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La dama de oro
El triste consuelo de la restitución

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Película: La dama de oro.
Título original: Woman in gold.
Dirección: Simon Curtis.
Interpretación: Helen Mirren (Maria Altmann), Ryan Reynolds (Randol Schoenberg), Daniel Brühl (Hubertus Czernin), Katie Holmes (Pam), Tatiana Maslany (Maria Altmann de joven), Max Irons (Fritz), Charles Dance (Sherman), Elizabeth McGovern (jueza Florence-Marie Cooper), Jonathan Pryce (William Rehnquist), Moritz Bleibtreu (Klimt).
Países: USA y Reino Unido. Año: 2015.
Duración: 109 min. Género: Drama.
Guion: Alexi Kaye Campbell. Producción: David M. Thompson y Kris Thykier.
Música: Martin Phipps y Hans Zimmer.
Distribuidora: DeAPlaneta. Estreno en España: 10 Abril 2015.
No recomendada para menores de 7 años.

Sinopsis
La dama de oro narra la historia real de una mujer que lucha por recuperar lo que es suyo y resarcir a su familia. Tras huir de Viena sesenta años atrás durante la Segunda Guerra Mundial, una mujer judía llamada Maria Altmann (Helen Mirren) emprende un viaje para reclamar las posesiones que los nazis confiscaron a su familia, entre ellas la célebre obra de Gustav Klimt Retrato de Adele Bloch-Bauer I. El joven abogado Randy Schoenberg (Ryan Reynolds) echará mano de su valor para suplir su falta de experiencia al acompañarla en esta lucha que les llevará hasta el corazón del gobierno austriaco y la Corte Suprema de Estados Unidos. Por el camino, Maria deberá enfrentarse a las terribles verdades de su pasado.

Comentario
Tras la muerte de su hermana, Maria Altmann (Helen Mirren) descubre entre sus pertenencias una carta en la que hacía referencia a los intentos infructuosos para recuperar la emblemática obra de Gustav Klimt, Retrato de Adele Bloch-Bauer I y otros cuatro paisajes del artista austriaco. El retrato de Adele, es el retrato de su tía con la que había convivido en la misma casa desde su infancia. Fue modelo de Klimt para esta obra que es considerada por los austriacos como su Mona Lisa y que se podía ver en la Galería Belvedere de Viena bajo el nombre de La dama de oro.
No es cuestión de contar toda la película, pero lo que sí que interesa es que esa obra, junto con otras, más cayó en posesión de los nazis, y posteriormente del gobierno austriaco, al tener que abandonar la familia Bloch-Bauer su vivienda.

WOMAN IN GOLD
En 1998 volvió a cobrar actualizar la restitución de los bienes robados por los nazis a las familias judías. Maria Altman se pone en contacto con un joven abogado Randol Schoenberg, también un emigrante judío, nieto del compositor, (Ryan Reynolds) quien acaba de ser padre y entrar en un bufete de abogados. Las primeras reticencias dejan paso al deseo de recuperar el retrato de su tía. Para ello tienen que emprender una carrera de obstáculos contra el orgullo y soberbia del gobierno austriaco empleando más la tenacidad que la experiencia. La obra Retrato de Adele Bloch-Bauer I de Gustav Klimt estaba considerada como un tesoro nacional, la joya de la corona, el orgullo patrio.

 

Maria y Randy emprenden una dura batalla judicial ante el gobierno austriaco y ante el Tribunal Supremo de los EE. UU. Para Maria será un viaje emocional que le llevará a los recuerdos de la familia que dejó en Viena.
El británico director Simon Curits (Mi semana con Marilyn, 2011) nos ofrece esta película basada en una historia real. Alterna secuencias de la vida contemporánea (hacia los primeros años del siglo XXI –en 2006 se produce el último juicio-) con los sucesos que tuvieron en Viena con la entrada de las tropas en marzo de 1938 y las vicisitudes que tuvieron que pasar esta rica familia filantrópica (su casa se convirtió en un centro cultural de primer orden, allí acudía, entre otros: los músicos Gustav Mahler y Richard Strauss, el arquitecto Otto Wagner, el escritor Stefan Zweig y el propio Gust Klimt).
La música de uno de los grandes, Hans Zimmer, en colaboración con Martin Phipps, ayuda a la hora de crear una tensión dramática en diferentes momentos.

WGustav_Klimt_046 Wikipedia
El tema del saqueo de obras de arte de los judíos por parte de los nazis, ya llamó la atención a algún que otro director. La película Monumets mens (George Clooney, 2014) se centró en el rescate (y búsqueda, así como la protección) de todos los tesoros que habían desaparecido bajo la rapiña del ejército alemán. Mataron a judíos pero también expoliaron sus obras de arte, algunas para quedarse con ellas, y otras que no cuadraban en la estética aria las utilizaban para financiar sus campañas. Así lo expuse en un artículo publicado en el número Cinco de Revista Atticus. Pero aquí el director va un poquito más allá.

 
En marzo de 1938, Hitler decidió anexionar Austria a sus territorios como una provincia más de su imperio. Su ejército entró triunfante ante 250.000 simpatizantes en Viena sin apenas tiros. Para muchos historiadores este fue realmente el comienzo de la II Guerra Mundial ya que los jefes de gobierno de las potencias vencedoras de la I Guerra Mundial no dijeron ni hicieron nada contra esta invasión. En la película se recoge como hay una cierta connivencia de los austriacos con los nazis que se traduce en señalar al perseguido, que no es otro que el judío. Hoy seguimos poniendo el grito en el cielo. ¿Cómo pudo suceder el holocausto? ¿Cómo hubo millones de muertos/asesinatos? ¿Cómo no se hizo nada? Ahora nos echamos las manos a la cabeza y nos horrorizamos pensando cómo pudo suceder el exterminio judío. Pero ¿y qué está pasando ahora en nuestras costas mediterráneas? Hoy es inevitable hace una referencia a los miles de muertos que se están quedando en el fondo de mar Mediterráneo. Las noticias hablan de un naufragio, de más de 700 subsaharianos, frente a las costas de Libia. Pero seguimos mirando para otro lado y tal vez solo se preocupan nuestros dirigente en levantar una valla más alta o sencillamente destruir todo aquello que pueda navegar para así evitar que muchos sigan soñando con alcanzar Europa huyendo de la barbarie y muerte en suelo africano.

