más exclusivo; el Mediterráneo luminoso y veraniego…

Baile en el café Novedades de Sevilla. Joaquín Sorolla y Bastida. Óleo sobre lienzo, 246 x 295 cm. Colección Banco Santander, Madrid (Joaquín Cortés)

Baile en el café Novedades de Sevilla. Joaquín Sorolla y Bastida. Óleo sobre lienzo, 246 x 295 cm. Colección Banco Santander, Madrid (Joaquín Cortés)

De este período -escasamente estudiado, por desgracia-, la exposición de Mapfre expone muchísimas piezas que hablan de los contactos que allí hizo. Retratos de nobles y de grandes personalidades norteamericanas. Como por ejemplo, el del Presidente de Estados Unidos, William Howard Taft. También el de Juliana Armour Ferguson, o el de Mrs. William H. Gratwick. Todos ellos tienen como denominador común que Sorolla ha sabido captar la profundidad psicológica de cada uno. La determinación en el ceño de uno, la incertidumbre en el gesto de la boca de la Señora Gratwick, el rictus de preocupación en los ojos de Ferguson… Con estas representaciones, se ganó al selecto público estadounidense, y le llovieron los clientes. Se adaptó a sus gustos, realizando un retrato refinado, con ecos románticos de Madrazo, y algo melancólicos como los de Singer Sargent. A partir de 1911, dejará fluir la pincelada y se mostrará más libertina, más expresiva y creativa.
Su relación con Huntington fue muy prolífica y fructífera. Gracias a él, vendió muchos cuadros en Estados Unidos. Tanto retratos, como paisajes o escenas cotidianas de una España desconocida, alejada del folclore y los tópicos -que por otra parte también gustaban- conocidos por los turistas extranjeros. El mar de Zarauz, que pintó en Bajo el toldo. Zarauz en 1910, y otras pinturas como El bote blanco. Jávea o Las dos hermanas, enamoraron al público al otro lado del charco. El luminismo del que hacía gala, su pincelada caprichosa y llena de color, la felicidad y la alegría que transmitían, hizo que su fama se extendiera y sus particulares “marinas” o escenas de playa se adquirieran a gran velocidad.

El bote blanco. Jávea. Joaquín Sorolla y Bastida. 1905. Óleo sobre lienzo, 105 x 150 cm. Colección particular, Estados Unidos

El bote blanco. Jávea. Joaquín Sorolla y Bastida. 1905. Óleo sobre lienzo, 105 x 150 cm. Colección particular, Estados Unidos

De la mano de Huntington vino también el encargo de la decoración de la biblioteca de la Hispanic Society of America en Nueva York. Debido a ello, dedicó diez largos años de su vida a la elaboración del proyecto, denominado también Visiones de España. Fue un trabajo arduo que le reportó notoriedad y fama. En la exposición se muestran los gouaches preparatorios que realizó Sorolla para este panel de alegorías.

De sus temporadas en la Gran Manzana se expone producción de Sorolla prácticamente inédita en España. Las vistas de la ciudad que lleva a cabo se encuentran influenciadas claramente por la aparición de la fotografía y la incipiente publicidad. Y se proyecta en los enfoques contrapicados, novedosos en las composiciones del valenciano. También sobresalientes son los delicados retratos que dibuja en los reversos de los menús de las cafeterías y hoteles de las ciudades que visita (Hotel Savoy en Nueva York y The Black Stone en Chicago). Son representaciones de los clientes que allí se sentaban, gente de la alta sociedad norteamericana. Sus perfiles o bustos son trazados con lápiz y apenas abocetados. Preciados retales del lado más desconocido del pintor.

Amaba a su familia, y lo demostraba en sus retratos, consciente o inconscientemente.

