Crítica danza – Natural order of things en el Laboratorio de las Artes de Valladolid – Texto: Ada Gurdiel Pérez – Fotografías: Chuchi Guerra

La compañía GN | MC Guy Nader | María Campos ganadores de los Premios Max 2025 a Mejor coreografía, Mejor intérprete femenina de danza y Mejor intérprete masculino de danza se acercan al movimiento del universo a través de un juego in crescendo en el que la armonía se enfrenta al caos, el control se tropieza con la posibilidad, y el orden y el desorden encuentran un lugar común.
Un espacio aséptico recibe la presencia de nueve cuerpos que durante una hora apuestan por perder la gravedad y recuperarla gracias a la danza contemporánea. Nos transportan al movimiento del cosmos desde una coreografía precisa y estilizada en la que siempre hay un punto de origen al que regresar. Quizá los cuerpos han tomado distancia unos de otros, o incluso alguno está aparentemente parado, pero ante toda variación cabe la posibilidad de volver o reencontrarse en el inicio. Imagino el Big Bang, el origen de la vida, el desarrollo de la naturaleza y me planteo si hay vuelta atrás, si en un mundo en el que reina el caos es posible volver a un origen pacífico.
Me dejo llevar por el movimiento de los cuerpos, la composición musical de Coti K, el diseño de iluminación de Conchita Pons y recuerdo el péndulo de Newton formado por un número impar de péndulos como los nueve integrantes de la pieza. Me doy cuenta de cómo la distancia y la proximidad se reclaman en el desarrollo de un desplazamiento lineal horizontal que termina entregándose a las líneas curvas y las alturas.

Desde el campo sonoro que generan los pies de las intérpretes hasta el clímax de las piezas musicales, el loop evoluciona sin parar. Una suma de capas de movimiento juega entre el límite y el infinito generando en escena efectos ópticos que apuestan por patrones simétricos.
Alfonso Aguilar, María Campos, Joana Couto, Guy Nader, Pierre Lison, Jovana Zelenovic, Francesco Grilli, Olatz Larunbe y Mimi Wascher utilizan el lenguaje del movimiento con trayectorias tan rigurosas como las de las partículas de los diferentes organismos vivos de la naturaleza. De forma precisa y en varias ocasiones impredecibles, buscan el equilibrio y la perfección con un elevado nivel de escucha y un alto rendimiento físico.
Trato de encontrarme con más palabras en el fondo de mi pensamiento y se desdibujan entre líneas curvas, rectas y figuras geométricas, como si el flujo de las ideas se transformase en las piezas de Radial Courses (1976) y Melody Excerpt (1977) de Lucinda Childs.






texto: Ada Gurdiel Pérez
fotografías: Chuchi Guerra
Revista Atticus
