Próximamente el número CINCO
Ya a la venta el número CUATRO

Pídelo via mail en admin@revistaatticus.es.

Último número

Descárgate el último número.  ¡Aquí!

Revista Atticus Cuatro edición impresa disponible en pdf

Haciendo un esfuerzo editorial ponemos a vuestra disposición el último número de nuestra edición impresa: Revista Atticus Cuatro. Lo pusimos a la venta en enero de este mismo año. Creemos que ya hemos cumplido el objetivo y fieles a nuestra filosofía de poner la cultura al alcance de todo el mundo, hoy os dejamos este enlace para su descarga gratuita. Solo te pedimos que si te gusta nuestra publicación y lo crees conveniente que lo compartas y lo distribuyas entre tus amigos. Si usas las redes sociales nos encantaria que dieras un ME GUSTA en nuestro Facebook. Con ese simple gesto nos ayudas a crecer. Ya esta trabajando en el número Cinco que publicaremos a finales de este año.

Revista Atticus Facebook

 

 

WPortada Atticus Cuatro Papel - Boceto 3

 

Descargar Revista Atticus Cuatro

 

Revista Atticus


Marcador

El secuestro de Michel Houellebecq

Ficha

Wafiche_esdmh_68x98_6283Película: El secuestro de Michel Houellebecq
Interpretación: Michel Houellebecq (Michel Houellebecq), Mathieu (Mathieu Nicourt), Max (Maxime Lefrançois), Françoise (Françoise Lebrun), Luc (Luc Shwarz), Ginette (Ginette Suchotzky), Dédé (André Suchotzky), Fatima (Marie Bourjala)
Dirección y guion: Guillaume Nicloux País: Francia. Año: 2014.
Duración: 93 min.
Género: Comedia-Drama
Producción: Sylvie Pialat, Benoît Quanion
Fotografía:Christophe Offenstein
Montaje: Guy Lecorne
Diseño de producción: Didier Abot, Olivier Radot. Vestuario: Anaïs Romand.
Distribuidora: Caramel Films.
Estreno en Francia: 27 Agosto 2014. Estreno en España: 29 Agosto 2014.
Calificación por edades: Pendiente por calificar

Sinopsis
Michel Houellebecq, ganador del premio Goncourt de 2010, es secuestrado mientras se encuentra en la gira de presentación de su novela El mapa y el territorio. Trasladado a una casa a las afueras de París, el escritor acabará creando una relación amistosa con sus captores, provocando situaciones y conversaciones cómicamente absurdas.

Comentario
Los medios se hacen eco de la desaparición de Michel Houellebecq. En mayo de 2011, el controvertido escritor francés, conocido por sus opiniones políticamente incorrectas y tachado por medios nacionales de misógino e islamófobo, se encuentra en paradero desconocido. Varias semanas transcurren sin señales de vida, y las teorías se suceden, llegando a especularse incluso un secuestro por parte de Al-Qaeda.

Guillaume Nicloux nos explica una posible razón de esta desaparición temporal en su nueva película, El secuestro de Michel Houellebecq, en la que el escritor se interpreta a sí mismo. Esta historia, entre documental y ficción, nos presenta al célebre francés viviendo una situación dramática convertida en una entrañable visión de lo cotidiano y llevada al extremo cómico, con humor constante y acentuadamente ácido.

Su relación con sus secuestradores termina siendo más cercana que la que tiene con sus allegados en su vida diaria. Siente incluso libertad para exponer sus argumentos, para llevar al extremo sus opiniones. Así, abarca en sus discusiones temas como la democracia, la literatura, Auschwitz o el genocidio en Armenia. Gracias al excelente trabajo de Nicloux, Houellebecq se ríe de sí mismo, de su propia controversia, y nos invita a reírnos con él.

Los acontecimientos de la trama se suceden unos en función de otros, pero siempre en contra de lo previsto; el viaje que comenzó forzado termina siendo agradecido por Houellebecq. Sus secuestradores padecen una especie de Síndrome de Estocolmo a la inversa; los mismos hombres cuyas acciones lo han privado de su libertad, se comportan con educación y honesta bondad: Te secuestramos, pero hacemos lo posible para que disfrutes de tu estancia con nosotros. Así, acceden a sus peticiones de vinos caros, e incluso a contratar una prostituta, lo que da lugar a un esperpéntico y superficial romance.

