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En recuerdo de la duquesa de Alba, doña Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva

 

Ya vuelvo querido Tormes,
ya tornan las ansías mías
a ver la pizarra helada
que cubre mi muerte viva.
Castígame de esta ausencia
que de adorarte me priva,
Alba de mi sol difunto
y noche de mi alegría.
Tú sola fuiste mi patria,
y la dejo enemiga
porque no hay mas propia tierra
que la que encubre Belisa.
Lope de Vega

 

Paseando por Ibiza, 2014 Alberto Romero, 140 x 140 cm Técnica mixta, madera

Paseando por Ibiza, 2014 Alberto Romero, 140 x 140 cm Técnica mixta, madera

Un año llevamos planificando el número Cinco. Hace aproximadamente tres meses nos pusimos en contacto con un artista: Alberto Romero. Por mediación de una gran amiga Atticus, descubrimos su obra y a su fuente de inspiración de los últimos años que se ha plasmado en sus recientes creaciones. Se trata de doña Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, duquesa de Alba, una persona entrañable, querida y respetada.

 

Feliz, 2014, Alberto Romero, 100 x 100 cm Técnica mixta, madera

Feliz, 2014, Alberto Romero, 100 x 100 cm Técnica mixta, madera

No he tenido la fortuna de conocerla personalmente. Por diversos motivos personales su vida se ha cruzado en nuestro camino en los últimos cinco años. Doña Cayetana apoyó nuestro proyecto convirtiéndose en nuestra madrina. Así recogimos ese compromiso en nuestro primer número impreso, hace ya más de cinco años. Coincidencias de la vida, mi madre, Lola, hubiera cumplido los 88 años el pasado septiembre. Pero no pudo ser. También fue una gran valedora de Revista Atticus y admiraba el coraje, la valentía y hasta el desparpajo de doña Cayetana. A la reciente muerte de mi madre se une ahora la de duquesa de Alba. Mi madre y mi madrina (como editor de la revista), abanderarán el proyecto Atticus allá donde se encuentren; las veo a las dos, con una revista debajo del brazo.
Desde Revista Atticus queríamos hacer un homenaje a doña Cayetana por su apoyo y compromiso con nuestro proyecto. Teníamos varios frentes abiertos que constituían buenas posibilidades. Uno de ellos tenía que ver con la biblioteca y los tesoros que alberga en el palacio de Liria en Madrid. Otro de ellos es resaltar alguna de las grandes obras pictóricas o escultóricas que alberga su colección de arte. Pero descubrimos a Alberto Romero y vimos la oportunidad de hacer un artículo con su obra que sirviera de agasajo a la labor filantrópica de la Duquesa de Alba.

Casa S´Aufabaguera, 2014, Alberto Romero, 50 x 50 cm Técnica mixta, madera

Casa S´Aufabaguera, 2014, Alberto Romero, 50 x 50 cm Técnica mixta, madera

Cuando ya teníamos preparada la maqueta del artículo sobrevino la fatal noticia. Hoy 20 de noviembre ha fallecido doña Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, en el palacio de Dueñas, en Sevilla. Ese artículo (al igual que esta nota) quiere ser un pequeño homenaje a una persona que había contraído un extraordinario compromiso con la cultura. Ha sido modelo y musa de artistas como Zuluoga o Benlliure y ha ejercido una gran labor de mecenazgo. De siempre, la duquesa de Alba ha estado muy vinculada al mundo de la cultura. Y eso siempre es de agradecer y mucho más en los tiempos en los que a la cultura se la tiene un tanto abandonada por parte de algunas instituciones que debieran de velar por ella, más que perseguirla.

WPresentacion Casa ALBA

Carta de la Fundación Casa de Alba que reprodujimos en el número UNO de Revista Atticus

Alberto Romero es un artista que en los últimos años ha tenido como fuente de inspiración a la duquesa de Alba. Ha expuesto sus obras en Madrid, Toledo, Sevilla e Ibiza. Tiene previsto para marzo de 2015 una exposición en la Real Academia de Santa Isabel de Hungría de la que doña Cayetana era miembro. De él hablaremos de forma más extensa en nuestro artículo para la Revista Atticus Cinco.
En su búsqueda de la individualidad, de un estilo propio, Alberto Romero ha sabido captar la esencia de Cayetana. Sus peinados, sus trajes de faralaes, sus pendientes, sus pamelas o sus inseparables gafas se repiten a lo largo de unas obras esculto-pictóricas realizadas con una técnica mixta. Son collages realizados sobre soporte de madera y sumergidos en una base plagada de texturas. Son obras orgánicas, matéricas, con gran variedad de materiales como papeles, cartones, maderas, colas serrines o polvos de mármol o poliéster. Obras muy cercanas a la estética del Pop-Art.
Hemos perdido a una gran Dama, la Duquesa y hemos perdido a nuestra madrina. La Cultura ha perdido a una persona que había ejercido una gran labor de mecenazgo al frente de la Fundación Casa de Alba. Hoy nos hemos quedado un poco más huérfanos. Desde aquí transmitimos nuestro pésame a toda la familia y a los miembros de la Fundación Casa de Alba.

Doña Cayetana fue una gran apasionada y coleccionista de obras de arte. Fuente: El País

Doña Cayetana fue una gran apasionada y coleccionista de obras de arte. Fuente: El País

 

Nota de la redacción. Las fotos han sido cedidas por su autor que es el que tiene todos los derechos de reproducción sobre las mismas. Han sido cedidas para esta ocasión y estas son algunas de las que formarán parte del artículo que publicaremos en Revista Atticus Cinco (que estará dispònible en los primeros días de 2015).

