Crítica teatral – «El arte» Los Torreznos en el LAVA

Fuente: LAVA

Jaime Vallaure y Rafael Lamata son los nombres que se esconden tras Los Torreznos, un dúo de artistas que trabaja la performance desde una perspectiva conceptual. En esta ocasión han traído al LAVA su pieza sobre “El arte”. Como era de esperar, el acontecimiento se ha sostenido con elementos mínimos en escena y un gran peso del cuerpo y la palabra. Han aprovechado su propia trayectoria artística para llevar al escenario una investigación sobre el arte contemporáneo como experiencia. Todo ello desde el absurdo, lo cómico, incluso lo ridículo y con una gran presencia escénica.

Al entrar a la sala un gran linóleo blanco cubre el escenario. Sobre el mismo, Los Torreznos ya están en escena junto a diez sillas de tijera negras. El ambiente sonoro es el propio de la gente que va llegando a sus butacas hasta que minutos antes de comenzar el espectáculo, se escuchó un pequeño hilo musical. Serios, presentes y precisos, movían las sillas de un lugar a otro, jugaban con las distancias, paraban, observaban, analizaban y continuaban. ¿Qué están haciendo? No lo sabemos y da exactamente igual.

Comienza o continúa la performance. “¿Qué hacemos?” Dice uno de ellos. “Teatro, no.” Responde el otro y se escuchan varias carcajadas. Te avisan de que, aunque no entiendas nada, aguantes. Yo me sonrío por dentro y me pregunto por qué necesitamos entender tanto y es tan difícil hacer un hueco al no entender. De repente se ponen a hablar en inglés, pero en un inglés de andar por casa, con una pronunciación que nace de dentro, propia de cada uno y ¿qué pasa si una palabra no les sale? Pues que la dicen en castellano o se la inventan. Mueven las sillas de un punto a otro, se sientan, esperan, se cambian de sitio, se distancian y recuerdo a Esther Ferrer en su Performance para 7 sillas.

Diez sillas equivalen a diez conceptos con los que definen “El arte”. Tiempo, local-global, conceptual, invisible, energía, alma, imaginación, ritual, comunicación y realidad. Cada uno de ellos con un desarrollo y un gesto concreto previamente sembrado. Una silla se convierte en Berlín, otra en Cadaqués, Madrid es apartado al fondo del escenario, Aranda de Duero avanza hacia proscenio y ¿por qué no? En una dinámica aparentemente de impro, de repente varias sillas son un río en el que los peces se están ahogando, un perro y un coleccionista de arte miran la escena y un concejal de cultura les da la espalda.

Estas sillas son arte, pero en la que se sienta la jefa de sala, no. ¿Quién decide qué es arte y qué no? ¿Es el artista el que decide lo que es arte o el espectador con su mirada? ¿Quién es espectador de quién? ¿El público de los Torreznos o Los Torreznos son espectadores del público?

Por supuesto, aparece un plátano en escena y después otros tantos más. Maurizio Cattelan, Duchamp, Picaso, Dalí y Joseph Beuys habitan la escena.

¿Qué sucede con las obras de arte en la época de la reproductibilidad técnica? ¿Es arte una fotocopia de La Gioconda? ¿Es arte un fragmento de la fotocopia? ¿Y una botella de vino con la cara de La Gioconda?

Fuente: Ada Gurdiel Pérez

Sobre el escenario han creado una instalación conceptual de sillas con varias cáscaras de plátano y frente al público inician una subasta de fotocopias de La Gioconda que termina convirtiéndose en un coloquio participativo, aunque el público fue bastante tímido. ¿A qué sabe el vino con la cara de La Gioconda? ¿Cómo es el aura de las sillas con las cáscaras de plátano? ¿Qué le sucede al aura cuando se descompone la instalación? ¿Se podría decir que Los propios Torreznos tienen un aura característica?

Como es habitual, el espectáculo de Jaime y Rafael estuvo lleno de carcajadas, algunas preguntas y la integración del público.

Para terminar, recupero una cita de Eugène Ionesco. “Si es absolutamente necesario que el arte o el teatro sirvan para algo, será para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada y que es indispensable que las haya.

Ada Gurdiel Pérez

Revista Atticus