En cuanto a la restitución de las obras de arte a los familiares de los judíos hoy sigue habiendo mucha controversia. De afrontar con interés, con verdadero interés el tema algunas salas de algunos museos sufrirían alguna considerable pérdida, por no hablar de las miles de obras que continúan en paradero desconocido. Hace apenas un año una noticia aparecida en la prensa, volvió a poner el tema sobre la mesa. «El octogenario alemán Cornelius Gurlitt, detentor de más de 1.400 obras de arte robadas, varios cientos de ellas a judíos durante el nazismo, falleció el martes, sin que, por el momento, se conozcan los herederos de su “tesoro”». Publicada por El País el 7 de mayo de 2014. El legado ha pasado al Museo de Arte de Berna que se tiene que encargar de ver realmente la procedencia de esas obras. Entre estas obras hay cuadros de Picasso, Chagall, Matisse, etc. Nadie duda del valor de estas obras de arte, pero realmente de lo que se trata con las restituciones es que se reconozcan las atrocidades sufridas durante la guerra por estas familias. Así en La dama de oro se cuestiona si el estado fue el legítimo heredero de eso cuadros de Klimt. Si se quedaba con ellos, si había una sombra de duda de la legalidad de sus actos, se estaría perpetuando la barbarie del nazismo.

 

Tal vez La dama de oro funciona como un documental, con un buen guion con su buena dosis de suspense. El reparto es de lujo, tanto a nivel de los actores principales (Helen Mirren y Ryan Reynolds) como secundarios. Entre estos últimos destaca Daniel Brühl quien interpreta a un periodista de investigación, Hubertus Czernin, que tuvo un papel importante en la resolución de la historia.

WOMAN IN GOLD
La dama de oro es una película que resulta interesante. Por medio de esas dos líneas argumentales que se simultanean consigue atrapar al espectador e involucrarnos en ese largo proceso. La historia de Maria Altmann ha sido llevada con acierto a la pantalla, y tuvo, en la vida real, una resolución que supuso una pequeña restitución de algunos de los bienes confiscados, y por lo tanto, compensar aquella desgracias que, entre otras cosas, supuso la emigración a California de la sobrina de Adele. Pero es solo un caso, quizás el más llamativo de todos ellos por la envergadura de las obras. Hay muchas heridas abiertas y no sanadas. En este caso sí que es cierto que el tiempo todo lo cura. Los descendientes van muriendo y las obras se van perpetuando en las manos de unos dueños que no son los legítimos.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus


Marcador

Vicente Ballester. El barítono valenciano que reinó en América

Foto de Vicente Ballester fechada el 16 de abril de 1914. Milán.

Foto de Vicente Ballester fechada el 16 de abril de 1914. Milán.

La reciente creación de una web por su nieta Ondina Ballester ha puesto de actualidad la figura del barítono valenciano, Vicente Ballester (1887 – 1927) que triunfó en toda América a principios del siglo pasado, un cantante de primera línea todavía recordado en los ambientes operísticos de Estados Unidos y un perfecto desconocido en España. Visitar la web representa el sorprendente descubrimiento de una de las grandes figuras del bel canto de este país, que tuvo la inmensa desgracia de morir joven, a los 40 años, después de una intensa y exitosa carrera en los principales teatros americanos. Además de ofrecer un completo texto sobre su vida y su trayectoria, con un detalle exhaustivo de sus actuaciones, la web permite visionar videos, recortes de prensa y fotografías y escuchar las canciones que registró (se negó siempre a grabar óperas enteras porque no creía en la calidad de la técnica existente), que demuestran el porqué llegó al estrellato en la época dorada de la ópera

Orígenes y años de aprendizaje

«¡Su voz! Es la del verdadero barítono en su más exacta impostación. Tiene los tres registros necesarios: clara, limpia; pastosa cuando el caso lo requiere en el pentagrama, varonil o delicada, lo mismo entusiasma en el tono leve que en el segundo hasta el ‘la’, llegando ese entusiasmo al delirio, cuando a plena voz rasgada, abierta, en su registro central sin rival da tales notas que la concurrencia electrizada le ovaciona frenéticamente».

Esta es una muestra de lo que se escribía sobre Vicente Ballester. Pero antes de merecer esos elogios que le rindió un periodista cubano, tuvo que trabajar muy duro. Su intensa vida podría ser una novela o un biopic, de superación personal tan caros al cine de Hollywood.
Nace en Valencia a principios de 1887. Deja su taller de pintor de abanicos, de palmiter, decidido a ser cantante. Vive en Barcelona, se casa y se establece en París. Entra en el mundo de la bohemia en los últimos suspiros de la belle èpoque. Conoce a Pepe Iturbi y a Anita Delgado, la maharani de Kapurtala quien viendo sus facultades líricas, le paga unas clases con el gran tenor polaco Jean de Reszké. (Este hecho lo recoge Elisa Vázquez de Gay en su libro, El sueño de la maharaní (Grijalbo, 2005). Canta en el Olympia y en teatros de los bulevares. Y después, Italia y de nuevo en Barcelona donde ya puede vivir como cantante. Para la temporada 1915 – 1916 es contratado por la compañía de Patricio León, del teatro de Zarzuelas Ruzafa en su ciudad natal.

Cuba, la puerta de América

Vicente Ballester en Barcelona

Vicente Ballester en Barcelona, el 4 de mayo de 1915, con motivo de la representación de la zarzuela En Sevilla está el amor.

