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Pequeñas palabras de Salvador Robles

Liliana Cristina García nos manda a la redacción de Revista Atticus una reseña de un interesante libro que acaba de publicar Salvador Robles.

Salvador Robles Miras nació en Águilas (Murcia), aunque reside en Bilbao desde los diez años. Está casado y tiene un hijo. Es periodista y pedagogo, y ha publicado hasta la fecha 18 libros: tres novelas (“Noche clara”, “La vida en la distancia” y “La luz del silencio”), cinco volúmenes de microrrelatos (“Los abuelos también van a la escuela”, “La escuela sin edad”, “Los ojos de la vida”, “Mirar es encontrar” y “Pequeñas palabras”) y once libros de ensayo, de psicopedagogía y literatura divulgativas.

Pequeñas palabras

En las Letras todo es posible. Es posible hilvanar sentimientos, acunarlos, renegar de ellos, atesorarlos en la profundidad del corazón y de la razón, pero también es posible jugar con las palabras, acercarse a ellas poniendo lo mejor de sí para llegar al lector y atraparlo en ese juego maravilloso donde la realidad, disfrazada de fantasía, echa a volar abriéndose camino entre la atención y el asombro. Salvador Robles posee una habilidad extraordinaria para transmitir esas vivencias cotidianas, que convertidas en relatos, se erigen en el hilo conductor de este nuevo libro. Otros diecisiete títulos del mismo autor, de Ensayo, Novela y Pedagogía, lo preceden  y avalan.

Autocrítico por excelencia, prefiere dar a cada uno de sus cuentos el tiempo necesario de aprobación para que maduren en calidad y lleguen al lector transformados en las brevas de un transcurrir único y preciso, donde cada tema se fundamenta en el alfa y el omega de la narración, dicho de otra manera, el autor agota la capacidad descriptiva puesta al servicio de la comprensión y el placer de la lectura, con un lenguaje cálido, accesible y fluido, donde la única ornamentación posible es la imaginación del lector que tiene entre sus manos un ejemplar de Pequeñas palabras.

                                                                      Liliana Cristina García

                                                                      Poeta y Escritora argentina

 También he encontrado en la web un comentario de Beatriz Giovanna Ramírez en:

http://beatrizgiovannaramirez.blogspot.com/2010/01/pequenas-palabras-salvador-robles-miras.html

Si las palabras son semillas, embriones de significado, portadoras de origen y de futuras plantas. Habrá que sembrarlas para que germinen y crezcan. Las palabras son simples, compuestas, derivadas y parasintéticas. Las palabras son agudas, llanas, graves, esdrújulas, sobreesdrújulas. Las palabras son monosílabas, bisílabas, trisílabas, polisílabas. Las palabras tienen fuerza, presencia y acentos, Las palabras se descifran, se persiguen y se descubren. Las palabras son lenguaje. Las palabras abren las puertas o las cierran. Las palabras siempre buscan labios para besar y liberarse. Las palabras son grandes. Las palabras son medianas. Las palabras son pequeñas. Las palabras nos acercan o nos alejan para siempre. Las palabras hacen el amor a los oídos, al aire por donde viajan y desaparecen, se olvidan o se recuerdan para siempre. A las palabras les gusta jugar y hacer reír.  Hay palabras que se lanzan como cuchillos y hacen doler. Hay palabras que acarician y consuelan. Hay palabras que abrazan y estimulan. Hay palabras que sanan y desarman. Hay palabras que enamoran y que danzan. Hay tantas palabras para hacer un ramillete diario y regalarlo a la vida, a la esperanza,  al amor, a la familia. Hay Pequeñas Palabras, de Salvador Robles que jamás se deben olvidar.

 Redención lectora

Se llevó el libro de la Biblioteca con la intención de devolverlo, pero, cuando lo leyó por primera vez, la tentación le guiñó el ojo. Estaba impresionado con la historia que había leído. Después de otras dos lecturas, más enriquecedoras incluso que la primera, tomó la decisión de quedarse con el libro y regalarle todas las lecturas que se merecía. Y a Doña Ética no le importó.

 En la Editorial Paréntesis lo podéis encontar:

http://www.parentesiseditorial.com/PEQUENAS-PALABRAS-isbn-9788499190617.html

Luisjo

Gustave Caillebotte en la Exposición de la Fundación Mapfre de Madrid

 Posiblemente, hoy podemos contemplar esta exposición gracias a la labor impagable de quienes gestionan el programa de la Fundación Mapfre. Los esfuerzos que han tenido que hacer, seguro, que son inmensos. Muchos museos y prestigiosas salas se habrán disputado las obras que hoy aquí podemos contemplar. Las obras han salido de París por que el Museo de Orsay ha emprendido una renovación de sus salas y ha tenido que reubicar su fondos al cerrar la planta 5.

