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Danza: Ballem¡ en la Casa de las Artes de Laguna de Duero (Valladolid)

IT Dansa es un proyecto pedagógico capitaneado por el Institut del Teatre de la Diputación de Barcelona. Una cantera que acaba nutriendo lo más selecto de la danza contemporánea mundial: Nederlands Dance Theater (Holanda), Batseheva Ensemble (Israel) o La Veronal (España). Desde Barcelona, nos llega «Ballem!» (en castellano, ¡Bailemos!) un espectáculo de danza.

La belga Catherine Allard dirige este espectáculo integrado por las piezas breves Un Ballo, coreografiada por Jirí Kylián, Wad- Ras, obra conjunta de Montse Sánchez y Ramón Baeza, y Minus 16, que lleva el sello de Ohad Naharin.

La obra se estrenó en el mes de febrero de 2015 en el Mercat de les Flors (Barcelona) y el pasado 16 de diciembre recaló en la Casa de las Artes de Laguna de Duero (Valladolid).

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Revista Atticus

fotografías: Chuchi Guerra


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Película Contratiempo de Oriol Paulo

No todo tiene que valer

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Ficha

Título original: Contratiempo

Director: Oriol Paulo

Reparto: Mario Casas, Bárbara Lennie, José Coronado, Ana Wagener, Francesc Orella, Paco Tous

Año: 2016

Duración: 104 min.

País: España

Guión: Oriol Paulo, Lara Sendim

Música: Fernando Velázquez

Fotografía: Xavi Giménez

Productora: Atresmedia Cine / Think Studio / Nostromo Pictures / Colosé Producciones

Género: Thriller

Sinopsis

Adrian Doria, un joven empresario, despierta un día en la habitación de un hotel junto al cadáver de su amante. Acusado de asesinato, decide contratar los servicios de Virginia Goodman, la mejor preparadora de testigos del país. La aparición de un nuevo testigo de cargo amenaza con destrozar la estrategia de la defensa obligándoles a recomponer a contrarreloj las piezas de un puzle imposible. En el transcurso de una noche, asesora y cliente trabajarán para encontrar una duda razonable que le libre de la cárcel.

 

Comentario

Cuesta hablar de la nueva entrega de Oriol Paulo (El cuerpo, 2012; guionista: Los ojos de Julia, 2010; Secuestro, 2016) pues es de esas películas que cuanto menos se sepa de ellas antes de llegar a la sala, mucho mejor. La tentación es muy grande. Tendré que hacer un severo ejercicio para hablar de ella pero sin destriparla.

Un hombre, prestigioso ejecutivo, emprendedor del año, Adrián Doria (Mario Casas) es acusado de asesinato. El cadáver de su amante, Laura (Bárbara Lennie), yace junto a su cuerpo en la habitación de un hotel. Nadie parece haber entrado, ni nadie parece haber salido de la habitación. Como si de un juego de lógica, como si de un mal pasatiempo de un suplemento dominical se tratara, allí no hay nadie más. Pero lo cierto es que tiene que convencer hasta a su propio abogado de su inocencia. Para su defensa va a contar con una de las mejores en su campo, Virginia Goodman (Ana Wagener). Se trata de una especialista en sacar de apuros (la justicia) a aquellos que más difícil lo tienen. No ha perdido ningún caso, y este, el último, antes de su retiro, no quiere que sea la excepción.

Contratiempo tiene elementos clásicos del thriller como pueden ser: una muerte accidental, un trío amoroso, la amenaza de la cárcel, abogados, la ruina total… Uno de los antecedentes que me viene a la cabeza es la de Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955), pero también tiene algo del cine de Alfred Hitchcock o de las historias de Agatha Christie, sin abandonar la estela de su anterior película, su ópera prima, El cuerpo, donde ya dejó su impronta.