Ballester acepta un contrato en La Habana con el teatro Martí, que resultará decisivo para su carrera.
Sus actuaciones en La Habana, desde febrero hasta julio de 1916, le abrirán de par en par las puertas de los teatros norteamericanos. En sus seis intensos meses en Cuba, canta en el Martí, el Nacional Galaico y el Payret de la Habana. Su repertorio estaba formado por zarzuelas, óperas españolas, género chico y recitales. Sus mayores éxitos los consigue con Maruxa y Las golondrinas.

Ballester se convirtió en uno de los cantantes más populares, junto a la tiple valenciana Carmen Alfonso, con quien ya había cantado en Barcelona Fuego y cuyos dos temperamentos se fundieron y cuajaron en una de las parejas más atractivas del bel canto en la Habana de aquellos momentos. Utilizando una futura expresión cinematográfica, entre los dos surgió una explosiva química.

En su estancia en Cuba, Ballester se granjeó la simpatía de todo el mundo y tres de ellos, García Vélez, Helguera y el maestro Micelli escribieron su opereta La alegría que vuelve expresamente para él. El 3 de julio, con Maruxa finalizaría sus primeras actuaciones en La Habana, contratado para cantar en Estados Unidos. Regresaría casi un año y medio más tarde. En la Habana coincidió por ver primera con Hipólito Lázaro.

El fulgurante desembarco norteamericano

El 13 de agosto de 1916 llega a New York en el ‘S. S. Morro Castle’, contratado por Mr. S. L. Rothapfel para actuar en el teatro Rialto. El Rialto, situado en la calle 42 con Broadway, era uno de los teatros más populares de Manhattan. Sus sesiones estaban formadas por películas cinematográficas y actuaciones de cantantes, noveles con proyección futura. Era la fórmula –pero de muy alto nivel – de lo que en España se conoció como cine y variedades.

Vicente Ballester en Los Ángeles el 4 de marzo de 1920

Vicente Ballester en Los Ángeles el 4 de marzo de 1920

El prestigio de sus shows era enorme ya que Rothapfel elegía rigurosamente a los cantantes en complicidad con los empresarios de los teatros operísticos, para que el Rialto fuese una plataforma de lanzamiento. Ballester actúa en sesiones de films de Norma Talmadge, William S. Hart, Charles Chaplin y Douglas Fairbanks.

Al cabo de un mes le contrata la prestigiosa Boston National Gran Opera Company, con rango de gran figura pero con la incógnita de cómo se desenvolverá en una ópera entera. La compañía hace gala de tener en sus filas a los mejores cantantes internacionales. La gira por Estados Unidos y Canadá durará seis meses.

En los programas de mano de la compañía, su nombre figura al mismo nivel que el de sus prestigiosos compañeros, figuras tan conocidas como Maggie Teyte, Francesca Peralta, Riccardo Martín, Luisa Villani, Romeo Boscacci, así como sus compatriotas, Maria Gay y José Mardones. A Ballester se le presenta en un programa como Vincenzo Ballister y en otro como Vincente Bailester.

Primer contrato con el Metropolitan

Lo firma para la temporada de 1917 – 1918, por un período mínimo de veinte semanas por el que aceptaba cantar determinados personajes en obras como Un ballo in Maschera, Aida, La Traviata, Il Barbiere di Siviglia, Rigoletto Cavalleria Rusticana, Faust, Lohengrin, Pagliaci, La Boheme o Il Trovatore. El salario acordado era de 70 dólares semanales.
Por razones que se ignoran, este contrato no se llevó a cabo, seguramente por causas ajenas a Ballester, ya que éste recibió religiosamente los pagos acordados, según informaciones recabadas para este artículo en el propio Metropolitan.

Conquistando América latina

Los contratos se van sucediendo con otras compañías y en Septiembre de 1917 canta por primera vez en México, en la del empresario Miguel Sigaldi, actuando en el Teatro Arbeu de la capital y la Plaza de Toros “El Toreo” y compartiendo cartel otra vez con María Gay, por primera vez con sus compatriotas Hipólito Lázaro y Andrés Perelló de Segurola y con el tenor y actor de cine mexicano José Mojica.
Vuelve a Cuba, con la compañía de ópera de Adolfo Bracale, desde finales de Diciembre de 1917 hasta finales de Enero de 1918, en el Teatro Nacional de La Habana. En la capital cubana todos le recuerdan y le aprecian.

Pasados unos meses, está en la “Mancini Grand Opera Company” y canta casi a diario en Puerto Rico. Después lo hace en la República Dominicana. Las críticas le sitúan siempre como el héroe en las obras en que aparecía, sobre todo Rigoletto que, según los críticos, era el mejor Rigoletto que se hubiese oído nunca

Es imposible resumir en sólo un artículo la frenética actividad de Ballester en los años en que estuvo en América. Canta en las compañías punteras en las grandes de ciudades de Norteamérica, en Buenos Aires, México, Puerto Rico o la República Dominicana. En la web de su nieta puede encontrarse con todo detalle este aspecto. Sigue compartiendo cartel con las más importantes figuras del momento: Amelita Galli-Curci, Tito Schipa, Graziela Pareto, María Barrientos, Miguel Fleta, Giacomo Lauri-Volpi, Armand Tokatian, Lucrecia Bori, Giovanni Martinelli, José Mardones…

Una reseña en el periódico de 1925

Una reseña en el periódico de 1925

Culminación: El Metropolitan

Después de un segundo contrato fallido por enfermedad, debuta con la compañía del Metropolitan Opera House el 11 de Noviembre, en Philadelphia con un Faust, compartiendo cartel con Feodor Chaliapin y Giovanni Martinelli. Y ya en la sede de Manhattan, actúa desde el 16 del mismo mes hasta el concierto de finalización de temporada, el 19 de Abril de 1925. Es en esta etapa cuando la prensa especializada le considera como uno de los mejores barítonos del mundo.