Pero si nos remontamos un poco en el tiempo a quien deberíamos de dar las gracias es a Gustave Caillebotte. Fue pintor y amigo de los impresionistas y él fue para ellos un autentico mecenas pues les compraba sus obras cuando  nadie confió en ellos. A su muerte donó las obras al estado francés y Renoir se encargó de hacer llegar ese legado. Tuvo muchos problemas para que aceptaran su legado.

 Veamos una breve semblanza de Cailllebote.

Gustave Caillebotte (1848 – 1894)

Uno de los artistas impresionistas más desconocidos fue Gustave Caillebotte. Durante muchos años sus obras pasaron desapercibidos y la crítica no le tuvo en cuenta.

Pero su papel dentro del grupo fue fundamental. Fue el que más contribuyó al fenómeno impresionista por delante de alguno de los grandes maestros. Su obra pictórica fue importantísima aunque quizás no al mismo nivel que Monet, Renoir o Cézanne pero su situación económica y posición social le permitió ejercer de mecenas en aquellos momentos en que la desesperación se adueñaba de los pintores al ver que sus pinturas no alcanzaban el reconocimiento debido y nadie las compraba. Murió joven y donó una importante colección de pinturas al estado francés.

Nace en París el 19 de agosto de 1848 en el seno de una familia de clase alta. Su padre heredó un negocio familiar de prendas militares, también fue juez del Tribunal de Comercio. A partir de 1860 durante los veranos empieza a frecuentar la ciudad de Yerres, ubicada a pocos kilómetros del sur de París y es allí donde, posiblemente, en esta época empezó a pintar y a dibujar.

En 1868 se licenció en derecho y dos años después pasó a ejercer la jurisprudencia. Y posteriormente también se licenció en ingeniería naval. Fue alistado en el ejército francés con motivo de la Guerra franco-prusiana.

Al término de la guerra ingresó en el taller del pintor académico León Bonnat donde se inició de manera seria en el estudio de la pintura. En 1873 aprobó el examen de admisión de la Escuela de Bellas Artes en al cual no permaneció por mucho tiempo. En 1874 fallece su padre. Cuatro años más tarde fallecería su madre heredando una fortuna considerable. Pero volamos al año 1874. Es en este año cuando toma contacto con los pintores impresionistas que estaban alojados en la academia de arte francesa. Destacan entre ellos Degas y De Nittis. En este mismo año acude como curioso a la primera exposición impresionista para participar en la segunda celebrada en 1876. Presentó ocho obras entre las que destacó Los acuchilladores de parqué (Les raboteurs de parquet –ver comentario del cuadro).

El estilo de Caillebote se enmarca dentro del llamado realismo pictórico del que fueron precursores Jean-Francoise Millet y Gustace Courbet. Su obra esta fuertemente influenciada por sus colegas impresionistas que se esforzaban en pintar la realidad tal cual existe en la realidad. Tomaba prestado de cada uno su estilo y técnica pero sin apegarse a ningún estilo en particular. En ocasiones es Degas al que más se asemeja plasmando en sus obras un realismo con una amplia riqueza de colores. En otras de sus obras estas adquieren una paleta de colores pasteles y pinceladas sueltas semejantes a las de Renoir y Pisarro.

El Puente de Europa (1876, Ginebra, Museé du Petit-Palais) y, sobre todo, París, tiempo de lluvia (1877, The Art Institute of Chicago) mantienen las características de la pintura anterior, y convierten el Paris de Haussmann en el escenario favorito de las personalísimas perspectivas de Caillebotte.

A partir del año siguiente, Caillebotte comienza a alejarse del estilo serio y frío del Salón para crear su propio estilo plenamente impresionista.

El la década de 1880 la carrera de Caillebotte da un giro radical al trasladarse a una casa frente a Argenteuil, a orillas del Sena, donde comienza su afición por los veleros y las regatas.

Las obras de este periodo se caracterizan por una moderación en las perspectivas, menos forzadas que en la mayoría de pinturas urbanas de París, aunque continúa con las composiciones inusuales, ya sea por extraños puntos de vista o por estar en apariencia arbitrariamente cortadas. Las bellas imágenes de veleros que pinta Caillebotte tienen una clara influencia en las que Monet representara unos años antes.

