Exposición Universo Sierra en la Fundación Sierra-Pambley de Villablino

El pasado domingo 3 de agosto, a punto de arrancar la segunda ola de calor y las vacaciones veraniegas para buena parte de la población activa, se celebró la inauguración de la exposición Universo Sierra en la sede lacianiega de la Fundación Sierra Pambley, que recientemente ha sido remodelada como espacio museístico, en la localidad leonesa de Villablino.

Al acto asistieron Mercedes Fistéus, escritora, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Villablino; Graciliano Palomo García presidente del patronato de la Fundación Sierra Pambley; Pedro González Álvarez, vocal del patronato de la Fundación; María del Roxo, representante del colectivo de artistas LacianArt y Manuel Sierra Álvarez artista polifacético y recientemente nombrado hijo predilecto (galardón que se le entregará el 19 de septiembre).

Graciano Palomo nos dio las gracias a los asistentes recordando que este año era un año muy especial para la Fundación Sierra Pambley al cumplirse los 140 años de su Fundación y prácticamente sin más preámbulos cedió la palabra a sus compañeros en la presentación de este entrañable acto.

Pedro González tomó la palabra para realizar una pequeña introducción al acto en el que se le reconoce el vínculo que tiene Manuel Sierra con el Valle de Laciana en un momento en que coincide con el aniversario centésimo cuadragésimo de la creación de la Fundación Sierra Pambley dedicada a la promoción de actividades culturales y la enseñanza en la provincia de León. Motivo por el cual se ha musealizado con la apertura de nuevas salas en la sede de la Fundación en su edificio emblemático situado en el centro de Villablino. González expuso un amplio panegírico sobre la figura de Manolo Sierra (con especial recuerdo a sus padres, él, juez, y ella, maestra, que tuvieron que emigrar por la geografía española hasta recalar en Valladolid) centrándose en su vida, en aspectos de su persona y en la propia obra del artista lacianiego con amplia trayectoria internacional. Habló del estilo tan singular y reconocible en la obra de Manuel Sierra, con esos colores vivos que desbordan sus cuadros. «Un estilo que lo encontró a él» Cómo si no más que trabajando y trabajando, no en su estudio, sino como a Sierra le gusta decir: su taller, ya que él es un obrero del cuadro. También aludió a su faceta de un artista comprometido como es el ejemplo reciente del mural dedicado a los 63 asesinados en Medina del Campo durante la Guerra Civil. Pedro González puso en antecedentes al multitudinario público en cuanto a la difusión internacional que tiene la obra de Sierra con numerosas exposiciones y participaciones a lo largo del mundo. Desde Florencia a Nueva York pasando por la magna exposición que reunió cerca de 400 obras en cuatro espacios expositivos en León celebrada en 2019 (el Museo de León, la Fundación Vela Zanetti, el Museo de la Harinera de Gordoncillo y la Galería Bernesga). Para finalizar aludió a un par de elementos singulares en su obra como es el pájaro libertario tricolor (los colores de la bandera republicana) que son todo un símbolo. Y ese otro elemento como es el carro rojo. Lo descubrió en aquel paisaje nevado en el que sobresalía su esbelta figura en rojo en la serie Cuando va llegando la mañana.

Mercedes Fistéus tras excusar la ausencia del alcalde por motivos personales, alabó la inmensa gratitud de la multitud de gente que le profesa a Manuel Sierra. Definió a Sierra como un hombre esencial, original, único, comprometido y participativo con cualquier iniciativa que se le pida. También reconoció que en estos días se inician una cargada agenda cultural con el reconocimiento a tan singular artista esencial en nuestro tiempo con proyección internacional y que terminará el 19 de septiembre con el nombramiento de Hijo Predilecto de la capital de la comarca de Laciana. «Sobra motivos ya que posee un estilo propio, muy aceptado por todos, ha participado en la vida artística y cultural del valle de Laciana, ha utilizado su pintura, generosamente, para expresar su entrega a esta tierra y sus claros símbolos como son el pájaro republicano y su carro rojo; trabajos que llevan el sello inconfundible de la lucha social. Este homenaje es una manera de devolverle todo ese amor que nos ha demostrado y la admiración que sentimos por él». (Cabe recordar que el día anterior, en Caboalles de Abajo, con motivo de la celebración del Día de la Libertad, le entregaron las llaves del pueblo).

La portavoz del colectivo LacianArt, María del Roxo, expresó que el reconocimiento que se le brinda a Manuel Sierra es muy oportuno. «En Babia y Laciana, todo el mundo adora a Manolo porque ha aportado muchísimo a toda la comunidad y ha sido muy generoso cada vez que se lo hemos pedido. Las asociaciones locales de la zona, los colegios e institutos y otros colectivos, más que orgullosos, estamos muy agradecidos por su solidaridad, su cercanía, por su contribución en las tareas colectivas, por su compromiso con la lucha política y la igualdad de las personas». Sin más, cedió la palabra a Manuel Sierra, Manolo o Sierra para los amigos.

Las primeras palabras de Sierra fueron para agradecer a la gente su presencia ya que con ello recibe mucha fuerza en un momento de su vida en el que la necesita, más que nunca. Necesita mucha fuerza. Pero no se olvida de los más desfavorecidos en este día en el que se le reconoce parte de su labor. Definió o que es un genocidio: la voluntad de exterminar a un pueblo. Pero no lo van a conseguir, manifestó en un grito que sonó a desesperación a impotencia. (Posteriormente leyó una poesía de uno de sus amigos presentes dedicada a Gaza que no fui capaz de copiar, pero que acabó con la frase: ¿dónde está la Humanidad? Y después divagó un tanto por los avatares de su vida. Esta mañana paseando por Lago de Babia donde se encuentra la mayor concentración de murales, se topó con Enedina, la mujer que le crío de pequeño. Y esto le dio pie para hacer un recuerdo muy sentido a sus padres que se sorprenderían de lo que su hijo Manuel Sierra ha conseguido.