Fotografía de Vicente Ballester en Valencia en  octubre de 1926

Fotografía de Vicente Ballester en Valencia en
octubre de 1926

Está en su mejor momento de popularidad. Actúa en Los Angeles, en el congreso demócrata, en varios teatros de México en Cuba… en apretadas giras por Norteamérica.
Estaba previsto que estuviera con el Metropolitan para la temporada 1925 – 1926 y así consta en los anales del mismo Metropolitan. Pero ni hay contrato ni volvió a cantar allí. Es posible por su enfermedad, pero allí dónde va, le anuncian siempre como barítono del Metropolitan.

El crepúsculo

Cuando Vicente marcha para España, lleva en el bolsillo un contrato para, a su regreso, cumplir con algunos compromisos en Estados Unidos y acabar como director artístico en el Nacional de la Habana, proyectos que nunca se materializarán. Tiene sólo 39 años, pero una operación que ha sufrido ha debido dejarle secuelas irreparables ya que ahora suelen abundar los conciertos y a penas canta óperas enteras. En Valencia, donde va a ver a su familia y dar a conocer al gran barítono valenciano que ha triunfado en las Américas, tiene que dar dos conciertos en Noviembre de ese año. Pero está tocado. Las críticas no son demasiado favorables. No puede realizar el segundo concierto y fallece el 3 de octubre de 1927, a punto de cumplir los 40 años. Ningún periódico recogió la noticia.

Las fotos que ilustran este reportaje pertecen a la colección de Ondina Ballester.

Este artículo se publicó en Revista Atticus 28

Ángel Comas

Revista Atticus


La Fura dels Baus – Carmina Burana de Carl Orff

Con la OSCYL y los Coros de Castilla y León en Valladolid

El barítono Toni Marsol en pleno éxtasis con motivo de la vendimia.

El barítono Toni Marsol en pleno éxtasis con motivo de la vendimia.

Carmina Burana

Carmina Burana es una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII. El término goliardo hacía referencia a un tipo de clérigos vagabundos y a estudiantes pobres pícaros que surgieron por Europa con el nacimiento de las universidades en el siglo XIII. Algunos autores sitúan la figura de goliardo en el siglo IV, cuando en el concilio de Nicea condenaba a un determino grupo de clérigos de vida licenciosa (vagans).
En 1803, Johann Christoph von Aretin, encontró los cantos reunidos en un solo volumen, en un códice, en la abadía de Bura Sancti Benedicti (Benediktbeuerb).

En este manuscrito se recogen un total de 300 poemas escritos, en su mayoría, en francés, latín y alemán. Este poemario ensalza el placer por vivir así como el interés por los placeres terrenales, por el amor carnal y por el goce de la naturaleza, siempre con una mirada crítica y satírica hacia los estamentos sociales y eclesiásticos.
Carmina burana en latín significa Canciones de Beuern. Carmen viene a ser un poema o cántico y burana es el gentilicio de los que proceden de Bura (el nombre latino del pueblo de Benediktbeuern. Por lo tanto no hace referencia a ningún nombre propio, sino a los cánticos de esa zona de Baviera.
Estos poemas contienen una crítica a todas las clases sociales de manera general, pero también, y de forma especial, al clero y a la corona. También se elogia el amor, el juego y el vino, vamos, la buena vida, o mejor dicho, la vidorra.
El poemario se encuentra dividido en 6 partes: temas religiosos; morales y satíricos; amor; sobre la bebida y parodias; representaciones religiosas; y versiones de todo lo anterior con algún variación.

Aspecto general del escenario

Aspecto general del escenario

 

Carl Orff
Carl Orff (1895 – 1982) fue un compositor alemán. Compositor que ha pasado a la historia por su obra Carmina Burana. Un trabajo que se ha encuadrado dentro de lo que se ha denominado el neoclasicismo musical. Quiso que la música fuera algo así como un idioma que permitiera al oyente experimentar como si fuera una fuerza primitiva y arrolladora. En 1930 desarrolló un método de enseñanza musical para niños basado en el ritmo.
La asociación de poesía y música, tradicionalmente ha dado como resultado la producción de canciones, motetes, cantatas, y óperas. Carmina Burana de Carl Orff se ha definido como «canciones profanas para solistas y coros con acompañamientos de instrumentos e imágenes mágicas». Carl Orff eligió de todo el repertorio, 25 poemas, agrupados en una introducción que lleva por título genérico de Fortuna imperatrixmundi (La fortuna, emperatriz del mundo).

Beatríz Díaz, soprano

Beatríz Díaz, soprano

La Fura dels Baus
La Fura dels Baus es excentricidad, innovación, adaptación, ritmo, evolución y trasgresión. Así es como se denomina esta compañía de arte dramático en su página web. Este grupo de teatro español fue creado en 1979 por Marcellí Antúnez Roca, Pere Tantinyà, Quico Palomar, Teresa Puig y Carlus Padrissa. Este último es el director del montaje Carmina Burana.
A lo largo de estos años los montajes de La Fura dels Baus se han caracterizado por una puesta de escena en la que mezclan mucha imaginación con elementos mecánicos conformando unas instalaciones de gran espectacularidad. Cuenta en su nómina con actores, bailarines, acróbatas, diseñadores y colaboradores de diversas disciplinas. Fue una de las pioneras en redefinir el espacio escénico en sus actuaciones, integrando a los propios espectadores en él. Rompieron con esa cuarta pared cambiando a un público tradicionalmente pasivo, por otro con un papel activo. Es una empresa que ha conseguido un gran éxito internacional con sus montajes donde aúna tecnología y cierta provocación. En algunos de ellos partiendo de un texto clásico. Desde 1979 su evolución ha sido constante. Sus primeros espectáculos eran intervenciones teatrales callejeras. Posteriormente han evolucionado hacía un concepto de teatro o espectáculo total en donde combinan diferentes recursos escénicos adaptándolos, en la mayoría de las veces, al espacio arquitectónico disponible. Hoy día su lenguaje y su estilo proporcionan a La Fura dels Baus una estética propia reconocida e nivel internacional.