Gustave Caillebotte falleció a los 45 años en Gennevilliers el 21 de febrero de 1894. Está enterrado en el cementerio de Pére Lachaise de París. Caillebotte donó sus obras al Estado. Su albacea, Renoir, se encontró con grandes dificultades para hacer cumplir el deseo de su amigo, y en ocasiones marchante, de entregar la colección de pinturas al Estado. A los responsables de la política cultural les pareció inconcebible presentar en un museo los cuadros impresionistas, que en aquella época eran, todavía, rechazados por una gran parte del público.

Los acuchilladores de parqué

Les raboteurs de parquet, 1875

Óleo sobre tela, 102 x 146,5 cm.

Musée d’Orsay, París.
Nº inv.: RF 2718
(C) RMN (Musée d’Orsay)

El tema central de la pintura es la representación de unos obreros preparando el piso de madera. La crítica lo consideró vulgar y, probablemente, esa fue la razón por la que la obra fue rechazada por los jueces del Salón de 1875. En aquella época, la academia de arte consideraba aceptable la representación de campesinos rústicos o granjeros como la temática admisible sobre tópicos referentes a la clase obrera. Este cuadro constituye una de las primeras representaciones del proletario urbano.

Al contrario que Courbet o Millet, Caillebotte no introduce ningún discurso social en su obra, ni moralizador ni tampoco político. simplemente su obra es un estudio documental (gestos, herramientas, accesorios) que lo coloca entre los artista del realismo más experimentados.

Caillebotte muestra a tres operarios arrodillados, con el torso desnudo, sobre el parqué de una habitación vacía. Predominan los tonos beiges-marrones-negros.

La luz que entra por la puerta del balcón del fondo produce un grandioso efecto de contraluz: cae sobre las espaldas y brazos de los trabajadores. La perspectiva se acentúa por el efecto de picado y por la alineación (las diagonales) del las tablas de parquet. Unas rayas son oscuras por el barniz que contrastan con las otras claras que han sido cepilladas. Se trata de un estudio de los movimientos rítmicos, comparables a las bailarines de ballet o los caballos de carreras de Edgar Degas.

El pintor dibujó una por una las partes del cuadro antes de plasmarlas en el lienzo. La anatomía de los trabajadores recuerda a la de los dioses de la pintura clásica.

Una de las innovaciones de los impresionistas, que ya habían apuntado los realistas, fue subvertir las convenciones respecto de los temas considerados apropiados para una pintura: frente a la preferencia por los temas históricos y mitológicos propio del arte académico, los impresionistas aspiran a reflejar las formas de vida contemporáneas, los nuevos modos de vivir y las nuevas figuras de una sociedad en un acelerado proceso de modernización.

Cabe señalar que dentro de la temática de la vida moderna, el trabajo manual no fue de los temas predilectos de los impresionistas. Solo el propio Caillebotte y Degas lo

tratan con cierta frecuencia (éste último de manera magistral con su serie de planchadoras).

Ahora tenemos la oportunidad de ver en España no solo la obra de Gustave Caillebotte sino la de muchos otros artistas que bajo el título Impresionismo, un nuevo Renacimiento presenta la Fundación Mapfre.

En su web podemos consultar los datos de la exposición así como realizar una visita virtual.

http://www.exposicionesmapfrearte.com/impresionismo/

La entrada es gratuita

DIRECCIÓN

Paseo de Recoletos 23 – Madrid – 28004

Teléfono: 91 581 61 00

HORARIOS

Lunes de 14.00 a 20.00 hrs.

De martes a sábado de 10.00 a 20.00 hrs.

Domingos y festivos de 11.00 a 19.00 hrs.

Este artículo se publicó en Revista Atticus 5 y en números anteriores y posteriores un extenso trabajo sobre el Museo de Orsay.

Luisjo

Correos electrónicos (emails)

El correo electrónico

A lo largo del día recibimos innumerables correos. Muchos de ellos son los típicos reenvíos de las famosas cadenas. Hace tiempo, mucho tiempo ya, las cadenas se realizaban de manera artesanal. Te llegaba a casa un sobre que dentro contenía una carta (la mayoría de las veces manuscritas) en la cual se encontraba pegada una peseta. Tenías que reenviarla a diez amigos y te garantizaban que si no cortabas la cadena te llegarían a casa sacos de dinero. Yo sigo trabajando. No me hice rico con aquel cuento. Y hoy puedo decir, seguro, que la vida no me ha cambiado después de haber roto cientos de cadenas “modernas” vía email.