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Al reparto no se le pueden poner muchos peros. Bárbara Lennie convence porque la cámara la quiere (inolvidable su papel en Magical Girl). Pero no es una femme fatale. Lo mismo sucede con José Coronado. No sé si es que estos papeles le van como anillo al dedo o es él el que se mete en ellos. Pero destaca como padre atribulado que quiere saber la verdad. Ana Wagener tiene un gran peso en la historia. Sabe dotar a su papel de abogada ese porte necesario para que su duelo con Mario Casas sea verosímil. Mario Casas sigue creciendo alejado de las fans juveniles. Su dicción a veces me saca del relato, pero reconozco que está más convincente que en anteriores propuestas.

La ambientación es sobresaliente. Así como el aspecto fotográfico. El equipo ha sabido buscar unos exteriores dignos de grandes propuestas a cargo de los mejores directores. Así el hotel del Valle de Nuria (al que se accede por el tren cremallera) nos remite al famoso hotel escenario de El gran Hotel Budapest de Wes Anderson. La música, a cargo Fernando Velázquez ayuda en el clímax (sobre todo con la escena final).

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El cine es una gran mentira. Eso lo sabemos todos y a pesar de eso, todos nosotros acudimos a las salas para disfrutar de este arte. El director tiene toda una panoplia de recursos para presentarnos su historia. Uno de los que más detesto es que te presenten la historia y cuando estás metido de lleno en ella te salgan con que esto es un sueño. Es una burda manipulación. Pero… ¿qué es el cine? El propio director Oriol Paulo ha confesado que dirigir es manipular y que tienes que engañar y convencer al espectador. Sí, pero no. No todo vale para seducir a los amantes del cine. Las dudas, en este caso, sobre quién cometió el crimen no tienen por qué llegar de la mano de trampas artificiosas. La cinta la vives con tensión, te metes de lleno en la historia y la sigues con relativa facilidad, a pesar de ser un juego de espejos. Pero cuando todo concluye, el cuerpo se revuelve en el asiento y en la cabeza empieza a engranarse todas las piezas y exclamas (con cierta desazón), ¡ah, ¿era esto?! Por eso, alguno de los protagonistas, te avisa sobre la importancia de los detalles. Si bien la alerta, para ellos, es eludir la cárcel; para nosotros es no sentirte del todo defraudado por el uso de pequeñas trampas.

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En el fondo, Contratiempo es la historia de una venganza bien urdida y un claro alegato a favor de que la justicia deba de estar a salvo de posibles trapicheos de la mano de abogados sin escrúpulos que por un buen fajo de billetes son capaces de hacer desaparecer expedientes o elaborar pruebas falsas exculpatorias. Porque si no cuando la justicia falla o flaquea los deseos de venganza se acrecientan.

Técnicamente está bien resuelta y la propuesta visual es más que correcta con ese aire de cine negro. Paulo es uno de los cineastas más representativos del thriller español y gran guionista. Contratiempo es una película con luces y sombras, que te atrapa con un excelente ritmo, pero la mala resolución le impide brillar con luz propia más allá de ser la nueva cinta de Oriol Paulo.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus


11 DE ENERO DE 1601: VALLADOLID, CAPITAL DE ESPAÑA

 

Monumento a Felipe II en la plaza de san Pablo. Foto LJC

Monumento a Felipe II en la plaza de san Pablo. Foto LJC

Valladolid, en contra de algunas ideas que aún circulan entre gentes con escaso interés por conocer la verdad sobre hechos pretéritos, no fue capital de España por casualidad y la elección de trasladar la corte a esta ciudad tiene sobrados motivos históricos y culturales.

Para no caer en una mera relación histórica, citaremos sólo algunas pinceladas importantes y significativas:

En el siglo X, liberada del dominio musulmán, pasa a formar parte del Condado de Castilla.

En el siglo XI, Alfonso VI otorga el señorío de la ciudad a su valido, el conde de Saldaña y Carrión, Pedro Ansúrez. Éste edifica un palacio para él y su esposa, doña Eylo Alfonso, que no se conserva. También construyen la Colegiata de Santamaría y la iglesia de la Antigua, lo que otorga a la ciudad el rango de villa. Deja así de ser un asentamiento rural y conoce su primer crecimiento económico importante.