Wenlevement_photo_8_300dpi_809

A pesar de lo descabellado del contexto, las interpretaciones impecables aportan la credibilidad necesaria a la película. Desde el propio escritor, que en su caricatura resulta tierno, en eterno contraste sus conocimientos literarios y culturales con sus torpes habilidades sociales, hasta los secuestradores, que, al igual que Houellebecq, se interpretan a sí mismos (el culturista Maxime o el luchador profesional de Artes Marciales Mixtas, Mathieu Nicourt). La cámara al hombro aporta asimismo cercanía y veracidad a la historia. Estamos siempre, de algún modo, junto a Michel, “encerrados” en un espacio, pero disfrutando de nuestra estancia allí. Y es que Nicloux consigue, de la mano de Houellebecq, que la energía cómica se mantenga durante los 93 minutos del metraje.

Wenlevement_photo_5_300dpi_8760

El humor es exquisito, inteligente, capaz de conseguir carcajadas de los espectadores, y, en un momento dado, hasta del propio escritor. El único problema que sufre Houellebecq es la imposibilidad de adueñarse de un mechero, para poder así fumar tranquilo. Se trata del único inconveniente real que encuentra durante su estancia en la casa de sus secuestradores, y su deseo se centra más bien en conseguir el mechero que en escapar de su encierro: este tipo de situaciones absurdas implican que no podamos evitar en ningún momento sentir la comicidad constante de la situación dramática.

Nicloux no explica la naturaleza del secuestro más allá del encierro en sí. No sabemos quién ha ideado el secuestro, y, mucho menos, quién planea pagar el rescate. En un momento, Luc, uno de los tres raptores, con el que el escritor choca constantemente, le sugiere que el responsable de haber pagado su rescate ha sido el mismísimo François Hollande. Este secretismo invita al espectador a especular que tal vez haya sido el mismo escritor el que se encuentre detrás de su propio secuestro.

Existe cierta ternura que emana de todos los personajes, y la película parece erigirse no sólo como una crítica a los detractores del ganador del prestigioso premio de literatura Goncourt o como una autocrítica a su excéntrica personalidad, sino como un brindis a la vida sencilla en la apreciación de la compañía ajena. El protagonista, a pesar de sus peculiaridades, aprende de aquellos con los que se encuentra y evoluciona: desde el comienzo, con una vida aburrida y tranquila, cuando confiesa que no le importaría morir, hasta el final, cuando ha creado lazos con las personas que lo habían retenido, ya no en contra de su voluntad.
Este falso documental resultará hilarante a aquellos amantes de la etapa clásica de Woody Allen, una sorpresa para los seguidores del director Nicloux, acostumbrados a sus thrillers y películas de acción, y un guiño cómico a los simpatizantes del escritor francés; serán estos últimos los que más aprecien el film, pues las alusiones a sus polémicas y a sus propias novelas no pasarán para ellos desapercibidas.

Os dejo un tráiler:

Bernarda Parodi
Revista Atticus

 

Crítica de El misterio de la felicidad

La nueva película de Daniel Burman

Poster 700x1000 OK

Ficha
Película: El misterio de la felicidad.
Interpretación: Santiago (Guillermo Francella), Laura (Inés Estévez), Eugenio (Alejandro Awada)
Dirección: Daniel Burman. País: Argentina. Año: 2013.
Guión: Daniel Burman, Sergo Dubcovsky
Duración: 99 min.
Género: Comedia Romántica
Producción: Walkiria Barbosa
Música: Nicolás Cota
Fotografía: Daniel Sebastián Ortega
Montaje: Luis Barros
Diseño de producción: Margarita Tamborino. Vestuario: Roberta Pesci.
Distribuidora: Filmsharks.
Estreno en Argentina: 16 Enero 2014. Estreno en España: 29 Agosto 2014.
Calificación por edades: Autorizada para todos los públicos

Sinopsis
Santiago y Eugenio son amigos de toda la vida que trabajan juntos en su negocio de electrodomésticos. Su relación es muy cercana: se complementan perfectamente, están de acuerdo en todo y se quieren como hermanos. A pesar de ello, una mañana, Eugenio desaparece, sin haber dejado ninguna pista sobre su paradero. Es entonces cuando Santiago y Laura, la mujer del desaparecido, emprenden una investigación para dar con su paradero. A lo largo de esta búsqueda, sin embargo, se darán cuenta de que no quieren encontrarlo, pues han hallado la felicidad en el camino.

Comentario
¿Quién no ha soñado alguna vez con dejarlo todo, con escapar de su rutina y esfumarse?