Tengo muy buenos amigos que me reenvían muchos correos. Son varias las carpetas abiertas bajo los títulos de Buenas fotografías o Útiles o Ñoños (estos son aquellos que contiene una ñoñería de mensaje pero que tiene alguna foto curiosa, porque de lo contrario van directamente a la papelera). Hoy quiero destacar esos correos que solo contienen una dirección. En estos días me han llegado dos buenos ejemplos:

 El reloj del mundo

 http://poodwaddle.com/worldclockes.htm

 Es un curioso reloj que según van pasando los segundo te va cambiando las cifras de una serie de valores. Por ejemplo la población actual, al número de nacimientos, o algo tan necesario como saber la producción de barriles de petróleo “en tiempo real”. Pues eso… una curiosidad.

 La iglesia sevillana de San Luis de los Franceses.

 Visita virtual al interior de San Luis de los Franceses

Esto es un ejemplo magnífico de esas vistas de 360º de alta resolución.

 La iglesia de San Luis de los Franceses se encuentra en Sevilla. Constituye un maravilloso ejemplo de arquitectura barroca del siglo XVIII. Fue diseñada por el arquitecto Leonardo de Figueroa y construida entre 1699 y 1730.

 Los jesuitas llegaron a Sevilla en 1554, construyeron una iglesia, una casa profesa y un noviciado. De todas estas edificaciones únicamente se conserva actualmente la iglesia de la Anunciación.

A principios del siglo XVII, Lucia de Medina les donó unos terrenos para un nuevo edificio más grande y una nueva iglesia que sería dedicada a San Luis. En 1609 ya se había trasladado el noviciado. En 1699 se inicio la construcción de la iglesia que se terminó en 1730 y fue inaugurada en 1731 por el arzobispo Luis de Salcedo y Ascona con el nombre de Iglesia de San Luis de los Franceses.

 En 1767 una Real Orden de Carlos III expulsó de España a los jesuitas que debieron abandonar el edificio. Volvieron en 1817, hasta que la nueva expulsión de 1835 les obligó a abandonar definitivamente el conjunto.

 Desde entonces el antiguo noviciado ha tenido diversos usos, seminario, convento franciscano, hospital de venerables sacerdotes, fábrica en el siglo XIX y hospicio hasta los años sesenta del siglo XX. La iglesia permaneció cerrada y sin culto muchos años.

En 1984 se inició la restauración del conjunto que finalizaría en 1990. Actualmente la iglesia pertenece a la Diputación Provincial de Sevilla y en ella no se realiza ningun tipo de culto religioso, se utiliza fundamentalmente para conciertos y representaciones teatrales.

 La fachada es de dos cuerpos y esta profusamente decorada, casi podríamos considerarla un retablo, se alterna la piedra y el ladrillo como materiales de construcción. Esta flanqueada por dos torres octogonales. El segundo cuerpo consta de 5 ventanas, la central enmarcada por columnas salomónicas. Más arriba el Escudo de España coronado por los tres arcángeles.

 La planta es de cruz griega. Sobre ella una esplendida cúpula, una de las más monumentales de Sevilla. En las bases de las columnas las grandes virtudes (castidad, obediencia, oración, humildad y pobreza).

Esta información está obtenida de la wikipedia y allí podéis obtener buenas fotos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Luis_de_los_Franceses_(Sevilla)

 Otro artículo interesante lo encontraréis en

http://aprendersociales.blogspot.com/2009/03/l-iglesia-de-san-luis-de-los-franceses.html

Página de Juan Diego Caballero (colaborador habitual de Revista Atticus).

A última hora y en relación con las vistas en 360º  me ha llegado una dirección que no tiene desperdicio.

http://www.sevillaen360.es/index.php/planodesevilla/sevillaen360

Es una vista virtual a Sevilla a través de estas fotos circulares. Hay un extenso listado. También hay un apartado para las imágenes, pero estas tiene una molesta marca de agua.

Espero que os guste y disfrutéis de la visita. Claro que mucha foto digital pero todavía no han conseguido que vaya con una buena caña. Y eso solo se consigue… ¡paseando por Sevilla!