En el siglo XIII, el rey Alfonso VIII la nombra ciudad cortesana, Fernando III es coronado rey en la Plaza Mayor y Alfonso X le otorga el Fuero Real. La ciudad sigue prosperando gracias a ferias y privilegios económicos. Además se convierte en sede eventual de las cortes y residencia real. Se funda la Universidad, tercera más antigua de España.

En el siglo XV, Juan II de Castilla establece su residencia real y permanente en Valladolid. Su hijo, Enrique IV, nació en la ignominiosamente desaparecida por codicia, Casa de las Aldabas, llamada así por poseer derecho de asilo, concedido por Carlos I. Dos siglos después la habitará don Rodrigo Calderón, al que no sirvió la inmunidad del edificio.

Ayuntamiento de Valladolid en la plaza Mayor. Foto: LJC

Ayuntamiento de Valladolid en la plaza Mayor. Foto: LJC

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se casan en secreto en el Palacio de los Vivero, más tarde Audiencia Real y Chancillería. Se instala la primera imprenta en el Monasterio del Prado. El impulso económico y cultural es enorme con el florecimiento de la universidad y la creación de los colegios mayores de Santa Cruz y San Gregorio.

Siglo XVI: en 1500 se establece definitivamente el tribunal de la Inquisición.

En 1518 las Cortes de Castilla juran como rey a Carlos I. Tras la Guerra de las Comunidades, Valladolid destaca por su importancia económica, judicial y política, convirtiéndose en una de las capitales más señaladas y la preferida del Rey, que se instala en un principio en el Palacio de los Vivero.

Debido a las numerosas estancias de Carlos I en Valladolid, su secretario y hombre de confianza, don Francisco de los Cobos se casa con doña María de Mendoza y elige edificar una residencia propia en el entorno cortesano frente a la Iglesia Convento de San Pablo. Con la idea de acondicionar su casa como futuro aposentamiento real, contrata al arquitecto Luis de Vega. El proyecto va creciendo y al final se hace construir un palacio con aire regio, que parece augurar futuros acontecimientos y moradores…

En 1527 nace el futuro Felipe II. Aquí vivió su primer matrimonio con su prima María Manuela de Portugal y el nacimiento de su primer hijo, Carlos. Durante las numerosas campañas en las que se ausentó de España, sus hermanas ejercían la regencia desde Valladolid.

En 1550 tuvo lugar en el Colegio de San Gregorio la Controversia de Valladolid, sobre los derechos de los indígenas del Nuevo Mundo, que presagia futuras declaraciones sobre los derechos humanos.

Palacio de los Condes de Ribadavia, en la calle Angustias. Foto: Haciendo Clack

Palacio de los Condes de Ribadavia, en la calle Angustias. Foto: Haciendo Clack

En 1559, en mayo y octubre, se celebraron los autos de fe contra herejes más famosos por su severidad. Agustín de Cazalla, antiguo Capellán de Carlos I, adoptó y expandió ideas luteranas, lo que le condujo a la hoguera junto a su familia, un nutrido grupo de monjas y seguidores, entre los que se encontraban fray Domingo de Rojas o el arzobispo Bartolomé de Carranza. Felipe II, temeroso de las consecuencias que la expansión de las ideas protestantes pudiera provocar, decide aniquilarlas sin miramientos con un castigo ejemplar.

El Rey Prudente se disgusta muchísimo por el nido de herejes en la ciudad que le vio nacer y parece ser éste uno de los motivos que ocasionan la elección de la villa de Madrid como sede central de la corte ese mismo año.

 

Un año y unos meses más tarde, Juan de Granada, en la calle de la Costanilla, no pudo sofocar el fuego de su taller de platero una madrugada del día de san Mateo de 1561 y dos días después habían ardido por ello 440 casas de todo el centro de la ciudad. Hacía  poco tiempo que Felipe II se había trasladado a Madrid, dejando a su patria chica en franca depresión, pero no por ello abandonada, como probó tras recibir cartas de Luis de Ossorio, corregidor mayor de la ciudad, ante un incendio de tales dimensiones.