Boceto para la instalación Visiones de España en la biblioteca de The Hispanic Society de Nueva York. Joaquín Sorolla y Bastida. 1911-1912. Gouache sobre cartón, 21.6 x 43.3 cm. The Hispanic Society of America, Nueva York

Boceto para la instalación Visiones de España en la biblioteca de The Hispanic Society de Nueva York. Joaquín Sorolla y Bastida. 1911-1912. Gouache sobre cartón, 21.6 x 43.3 cm. The Hispanic Society of America, Nueva York

“Ya te he contado mi vida hoy, siempre digo lo mismo, pintar y amarte, eso es todo. ¿Te parece poco?”
Sorolla a Clotilde

Pintó a su esposa Clotilde en infinidad de ocasiones. Sus retratos inspiraron a otras damas, que le encargaron los suyos al “estilo Clotilde”. Clotilde sentada en un sofá o Clotilde con traje negro son dos exponentes de sus retratos familiares, junto con María en La Granja. En éste último el padre pinta a su hija María. Con ella vivió sus últimos años en Cercedilla (Madrid), y fue una de sus modelos favoritas, como apunta la comisaria de la exposición, Blanca Pons-Sorolla, supo “captar su carácter tranquilo e introvertido”. El cuadro fue adquirido por Huntington junto a Clotilde con traje blanco. Nunca se consideró a sí mismo un retratista, pero tuvo presente que hacer retratos le reportaba unos ingresos considerables. Y consiguió -solamente de Norteamérica- más de cincuenta encargos de retratos, sumados a todos los que pintó en España.

Clotilde con traje negro. Joaquín Sorolla y Bastida. 1906. Óleo sobre lienzo, 186.7 x 118.7 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Colección Catharine Lorillard Wolfe. Fondo Wolfe, 1909

Clotilde con traje negro. Joaquín Sorolla y Bastida. 1906. Óleo sobre lienzo, 186.7 x 118.7 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Colección Catharine Lorillard Wolfe. Fondo Wolfe, 1909

La Fundación Mapfre es, una vez más, pionera en muchos aspectos en el ámbito expositivo. Ha conseguido traer al público europeo obras que apenas habían sido expuestas en el país natal del pintor, y ha sacado a la luz una faceta poco estudiada de Sorolla: su trabajo en Estados Unidos. Después de visitar esta exposición, la mirada del espectador cambia. A mejor.

La exposición “Sorolla y Estados Unidos” se puede ver en la Fundación Mapfre de Madrid (sede Recoletos) desde el 26 de septiembre de 2014 hasta el 11 de enero de 2015. Ha sido organizada por el Meadows Museum, The San Diego Museum of Art y la Fundación Mapfre. Su comisaria, Blanca Pons-Sorolla, destaca que la contribución de The Hispanic Society of America ha sido crucial para su éxito y su puesta en funcionamiento, y que el proyecto se ha podido llevar a cabo gracias a la generosa donación realizada por The Meadows Foundation. Son 150 obras del valenciano apenas conocidas en Europa. La exposición cuenta con numerosos recuersos, audioguías en varios idiomas, audioguías para usuarios con discapacidad visual, y signoguías (que explican obras seleccionadas mediante la lengua de signos, y subtítulos). Además, se han puesto en marcha las visitas guiadas gratuitas, visitas para niños, escuelas, adolescentes y talleres didácticos. Cuenta también con una novedad, que es la visita “online” de la exposición, a través de internet y de forma gratuita sin salir de casa.

Si no podéis acercaros a Madrid, os dejo este enlace para realizar una visita virtual. Otra de las grandes inciativas de la Fundación Mapfre.

http://www.exposicionesmapfrearte.com/sorolla_estadosunidos/es/

 

Almudena Martínez Martín

Revista Atticus

 

Seminci 2014

Viernes 24. Guy Jenkin, Andy Hamilton. Alexandre Rockwell y Jean Becker. Chuchi Guerra y Luisjo Cuadrado

Última jornada con los últimos pases a concurso. La mañana arrancó con una comedia británica que se ha traducido al castellano como Nuestro último verano en Escocia. A continuación una experimental Little feet (Pies pequeños) y para concluir, por la tarde, la proyección de Unos días para recordar (Bon rétablissement!) película que será la encargada de cerrar la presente edición de la SEMINCI.

What We Did On Our Holiday (Nuestro último verano en escocia). Guy Jenkin, Andy Hamilton. Reino Unido.