Luisjo Cuadrado
Revista Atticus


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Interstellar
Una hora siete años

No entres con calma en esa buena noche,
la vejez debe arder y delirar al acostarse el día;
rabia, rabia, contra la muerte de la luz.
Poeta galés, Dylan Thomas

Ficha

WCartel-pelicula-Interstellar-InterestelarPelícula: Interstellar.
Dirección: Christopher Nolan.
Interpretación: Matthew McConaughey (Cooper), Anne Hathaway (Amelia), Jessica Chastain (Murph), Michael Caine (profesor Brand), Bill Irwin (voz de TARS), Casey Affleck (Tom), Topher Grace (Getty), David Oyelowo, John Lithgow (Donald), Ellen Burstyn (Murph anciana), David Gyasi (Romilly), Mackenzie Foy (Murph niña), Matt Damon (Dr. Mann).
Países: USA y Reino Unido. Año: 2014.
Duración: 169 min.
Género: Ciencia-ficción.
Guion: Christopher Nolan y Jonathan Nolan.
Producción: Christopher Nolan, Lynda Obst y Emma Thomas.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Hoyte Van Hoytema.
Montaje: Lee Smith. Vestuario: Mary Zophres.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en España: 7 Noviembre 2014.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

Sinopsis

Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores decide embarcarse en la que puede ser la misión más importante de la historia de la humanidad y emprender un viaje más allá de nuestra galaxia en el que descubrirán si las estrellas pueden albergar el futuro de la raza humana.

Comentario

No sé muy bien si al contemplar Interstellar estamos ante la cuarta, quinta o sexta dimensión. De astrofísica no sé ni pez. No sé de gusanos, ni de agujeros negros (más allá de los que se abren en la cuenta corriente hacia final de mes). Y mis conocimientos sobre la relatividad o el tiempo son a nivel de usuario básico. Es decir, no hace falta ser un entendido para disfrutar y contemplar esta nueva entrega de Christopher Nolan porque, en definitiva, estamos ante una brillante historia de amor. El amor es lo que sostiene al mundo. Y nunca mejor dicho con motivo de la nueva entrega del director inglés donde la búsqueda de otro mundo es la razón principal de sus protagonistas. Ese amor será lo único que transcienda en el espacio y en el tiempo.

INTERSTELLAR

Vayamos por partes. La acción transcurre en un tiempo futuro indeterminado. No muy lejano al nuestro, pero en un mundo donde el horizonte es negro. El panorama que espera a la Humanidad es desolador. El planeta se extingue. Solo se plantan las especies más resistentes. Hay una plaga, una especie de polvo que penetra en lo más profundo del campo, de la ciudad y del ser. El aire se vuelve irrespirable. Un mundo en el que cobra más importancia ser un buen granjero que sepa cuidar las tierras y obtener frutos para poder vivir, que un ingeniero. Producir alimentos e más rentable (y necesario). No hay recursos públicos para estudiar el espacio ni tampoco para armamento. Un mundo donde no hay armas sería hasta casi idílico, pero aquí la cuestión es porque no hay nada que defender. Estamos a punto de cargarnos el mundo nosotros solos.

 
Cooper (Matthew McConaughey) será el encargado de buscar una salvación para la Humanidad. Es un expiloto e ingeniero de la NASA, viudo, con dos hijos (Tom y Murph), que ahora vive intentando sacar adelante una granja familiar. Pero se encontrará con la decisión de emprender un viaje interestelar con futuro y destino un tanto inciertos. Cooper tendrá que tomar la difícil decisión: o quedarse con su familia y asistir a la extinción de la vida o, por el contrario, intentar encontrar otro mundo. Su hija Murph (Mackenzie Foy –atención a esta cría-) no se lo pondrá nada fácil. Cree que hay unos fantasmas que le mandan unos indescifrables mensajes. Su padre será el encargado de ayudarle. Pero el mensaje de esos «entes» trastocará todo y le obligará a tomar una decisión. Ahí entra en juego el proyecto «Lazarus» desarrollado en secreto por la NASA.

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Al frente del proyecto se encuentra el profesor Brand (Michael Caine) que tiene en mente un doble plan. El plan A es llegar a un planeta donde la vida sea posible. Ya tienen un camino recorrido. Previamente han mandado una serie de naves tripuladas a distintos planetas que llevan transmitiendo las posibilidades de vida que hay en ellos. Hay dos buenos candidatos para los expedicionarios. Uno es el planeta donde se encuentra Edmund y el otro es el del Dr. Mann (un pequeño papel reservado para Matt Damon). Mientras tratan de llegar a ellos estudiarán las condiciones gravitatorias (y cómo afecta en los agujeros negros) para poder solventar el principal problema que supone esta opción: cómo salvar la gravedad para llevar toda una colonia humana montada desde la Tierra. Si falla tenemos el plan B: establecer una colonia en el planeta habitable llevando óvulos y fertilizándolos allá. Han tenido en cuenta a genetistas y esas cuestiones científicas y parece ser un proyecto viable. Ahí tienen un papel importante la bióloga Amelia (Anne Hathaway), hija del profesor Brandt, y los científicos Doyle (Wes Bentley) y Romilly (David Gyasi). En la expedición, acompaña al elemento humano un superdotado (de última generación) robot que ayudará en las tareas de computación. Se trata de TARS. Un ingenio mecánico programable, con diferentes grados de humor o sarcasmo, que se convierte en uno los elementos más originales del film, a pesar de su rudimentario y hasta tosco aspecto (se muestra más que eficaz cuando llega el momento). Cooper será el encargado de comandar la misión.

 
Los miembros de esta singular tripulación son conscientes de la tesitura en que se han metido. Esa aceleración de tiempo en la Tierra causará grandes diferencias entre las personas que están en la órbita con las personas terrestres. Es por esta razón que el papel de la hija de Cooper, Muprh (en clara alusión de la ley de Murphy –nada es casual en las cintas de Nolan-) lo veremos interpretado hasta por tres actrices. Jessica Chastain será la encargada de representarla en la edad madura y tendrán un papel importante en la resolución del problema. Un problema que se complicará cuando los expedicionarios tengan que elegir entre uno y otro planeta.
Voy a intentar no desvelar más cosas del argumento. Casi toda la acción se estructura alrededor de una premisa: el tiempo en el espacio transcurre mucho más despacio que en la tierra. En algún momento, allá arriba, una hora en el espacio se traduce en siete años en la Tierra. Este principio de diferentes tiempos para distintos espacios lo vimos en Origen (Inception, 2010) aunque en aquella era más complejo de asimilar, ya que se desarrollaba en el mundo de la mente, de los sueños. Con este desdoblamiento lo que Nolan crea es tensión y drama. Cualquier fallo en el espacio será gravísimo en la vida de los protagonistas. El director es un sabio en la multiplicidad de espacios y de líneas temporales. Es posible que en algún momento nos podamos perder (permítaseme el juego) por el espacio. Pero está muy bien logrado en esta ocasión (no así en Origen, no apta para todos los paladares).