 Luisjo

Amistad

Qué mejor manera que comenzar el año que con un canto a la amistad.WDSC04305

Para ello no se me ocurre nada mejor que recurrir a un gran personaje en la literatura española: Juan Ramón Jiménez. Juan Ramón nació en Huelva en 1881 y murió en San Juan de Puerto Rico en 1958. Como otros muchos artistas tuvo que exiliarse con motivo de la Guerra Civil que se inició en España en 1936. Fue Premio Nobel de Literatura en 1956.

Una de sus obras más conocidas es Platero y yo (elegía andaluza). Platero y yo es una narración lírica que recrea poéticamente la vida y muerte del burro Platero. Fue publicada por primera vez en 1914.

En su canto XLIII habla de esa confianza y afecto desinteresado entre las personas que es la amistad.

XLIII

Amistad

 

Nos entendemos bien.

Yo no lo dejo ir a su antojo, y él me lleva siempre adonde quiero.

Sabe Platero que, al llegar al pino de la Corona, me gusta acercarme a su tronco y acariciárselo, y mirar al cielo al través de su enorme y clara copa: sabe que me deleita la veredilla que va, entre céspedes, a la Fuente vieja; que es para mí una fiesta ver el río desde la colina de los pinos, evocadora, con su bosquecillo alto, de parajes clásicos. Como me adormile, seguro, sobre él, mi despertar se abre siempre a uno de tales amables espectáculos.

Yo trato a Platero cual si fuese un niño. Si el camino se torna fragoso y le pesa un poco, me bajo para aliviarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar…

Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual a mí, tan diferente a los demás, que he llegado a creer que sueña mis propios sueños.

Platero se me ha rendido como una adolescente apasionada. De nada protesta. Sé que soy su felicidad. Hasta huye de los burros y de los hombres…

 

 Erróneamente Platero y yo ha estado encuadrado en literatura infantil pero como su propio autor dijo: «Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren».

 Así que desde estás líneas os invito a una nueva lectura de Platero y yo y a que durante este año hagamos todo lo posible por mantener ese tesoro que tenemos que no son otros que nuestros amig@s.

 Os dejo un enlace donde podéis descargaros en pdf la obra Platero y yo.

http://centros3.pntic.mec.es/cp.nueva.escuela/blog/2007_2008/20080423-50aniversariomuerteJRJ/Plateroyyo_1917_JuanRamonJimenez.pdf

 Luisjo

Alegría. Feliz Navidad y Feliz 2010

wMembrete colorALEGRÍA

Tradicionalmente la Navidad se asocia al jolgorio y a la alegría.

También son días en los que nuestro recuerdo va para aquellas personas que ya no están entre nosotros. Queremos disfrutar con los presentes pero también no olvidar a los ausentes.

Desde esta modesta publicación quiero expresar, en nombre de todos los que hacemos posible Revista Atticus, el sincero deseo de que paséis una ¡Feliz Navidad! y un ¡Feliz 2010! Que la alegría presida la mayoría de nuestros actos durante el próximo año.

 

Acudo a los versos de una de las personas que ya no están entre nosotros: Mario Benedetti y que expresó de forma magistral nuestro sentimiento para 2010

 

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

 

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

WFelicitacion-2010

Texto: Mario Benedetti

Foto: Escena belén napolitano, Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid

El número 9 de Revista Atticus está por aquí abajo.

Luisjo

Revista Atticus – Número 9

En Revista Atticus estamos de enhorabuena. Una de nuestras asiduas colaboradoras, Berta Cuadrado Mayoral, ha obtenido el Primer Premio de Narrativa Corta para Jóvenes 2009 convocado por el Excelentísimo Ayuntamiento de Ávila.

También es motivo de gozo para todos nosotros la incorporación, en este número, de tres grandes fotógrafos: Jesús Arenales, Chema Concellón y Alicia González. Es nuestro deseo que sigan contribuyendo con sus trabajos al enriquecimiento de nuestra revista.

Y desde Argentina contamos con Pablo Acosta Larroca que nos disecciona una maravillosa película que optará a los Oscars de la próxima edición: El secreto de sus ojos. Su excelente trabajo no solo nos habla de la película sino que da un repaso a la obra de su director Juan José Campanella. Desde aquí le damos nuestro sincero agradecimiento por la excelente acogida que nos ha dispensado. También lo hacemos extensible para Andrés Faro que gentilmente nos cede sus dibujos y viñetas.

En una nueva entrega José Miguel Travieso nos aporta su visión sobre la escultura en terracota. Esta vez se ha centrado en la figura de Juan de Juni. Luis José Cuadrado cierra el trabajo sobre el Museo de Orsay con la sexta y la última entrega. El colofón trata sobre la escultura que alberga sus salas, un tanto menos conocida que la pintura impresionista pero no por ello de menor calidad. Destacan las figuras de Rodin y Camille Claudel.

