70 SEMINCI – Crítica película Miroirs Nº 3 de Christian Petzold – Por Carlos Ibañez

Ficha

Título original: Miroirs No. 3

Año: 2025

Duración: 86 min.

País: Alemania

Dirección: Christian Petzold

Reparto: Paula Beer, Barbara Auer, Matthias Brandt, Enno Trebs, Philip Froissant

Compañías: Coproducción Alemania-Francia; Schramm Film Koerner & Weber, ZDF Studios, ARTE

Género: Thriller. Drama

Sinopsis

    Una joven estudiante de música sufre un accidente automovilístico en el que muere su novio. Milagrosamente sale ilesa del accidente y es acogida por una extraña familia. Tras pasar un tiempo con ellos, encuentra consuelo y apoyo para volver a encarrilar su vida. Pero se percata de que algo no funciona en esa familia, y entonces empieza a preguntarse quiénes son realmente y qué oscuros secretos esconden.

Crítica

Propuesta alemana bien llevada y bien realizada sobre una mujer joven con un bloqueo emocional severo que sufre un accidente de coche en el que su novio fallece y ella sale ilesa inexplicablemente y es recogida por una mujer, mayor que ella, al escuchar el accidente desde su casa aledaña en el campo.

            Correctamente interpretada y dirigida con habilidad porque en ningún momento cae en el pecado de teatralizar las escenas ante el escaso número de localizaciones de la cinta.

            Y todo se va complicando en los días de relación de la accidentada con la mujer que le acoge y le guarda en su casa al presentarle a su marido e hijo, que no conviven con ella y un personaje fantasma del que se habla, casi se susurra y siempre por equivocación que es el detonante del fin del idilio de la acogida con sus acogedores.

            Las dos protagonistas cumplen con sus respectivos papeles y dejan correr sus frases y silencios sin que resulten forzados o demasiado evidentes, cosa que podría suceder cuando hay tan escasos personajes en el metraje. También vemos que el director conoce los fuertes de sus intérpretes, pero también las debilidades, y coloca la cámara allí donde no estorbe ni veamos, salvo que estés muy atento, donde flojean sus actores.

            Esta reflexión sobre la soledad, los bloqueos emocionales, el egoísmo que estos producen (vistos desde fuera) y el fluir de la vida, por mucho que desees esconderte, bien en una casa de campo, bien en un silencio mentiroso, me parecido una historia muy humana y digna de ponerse en clases de psicología afectiva e inteligencia emocional, eso que tanto trataron de arrancarnos los curas a quienes fuimos a colegios religiosos y que aún colea por ahí.

            Lo mejor, la escena final, la reconciliación fuera del universo Disney, sin abrazos, sin besos ni lágrimas, pero sí con una familia que pasa página y una mujer con eso tan difícil que nos enseñó Hitchcock en sus películas británicas: rodar el pensamiento con un leve movimiento facial para decirlo todo.

            Afortunadamente con presupuestos ajustados se puede hacer cine digno de verse.

Carlos Ibañez

Revista Atticus