2014, INTERSTELLAR
Una de las cosas por la que amamos el cine es esa posibilidad de ver y disfrutar de otros mundos. Esa sensación es muy cercana (a pesar de la decenas de años que han pasado) a la experimentada por los primeros que acudieron a una barraca de feria a ver algo que llamaban cine. Una atracción (un engaño) que nos descubría otro mundo, otra dimensión. Eso mismo sucede con Interstellar. Nos sumergimos en un viaje intergaláctico. Algo parecido hicimos con Gravity (Alfonso Cuarón, 2013) y algo también disfrutamos en 1968 con 2001, una odisea en el espacio (Stanley Kubrick). Se puede resumir burdamente que la conjunción de ambas da como resultado esta cinta de Christopher Nolan. Las referencias cinematográficas son múltiples. Desde El mago de Oz (The Wizard of Oz, Victor Fleming, Mervyn LeRoy, Richard Thorpe y King Vidor; 1939) por la ambientación, los tornados de arena y el mundo mágico, hasta Señales (Signs, M. Night Shyamalan, 2002), con la familia patriarcal y ausencia de la madre, la importancia de «las hijas» y el contacto con el espacio sideral.

 
Las poderosas imágenes (sería la leche haberla visto en IMAX) de Hoyte Van Hoytema hacen grande a Interstellar, pero la enaltece la actuación coral de sus protagonistas.  Matthew McConaughey (es un galáctico, en estado de gracia casi permanente quién ha sabido reconducir su carrera después de unos inicios desacertados con comedias románticonas sin más valor que hacer las delicias de los palomiteros), Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine, la pequeña gran actriz Mackenzie Foy y hasta Matt Damon están soberbios. Eso debe de ser un mérito de Nolan más allá de su virtuosismo al rodar estas películas. Sabe dirigir a los actores y sacar de ellos lo mejor.

 
La banda sonora corre a cargo de uno de los grandes: Hans Zimmer. Hay momentos en que sus subrayados son magníficos.

 
No tendré oportunidad de viajar al espacio pero con Nolan ya lo he logrado. Sus escenas son naturales sin grandes efectos especiales. He sentido vértigo al ver como se acelera la nave al entrar en esa cosa de gusanos o agujeros. He sentido agobio al acoplar mi casco y pisar un suelo que desconocía y he sentido soledad y desasosiego al ver el horizonte gélido, vasto de un planeta que me costó años llegar. Y he vuelto para contarlo. Esa es la grandeza del cine de Nolan.

WwPhilae
El tiempo nos dirá si Interstellar ha trascendido. ¡45 años! Esos son los que han pasado desde 2001, una odisea en el espacio. Se dice pronto. Creo que 2001 no obtuvo buenas críticas. ¿Se imaginan lo que opinaran de esta película dentro de medio siglo? Hoy, jueves 13 de noviembre de 2014 Interstellar se ha visto impulsada por un acontecimiento histórico. Una sonda que se había desprendido de la nave Rosetta aterrizó en un cometa. Por primera vez en la historia, la sonda Philae marcó un hito sin precedentes en la historia de la exploración del espacio: aterrizó en la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko después de viajar por el Sistema Solar a 510 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. La señal que envía a la Tierra tarda 28 minutos y 20 segundos. ¿No me digan que esto no es ciencia ficción? Interstellar deja alguna imagen para la posterioridad. Mi preferida tiene que ver con lo que sucede en uno de los planetas. Una lucha que tiene como protagonistas el egoísmo humano, la desesperación contra la rectitud de miras más allá de lo que nos dicta el corazón. Una lucha en medio de la nada. Maravillosa metáfora.

 
Christopher Nolan no ha dudado en recurrir a uno de los grandes físicos. Podéis ampliar información en los enlaces del final de este trabajo. Daniel Marín así nos lo recuerda: «Este es el punto fuerte de la película. Y es que nada más y nada menos que Kip Thorne, el ‘maestro jedi’ de la relatividad general, ha asesorado a Nolan. Para aquellos que no lo conozcan, Thorne es el padre de los agujeros de gusano, así que no es de extrañar que estos pasadizos espacio-temporales sean los protagonistas de Interstellar».
Interstellar es un film muy ambicioso. Nola es un director que asume riesgos y eso es de agradecer. Si en la pasada edición de la SEMINCI eché en falta proyectos con imaginación, aquí desde luego no falta. Enhorabuena. Estamos ante una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine. Sentimos la ingravidez y la soledad absoluta. Sentimos ese dolor de un padre por abandonar a sus hijos para hacer surgir al padre héroe. Tensión a raudales, retos abisales, relación paterno filial, dudas, muchas dudas, miedos, muchos, y el individuo como especie en peligro de extinción. Es la gran barraca de feria del siglo XXI.

 
P.D. Una curiosidad. Gracias al blog de historias bastardas extraordinarias podemos descubrir esta semejanza del agujero negro Gargantúa y su disco de acreción con un símbolo muy familiar para acceder a Internet. ¿Un guiño de los hermanos Nolan a la red?

WInterestellar - Agujero Negro, logotipo de Internet Explorer

 

Aprovecho y os dejo una serie de enlaces de comentarios de esta película (la red está inundada) que tiene que ver con aspectos mucho más técnicos.