Felipe II encargó la realización del nuevo trazado urbanístico a Francisco de Salamanca ordenando que las calles fuesen rectilíneas y diferenciadas por gremios. De aquí nació una nueva forma de ver y hacer las ciudades: Se creó una gran plaza Mayor de proporción sesquilátera, luego adoptada, sin rubor, por Herrera en su proyecto de la plaza del Arrabal, rebautizada plaza Mayor, de Madrid o por Churriguera en la de Salamanca, más de un siglo después. También se colocaron aristas en las casas, con ladrillo o piedra de Campaspero a modo de cortafuegos.

El Rey concedió a su villa natal el título de ciudad y consiguió del papa Clemente VIII la creación de una diócesis en 1595.

Sobre todo, se procuró proyectar una impresión de ciudad fuerte y de futuro. Valladolid siempre fue tierra de buena acogida, aunque fría por principios y sus habitantes, nacidos o afincados, demostraron una capacidad de adaptación y una vocación de crecimiento que persuadió, cuarenta años más tarde a Felipe III.

El Rey Piadoso, hijo del anterior monarca, a través de su valido, Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, se convenció de que aquel lugar era el idóneo para establecer una nueva capital. Huían de las escasas y sucias aguas de Madrid, o esa fue la excusa principal del primer ministro.

Además Valladolid era el centro de un  nuevo movimiento artístico: el barroco, que tanto gustaba a un esteta como aquel gobernante de tan escasa catadura moral y tanta visión diplomática. Gracias a sus paces y tratados España poseyó más territorios que nunca y sin apenas derramamientos de sangre.

Vista aérea de Valladolid. Foto: Jason Hawkes

Vista aérea de Valladolid. Foto: Jason Hawkes

Con estas premisas nació la idea de una ciudad moderna, bella y adaptable, de habitantes duros y recios, como eran las Españas entonces. Y con la singularidad de un río, la Esgueva, que se dividía en dos al entrar en la ciudad y desembocaba en dos ramales en el caudaloso y limpio Pisuerga. Este río abundante fue testigo de fiestas veraniegas del tercero de los Felipes, en ocasiones con corridas de toros fluviales. También asistió a prodigios tales como inmersiones subacuáticas o maravillas de ingeniería como las creadas por Juan de Nates para subir agua a la huerta, primero del duque y después del Rey. Era entonces la única de España con sello real para cultivar garbanzos, y regar los bellos jardines de su residencia veraniega, el Palacio de la Ribera, hoy inexistente gracias al expolio llevado a cabo por el conde duque de Olivares y su amigo Velázquez y terminado de destruir por el penoso Carlos III, comienzo de la gran ruina de España debido a su abandono del imperio para centrarse únicamente en hacer de Madrid algo más que un poblachón manchego.

Pero lo importante de esto es que Valladolid demostró a España y al mundo la capacidad de renacer de sus cenizas y crear sobre ellas un sitio bello, fuerte y digno de todo un reino que abarcaba territorios en los cuatro continentes entonces conocidos y todo ello concluyó con el decreto de capitalidad de España del 11 de enero de 1601.

 

Pilar Cañibano Gago

Carlos Ibañez Giralda

Revista Atticus

 

Kemp Dances «invenciones y reencarnaciones»

Teatro Calderón de Valladolid

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En los años 70 y 80 Lindsay Kemp junto a la Lindsay Kemp Company escandalizaron y maravillaron a la vez, a la escena mundial con un cruce extraordinariamente heterodoxo de estilos, que mezclaban teatro, mimo y danza, tradición y experimentación, sutil ironía y potentes sensaciones.

 

Entonces (como ahora) la magia de los espectáculos de Kemp, giraban fundamentalmente entorno a su personalísimo carisma de intérprete, igualmente en papeles de mujer, hombre, marioneta o cualquier otro.