Fotograma de la película Nuestro último verano en Escocia

Fotograma de la película Nuestro último verano en Escocia

Cinta muy divertida, alegre, sana, llena de luz, que ha puesto las sonrisas en los espectadores que abarrotaban la matinal del Teatro Calderón.
Doug y Abi (protagonizada por una esplendorosa Rosamund Pike) junto a sus tres pequeños diablos forman una familia que se tambalea. El matrimonio deja a un lado sus diferencias para poder realizar un viaja a Escocia para poder estar junto al abuelo (el padre de Doug) en su 75 aniversario. Tal vez esta sea el último ya que padece una enfermedad.
Es algo más que una comedia británica. Es un reflejo de la sociedad nuestra que padece el vértigo de la modernidad. Las prisas, las excesivas horas laborales con su largos traslados provocan una desatención en el cuidado de los niños. Cada hijo (dos niñas y un chico) representa un rol. La mayor de apenas doce años es incapaz de mentir, todavía vive sumida en la inocencia y lo apunta todo para tener en cuenta todas las farsas de cada uno. El medio es un friqui de Odin con su mitología vikinga. Vive en su mundo fantástico. Y la pequeña, una niña resalada que se toma su tiempo para narrar con pelos y señales cada acción de esta curiosa e hilarante familia. Es una toca pelotas y cuando algo no le agrada contiene la respiración hasta casi el desmayo (menuda es ella).
Toca varios temas como son la muerte, las relaciones familiares y algunos clichés sobre los ingleses y los escoceses.
El paisaje de las Tierras Altas de Escocia, junto al Mar del Norte, es otro de los protagonistas de esta película que toma ventaja en el reparto de los premios. Es una firme candidata a los premios.

Little feet (Pies pequeños). Alexandre Rockwell. Estados Unidos

Fotograma de la película Pies pequeños

Fotograma de la película Pies pequeños

Esta propuesta de uno de los directores independientes del cine americano había despertado mucha expectación, así como la presencia del director en la rueda de prensa posterior.
Es un brillante ejercicio de estilo con una puesta en escena magnífica, en blanco y negro rodada con una cámara de 16 mm que proporciona a la cinta una textura con mucho grano. Esta bella puesta en escena se extiende hasta los títulos de crédito finales. Narra la historia de dos niños que han perdido a su madre y su padre pasas olímpicamente de ellos. Ellos solos se tienen que buscar la vida. Al morir uno de los peces que celosamente cuidan en una pecera deciden buscar un compañero para el solitario pez. Para ello emprender una pequeña aventura urbana en busca, primero de un río y, posteriormente, el océano.
La historia no es muy sólida, parece carecer de guion. Y está rodada con muy poquitos medios. Los dos personajes son los propios hijos del actor. La fábula se debe a la hija mayor. Hay bastantes escenas muy poéticas. Algunas con algún claro homenaje a Jean Vigo (la lucha de almohadas con las plumas sobrevolando la habitación). Pensaba que esta sería la gran película de la SEMINCI (tenía que ser muy buena para proyectar en la sección de largos con apenas 60 minutos) pero me dejó un poco indiferente. Ojo, porque puede ser la sorpresa del palmarés.

Alexandre Rockwell en la rueda de prensa en el Teatro Calderón. Foto (con mucho grano) LJC

Alexandre Rockwell en la rueda de prensa en el Teatro Calderón. Foto (con mucho grano) LJC

Unos días para recordar (Bon rétablissement!). Jean Becker. Francia

Si empezamos con comedia, el día lo finalizamos de igual modo. Si acaso en esta nueva entrega del buen cine francés (número 1 en la taquilla gala) el humor es algo más ligero que en la cinta británica.
La línea argumental se puede resumir en que un cascarrabias que está cabreado con todo el mundo tiene un peculiar accidente tras el cual sale volando por el puente y va de cabeza al Sena. Un joven que se encontraba a orillas del río no duda en tirarse al agua para salvarlo.