El confidencial

El Profe de Física

Daniel Marín

Dar Sapiens

 

Os dejo un tráiler:

descarga Gracias

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Luisjo Cuadrado

Revista Atticus


Impresionismo americano

La nueva exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza

 

«Lo que hoy sabemos mejor de lo que se sabía hace una generación es que el impresionismo fue el primer gran movimiento de vanguardia que atrajo por igual a los coleccionistas, críticos y mecenas franceses y extranjeros».
Impresionismo y nacionalismo: el caso norteamericano
Richard Brettell

Mujer sentada con un niño en brazos, c. 1890 Mary Cassatt Museo de Bellas Artes de Bilbao

Mujer sentada con un niño en brazos, c. 1890 Mary Cassatt Museo de Bellas Artes de Bilbao

¿Otra exposición más sobre el impresionismo? Con cierta sorna arrancó Guillermo Solana la presentación de la exposición Impresionismo americano que acoge las salas del Museo Thyssen-Bornemisza. Pues sí. Otra exposición más « porque el impresionismo es una de las grandes bazas, y está en el corazón de las colecciones del Museo y, sobre todo, en la colección de la baronesa Tita Cervera. Es como pretender que el Museo Nacional del Prado no haga otra exposición más sobre Velázquez (o sobre Rubens, Tiziano, etc.)». «El impresionismo siempre está con nosotros». Y estará pues tienen planificado para los próximos años magnas exposiciones sobre Gustave Caillebotte (uno de los grandes artistas desconocidos del movimiento francés) y sobre Renoir (¿otra más? ¡¡Otra!!), entre otros artistas.
La idea surgió como un proyecto organizativo entre la Terra Foundation for American Art y el Museo de los Impresionistas en Giverny para dar a conocer una serie de obras de grandes pintores americanos que se inspiraron en el movimiento impresionista. A este proyecto se sumó la propia institución madrileña porque era una ocasión única para poner en valor la propia colección del museo.
La exposición se presentó, en la primavera de este año, en Musée des Impressionnismes Giverny; en las National Galleries of Scotland (Edimburgo), en verano, y ahora, en el otoño, en el Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid). La muestra pretende dar a conocer pinturas realizadas por artistas americanos «a la manera» impresionista entre las décadas de 1880 y 1890, así como la interpretación propia del estilo que desarrollaron hacia 1900.
¿Existe el impresionismo americano? La comisaria Katherine Bourguignon, conservadora de la Terra Foundation for American Art Europe, nos lanza esta pregunta con la invitación de que sea el propio espectador, el propio amante del arte, el que conteste tras visitar la exposición, la cuestión de Bourguignon, si realmente podemos hablar de impresionismo americano.

 

Dos mujeres dormidas en una barca bajo los sauces, c. 1887. John Singer Sargent. Calouste Gulbenkian Museum, Lisboa

Dos mujeres dormidas en una barca bajo los sauces, c. 1887. John Singer Sargent. Calouste Gulbenkian Museum, Lisboa

En el último cuarto del siglo XIX París estaba de moda. Era un referente en temas culturales con nuevos movimientos artísticos. En 1874 se celebró la primera exposición de los impresionistas. Paris ejercía como un polo de atracción y todo aquel artista que quería considerarse moderno tenía que saber lo que allí pasaba de primera mano. No es de extrañar que genios universales como Picasso o Sorolla (por poner dos ejemplos cercarnos) se desplacen constantemente a la capital francesa. Este encanto traspasó continentes. Sobre todo a raíz de la exposición sobre impresionismo francés que se celebró en Nueva York en 1886 de la mano del marchante Paul Durand Ruel. Esta muestra actuó como catálogo de pinturas de lo que se venía haciendo en Francia. Los colores, las briosas pinceladas y los efectos que la luz producía en los motivos representados hicieron que muchos artistas americanos decidieran emprender el viaje a Europa. Por aquel entonces ya había en suelo europeo una serie de pintores entre los que hay que destacar a dos reconocidos «embajadores del estilo». Por un lado Mary Cassatt (1844 – 1926) y por otro lado John Singer Sargent (1856 – 1925). Aunque hay muchos autores que consideran al americano James Abbott McNeill Whistler (1834 – 1903) como el primero en abrirse paso en la vanguardia parisina. Se encontraba en París en 1960 y trabajó al lado de algunos impresionistas. No participó en las exposiciones de este grupo que comenzaron a hacerlo de forma conjunta a partir de 1874. Pero va a ejercer mucha influencia entre los artistas americanos que se decidieron a conocer la pintura impresionista.

«(…) Monet apenas se trataba con los artistas que se congregaban en Giverny, muchos de los cuales se acogían a la protección de los pintores Mary y Frederick William MacMonnies. Pero no siempre había sido así, pues a algunos de los primeros visitantes, como Sargent y Robinson, se les permitió poner su caballete junto al del maestro. Sargent celebró su primer viaje a Giverny en 1885 con Claude Monet pintando junto a un bosque. (…) La pincelada quebrada de Sargent apunta a una nueva dirección, pero Monet recordó que Sargent era incapaz de pintar sin utilizar pigmento negro en las zonas de sombra: ‘le di mis colores, pero él quería el negro, y le dije ‘es que no tengo’; ‘¡entonces no puedo pintar! ¿Cómo lo hace?’, exclamó’. Significativamente, las notas de color más vivas del cuadro de Sargent son las audaces pinceladas de rosas y verdes, complementarios en la paleta de Monet».
Los artistas norteamericanos en Europa y su participación en el impresionismo
Frances Fowle

Mary Cassatt se trasladó en 1866 a París desde su Pennsylvania natal con apenas veintidós años. Como las escuelas oficiales no aceptaban a mujeres, comenzó a estudiar pintura a las órdenes de grandes maestros. Uno de ellos fue Camille Pissarro. Pronto será adoptada por los impresionistas (de la mano de Edgar Degas) y expondrá conjuntamente con ellos desde de 1879. A partir de la década de 1890 sus obras se expusieron en diferentes salas neoyorquinas con lo que se convirtió en embajadora del arte impresionista.

Pabellón de Horticultura, Exposición Universal Colombina, Chicago, 1893. Childe Hassam. Terra Foundation for American Art

Pabellón de Horticultura, Exposición Universal Colombina, Chicago, 1893. Childe Hassam. Terra Foundation for American Art