 

Carlus Pradissa
Carlus Padrissa, director de la escenografía de La Fura dels Baus, ha concebido el espectáculo de Carmina Burana partiendo de un gran cilindro de diez metros de diámetro. Esta forma envuelve tanto a la orquesta como a los pocos actores que intervienen en la obra. Sobre este cilindro (una especie de gasa trasparente) se proyectan una serie de imágenes, volátiles y juguetonas, que ilustran los 25 poemas representados: una luna gigante, el deshielo, las cascadas de agua, el éxtasis de la primavera floral (con esparcimiento de fragancia por el patio de butacas) o la planta carnívora.
La escenografía se completa con otro protagonista: un tanque de agua de cerca de metro y medio de altura donde casi se desarrolla una vendimia en directo. El resultado es un espectáculo colorista, dinámico, con notas de humor que potencia el trabajo orquestal. A ambos lados del escenario se sitúan, a la izquierda casi medio centenar de mujeres y a la derecha, otro tanto de hombres (como si fueran monjes). Por encima de ellos, en el primer piso, a lo largo del escenario el resto de los componentes de este gran y magnífico coro. En total casi 300 componentes.
El director artístico ha manifestado que este espectáculo es «un sorbo de vida que trata sobre el vivir, la celebración, el vino, sobre la llegada de la primavera, sobre una muchacha que se pinta para ir por primera vez a una fiesta».

El director Josep Vicent junto a la OSCYK

El director Josep Vicent junto a la OSCYL

Orquesta Sinfónica de Castilla y León
La Orquesta Sinfónica de Castilla y León es una joven institución pero con una gran proyección. Fue creada en 1991 por la Junta de Castilla y León. Tuvo como primer director titular a Max Bragado-Darman. Tras este periodo inicial, Alejandro Posada asume la titularidad de la dirección durante 7 años hasta la llegada de Lionel Bringuer, quien ha permanecido al frente de la formación orquestal hasta junio de 2012. Desde ese año cuenta con el maestro zamorano Jesús López Cobos como director emérito. Esta temporada (2014 – 2015) Andrew Gourlay se une al equipo de la OSCyL en el papel de principal director invitado, en sustitución de Vasily Petrenko, que lo fue durante los últimos 8 años.
Durante estos 23 años de trayectoria, la OSCYL ha llevado a cabo importantes estrenos y ha realizado diversas grabaciones discográficas para Deutsche Grammophon, Bis, Naxos, Tritó o Verso entre otras, con obras de compositores como Joaquín Rodrigo, Dmitri Shostakóvich, Joaquín Turina, Tomás Bretón, Osvaldo Golijov o Alberto Ginastera. Además, la OSCYL ha llevado a cabo una intensa actividad artística en el extranjero, con giras por Europa y América, que le han permitido actuar en salas tan destacadas como el Carnegie Hall de Nueva York.
Desde 2007 tiene su sede en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, obra realizada por el arquitecto Ricardo Bofil.

Josep Vicent
Al frente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León para el espectáculo de Carmina Burana de La Fura delsBaus se encuentra el director de orquesta español Josep Vicent que ha trabajado con la compañía catalana en alguna otra ocasión.
Josep Vicent empieza su carrera como solista y director artístico de la «Amsterdam Percussion Group», junto esta formación obtiene en Los Angeles el «Excelence in Performance Award of Recognition» en 1993. Trabaja con la Royal Concertgebouw Orchestra y es director artístico de Xenakis-Festival de Amsterdam y Festival Nits de la Mediterrània en España.
Tiene un talante enérgico y polifacético que le ha permitido ponerse al frente de distintas formaciones de alto nivel, tanto nacionales como internacionales. Es director titular y artístico de The World Orchesta desde 2004 (anteriormente a cargo de Zubin Metha) con la que ha realizado 17 giras internacionales y distintos proyectos de cooperación y educativos. También ha sido titular de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears-Ciutat de Palma (2012 – 2014). Ha dirigido formaciones como la Gewandhaus Orchester, Orquesta Nacional de España, Netherlands Radio Metropo lOrkest, Orquestas de Valencia, Barcelona, La Coruña, Tenerife, Orquesta del Theatre Royal de la Monnaie, Kiev Symphony.
Ha publicado bajo trabajos bajo distintos sellos discográficos como Deutsche Grammophon, Virgin Records, Columna Música, Etcétera Records. Su grabación de La Consagración de la Primavera de Stravinski obtuvo el galardón de«Mejor álbum clásico 2009».
Dirige su extenso repertorio operístico en Teatros de España, Holanda y Alemania. Con obras de Rossini, Massenet, Stravinski, Poulenc, Montsalvatge, Xenakis, Falla o Shostakóvich. Realizó el estreno europeo de la ópera María de Buenos Aires de Piazzolla, y el estreno en España de Les Mamelles de Tiresias de Poulenc.
Graduado Cum Laude en los conservatorios de Alicante y Ámsterdam, ha obtenido los reconocimientos de Artista por la Paz (2009) y los premios Óscar Esplá de la Ciudad de Alicante y el de la Artes de la Ciudad de Valencia.

Bajo su batuta, además de la OSCYL y La Fura delsBaus, dirigirá a la soprano Beatriz Díaz, al contratenor VasilyKoroshev, el barítono Toni Marsol y la actriz Luca Espinosa. Todos ellos junto con los coros castellanoleoneses dirigidos por Jordi Costas.

Solistas
Beatriz Díaz, Soprano. Toni Marsol, Barítono. Vasily Khoroshev, Contratenor.