Fotograma de la película Unos días para recordar

Fotograma de la película Unos días para recordar

Tras un par de días en la UCI recobra el conocimiento al igual que la mala baba. Tendrá que permanecer postrado por espacio de algunas semanas en el hospital.
Sin esposa y sin hijos recibirá unas inusuales visitas que le mantendrán entretenido mientras se le va suavizando el carácter.
Unos días para recordar es la encargada de poner el punto final a la presente edición. Esto será mañana, sábado, en la ceremonia de clausura. Una película amable que reforzará la sensación de salir del cine de buen rollito. Eso es lo que nos queda a nosotros: unos días para recordar las jornadas maratonianas de cine, cine del bueno, de autor. Ése es el marchamo que tiene el Festival Internacional de Cine de Valladolid. He visto películas bastante buenas, pero echo en falta ideas originales, nuevas propuestas arriesgadas o menos arriesgadas que hagan justicia a ese calificativo de «cine de autor». Espero que solo sea una crisis pasajera. Espero verles por los cines.

Belén Rueda, madrina de la 59 edición de la SEMINCI, en la gala de la inauguración. Foto: Chuchi Guerra

Belén Rueda, madrina de la 59 edición de la SEMINCI, en la gala de la inauguración. Foto: Chuchi Guerra

Luisjo Cuadrado
Chuchi Guerra
Revista Atticus

 

Seminci 2014

Jueves 23 Kuzu (El corderito) – Alguien a quien amarRastros de sándalo. Chuchi Guerra y Luisjo Cuadrado

Nueva jornada con tres películas de la sección oficial (las dos primeras a concurso). Y apenas quedan dos entregas para poner fin a esta nueva edición. Aún así queda toda la jornada de viernes y buena parte de la del sábado. Pero lo que es en la sección oficial casi está repartido todo el bacalao. Me imagino que mañana nos depara alguna grata sorpresa (así parece indicarlo la breve sinopsis). Por el patio de butacas no se ve alegría. Hay un sentir generalizado entorno a esta edición. No es para tirar cohetes precisamente. No es de las mejores. El ejemplo de hoy puede resumir un poco lo que ha sido esta edición. Propuestas interesantes pero que por algún cuestión no acaban de rematar. Es un quiero pero no puedo. No levantan pasiones.

 

Kuzu. El corderito. Turquía – Alemania

Fotograma de El corderito

Fotograma de El corderito

La cinta gira alrededor del acontecimiento que supone el paso a ese mundo adulto del pequeño Mert. Es la circuncisión. En todas estas ceremonias es tradicional asar un cordero. Pero la familia anda muy escasa de recursos. La hermana mayor de Mert le tiene atemorizado al contarle que si no tiene para ese fiesta sus padres tendrán que asar al corderito, que así cariñosamente es como se le conoce a Mert en la familia por ser el menor.
Este simpático film está realizado con mucha voluntad, con una magnifica puesta en escena con unos paisaje bucólicos, nevados, salvajes. Pero falla en eso que es tan difícil, cerrar bien una historia. El pintor no sabe cuando parar de dar pinceladas para dejar acabado su cuadro, el escritor duda de cuando liquidar su historia, cuando condenar a sus personajes y aquí el cineasta, quizás dejado llevar por no tener un sólido guion no cierra con acierto esta efectivista cinta. Una pena porque la historia en muchos momentos ha arrancado alguna carcajada con esa dualidad de la palabra corderito.

En du Elster. Alguien a quien amar. Dinamarca – Suecia. Del director Pernille Fischer Christensen.

Fotograma Alguien a quien amar

Fotograma Alguien a quien amar

Un afamado cantante Thomas Jacob (podríamos decir que el Leonard Cohen danés), regresa desde Los Ángeles a Dinamarca para grabar un CD. Su hija (con la que apenas tiene contacto) le llama para hablar con él y así presentarle a su hijo. Y comienza una difícil relación.
Este argumento ya lo hemos visto muchas veces. Más de lo mismo. Padre que tiene una hija, que a su vez tiene un hijo, Noa de 11 años. El padre no sabe ni quiere saber nada de su hija ni de su nieta. Y de repente se encuentra cara a cara con su pasado. Thomas es un hombre que no ha sabido hacer las cosas mejor. Tiene miedo a vivir tras haber traspasado la línea y haber visto la cara del lado más tenebroso. Ahora es incapaz de relacionarse. Lo mejor de la cinta la buena música que está presente en todo momento. Temas con unas sentidas letras. Esperábamos algún giro, pero este no llegaba. Todo ha resultado muy previsible. Una lástima porque el rostro de este actor/cantante y esa poderosa voz nos ha deparado un vermut bastante sabroso.