Ahora que está de moda, lamentablemente, el tema de los piratas, Joseph María Osma Bosch nos descubre la figura del almirante Antoni Barceló.

Una primicia internacional lo constituye la entrevista que Revista Atticus tuvo el placer de realizar a Ernesto Cabellos. Presentó su documental “De ollas y sueños” a la SEMINCI. En ella se desgrana, entre otras cuestiones, qué se cuece en la cocina peruana.

Juan Diego Caballero nos regala un reportaje que a muchos de vosotros os va a sorprender y que, a buen seguro, va a causar sensación al público en general. La fotografía de naturaleza que realiza Antonio Camoyán proporciona una visión diferente. Una vez conocida su obra seguro que contemplamos el paisaje desde otro punto de vista.

Con Jesús Santos nos vamos de excursión esta vez al Pico del Lobo en la sierra de Ayllón.

Cierra el número una serie de pequeños relatos que se publicaron en la web bajo el lema El futbolín. La convocatoria se realizó para ilustrar una foto de Alicia González.

Nos ha salido un número muy cinematográfico lleno de excelentes fotografías y de bellas esculturas. Un número hecho con mucho amor, cariño y dedicación, de una gente, los colaboradores, que se entregan a Revista Atticus con altruismo, sin más interés que el de dar a conocer sus trabajos. Desde aquí quiero expresar a todos los que han colaborado en la realización de este número mi más sincero agradecimiento. Sin ellos esto nos sería posible. También es justo agradecer a todos los lectores el seguimiento que hacen de Revista Atticus en la red. Muchas gracias por vuestro apoyo y difusión. Ya hemos superado las 6.000 visitas al mes y estamos muy cerca de alcanzar las 9.000.

Con el deseo de que seamos más solidarios con los que menos tienen os deseamos un ¡Feliz 2010!

La elegancia del erizo

Aprovechando que la semana pasada estrenaron El erizo la película basada en la novela de Muriel Barbery he rescatado del número 7 de Revista Atticus el comentario que Berta Cuadrado hizo sobre este libro, que a buen seguro ahora se volverá a poner de moda por el tirón del film.  Quiero agradecer desde esta plataforma su colaboración y darle la enhorabuena por el Primer Premio de Narrativa Corta para Jóvenes  2009 convocado por la Concejalía de la Juventud del Excmo. Ayuntamiento de Ávila.  

Luisjo

cubiertaMuriel Barbery.

La elegancia del erizo

Barcelona: Círculo de Lectores, 2007.

 

Si buscamos entre las páginas de esta novela una historia verosímil, sufriremos una decepción. Pero si conseguimos obviar la credibilidad del relato, encontraremos ciertas reflexiones que nos dejarán clavados justo en la mitad del camino que va de una sonrisa a una lágrima.

Ésta es la historia de los habitantes de un edificio parisino. El relato de una amistad que surge entre una preadolescente superdotada con tendencias suicidas (Paloma), y una portera de mediana edad con grandes inquietudes culturales (Renée). Si estos dos personajes no nos parecían lo suficientemente originales, en sus vidas irrumpe un misterioso cineasta de origen asiático, que se convierte en el nuevo vecino del inmueble (el señor Ozu).

En la cubierta de la edición de Círculo de Lectores aparece silueteado un gato negro que clava sus inquietantes ojos en el incauto lector. Una buena metáfora de esta novela. A ratos esquiva y a ratos cautivadora. Debo confesar que en ocasiones me ha vencido la tentación de meter un plato de leche debajo de mi cama para que la novela fuera hasta él y así olvidarla durante un rato, pero al instante he sentido la necesidad de agacharme para intentar alcanzarla y bisbisear cosas bonitas hasta atraerla hacia mí y poder acariciarla.

El personaje de Paloma puede atragantarse por su visión amarga de la vida,  que la lleva a decir cosas como que “la gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero termina como peces de colores en una pecera”. Por suerte ella misma cae en la contradicción, y así su impertinente adolescencia adquiere cierta dosis de sentido común cuando afirma que “no hay mayor frivolidad que ser cínico”. Renée es más cauta, sus pensamientos son fruto de la experiencia y la reflexión. Quizás por eso, por su don para convertir los quehaceres rutinarios de la portería en algo sublime, logra un rápido entendimiento con el Señor Ozu, procedente de una cultura mucho más observadora y con un respeto por los detalles mayor que el que poseemos la mayor parte de los occidentales.