Jordi Casas
Cursó sus primeros estudios musicales en la Escolania de Montserrat, y posteriormente los completó en Barcelona, donde estudió Derecho y Filosofía. Fue fundador de la Coral Carmina y su director durante más de quince años, y también director durante dos cursos del Coro de RTVE. Desde septiembre de 1988 hasta 1998, ejerció como director musical del Orfeó Català, del que fue su director artístico. En septiembre de 1990 fundó el Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana, del que ha sido director hasta julio de 2011. Asimismo ha estado al frente del Coro de la Comunidad de Madrid desde el año 2000 hasta julio de 2011. También en la capital desarrolló otro de sus principales trabajos, junto al Coro del Teatro Real, como batuta principal de 2004 a 2008.
Al frente de estos conjuntos ha dirigido y preparado alrededor de tres mil conciertos, y ha tenido la oportunidad de colaborar con los más destacados directores de orquesta y cultivar toda clase de géneros.
Ha impartido numerosos cursos de dirección coral tanto en España como en el extranjero, y ha participado como director en los más prestigiosos festivales de Europa (España, Francia, Bélgica, Suiza, Gran Bretaña, Alemania, Hungría, Italia, Eslovenia y Austria) y en Israel, México, Cuba, Guatemala, Estados Unidos, Argentina, Brasil, China, Marruecos y Japón. En verano de 1997 fue el director del European Youth Choir, de Europa Cantat.
Desde septiembre de 2011 a julio de 2013 fue director titular del Coro de RTVE.
Desde 2013 Jordi Casas es Artista en Residencia del Centro Cultural Miguel Delibes.

El coro de escena femenino, en primer término

El coro de escena femenino, en primer término

Coros
Los coros participantes (junto con su director):
Ramiro Real del Coro Piccolo
Marcos Castán del Coro UVA
Antonio Redondo de la Coral Valparaíso / Coral Támbara
Rubén Girón del Coral Discantus
Sergio Casorrán del Coral Villa de Íscar / Alauda
Mikel Díaz Emparanza del coro Audi Nos
Valentín Benavides del coro Harmonia / AlterumCor
Íñigo Igualador del coro Capilla Clásica
Jorge Colino del coro Vox Vitae
Laura Esteban del coro Bella Desconocida

Carmina Burana de La Fura dels Baus

Carmina Burana de La Fura dels Baus

Coro de Escena
SOPRANOS
Alicia Agúndez, Begoña Alejo, Rosa Andrés, Leticia Arranz, Guadalupe Coello, Marta Conill, Cristina de la Rosa, M.ª Eugenia Díaz-Emparanza, Alicia Fernández, Ana María Flores, Marta García, Balbi González, Martha Magro, Pamela Melero, Ana Navarro,
Felicidad Ronda, Carolina Ruiz, Esther Ruiz, Isabel Sánchez, Inmaculada Sánchez, Raquel Sarabia, Mónica Varela y Isis Olga Zapico.

CONTRALTOS
Belén Blanco, Myriam Cartujo,Manuela del Caño, M.ª Consuelo Escribano, Laura Esteban, Cristina Fernández, Victoria García, Carmen González, Arantxa Jaén, Mercedes Jiménez, Josefina Lavín, Amparo Lorenzo, Ana M.ª Moral, Iris Elena Muñoz, María Aurora Núñez, Arantza Pérez, M.ª Cristina Simón, Beatriz Soria, Ana M.ª Soria, Mónica Supiot, Isabel Vallinoto, Yolanda Valpuesta y Rosario Velicia.

TENORES
Ricardo Allende, Alejandro Arenillas, César Arévalo, Juan Jesús Barrientos, Jorge Caballero, Rubén Carreño, Miguel Ángel Cerezal, Jorge Colino, Pablo Conde, Juanjo Conde, Albert Folch, José de la Fuente, Alejandro García, Íñigo Igualador, Alejandro López, Carlos J. Méndez,
Ramiro Real, Antonio Redondo, Pablo Román, Carlos Silva, Antonio Toral, Borja Velázquez.

BARÍTONOS/BAJOS
Valentín Benavides, Fausto Benito, Pablo Corbí, José Manuel Díez, Ismael Escudero, Joaquín Fernández, Jesús Garrote, Carlos Gutiérrez,
Fernando Jiménez, Raúl Llamazares, Alfonso Martín, César Méndez, Daniel Morales, Gregorio Muñoz, Luis Pardo,  Marc Pujol, Álvaro Romo, Raúl Salcedo, Miguel Sánchez, José Ignacio Sánchez, Fernando Sangrador y José Ramón Sanz

La Fura dels Baus en Valladolid
La representación de este concierto tiene una particularidad que lo hace singular. Se empieza con el poema O Fortuna, un tema muy conocido y reconocido, lo cual supone con arrancar con un clímax. Y ya es muy difícil superar esto. Solo se consigue… repitiéndolo al final de la actuación para poder así acabar con un estrepitoso y largo aplauso del público asistente; un público, por cierto, entregado en cuerpo y alma.
En medio de estos dos poemas, es decir, en casi una hora, lo que se produce en el escenario es una serie de proyecciones sobre el cilindro del escenario con intervenciones de la soprano, del barítono, del contratenor y de la actriz (junto con un grupo de actrices de la Escuela Superior de arte Dramático de Castilla y León) poniendo la voz a los poemas. Abrazando al escenario se encuentran los casi 300 integrantes de los coros de Castilla y León (mayoritariamente de Valladolid). Y, por supuesto, no hay que olvidarlo, aunque no se les ve, ahí está la OSCYL.
En el montaje se ha buscado que exista un equilibrio entre la música y las imágenes, y que éstas sean acordes con los textos de los poemas cantados. En su conjunto es un espectáculo bello, sensual y poderoso. Tal vez no sea como otros montajes de La Fura más espectaculares pero el público se va para su casa radiante por el bienestar producido al haber escuchado Carmina Burana. Destacaría la escena, algo hipnótica, en la que la soprano está en la cestilla de la grúa y ésta se mueve de un lado para otro, grácil, ligera, hacia los espectadores invadiendo el patio de butacas. Y también la explosión de júbilo que se produce con la vendimia con la participación del coro de hombres.

O Fortuna

O Fortuna

Pero os dejo un comentario de Inés Mogollón, nuestra colaboradora encargada de la parte musical.