WRastros de sandalo

Rastros de sándalo. María Ripoll. España (fuera de concurso).

 
La acción inicial nos sitúa en la India. Una niña de apenas diez años se tiene que hacer cargo de su hermana recién nacida. Su madre ha muerto en el parto. A los tres años de la pequeña son separadas. Mina pierde el rastro de su hermana Sita. Años posteriores al alcanzar la fama como una gran actriz de cine, Mina quiere recuperar el rastro de la pequeña Sita.

Fotograma de Rastros de sándalo

Fotograma de Rastros de sándalo

La nueva entrega de María Ripoll nos ha dejado un poco indiferentes. Parecía que el lema de hoy, día dedicado a Turquía, era «más de lo mismo». Bien realizada, bien ambientada, pero algo manida en cuanto al tema. Hay una intención clara de ser muy complaciente con el espectador al buscar el final no ya feliz, sino sentimentalista. Muy «bonita» y con alguna situación algo forzada. Se salva el inicio «ficticio» (y no digo más para no desvelar detalles).

Luisjo Cuadrado

Chuchi Guerra

Revista Atticus

 

SEMINCI 2014

Miércoles 22. Risse im betton – Mita Tova y Parkolo, Chuchi Guerra y Luisjo Cuadrado

RIB_PLAKAT_RZ_02.indd

Hoy ha sido una de esas jornadas memorables. Bueno, a lo mejor un tanto exagerado, pero desde luego si que es para recordar. Se han proyectado tres películas para la sección oficial y las tres han sido en mayor o menor medida propuestas muy aceptables. A estos largometrajes he sumado la película del director Schöel Imamura que lleva por título Akai Satsui (Deseos impuros, 1964). Comentar las cuatro me llevaría algo más de cuatro horas. Por lo tanto voy a hacer una visión en conjunto. Cada una de ellas merece una reflexión. Si encuentro algo de tiempo por ahí intentaré desgranar algo más de cada una de ellas.

La mañana comenzó con la proyección del cortometraje húngaro Fa. Un título corto para una gran pieza de 15 minutos. Es como esos microrrelatos que te sorprenden por el final y te invitan a un repaso mental de lo que has visto y te dices: pero si te lo estaban avisando. Bastante bueno.
Tras este primer sorbo acometemos la película austriaca Risse in Beton (Grietas en el hormigón) de Umut Dag. Un terrible drama familiar que tiene como protagonistas a un joven que con apenas 35 años ya se ha pasado un tercio en la cárcel; y a un adolescente que se mete en trapicheos de drogas a las puertas de los colegios y las discotecas para poder pagarse una maqueta de un tema de rap y, también, para ayudar a su madre con la carga familiar. Una cinta dramática. Ves en la gran pantalla ese otro mundo que existe tras la esquina de cada barrio pero por el que no frecuentas porque allí no se te ha perdido nada, pero que mucha gente encuentra lo que busca: droga, sexo, y un mercado ilegal de lo que quieras. Son personajes que tratan de sobrevivir. Cada uno lleva su cruz. Una película muy bien ejecutada, con un sólido guion que te llega a estremecer. A la salida te preguntan ¿te ha gustado? Sí. Pero es que no lo dices muy convencido. Me ha gustado, pero no me gusta lo que veo. Muy recomendable para ciertos paladares.
A continuación había que poner un poquito de humor en la sala porque se estaba oscureciendo el día y eso que tan solo eran las 12 del mediodía.
Ya el corto inicial levantó bastantes carcajadas (por cierto, señores programadores de la SEMINCI ¿por qué no se emite un corto delante de cada película? Este año se proyectan bastante menos que, por poner un ejemplo, el año pasado). Mucha risa en tan solo 4 minutos. Una proeza de síntesis. Lleva por título Saludos cordiales y es alemán. Muy bueno.