John Singer Sargent nació en Florencia, pero sus padres eran estadounidenses. Su nacimiento en la ciudad italiana fue algo accidental. El matrimonio entró en crisis por la muerte prematura de uno de sus hijos (el hermano mayor de John). Decidieron exiliarse de forma voluntaria en Europa estableciendo su residencia en París pero viajando según las estaciones del año por todo el continente. El joven artista ingresará en la escuela de Bellas Artes de la capital francesa en 1874. Vive el momento impresionista. Su pintura es la interpretación del realismo pero con un estilo propio. Fue un artista que no se decantó exclusivamente por el nuevo estilo. Estuvo muy influido por las exposiciones impresionistas. Convivió con Monet y hasta tuvo una presencia real en el movimiento siendo sus obras más suaves y con un acabado más refinado con algún toque impresionista. Se decantó por exponer en el Salón («lo oficial»).
En estos dos grandes artistas, Cassatt y Sargent, se concentra el primer apartado de la exposición. Son dos figuras que contribuyeron a difundir el ideario del nuevo estilo pictórico. Podemos disfrutar de la mirada amorosa de Cassatt al contemplar esos habituales retratos de niños y de mujeres de clase media alta en obras como Otoño (1880), Niños jugando en la playa (1884) o Mujer sentada con un niño en brazo (1890). Del artista nacido en Florencia, sin embargo, me gustaría destacar una deliciosa obra. Se trata de la sensual Dos mujeres dormidas en una barca bajo los sauces (1887). Tras este bucólico título se encuentra un ejemplo que resume uno de los preceptos del impresionismo: pintar al aire libre. Nos acercamos a la obra sin hacer ruido para no despertar a estas dos jóvenes dormidas en la barca, al pairo, a la sombra del sauce. Junto a estos lienzos también podemos volver a contemplar la magnífica pintura de Berthe Morisot El espejo psiqué (1876), una obra habitual en este tipo de muestras ya que pertenece a la colección del Museo, pero que no cansa contemplar. Ejerce un maravilloso poder de atracción.

Nocturno: Azul y plata Chelsea, 1871. James Abbott McNeill Whistler. Tate Londres

Nocturno: Azul y plata Chelsea, 1871. James Abbott McNeill Whistler. Tate Londres

«(…) Pintar lo local tenía una triple ventaja: podían expresar el creciente nacionalismo, experimentar con las técnicas modernas y generar una respuesta emocional en un público conocido. Pero muchas veces había que superar dificultades y empezar de nuevo. Tras años en el extranjero, no siempre les resultaba fácil pintar su país natal o encontrar la trascendencia en sus paisajes».
La pintura impresionista en Norteamérica
Katherine M. Bourguignon

En nuestro recorrido podemos admirar el trabajo de otros americanos que se encontraban en Francia explorando las posibilidades del impresionismo. Destacan dos obras de gran formato de Childe Hassam (1859 – 1935). Una de las grandes posibilidades que ofrecen las celebraciones de las exposiciones es poder ahondar en determinados autores o estilos, o poder descubrir a otros nuevos. En Impresionismo americano sucede con Childe Hassam. Un figura bastante desconocida por estas tierras. Sus cuadros son de una bella factura, realizados al más puro impresionismo. La luz reflejada con una paleta más viva; las pinceladas de factura más suave: los motivos abocetados. Todo en él remite al movimiento francés. Hassam pasó tres años, de 1886 a 1889, estudiando en París. El día del Gran Prix (1887) y Aguacero, Rue Bonaparte (1887) son dos magníficos ejemplos del legado artístico de este americano.

Bajo el sol, 1909, Frank W. Benson, Indianapolis Museum of Art

Bajo el sol, 1909, Frank W. Benson, Indianapolis Museum of Art

 
A partir de 1890 es cuando se empieza a producir ese trasvase de impresionismo hacia América. Los artistas han estado trabajando, codo con codo, junto a los «primeros espadas», en las mismas academias y hasta en los mismos lugares que los impresionistas. Incorporan los nuevos temas, los nuevos colores a su país natal. A Childe Hassam se unen William Merrit Chase (1849 – 1916) y Theodore Robinson (1852 – 1896). Sus obras van a recoger esas nuevas vistas de parques públicos de Boston, Manhattan o Brooklyn. Chase será un pintor fundamental para el desarrollo del impresionismo en Norteamérica. Robinson mostró un gran interés por captar la fugacidad del momento. Podemos contemplar obras como Pabellón de Horticultura. Exposición Universal Colombina, Chicago (1893) de Hassam, o Por la mañana en el espigón, Shinnecock (1897) de Chase.
En ese itinerario que nos propone el Museo es ahora cuando podemos recrearnos en las obras del artista rebelde, moderno y un tanto atípico que era Whistler. Con su paleta apagada, casi monocroma, insinuando los motivos con gruesas capas de pintura. Nocturno. Azul y plata. Chelsea (1871) o Nocturno. El canal de solent (1866) son claros ejemplos de la obra de Whistler.
Un claro influjo de este artista lo vemos en la pintura de John Henry Twachtman (1853 – 1902). Esta influencia la combinó con el impresionismo y con el arte japonés. El río en invierno (1889) y el magnífico lienzo Navegando entre la bruma (ca 1890) son dos obras en las que refleja esos postulados.
Por sus composiciones, por la manera de reflejar la luz y los motivos representados, las obras de Edmund C. Tarbell (1862 – 1938) constituyen el ejemplo más representativo del impresionismo americano y la influencia que ha recibido de lo que se venía haciendo en Francia. Esto es bien visible en obras como Tres hermanas. Estudio bajo el sol de junio (1890) o En el huerto (1891). Y uno de sus principales seguidores, Frank W. Benson (1862 – 1951), también participa de este nuevo arte, de este nuevo ideal americano con sus escenas exteriores bañadas por el sol. Cierran la exposición las magníficas obras Eleanor (1901), Las hermanas (1899), o Bajo el sol (1909), que nos sitúan ante esos artistas que se desplazan al campo (en este caso a la playa) para pintar al aire libre, para plasmar con sus pinceles, no solo la luz, sino la brillante atmósfera y las elegantes actitudes de las figuras femeninas. Quienes contemplen están últimas obras rápidamente se darán cuenta que están ante un estilo muy reconocido. No lejos de estas salas podemos maravillarnos también con las obras de Joaquín Sorolla (uno de nuestros artistas más internacionales) al que se le rinde un homenaje en la Fundación Mapfre con sus obras realizadas en su periplo americano. Sus escenas de sol y playa se asemejan a las de Benson y Tarbell donde el sol siempre brilla. Sorolla expuso en 1906 en la Hispanic Society de Nueva York con gran éxito de crítica y público, lo que a buen seguro contribuyó al desarrollo de esa nueva formar de pintar «a la manera» impresionista.

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

Crítica El juez de David Dobkin, protagonizada por Robert Downey Jr.

Cuando uno es juez y parte

Ficha

Wwel-juez-2014-cartel-1Película: El juez.

