Crítica teatral – Retorno a Celama de Teatro Corsario en Al norte a la izquierda, Valladolid

El sábado en Al norte a la izquierda, tuve la suerte de volver a disfrutar la obra Retorno a Celama de Teatro Corsario. Una propuesta escénica insólita, bella y profundamente conmovedora que se adentra en el universo literario de Luis Mateo Díez (Premio Cervantes 2023), convirtiendo el realismo mágico de Celama en una experiencia teatral de enorme fuerza poética.

Celama aparece aquí como un territorio suspendido entre la memoria y el olvido, habitado por fantasmas, silencios, humor y desolación. Una gran metáfora sobre la desaparición del mundo campesino y de unas formas de vida condenadas a desvanecerse, pero también una reflexión sobre la soledad, la muerte y la fragilidad humana. Todo ello contado con una delicadeza extraordinaria, alternando momentos de estremecimiento con otros de ironía y ternura.

La dirección de Jesús Peña es impecable, creando una atmósfera hipnótica donde cada personaje parece surgir de la tierra y de la memoria, donde la palabra, la iluminación, los cuerpos y los silencios crean una belleza escénica constante. Cada escena parece surgir de un sueño antiguo o de una memoria enterrada.

El reparto es sencillamente extraordinario, con un trabajo interpretativo lleno de matices y cambios de registro admirables. Brillante Carlos Pinedo encarnando al Doctor Cuende, Fulvio Llama y Liviano Ariga, dotando a cada personaje de una humanidad distinta y reconocible. Y es un auténtico lujo ver a Jesús Peña sobre el escenario, soberbio en sus personajes de La Muerte, Pastor, Telurio, Don Selmo y Ciro, transitando con naturalidad entre lo grotesco, lo poético y lo profundamente humano.

Magníficas también Blanca Izquierdo y Teresa Lázaro, capaces de sostener con enorme sensibilidad y precisión ese universo coral de madres, fantasmas, enfermas y mujeres suspendidas entre la vida y el recuerdo. Su trabajo aporta emoción, fragilidad y verdad a una obra llena de resonancias simbólicas.

La dramaturgia de Fernando Urdiales y Luis Mateo Díez, a partir de la trilogía de novelas de Celama, logra algo muy difícil: transformar una literatura profundamente evocadora en auténtica emoción escénica, manteniendo intacta su atmósfera de misterio, melancolía y humanidad.

Retorno a Celama es teatro de gran altura: poético, oscuro, divertido, profundamente humano y visualmente hermoso. Un espectáculo que no solo se ve, sino que se queda habitando dentro mucho tiempo después del aplauso final.

texto y fotografías: Luisa Valares

Revista Atticus