 

Su presencia en escena transcendía siempre cualquier género o categoría, como lo sigue haciendo hoy, superados los setenta años.

 

Continua con la narración de cuentos a través de su danza atemporal, sin edad y puede hacerlo porque las únicas reglas que debe seguir son las suyas y la única técnica que debe mantener intacta es la de trasmitir emociones. “Una inmovilidad cargada de emociones vale más que cien gestos mecánicos” afirma siempre Kemp.

 

Kemp Dances, es una serie de “invenciones y reencarnaciones”, es decir nuevas creaciones mezcladas con algunas piezas clásicas recreadas y revisadas hoy. Un mosaico espectacular y emocionante de personajes y cuentos fantásticos, realizados en escena junto a sus colaboradores –nuevos y de hace tiempo- con un potente mix ecléctico de música y narración, y como siempre ocurre en las creaciones de este saltimbanqui del alma, hay elementos fijos pero siempre una reinvención constante de cuentos y gestos.

 

Lindsay Kemp estudió teatro y danza desde sus primeros años. Después de un paréntesis en el colegio naval donde su familia quería que cursara los estudios de marina, se trasladó a Londres, donde cursó sus estudios de teatro, danza y mimo. Tras un ecléctico periodo de aprendizaje (trabajando en producciones de teatro, de danza contemporánea, cabaret, musicales, “One man shows”) en 1.964 formó la Lindsay Kemp Company.

 

A finales de los 60, su proceso de síntesis de diversos lenguajes escénicos, culmina con su primera producción de “Flowers… A Pantomime For Jean Genet”. Le siguen versiones de “Salomé”, “Woyzeck”, “Las Criadas” y diversas producciones originales y vanguardistas. En 1.974 estrenó en el Bush Theatre de Londres, una nueva versión de “Flowers”, que llegó hasta Broadway en Nueva York. Ahí se inició el periodo dorado de la Lindsay Kemp Company, con giras sin fin por todo el mundo y con especial éxito en Italia y España. En los años siguientes Kemp se estableció internacionalmente como una influencia esencial en la cultura del teatro-danza, creando un variado repertorio con “Flowers”, “Salomé”, “El Sueño De Una Noche De Verano”, “Mr. Punch’s Pantomime”, “Duende” “The Big Parade”, “Nijinsky”, “Alice”, “Onnagata”, “Cinderella”, “Varieté”….

Durante el pasado fin de semana, 7 y 8 de enero, el publicado vallisoletano ha podido disfrutar, en el Teatro Calderón, de este espectáculo encabezado por el británico Lindsay Kemp que a sus 78 años parece ser una fuente inagotable de ingenio con su poesía visual, con su mímica y su baile.

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Revista Atticus

fotografías: Chuchi Guerra


La dama boba en el LAVA (Laboratorio de las Artes de Valladolid)

 

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La compañía Pie Izquierdo que dirige Esther Pérez Arribas, actriz y filóloga reconocida por sus adaptaciones infantiles de los clásicos del siglo de oro, representó en el Lava el pasado 8 de enero su montaje más emblemático, la comedia de la boba Finea que, apoyada en canciones, coreografías, títeres y sombras, reivindica el amor como medio necesario para el aprendizaje.

 

Esther Pérez Arribas asegura que lo que más ilusión le hace después de pasear este montaje por festivales y ferias de tanto peso como Almagro, Olmedo clásico, FETEN o Ciudad Rodrigo es formar parte de la programación municipal de Valladolid: “Al fin y al cabo una de las tareas principales que me marqué hace ya más de doce años, cuando fundé la compañía, fue contribuir al tejido cultural y social de mi ciudad”.