La novela está cerrada y reposando junto al ordenador desde el que ahora escribo. Si presto atención escucho un ronroneo que espolea mi curiosidad. No es un gato en busca de comida o mimos, es una idea que late en cada una de las páginas y que no puede pasar desapercibida; la idea del Arte como salvación. Renée utiliza el Arte, la música, la literatura y el cine para huir de la ignorancia y la incultura a la que parece abocada por su condición de portera, o al menos así lo creen los selectos inquilinos del edificio en el cual presta sus servicios. Paloma utiliza sus conocimientos sobre la ciencia, la filosofía y la cultura para sobrevivir a la superficialidad que se instala en ciertas familias de clase acomodada.

Si el propósito de la autora es hacernos reflexionar sobre el Arte, debo reconocer que conmigo lo ha conseguido. Leyendo el pasaje en el que Renée analiza la fascinación que le producen los espacios de vida japoneses, esas habitaciones con puertas correderas que se deslizan para no herir el espacio, y lo contrapone a las puertas de bisagras que utilizamos en nuestra vida cotidiana, consiguió traer a mi mente un cuadro de Edward Hooper titulado Habitaciones junto al mar. En dicho cuadro, una puerta abierta produce una profunda herida en el corazón de una habitación. Si bien es cierto que por la puerta se cuela la brisa purificante del mar, también lo es que lo hace con tanta vehemencia que rompe la atmósfera de calma que había colonizado la estancia. La puerta se abre para que llegue un elemento bello pero  que no ha sido invitado, y eso produce inquietud.

Cartel el erizoY siguiendo con las vivencias de Renée, otro momento en que una experiencia personal ha salido a la luz a través de la lectura, ha sido en el pasaje en el que nuestra amiga portera entra por primera vez en el piso del señor Ozu. Allí queda extasiada ante una naturaleza muerta de Pieter Claesz, pues es una apasionada de la pintura holandesa del siglo XVII. Supongo que todos hemos tenido una revelación artística en algún momento de nuestras vidas. Ese instante con el que han soñado nuestros padres y educadores desde que empezaron a inculcarnos cierta sensibilidad artística que nos permitiera admirar un cuadro, o saborear una pieza de música, o disfrutar de una obra de teatro de una forma especial. Ese momento para mí se materializó en la visión de la Victoria de Samotracia la primera vez que visité el Museo del Louvre. Allí, escuchando el rumor del viento que ajustaba a las caderas de la diosa su fina túnica, sintiendo el temblor de la tierra bajo su contundente caminar, viendo su mirada (porque poco importa que sus ojos no hayan llegado hasta nuestros días) desafiante, y escuchando los vítores de los vencedores, ajena a los flashes de los demás turistas pude entender lo que Muriel Barbery afirma en La elegancia del erizo:  que el Arte nos sorprende sin haberlo previsto, que es “un placer sin deseo, una existencia sin duración, una belleza sin voluntad”.

 

Berta Cuadrado Mayoral

El baile de la Victoria

El baile de la Victoria

 WCartel El baile de la VictoriaNo pensaba comentar esta película. Pero me he dado cuenta que anteriormente había emitido mi juicio sobre Gordos y sobre El mapa de los sonidos de Tokio. Con lo cual creo que es oportuno valorar este film para completar la trilogía de las películas que optan a la selección de los Oscar para la mejor película de habla no inglesa en la próxima edición.

 Escuchaba el otro día a Fernando Trueba, director de la película El Baile de la Victoria decir que él ya no hace caso de las críticas, ni de las buenas, ni de las malas. Las buenas son las peores por que te pueden volver idiota y las malas no las hacen caso por que están hechas por gente que cobra dinero por ello. No dijo si por hacerlas a favor o en contra. Estoy de acuerdo con lo primero, pero no con lo segundo (por alusiones): no me paga nadie.

 Dicho esto, ¿de qué va El baile de la Victoria?