La rutina implica orden, pero también desgaste. En la simetría el cuerpo vive, pero el espíritu no vuela. Dijo Victor Hugo que, ante la simetría, “la desesperación bosteza”.

Así comienza El misterio de la felicidad, una entretenida comedia de la mano de Daniel Burman (ganador del Oso de Plata en el Festival internacional de Berlín en 2004, por El abrazo partido). El film está plagado de momentos de reflexión que pretenden y consiguen que el espectador se identifique con los personajes, con sus dudas existenciales, con esa búsqueda de la felicidad que es inherente a todos.

W_MG_3881

La música, a cargo de Nicolás Cota, parece trasladarnos a otra época, y exagera hasta volver grotesca y cómica la primera secuencia, plagada de simetrías que expresan la fuerte conexión existente entre los dos amigos. Y es que es esta la gran protagonista en un comienzo que presenta a Eugenio y Santiago como dos extensiones de una misma persona: uno es el espejo del otro y sólo existe en la medida en que el otro se refleja en él. Comen a la vez, ríen a un tiempo y hasta sus coches son del mismo modelo; a través de la puesta en escena y el montaje, Bruman afirma la simbiosis existente entre los personajes.

Justo antes de la marcha de Eugenio, vemos cómo el más apegado a esa relación es Santiago. Esto lo consigue Bruman con constantes miradas dirigidas fuera de campo por parte de Eugenio, que ansía escapar a un lugar lejano (el tiempo se ralentiza y puede oírse el sonido de olas rompiendo en la orilla), mientras que la vista de Santiago se dirige específicamente a su amigo.

Este último se va sin dejar rastro alguno, por lo que Santiago se encuentra perdido como nunca. Asimismo, la mujer de Eugenio se introduce en su vida y desbarata toda la armonía y seguridad que había construido hasta entonces. Burman, de forma previsible, se vale del contraste con la primera secuencia para remarcar la falta de armonía entre ambos. El equilibrio se rompe, y Santiago tiene que enfrentarse a la vida nuevamente, a la búsqueda de una felicidad que, si bien creía conseguida, se escapa ahora entre sus dedos.

La película desarrolla su trama alrededor de los sueños pendientes, así como de la necesidad de éstos para alcanzar la felicidad. Pueden ser grandes sueños, recuerdos de una juventud perdida, o simples sueños cotidianos, como los de Santiago.

W_MG_1751

Pese a las adversidades, el protagonista consigue evolucionar; se da cuenta de que sus aspiraciones no pueden ir siempre de la mano de los demás, que puede ser feliz por sí mismo, aunque esté acompañado. Pero es la evolución de Laura la más radical. Tanto, que chirría un poco: la trama no termina de justificar por qué esa insoportable y charlatana mujer acaba convirtiéndose, en apenas unas semanas, en una persona completamente distinta. Aún así, su extravagante personaje nos regala los momentos más divertidos de la película.

Tal vez sí se echa de menos una actuación de Francella en la que explote todo su potencial. Este actor tan aclamado por la crítica argentina, conocido por películas como El secreto de sus ojos (Campanella, 2009), Rudo y cursi (Carlos Cuarón, 2008) o la serie Casados con hijos (remake de la famosa serie americana Married With Children), a pesar de su buena interpretación, pasa a un segundo plano cuando Inés Estévez aparece en la pantalla.

WEMDLF_Img3
El final, predecible, se eterniza con sus planos a cámara lenta de la playa… pero salimos aún así del cine con la frescura y el buen humor que Burman es capaz de transmitirnos. Nos encontramos ante una película simple que, sin embargo, resulta honestamente entretenida y en ocasiones incluso hilarante. Una comedia romántica fácil pero que aporta lo que esperamos de ella, y a la que se suman planteamientos de dudas existenciales con una sutileza algo mayor que en los blockbusters hollywoodienses.

Aquí tenéis el trailer:

Bernarda Parodi
Revista Atticus


Revista Atticus 26. Una exquisita publicación sobre arte

Ya tenemos disponible para su descarga el número 26 de Revista Atticus con más de 200 páginas. Como viene siendo habitual no te pedimos nada a cambio. Lo único que os solicitamos es que lo compartáis. Es un trabajo muy laborioso al que dedicamos nuestro tiempo cerca de un centenar de personas. Y lo que queremos es que llegue al mayor número posible de usuarios. Si te gusta, comparte el ejemplar o comparte el link de nuestro Facebook. Gracias y hasta el próximo número. Os adelantamos que será muy pronto, en apenas una semana tendremos un monográfico dedicado a las exposiciones que ahora puedes disfrutar en Madrid. Va a ser todo un lujo.