Título original: The judge.
Dirección: David Dobkin.
Interpretación: Robert Downey Jr. (Hank Palmer), Robert Duvall (Joseph Palmer), Vera Farmiga (Samantha Powell), Billy Bob Thornton (Dwitght Dickham), Leighton Meester (Carla), Vincent D’Onofrio (Glen Palmer), Jeremy Strong (Dale Palmer), Dax Shepard (Kennedy), Sarah Lancaster.
País: USA. Año: 2014. Duración: 141 min.
Género: Drama. Guion: Bill Dubuque y Nick Schenk.
Producción: Susan Downey, David Dobkin y David Gambino.
Música: Thomas Newman.
Fotografía: Janusz Kaminski. Montaje: Mark Livolsi.
Diseño de producción: Mark Ricker.
Vestuario: Marlene Stewart.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en España: 24 Octubre 2014.

Sinopsis
Hank Palmer (Robert Downey Jr.) es un importante abogado que vuelve a su localidad natal donde su padre (Robert Duvall), el juez del pueblo, de quien está distanciado, es sospechoso de asesinato. Decide descubrir la verdad y durante el proceso vuelve a encontrarse con la familia que había dejado atrás años antes.

Comentario
La noche y/o la lluvia no son buenos compañeros de viaje cuando utilizas una bicicleta. Un exconvicto, vecino del pueblo, aparece muerto en la cuneta tras haber sido arrollado, presumiblemente, por un vehículo que se ha dado a la fuga. Las sospechas recaen sobre el juez Joseph Palmer (Robert Duvall), quien viene impartiendo, en el pueblo donde vive, justicia en los últimos cuarenta años. Momentos antes había tenido contactos con la víctima. Pero el juez no recuerda nada de lo que sucedió, ni cómo su coche tiene esos desperfectos. ¿Culpable o inocente? Quien se tiene que hacer cargo de su defensa no es otro que su propio hijo. Su hijo, Hank Palmer (Robert Downey Jr) es un afamado abogado. Las relaciones con su padre no son nada buenas, más bien no existe relación. Hace años se marchó de su ciudad natal y ahora tiene que volver tras el fallecimiento de su madre.
Este planteamiento no es nada novedoso: hijo que abandona el pueblo natal, se convierte en un afamado personaje que vuelve a sus raíces para enfrentarse a su pasado. «Ya está el rico que viene a regodearse de su fortuna». Y el cambio que experimenta el personaje también es un tópico: primero menosprecia sus raíces (como si fueran «pueblerinos») para después alabar las bonanzas de la vida en el campo o en el pequeño pueblo alejado de la caótica vida en la gran ciudad.

JUDGE, THE

Quizás aquí, en El juez, lo interesante es que se entremezclan dos líneas argumentales: por un lado la del juicio, la que va desvelando lo que le ha podido suceder al juez; y por otro la de el reencuentro paterno filial, donde se producen los momentos más dramáticos al sacar a la luz los demonios interiores.
El juez Palmer es un hombre recto, de fuerte carácter, que ha educado a sus hijos «imponiendo» unos valores por encima de todo. Hasta tal punto es así que no dudo ni un momento en aplicar un fuerte correctivo a uno de sus hijos para que este no se descarriara. Mano dura, disciplina y no hacer ningún tipo de concesión a la debilidad de carácter. Tiene tres hijos. El que pudo haber sido una gran figura en el béisbol, pero un accidente truncó su carrera; el que no ha llegado a nada y se pasa todo el día filmando con la cámara; y Hank, el triunfador, pero que no vive con ellos. Hank es un hombre hecho a sí mismo. Ha triunfado en la vida, pero siente que en su vida personal, en su relación con los demás, ha fracasado. Quiere encontrase con su pasado, no rehúye al padre autoritario en el recuentro en el funeral por la muerte de su madre. Un gesto lo dice todo de un personaje y ese gesto no es otro que el de recibir el pésame de tu propio hijo como si fueras un (des) conocido más que se ha presentado a dar las condolencias. Y eso duele, pero Hank no rehúye el enfrentamiento, no duda en defender a su padre a pesar de que este le repudia y es incapaz de reconocer que es un buen abogado, el mejor. Viejas cuentas pendientes irán saliendo a la luz a la par que nos van desvelando qué es lo que ha podido pasar con el juez y su, presuntamente, víctima.

JUDGE, THE
El guion entrelaza las distintas tramas de forma convincente. Los guionistas son Nick Schenk (Gran Torino, 2008, Clint Eastwood) y Bill Dubuque. Pero en el conjunto algo falla. El juez nos cuenta una historia con dramas personales pero que no nos acaba de convencer. Se sigue bien a pesar de esas dos horas y media de duración, pero no empatiza totalmente con el espectador. Tal vez su director está más acostumbrado a la comedia (hay algunos gags en El juez) y no se muestre ducho en la dramatización. David Dobkin es un director al que no conocía. Ha dirigido varios anuncios para las grandes firmas, también se ha dedicado al videoclips de canciones para diferentes cantantes y grupos musicales, en donde ha demostrado su efectivismo visual.
Técnicamente todo correcto, a excepción de la sorprendentemente sobrecargada fotografía de Janusz Kaminski, con esos deslumbrantes brillos que ciegan al espectador. Una vez vale, como mola ese efecto, pero repetirlo en varias ocasiones no produce el efecto deseado.
Los dos actores que llevan el peso son Robert Downey Jr y Robert Duvall. Downey Jr es uno de los grandes dentro del panorama actual. Tras sus escarceos con las drogas que a punto consiguieron acabar con su prometedora carrera, ahora es capaza de afrontar casi cualquier proyecto que le proponga (además se suele convertir en productor de algunas de sus películas). Muchos descubrieron al actor en el personaje del que se enamoró Ally McBeal allá por el año 2001. Tras unos años interviniendo en películas con mayor o menor éxito, vendrán sus papeles en las grandes superproducciones como Iron Man e Sherlock Holmes, y sus secuelas.
Robert Duvall es casi una leyenda viva. Este papel lo vuelve a situar en la órbita de esos grandes y míticos actores de la industria cinematográfica. Revista Atticus le tiene un gran cariño desde que lo vio debutar en su papel de Boo Radley en la película Matar un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, Robert Mulligan, 1962). Después son decenas los papeles que ha interpretado en una carrera muy sólida. En esta ocasión interpreta a un autoritario padre y juez, que aplica la justicia según sus propias convicciones y que no duda en saltarse las más mínimas normas de equidad para, por ejemplo, quitarle el coche con el que ha acudido al juzgado a un marido que no paga la pensión a su exmujer.