 Ángel Santiago (Abel Ayala), un joven soñador, ladronzuelo de poca monta, acaba de salir de la cárcel por una amnistía general concedida por el gobierno en Chile, con motivo de la llegada de la democracia al país, a aquellos presos que no han cometido delitos de sangre. Entre ellos se encuentra Nicolás Vergara Grey (Ricardo Darín) un famoso ladrón de cajas fuertes al cual también indultan. Ángel se empeña en trabajar con Vergara en un gran golpe mientras no deja de pensar en vengarse del alcaide por los abusos recibidos en prisión. Pero el ladrón ha decidido dejar de desvalijar cajas fuertes, huye de su reputación, para centrarse en recuperar a su mujer e hijo. Un buen día Ángel Santiago conocerá a Victoria (Miranda Bodenhöfer) una mágica adolescente cuyo medio de comunicación es el baile. La vida de los tres protagonistas toma un nuevo rumbo en busca de sus destinos. Todo ello envuelto con un cierto realismo mágico, onírico.

077 El baile de la Victoria está basada en la novela homónima del chileno Antonio Skármeta, ganadora del Premio Planeta. El propio autor trabajó en el guión junto a Fernando Trueba y Jonás (hijo de Trueba).

 Comentario

 Precedida de una buena campaña de marketing, El baile… tiene buenos ingredientes para ser una muy buena película.

 Me suelo dejar llevar por las sensaciones y al salir de ver la cinta, estas no fueron buenas. El comentario casi unánime, entre mis amigos, fue de no ser una película redonda. Nos dejó un sabor agridulce. Algo falla en su conjunto.

Los tres protagonistas están soberbios (la joven Miranda está arrebatadora, me recuerda a Scarlett Johansson) el ambiente está muy logrado, la música acompaña y el planteamiento es más que correcto. Los personajes están bien construidos. A lo largo de la película vamos viendo detalles que, aparentemente, son insignificantes, pero que luego cuadran de forma correcta (ejemplo y sin desvelar nada, cuando la joven Victoria conoce a Ángel esta se encuentra en la entrada de un cine, luego, hacia el final, veremos porqué se halla allí). Pero también es cierto que alguna de las tramas son endebles y mal rematadas. El final es previsible y satisface a muy pocos. Ahí es donde pierde enteros, en el desenlace, eso le hace que baje en su calificación final. No convence en su intención de emocionarnos.

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Trueba, Skármeta y Ayala duranrte un momento del rodaje.

Pero desde estas líneas digo que El baile de la Victoria es una buena película. Y es una película que hay que ver, simplemente porque merece la pena.

Desde la presentación de El baile…, los medios de comunicación le han dado mucha caña a Fernando Trueba. Las críticas, en su mayoría, son muy duras, demasiado, pienso yo. Tal vez se le exige mucho a quien sabe hacer buen cine. Pero lo cierto es que entre la gente, lo que se llama boca a oreja, la película circula con buenas sensaciones. Y está siendo muy recomendada.

Por ultimo, al igual que hice con El mapa de los sonidos de Tokio, El baile de la Victoria tiene una muy buena página web donde puedes hacer a contenidos gráficos.

http://elbailedelavictoria.com/

 Luisjo

Kseniya Simonova, arte efímero.

insur_kseniya-simonova-sand-animationEl 12 de junio de 2009 coloqué aquí mismo una pequeña reseña de una artista que nos tenía encandilados a la mayoría de nosotros. Gracias a su simplicidad y a su sencillez en la ejecución, la artista Ilana Yahav hacía unas obras de arte efímeras sobre una mesa de cristal, luces y arena. Ahora parece que le ha salido una brillante competidora: Kseniya Simonova. Simonova es una joven ucraniana ganadora del Ukraine’s Got Talent algo así como una versión del tú si que vales nuestro.

 Os dejo un enlace a un vídeo que dura aproximadamente 8 minutos.

 Cuando alcanzó la final ejecutó en directo una animación de la invasión de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial, usando solamente sus dedos y una superficie de arena.

 http://pelapapas.com.mx/htmls/animacion-arena-2.html

 Luisjo

El descendimiento de Roger van der Weyden

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El descendimiento de Roger van der Weyden en el  Museo del Prado

Desde casa podemos hacer una visita virtual a una de las grandes obras maestras que se encuentran en el Museo del Prado de Madrid.

José Miguel Travieso a través de su blog nos ofrece su pormenorizado comentario y pone a nuestra disposición unas bellas y excelentes fotografías. Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena y el ánimo para que siga ofreciéndonos esos bellos artículos.

 Entrar en el links (a la derecha) de Domus Pucelae o en el siguiente enlace.

http://domuspucelae.blogspot.com/2009/11/visita-virtual-el-descendimiento.html

Aprovecho para recordaros que seguimos esperando vuestros relatos sobre El futbolín y vuestras fotos hasta el día 12 de diciembre tenéis tiempo.

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