Carmina Burana: el montaje de La Fura

A mediados de la década de los años veinte del pasado siglo Carl Orff desarrolló lo que él llamó Elementare Musik, una propuesta experimental que aunaba melodía, danza, poesía, imagen, diseño, y expresión corporal, propuesta que, al menos en origen, el compositor pensó como recurso para estimular el estudio de la música entre los más jóvenes, de ahí el adjetivo «elemental». Años más tarde, el músico sistematizó el resultado de estas prácticas de carácter pedagógico en el llamado Método Orff, aún vigente en muchos centros de estudio, un método que aspiraba a ser multisensorial y que se basa en melodías sencillas, en la eficacia de la palabra para familiarizar a los estudiantes con el ritmo, en el movimiento natural, en el dinamismo contagioso de la percusión, y en las armonías consonantes primarias.
La partitura de los Carmina Burana desarolla todo lo descrito: una articulación formal basada en armonías primarias, ostinatos rítmicos simplificados, y unas melodías —recordemos que es el elemento de la música que con mayor facilidad retiene la mente— directas y contagiosas, casi publicitarias. Desde el kilómetro cero, Carl Orff concibió esta obra como una producción integradora y así, cuando los Carmina Burana se estrenaron en 1938 se presentaron como una cantata escénica, un ciclo de «canciones profanas para solistas y coros para ser cantadas junto a instrumentos e imágenes mágicas».
La producción de la Fura dels Baus es coherente con estos planteamientos, tanto a nivel escenográfico, como coreográfico, actoral o técnico. El montaje estuvo protagonizado en gran parte por la proyección de imágenes que, si bien no parecían mágicas en exceso, tanto por su temática como por su secuenciación sí es cierto que se pegaban al contenido de los poemas, enfatizando especialmente la mecánica del ritmo. El problema es que se pegaban en exceso. Primavera, el deshielo; la luna, la luna llena; la fortuna, la rueda de la fortuna, In taberna quando sumus, vino, mucho vino, y así un largo etcétera de ilustraciones obvias.
Si por fin variaban un poco los materiales melódicos, surgían manchas de colores, de matices más psicodélicos que mágicos, la verdad. Un desarrollo literal en exceso y poco imaginativo. Resulta todo muy material, muy físico, dejando muy poco espacio a la reflexión. En eso el montaje de Padrissa estuvo en plena consonancia con la música de Orff, en esa aspiración a la sencillez queremos decir, aunque en realidad y finalmente, nos parece todo una simpleza.

En nuestro próximo número digital, Revista Atticus 29, publicaremos un artículo más extenso con profusión de fotografías.

Luisjo Cuadrado

Inés Mogollón

Fotografías: Chuchi Guerra

 

Crítica Felices 140 de Gracia Querejeta

Crítica Felices 140 de Gracia Querejeta
Una proposición indecente

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Ficha
Película: Felices 140.
Dirección: Gracia Querejeta.
Interpretación: Maribel Verdú (Elia), Antonio de la Torre (Juan), Eduard Fernández (Ramón), Nora Navas (Martina), Marian Álvarez (Cati), Alex O’Dogherty (Polo), Ginés García Millán (Mario), Paula Cancio (Claudia).
País: España. Año: 2015. Duración: 98 min.
Género: Drama.
Guion: Gracia Querejeta y Antonio Mercero.
Producción: Gerardo Herrero. Música: Federico Jusid.
Fotografía: Juan Carlos Gómez.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en España: 10 Abril 2015. No recomendada para menores de 12 años.

Sinopsis
Elia (Maribel Verdú) cumple 40 años. Decide celebrarlo con sus amigos y su familia de una manera un tanto especial: los reúne en una villa rural de lujo. Cuando están todos allí reunidos les anuncia que ha sido la ganadora de un suculento premio: 140 millones de euros. El ambiente se enrarece y la alegría se torna en codicia porque a todos les vendría muy bien pillar algo del dinero de Elia.

Comentario
Felices 140 es una de esas películas que suponen un reto a la hora de hacer una crítica. Casi ya he dado demasiada información en la sinopsis, pero como me consta que tenemos muchos seguidores de nuestra revista que leen nuestros comentarios para estar al cabo de la calle y que, por diversas circunstancias, no van a poder ver la película. Así que trataré de contentar a esos dos públicos: por un lado los que sí que van a ver la película (y no desean que se les desvela más de la cuenta) y los que no pueden verla, pero quieren estar informados.

 
Amplío un poco la sinopsis. Elia (Maribel Verdú) se encuentra en un buen momento de su vida cuando va a cumplir los 40 años. Profesionalmente es dueña de una clínica veterinaria. Le va bien aunque, como a muchos de nosotros, los recortes le han afectado y, en su caso, se traduce en un menor número de clientes. Tal vez la parte sentimental es la más floja en su vida. Ahí es donde se muestra como una mujer frágil. Ha tenido una pareja con la que estuvo a punto de formar una familia. Para este año, ha decidido tirar la casa por la ventana. Decide juntar a sus amigos y a parte de su familia (hermana, cuñado, sobrino) en una lujosa villa en lo que parece ser una isla del archipiélago canario (no tiene más importancia saber que se ha rodado en Tenerife, no aporta nada a la historia). Allí se encontrará con ese amor de su vida, Mario (Ginés García Millán) que acude con su nueva novia Claudia (Paula Cancio) una actriz argentina que luce con mucha gracia sus minivestidos para envidia (y admiración) del resto de amigos. Sus apenas 25 años reconcomen a Elia. Mario fue el amor de Elia. Fue un pianista bohemio pero que se ha quedado en animador de las noches de los bares de los hoteles. En la cena anuncia su boda con Claudia.