Web2014 Portada Atticus 26 - Septiembre-modificada

Descargar RA26

Revista Atticus

 

Una cita para el verano

El trabajo de Philipp Seymour Hoffman como director

UNA-CITA-PARA-EL-VERANO_Baja1Ficha
Película: Una cita para el verano
Dirección: Philip Seymour Hoffman
Interpretación: Philip Seymour Hoffman (Jack), Amy Ryan (Connie), John Ortiz (Clyde), Daphne Rubin-Vega (Lucy), Richard Petrocelli (tío Frank), Thomas McCarthy (Dr. Bob).
País: USA. Año: 2010. Duración: 91 min.
Género: Comedia dramática, romance. Guion: Bob Glaudini.
Producción: Peter Saraf, Marc Turtletaiunb, Beth O’Neil y Emily Ziff.
Música: Grizzly Bear y Evan Lurie. Fotografía: Mott Hupfel.
Montaje: Brian A. Kates. Diseño de producción: Thérèse DePrez.
Vestuario: Mimi O’Donnell.
Distribuidora: Surtsey Films.
Estreno en USA: 17 Septiembre 2010. Estreno en España: 14 Agosto 2014.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

Sinopsis
Jack es un chófer de limusina interesante, emotivo y algo inadaptado socialmente. Pasa la mayor parte del tiempo con su amigo Clyde y su mujer, Lucy. Gracias a ellos, conoce a la frágil y torpe Connie, de quien se enamora. Para seducirla, Jack aprende a cocinar con tenacidad, empieza a soñar con una nueva carrera profesional e incluso aprende a nadar. Su objetivo es cumplir la promesa que le ha hecho a Connie en su cita: ¡un paseo en barco por Central Park! Mientras la relación de Clyde y Lucy comienza a hacer aguas, la de Jack y Connie intenta superar los bloqueos sin renunciar a su ideal…

Comentario
Una cita para el verano llega a nuestras pantallas tras cuatro años desde su estreno en los Estados Unidos. No entiendo cuales han sido los motivos de su retraso. Philip Seymour Hoffman tiene (tenía) mucho tirón como actor y siendo esta su primera película como director seguro que tendría mucho interés. Ahora tras el reciente fallecimiento del actor se ha decidió proyectar en España.

MV5BNDQwMTY4NzA3NV5BMl5BanBnXkFtZTcwNjk5MzY4Mw@@._V1__SX1774_SY863_

La historia que nos cuenta Una cita… es una historia que tiene como protagonistas a gente corriente con la particularidad que viven en Nueva York (la ciudad neoyorkina imprime carácter). Básicamente se centra en cuatro personajes. Jack (Philip Seymour Hoffman) ronda la cuarentena. Su físico no es lo más destacable de él. Intenta ser un hombre cultivado para solventar esa carencia de habilidad social. Es introvertido y solitario. Algo fondón, pero que no duda en apuntarse a nadar o a un curso de cocina para poder agradar a su nueva pareja, Connie. Jack trabaja en la empresa que tiene su tío. Es el conductor de una limusina de lujo de alquiler. Allí tiene como compañero a Clyde. Su trabajo es algo solitario. Apenas se relaciona con su compañero y su vida social es más bien escasa. Escucha música (Rivers of Babylon de The Melodians, algo de reggae también) por un antiguo Walkman. Vive en un cuchitril y no le importa acometer nuevas propuestas que le alegren un poco su monótona vida. Si los personajes se definen por sus acciones, Jack queda definido de manera magnífica al principio de la película: despierta por las mañana y, tumbado en la cama, se queda mirando el techo. Ese es hoy su futuro: el vacío, la falta de ilusión, la rutina cotidiana.

Clyde (John Ortiz) es un hombre bonachón que no deja ni por un momento a Jack. Es su mejor amigo. Está casado con Lucy (Daphne Rubin-Vega). Ambos tiene sangre latina: son joviales, dicharacheros y vitalistas. Pero tienen un pesado que les pesa demasiado. Su relación no pasa por el mejor momento. Aún así están pendientes de Jack, velan por su futuro y no dudan en presentarle a Connie (Amy Ryan). Connie es una mujer temerosa, cuarenta años cumplidos, con una situación económica nada buena y es tímida. Ve como la vida se le escapa sin hacer aquellas cosas que tanto desea. Desea cosas tan sencillas como que alguien se preocupe por ella y le haga la comida o le lleve a dar un paseo en barca por Central Park. Y ahí es donde Jack recoge el testigo y se embarca en estas dos cosas, de las que, por cierto, no tiene ni idea. Lucy es quien le presenta Connie a Jack. Se ha convertido en su compañera de trabajo. Se dedica a vender seminarios del Dr. Bob en una funeraria (Thomar Mortuary). Eros y tanatos, una vez más. Jack y Connie se van conociendo. Son dos solitarios que están deseando amar. Se muestran timoratos, pero poco a poco, van fortaleciendo su relación.