Fotograma del cortometraje Saludos cordiales

Fotograma del cortometraje Saludos cordiales

La segunda película del día a concurso fue la israelí Mita Tova (La fiesta de la despedida). Comedia negra, o humor negro. Es la historia de unos dulces vejetes que deciden que algo hay que hacer con aquellas personas que sufren en la recta final cuando ya no tienen ninguna esperanza. Es decir, estamos hablando de la eutanasia. Es una película que te produce una extraña sensación. Es como si estás en la intemperie al aire libre un día de mucho frío. Y te resguardas y en ese sitio encuentras una estufa que te da aire caliente por la parte superior y un aparato de aire acondicionado emitiendo frío hacia los pies. Te están hablando de cosas muy serias, con las que conectas y cuando estás empatizando, van y te suelan un gag de humor fino, inteligente, del bueno. Tu cuerpo sufre un autentico shock. Me reí a carcajada limpia cuando estaba a punto de echar alguna lagrimita. Recibió muchas ovaciones. Estará en la terna final como candidata algún premio. Muy recomendable, pero como decía con la primera película, ojo porque el tema de los abueletes en la residencia deja mal cuerpo. Pero está ejecutada de forma prodigiosa y, también, con un buen guion y una sólida y convincente actuación de los protagonistas.

Fotograma de Mita Tova

Fotograma de Mita Tova

No se crean que todo vaya a ser cine. El buen aficionado se tiene que retirar a comer algo (uno tiene esa mala costumbre). Pero ojo, no vale meter un cocido entre pecho y espalda. A las 16h 15 te espera una película japonesa de 150 minutos y del año 1964. Lleva por título Deseos impuros y es del japonés Schöel Imamura. Se proyecta dentro del ciclo dedicado al coreano Bong Joon Ho, Espiga de Honor 2014. Por cierto en ese momento de la comida coincidí con el director y me estampó su firma en el programa de la SEMINCI.

Bonito recuerdo del programa con la firma del director Bong Joon Ho

Bonito recuerdo del programa con la firma del director Bong Joon Ho

WIMG_3126

Bong Joon Ho a su paso por la SEMINCI. Foto Chuchi Guerra

No era una copia buena. Tampoco son las mejores condiciones para verla, con los subtítulos a casi un metro por debajo de la pantalla (la versión es en japonés, subtitulada en ingles y por debajo en una pantalla que se pone para lo subtítulos en castellano). Claro que hay que ver las películas en versión original, pero leches, cuando entiendes el idioma. Te pierdes algún detalle de gestos, de expresiones, por estar mirando muy por debajo de donde el director ha planteado que sitúes la atención. Bueno a lo que vamos. Es una cinta de hace 50 años en la que te encuentras con planteamientos y ejecuciones técnicas que te preguntas que cómo lo habrán hecho, que qué moderno es eso, que eso lo has visto en tal o cual director reciente. Me gustó por esto último, más que por la historia en sí.

Fotograma de la película Deseos impuros

Fotograma de la película Deseos impuros

Por último, el pase especial para la prensa era una propuesta húngara que se traduce por Parking, del director Bence Miklauzic (1970). Tenía mis recelos por lo poco que había leído de ella en la sinopsis. Está ambienta en uno de esos típicos parkings que en realidad son un simple solar destartalado. Lo rige un hombre que responde al nombre de Legionario. Un señoritingo con un pedazo de Ford Mustang inmaculado acude a aparcar su preciado coche. Puedes aparcar donde quieras es lo que le dijo el Legionario. Pero el dueño del Ford elige una plaza bajo sotechado (la única que había) pero le dice que esa no está libre. Y ahí empieza el conflicto. Empezó de forma suave, con un protagonista muy parco en palabras. Las cosas fluyen de manera suave. Poco a poco nos van dando una información que terminará por cuadrar todo de forma natural. Toca muchos temas y no es de esas que te explican todo. Lo insinúa. Luchará por la Espiga de Oro a la espera de mejores largometrajes.

Fotograma de la película Parking

Fotograma de la película Parking

Luisjo Cuadrado
Chuchi Guerra
Revista Atticus


 Page 1 of 99  1  2  3  4  5 » ...  Last » 
Get Adobe Flash player