JUDGE, THE
Al lado de estos dos grandes figura un desaprovechado Billy Bob Thornton, que representa al fiscal Dwitght Dickham. Elegante, guapetón, deja a un lado su lado más salvaje para ofrecernos una interpretación sólida, correcta, sin riesgos. No le han dado más protagonismo.
En su haber, además de las interpretaciones de padre e hijo, El juez tiene algunas escenas de corte dramático muy logradas. Una escena en el baño donde por un momento los dos protagonistas rompen su coraza para mostrarnos que tienen corazón; y la reunión familiar provocada por la llegada de un gran tornado que «mete» a la familia en un refugio y donde se repasa el pasado de la familia visionando una cinta, para al final estallar el conflicto.
El título El juez obedece a una doble acepción de la palabra. De manera genérica es aquel que juzga los hechos tras la exposición de los mismos por parte del fiscal y del abogado defensor (en este caso sobre un posible asesinato). Pero también El juez alude a la condición de padre. Un padre recto que más que educar dicta a sus hijos lo que tienen o no tienen que hacer. Algo parecido vimos en la magnífica película Agosto (John Wells, 2013). Si bien en esta se centra en la madre (Meryl Streep) pero con el denominador común de poner sobre el tapete ese lado oscuro en las relaciones familiares.

El juez es una buena historia que conjuga el drama familiar con el juicio por un posible asesinato. No llega a empatizar totalmente con el espectador pero contiene algunas poderosas escenas dramáticas y asistimos al duelo interpretativo de dos grandes actores: Robert Duvall y Robert Downey Jr.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado
Revista Atticus

GIVENCHY. EL PRÊT-À-PORTER DE LUJO O EL TRIUNFO DEL BÁSICO ATEMPORAL

PRIMERA RETROSPECTIVA DEL MODISTO FRANCÉS HUBERT DE GIVENCHY

MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA DE MADRID

“Jamás he entrado en una tienda Zara. Pero conozco a su fundador, Amancio Ortega, y merece todo mi respeto y admiración”
Confesión de Hubert Givenchy a Lorenzo Caprile en una entrevista en el verano de 2014

Con esta exposición que dedica el Museo Thyssen-Bornemisza al “modisto”, como a él mismo le gusta definirse, Hubert de Givenchy, el centro madrileño se vuelve a reinventar de nuevo y demuestra, una vez más, que es uno de los pioneros en cuanto a innovación expositiva, nuevas técnicas de marketing en el mundo del arte -inauguran tienda en Internet- y uso de las redes sociales. Ello pone de manifiesto que es un espacio abierto al visitante, accesible (no existe para ellos el concepto de élite que va a visitar un museo como podía suceder en el siglo XIX o durante gran parte del siglo XX), y al alcance de la mano de diferentes tipos de público. Desde niños y jóvenes hasta los apasionados del Arte más veteranos.

Hubert de Givenchy, 1960. Foto: Robert Doisneau, cedida por el Museo Thyssen Bornemisza

Hubert de Givenchy, 1960. Foto: Robert Doisneau, cedida por el Museo Thyssen Bornemisza

No contentos con ello, muestran al público parte de su colección de pintura, ligada al veterano couturier francés. El binomio moda-pintura funciona. Y creo personalmente que será la primera muestra de las muchas que realizarán en un futuro de este tipo.
Ya desde la entrada, se puede apreciar el cuidado detallismo que conservadores y proyectistas han puesto en el diseño de la retrospectiva. La estética es clave. Hermosos jarrones de flores blancas reciben al visitante y le introducen en un selecto ambiente, como si de un taller de alta costura se tratase. Las notas del primer perfume que creó la Casa Givenchy en 1957, L’Interdit, casi se pueden apreciar mientras se recorren las salas.
Eloy Martínez de la Pera, comisario de la exposición, junto con Paula Luengo, conservadora del Museo, proponen un itinerario que comienza narrando los primeros éxitos del diseñador francés. Pero, como él mismo ha señalado en más de una ocasión, ese éxito no vino de la nada. Fue el resultado de una formación temprana, de su crianza en una familia materna poseedora de negocios textiles en la ciudad francesa de Beauvais, y de un abuelo que fue un gran coleccionista de objetos artísticos, así como propietario de una fábrica de tapices. Entonces, claro está, de casta le viene al galgo.

WBlusa Bettina

Blusa Bettina

Givenchy desconfía de los “nuevos talentos”, de aquellos que en un par de años son directores artísticos “aquí o allí”. Señala que se ha perdido actualmente un gran valor que es el aprendizaje, la paciencia, la constancia y estudiar el oficio (métier) desde abajo. Se declara defensor absoluto de las jerarquías de los talleres: directora, dependientas (a las que él denomina “vendeuse” a la antigua manera, y que se ganaban tanto la confianza de los proveedores como la de las clientas), las oficialas, patronistas, modelistas, cortadoras, probadoras y modelos.
El Conde de Givenchy se formó en primer lugar en la Escuela de Bellas Artes de París, a la que accedió en 1944. Tras ello, pasó por los talleres de modistos de gran fama y renombre, como Jacques Fath, Robert Piguet, Lucien Lelong o Elsa Schiaparelli, que le influye muchísimo en sus creaciones, y a la que llega a denominar “la perfecta encarnación del chic”. En estos años de formación conocerá a personajes fascinantes del mundo del espectáculo, el cine o las artes escénicas francesas, como la modelo y actriz Maxime de la Falaise, Françoise de Langlade (directora de Conde Nast y esposa de Óscar de la Renta) o el ilustrador René Gruau. Fueron años vitales en los que Givenchy absorbía como una esponja tanto ambientes como enseñanzas.
Todo ello se ve reflejado en lo que fue su primer triunfo textil: la blusa Bettina. La llamó de este modo en honor a su modelo preferida. Fue un récord de ventas. Estaba realizada en un material económico, el algodón, y llevaba volantes de bordado inglés con calados y bodoques. Al mismo tiempo, en el año 1952 creó la “Maison Givenchy” y lanzó su primera colección. Se caracterizaba por una elegancia que jamás abandonará, así como por la pureza de líneas de las piezas y una belleza sin tiempo.
Esta primera colección no hubiera sido posible sin la inspiración del maestro Cristóbal Balenciaga, al que admiraba profundamente desde su juventud. De él heredó la simplicidad en las líneas y los volúmenes.
Se denominó “Separates” y fue una colección pensada para una mujer que pertenecía a una élite de la alta sociedad que se movía en una Europa cosmopolita. Consistía en una selección de partes de abajo y de arriba intercambiables y combinables entre sí, al gusto de la clienta. Era lo que se denomina en moda, el “prêt-à-porter”. Sí, “prêt-à-porter”, pero de lujo. Algo que hasta entonces no había osado realizar ningún otro taller o diseñador. Él fue el pionero. Y de ahí a la fama.