 

La dama boba es la obra de Pie Izquierdo que más se ha representado.  Nació en 2008 coproducida por el festival internacional de Teatro Clásico de Olmedo, donde Pérez Arribas trabajaba como profesora en el curso de interpretación que entonces dirigía Fernando Urdiales, a la sazón codirector del festival. “A él le fascinó mi manera de entender y de enseñar el verso clásico a la infancia y juventud cuando le conté mi proyecto y de ahí su empeño en que el festival produjera este espectáculo para todos los públicos”. La vallisoletana que ahora dirige el curso de interpretación actoral de Olmedo Clásico -y que lleva el nombre de Fernando Urdiales desde que este histórico del teatro desapareciera- era entonces también profesora de la Escuela de Arte Dramático de Valladolid y su trabajo como compañía apuntaba fundamentalmente al público infantil. Se ganó la confianza de los directores y el resultado fue  más que satisfactorio. Los niños eran capaces de seguir la trama de Lope con su texto casi original  y, además, se divertían de lo lindo.

 

¿Pero cómo consigue un montaje que apenas toca el texto original mantener la atención de los pequeños? “La riqueza de los personajes es fundamental, pero también lo es el uso de los colores, los diseños de escenografía y vestuario que realizó con tanto acierto Mario Pérez Tapanes, los títeres y sombras de Eva Lago (Nise en la obra), la luz de Félix Fradejas… todo está pensado para captar la atención del niño sin tener que renunciar al rigor que requiere la adaptación de una obra de Lope”.  Porque esa es otra de las máximas de la directora: respetar a los niños, confiar en su capacidad de comprensión, de vivencia total de la función. “Para ello utilizamos una serie de herramientas que marcan el trabajo de Pie Izquierdo desde sus inicios: la danza, las canciones, los títeres y las sombras”. Enriqueta Morejón (Petra en la obra) es la coreógrafa. Para las canciones contaron con Verónica Ronda como profesora y los temas musicales pertenecen a los compositores clásicos Häendel y Lluis del Milán,  y los compositores para las letras cantadas Arben Zeneli y Rubén Villadongos.

 

Pérez Arribas, que encarna el papel de la criada Celia, reconoce que el texto debió ser adelgazado en alguna medida, quitando carga y poniendo mucho cuidado con expresiones y mensajes, el más importante de los cuales, sin embargo, se mantiene intacto: el amor es necesario para el aprendizaje, solo con amor es posible el futuro, una educación emancipadora que ayude a los niños a desarrollarse en plena libertad, y este es un mensaje transversal, porque también va  dirigido al público adulto: “Finea (Evangelina Valdespino) va dejando de ser boba a la vez que descubre su amor por Laurencio (Rubén Ajo), pero no hay que perder de vista que ella sólo era boba en el sentido de ignorante, porque nuestra boba es muy lista desde el principio”, apunta la directora.

 

“El maestro Rufino (Ángel Téllez) introduce a los niños en el mundo del siglo XVII y les allana el camino para que entiendan el conflicto de La dama Boba: Octavio (Borja Semprún) ha decidido casar a su hija Finea con Liseo (Víctor Cerezo), pero este está enamorado de Nise y ella de él. A partir de ahí lucha por cambiar la decisión de su padre creándose situaciones muy divertidas en las que nos recreamos al máximo, y en la que papeles secundarios como el de Anahí Van der Blick (criada Clara) son vitales para mantener el tono desenfadado de la obra”.

 

La compañía de teatro Pie Izquierdo ha llevado a cabo otros dos trabajos que acercan el clásico al público infantil: la adaptación de “El gran mercado del mundo”, de Calderón, y la obra con guion íntegro de Esther Pérez Arribas “Sonetos entre todos”, que estas pasadas navidades ha paseado por las provincias de Segovia, Valladolid y Salamanca. Su último espectáculo es un clásico de Rojas Zorrilla, “Entre bobos anda el juego”, aunque esta vez no está dirigido a la infancia “Trata, con todo el humor posible que la situación actual permite, la condición de las pequeñas compañías, a las que nos lo están poniendo tan difícil  como si se tuviera interés en que volviéramos a la época de los cómicos de la legua”, sentencia Pérez Arribas.

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Revista Atticus

fotografías: Chuchi Guerra


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