 
Polo (Alex O’Dogherty), vividor y un codicioso, es el amigo rico del grupo que no ha dudado en aparecer en la fiesta a bordo de su helicóptero junto con Mario y Claudia. Ramón (Eduard Fernández) es un buen amigo de Elia, de toda la vida. Casó con Martina (Nora Navas) y entre ambos regentan un establecimiento que se encuentra en horas bajas. El motivo puede radicar en que Ramón es un buen cocinero que no sabe de números. Y hoy en día casi tienen más peso estos que los ingredientes de su plato. Martina trata de controlar todo y siente cierto recelo de Elia (ya se sabe: tan guapa, tan suficiente y ahora… tan rica). Se muestra muy dominante en su matrimonio y Ramón va a remolque. La otra pareja que acude a la cita es la formada por la hermana de Elia, Cati (Marian Álvarez) que está casada con Juan (Antonio de la Torre). Tienen un hijo adolescente, Bruno (Marcos Ruíz) solitario y soñador que le gustaría irse a vivir con su tía. Juan es un bicho cuyo apellido es «abogado». Paga la frustración de su mediocridad laboral con su mujer. Es una persona inteligente que tratará de aprovechar la ocasión que le presenta la vida. Por su trabajo se tiene que sentir feliz cuando a los otros (a otros matrimonios) les va mal. Es cuando llega el divorcio con el postre de la minuta. Es una paradoja que le permite vivir. Por el contrario, Cati se siente algo inútil atrapada en su matrimonio. Un marido nada cariñoso y un hijo al que no comprende; su madre ingresada en una residencia y una hermana con la que tiene una relación llena de altibajos, no ofrecen un amanecer luminoso en su vida. Juan no deja de malmeter envenenando la relación familiar. Y encima va y le toca a Elia 140 millones de un súper bote del euromillón. Ese es el notición que se tenía reservado Elia. Lo suelta así de sopetón en plena cena de celebración de su cumpleaños. Le han tirado de la lengua porque todos estaban respondiendo a la pregunta ¿qué es lo mejor que te ha sucedido en el año pasado? Ya había mucho barro en estas relaciones. Quien más o quien menos se la tenía guardada para sacar las uñas en un momento dado. Y ese momento ha llegado ahora. Mira tú esta mosquita muerta. Y encima millonaria, qué jodía. Esa confesión abrirá la caja de los truenos. Parece que siempre estamos más pendientes de lo que sucede a nuestro lado que en nuestra propia vida. Envidia, dinero y codicia. Un cóctel muy explosivo.

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Hacia la mitad de la película sucede algo que dará un giro radical. El dinero de ese fabuloso premio va a cobrar un vital protagonismo. No sé si se acuerdan de aquella película Una proposición indecente (Adrian Lyne, 1993), en la que un multimillonario (interpretado por Robert Redford) se encapricha de una joven mujer casada cuyo matrimonio pasa por dificultades económicas. Le ofrece un millón de dólares por pasar una noche (una sola noche) con ella. Lo que en principio iba a solucionar sus problemas se convertirá en su pesadilla. Felices 140 tiene que ver algo con esa proposición indecente. Ese suceso que cambiará todo (hasta la vida de los integrantes de este grupo) sacará esa cara menos amable de la condición humana. También tiene que ver con ese tipo de películas que se repiten en alguna ocasión a lo largo de la temporada. Me refiero a esa reunión de amigos alrededor de una mesa para compartir experiencias, recuerdos y puestas a punto. La británica Los amigos de Peter (Kenneth Branagh, 1992), las francesas Pequeñas mentiras sin importancia (Guillaume Canet, 2010), Skylab (Julie Delpy, 2011), Barbacoa de amigos (Éric Lavaine, 2014), o la americana Agosto (John Wells, 2013). Como se puede ver un tema internacional. Pero ese giro central le da un punto novedoso que la hace especialmente interesante. Nos hace plantearnos qué haríamos nosotros si alguna vez se diera esa circunstancia y qué valor tiene la amistad.

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Gracia Querejeta (Héctor, Siete mesas de billar francés y 15 años y un día) ha sabido rodearse de uno grupo de actores de lo mejorcito del cine español. A la cabeza una espléndida Maribel Verdú. Su actuación resulta de lo más convincente. Tiene un papel rico en matices que le permite lucirse en la interpretación. Llora, ríe y luce esplendorosa. Enamora a la cámara. A su lado, el resto de intérpretes no le va a la zaga. Nora Navas nos sigue deslumbrando desde que nos sorprendió por su papel de Florencia en Pa Negre (2010, Agustí Villeronga). Brillante papel de Marián Álvarez quien se consagró como actriz con La herida (Fernando Franco, 2012). También el lado masculino cumple con creces su cometido con buenas actuaciones del camaleónico Antonio de la Torre y Eduard Fernández, Alex O’Dogherty y Ginés García Millán. Un buen punto para los responsables del casting y sobre toda para Gracia Querejeta por seguir con su musa «la Verdú».
También repite tándem con Santos Mercero. Ambos hijos de una saga brillante si hablamos de cine y televisión. Trabajaron también en la anterior película de Gracia Querejeta (15 años y un día). Ellos dos son lo que han elaborado el guion sobre una historia que parece que le surgió a la directora hacia el año 2010 en plena crisis económica y financiera. Han querido centrarse en la obsesión por el dinero, más que por los dramas personales como el desahucio, la bancarrota o el paro.
Si he de buscar un pero lo encuentro en esa la ruptura de la cuarta pared. Esa búsqueda de complicidad del actor hacia el espectador. Creo que no aporta nada. Tal vez en una segunda revisión encuentre su justificación.

 
A pesar del título, Felices 140 (acertado título) no es una película sobre la felicidad sino más bien sobre la avaricia, el recelo, la envidia, los reproches constantes, los celos infundados. Estos serán algunos de los ingredientes que se pondrán sobre la mesa. Si a esto le unimos las terribles y dolorosas excusas que esgrime cada uno para hacer, o no hacer, en pos del dinero, el resultado es un producto que empieza con una reunión festiva, con humor y alegría, para acabar a la orilla del drama al sopesar la proposición indecente.

 

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

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