 
En esta primera parte del recorrido se puede apreciar bien la importancia que tendrá para él la calidad de los tejidos, que también es herencia de Balenciaga. Así como una de sus principales señas de identidad: el color negro. De este modo, idea una de las prendas básicas para el armario de cualquier mujer, el vestido negro corto, apto para todas las ocasiones. Un cocktail, una reunión de trabajo, un concierto, o una cena romántica son eventos a los que podrá acudir con el mítico “little black dress” y nunca le fallará ni desentonará.

 
Es en este momento cuando las obras de la Colección del Museo comienzan a entablar un diálogo con las creaciones del diseñador. La Santa Casilda de Francisco de Zurbarán, envuelta en brocados y oros, se muestra junto a un espléndido conjunto de noche de pantalón y chaqueta en lamé brochado de 1990. Y vuelve a subrayar su pasión por el contraste y la calidad de los tejidos.

Hubert de Givenchy y Audrey Hepbum en un prueba de vestuario para el estreno de la película Historia de una monja  (Fred Zinneman, 1959). Corbis Images

Hubert de Givenchy y Audrey Hepbum en un prueba de vestuario para el estreno de la película Historia de una monja
(Fred Zinneman, 1959). Corbis Images

Otro de los puntos que quiere tratar la retrospectiva es la influencia que tuvieron las grandes clientas en Hubert Givenchy y en sus creaciones. Inicia la segunda parte de la exposición. Muchas de estas clientas se convirtieron en grandes amigas, y otras en musas de sus colecciones. En su casa de París atesora los recuerdos de una vida en magníficas fotografías. Jackie Kennedy en Versalles con un conjunto de abrigo y vestido en satén bordado de flores; Wallis Simpson de riguroso luto en el funeral de su esposo, el Duque de Windsor; Audrey Hepburn posando desenfadada con uno de sus dos piezas…
Audrey Hepburn fue su íntima amiga. Para ella creó numerosos diseños, y ella le llevó de la mano a lo más alto de Hollywood. Fue el encargado de vestirla en Desayuno con diamantes, con un vestido tubo de noche de satén negro, que luciría en una de las memorables escenas de la película, mientras desayunaba un croissant delante de la joyería más famosa del mundo. Ese vestido daría la vuelta al mundo y se convertiría en icono de estilo dentro y fuera del mundo del cine. Traspasó fronteras. La actriz británica encarnó para él los valores de la Casa Givenchy: elegancia, discreción y serenidad. La vistió también para otras películas, por ejemplo Cómo robar un millón y… junto a Peter O’Toole; Sabrina; Historia de una monja o Una cara con ángel. Su amistad comenzó en 1954 y se prolongó hasta la muerte de la actriz en 1993.

 

Detalle del conjunto de noche compuesto por vestido y abrigo en satén crudo, cuerpo con flores multicolores bordadas. Llevado por Jackie Kennedy en el verano de 1961 (ver foto anterior) Foto: Luc Castel con la colaboración de Pjilippe Caron

Detalle del conjunto de noche compuesto por vestido y abrigo en satén crudo, cuerpo con flores multicolores bordadas. Llevado por Jackie Kennedy en el verano de 1961 (ver foto anterior)
Foto: Luc Castel con la colaboración de Pjilippe Caron

A medida que atravesamos las estancias, los cuadros continúan en “sagrada conversación” con los vestidos. Martínez de la Pera destaca de esta relación que “sus creaciones aúnan la elegancia clásica de la alta costura con el espíritu innovador del arte de vanguardia”. Así, se intercalan con los lienzos de Rothko, Miró o Robert y Sonia Delaunay, con los que coincide en elegancia y en el uso del color.
Finaliza la novedosa retrospectiva con una selección de trajes de novia, así como con una serie de fotografías de los años ochenta, con diseños llenos de glamour en el cuerpo de las primeras súper modelos.
El cariño que el maestro siente por España es inmenso, y se muestra palpable en la exposición que le dedica el Museo Thyssen, y también en las entrevistas que concede a los medios. Conoció Toledo de la mano del doctor Marañón, y tiene aquí a su querida Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol, a la que le une una larga amistad. Ella fue, además, íntima confidente y musa de Balenciaga, su mentor español.
En 1988, Givenchy vendió su firma al grupo empresarial Louis Vuitton Moët Hennessey (LVMH), y se retiró definitivamente siete años después.

 

“Yo siempre quise dedicarme a la moda, a embellecer a la mujer”
Hubert de Givenchy

Esta declaración de intenciones parece una contradicción con las actuales propuestas que ofrecen actualmente los diseñadores y las casas de moda. Y da mucho que pensar y que reflexionar.
Como curiosidad, la tienda del Museo vende productos “marca Givenchy”. Los antifaces para dormir confeccionados en encaje son un guiño a la inolvidable escena de Desayuno con diamantes, con una Holly Golightly en la piel de la Hepburn, que se despereza en la cama de su piso de Nueva York.

 
La retrospectiva Hubert de Givenchy permanecerá en el Museo Thyssen-Bornemisza hasta el 18 de enero de 2015. La completará un ciclo cinematográfico de acceso gratuito, los sábados a partir de noviembre hasta que finalice la muestra. El catálogo está disponible en español e inglés, y contiene textos del diseñador, del comisario y de los conservadores de la exposición, así como de Philippe Venet, asesor de este ambicioso proyecto.

Almudena Martínez Martín

Revista Atticus

 

 

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