 

MV5BMTk3MTY3NzAyOV5BMl5BanBnXkFtZTcwMzEwNDY4Mw@@._V1__SX1774_SY863_

La labor de PSH pasa desapercibida, o mejor dicho no se percibe. Cabría esperar algo más de un actor que decide emprender la tarea de la dirección. Su cámara actúa como un mero testigo de lo que acontece, sin asumir riesgos (por otro lado innecesarios). Es decir, que su realización es correcta, pero le penaliza el hecho de que su labor como actor, su trayectoria es (era) de las mejores del panorama actual. Últimamente la industria cinematográfica ha dado dos buenos ejemplos de la mano de Robert Redford y George Clooney. PSH ha creado una cinta sencilla, directa, intimista, y algo emotiva, pero esperábamos más de él y nos quedaremos sin ver su posible evolución, ya que muestra un gusto por la estética y un amor por el oficio. En cuanto a su labor de actor: nada que reprochar. Esta muy comedido, en su papel. Todo es muy pausado, con naturalidad. Y cuando tiene que estallar, estalla y bien que lo hace.

Es muy destacable la escena principal, ya avanzada la cinta, en la que los cuatro amigos se reúnen para cenar. Es el momento en que Jack va a deleitar al objeto de su amor y también, de esa manera, agasajar a sus amigos. Es un hombre que se ha superado así mismo y está a punto de conseguir una pareja estable. Enfrente se encuentra un matrimonio carcomido. Buenos diálogos, bien planteado y mejor resuelto. La amistad, el amor, la vida cotidiana y las chispas. Esas chispas que pueden saltar en cualquier momento y provocan el derrumbe. Estamos ante cuatro personajes comunes (el plantel apenas es de seis), habituales en nuestro entorno, que tienen una pasado (miedos) y que tiene un futuro (para algunos esperanza, para otros…) y que cenan, se ríen, hablan, fuman, beben… y discuten. La vida. En esa interpretación de los cuatro amigos radica la esencia y la fuerza de Una cita para el verano. Gran trabajo actoral de todos. Lo esperabas de Hoffman, pero no tanto a lo mejor de Amy Ryan que es la que se ha sumado al proyecto. Y muy convincente, en la otra cara del amor, la pareja John Ortiz y Daphne Rubin-Vega.

MV5BMjIwMDE1OTQ1NF5BMl5BanBnXkFtZTcwNjIwNDY4Mw@@._V1__SX1774_SY863_

La película es una adaptación de la obra de teatro escrita por Robert Glaudini (A view from 151st Street). Tres de los actores participaron en la obra teatral (el propio PSH fue uno de ellos). Se presentó en el prestigioso festival de Sundance y tuvo una buena acogida. Al ser una adaptación teatral no hay muchos escenarios, pero sí lo suficientes para que la ciudad de Nueva York (algo tristona y melancólica) se convierta también en protagonista y entre de lleno en las listas de películas rodadas (y casi protagonizadas) en la Gran Manzana.

Al ser una adaptación enseguida me vino a la cabeza una maravillosa Un Dios Salvaje (Roman Polanski, 2011). Tienen lugares comunes, pero esta última es poseedora de muchos más matices.
Una cita para el verano pasará a la historia del cine, pero no por méritos propios. Sería una cita fácilmente olvidable, de esas que tienen que ver con el amor, con la superación personal y el afrontar la madurez. Pero es una película única. Fue la película que dirigió un gran actor: Philip Seymour Hoffman. Su dramática desaparición ha hecho posible que se haya proyectado en nuestro país. Y esa circunstancia hace que veamos la actuación de PSH con entrañable cariño y nostalgia. Es lo que tiene la magia del cine: sentimos dolor por una persona que no conocemos, pero al que amamos como actor.

Os dejo un tráiler (en VOSE, así podemos disfrutar de la voz de Philip Seymour Hoffman):

 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus


 Page 1 of 95  1  2  3  4  5 » ...  Last » 
Get Adobe Flash player