Como excusándose ante el numeroso público asistente al acto, Manuel Sierra recordó, un poco en broma, que esta muestra no es fruto de un enchufe, «mi Sierra procede de Tineo y no tiene entronque con los Sierra Pambley».

Y divagó un poquito más diciendo cosas certeras que tiene que ver con su vida, con su obra, con su formación, con sus influencias. Tiró de libreta para hablarnos de la importancia de los murales en su faceta como artista. «Los murales están ahí para siempre, ojalá lo hagan suyo la gente de aquí y la gente de paso, pero sobre todo esta gente que pueblan estos montes, que horadan las minas, que muñen las vacas, y beben y luchan y viven del sol y la nieve. Cualquier obra llamada artística, es “los otros”, pero en el caso de los murales sin los otros sin que ellos lo hayan hecho suyo no es nada. Yo puse el oficio, el riesgo y el corazón. Ellos tienen que poner el resto y el tiempo dirá». y dio paso a un curioso apartado de agradecimientos en el que se puede resumir buena parte de su obra y de su vida.

«Por la ayuda que me dieron para entender el mundo que es necesario y posible transformarlo, mi agradecimiento: a Leonard Cohen, a Eric Burdon, a The Pretenders, a Loreena McKennitt, a Bob Dylan, a Luis Llach, a Janis Joplin, a Cesarea Evora, a Edit Piaff, a Joe Cocker, a Fran Zappa, a Tom Waitts, a Jose Afoso, a las mujeres que cantaron para mí como si me acunaran… el Bella Ciao… (emocionado).

A Maria Callas, a Sinéad O’Connor, a Dover (que pena de grupo, tan potente y tan breve) a Moustaki, a Charlie Parker, a Billie Holliday, a Maria del Mar Bonet, a Xavier Ribalta, a Pati Smith, a Elvis Costelo, a Ottis Reding, a Eleftheria Arvanitaki, a los acordeonistas que convoca Norberto cada año en Riolago, y a Norberto, a las pandereteiras y a Carmen Marentes y a Meneses y «a El Cabrero». A Juan Rulfo, a Carlos Marx, a Onetti, a García Márquez, a Ramón J. Sender, a Baroja, a Carpentier, a Cortázar, a Borges, a Rimbaud, a Bakunin, a Dylan Thomas, a Joyce, a Homero, a Heródoto, a Kapuściński, a Juan Benet, a Neruda, a Kundera, a Olvido García Valdés, a Pasolini, a Marguerite Yourcenar, a Kafka, a Umberto Eco, a Orwell (si bajara otra vez), a Jack London, a Tagore, a Burroughs, a Kerouac, a Agustín García Calvo (imprescindible), a Miguel Hernández, a Luis Mateo, a Machado, a Lorca, a Bukowski. A Buñuel, a Godard, a Truffaut, a Fellini, a Berlanga, a Bardem, a Kurosava, a Bertolucci, de nuevo a Pasolini, a Tarantino, a Costa Gavras, a Laxe. A Beckett, a Darío Fo, a Brecht, a les Comediants, a Teloncillo, a los Corsarios, a Rajatabla, la gran compañía de espectáculos ibéricos, a los Corsarios, otra vez, y a las comedias que vimos de niños rodeados de nieve. A quien pintase aquellas ciervas en la cueva que me enseñó César.

A Fra Angelico, a Giotto, a los canteros del románico, a Picasso, a Miguel Ángel, de los esclavos, no el del David, a Picasso, a Vermeer, a Léger, a Zuloaga, a Picasso, de nuevo, a Modigliani, a Pissarro, a Millares, a Van Gogh, a Mark Rothko, a Ribera, a Zurbarán, a El Greco, a Picasso, otra vez, a Mompó, a Oteiza, a Picasso, a Toulouse Lautrec, a Paul Klee, a Picasso, a los prerrafaelitas ingleses, a los acuarelistas japoneses, a los maoríes y sus tatuajes, a Rousseau, a Balthus, a Vázquez Díaz, a Chirico, a Klimt, y a Picasso, y Picasso, y a Lorenzo Colomo. A los sindicatos rojos, y a los asociaciones y colectivos rojos que me enseñaron a trabajar con ellos y salir del ostracismo de los artistas. A mis padres que nos enseñaron a mis hermanos y a mí que la libertad sin igualdad es un simple lujo de señoritos. A mis hermanos que tanto me protegen como si fuera su hermano pequeño siendo yo el mayor. A las mujeres que hicieron de mí un hombre. A los amigos que me enseñasteis que el corazón es algo más que una válvula, A los enemigos por quienes soy un combatiente y a María la mujer de mi vida que tanta paciencia tuvo y tiene conmigo y que me da la fuerza y el sosiego que necesita. Salud y libertad».

Esta exposición estará abierta al público hasta el próximo 30 de septiembre, de miércoles a domingo, en horario de 12.00 a 14.00 horas y de 17.30 a 19.30 horas.

En una próxima entrada relataremos los pormenores de esta gran exposición, así como el recorrido asociado al Universo Sierra con los lugares en los que se puede disfrutar de la obra de Manuel Sierra.

Puedes consultar el programa de actividades en este enlace.

Y puedes leer el artículo sobre la propia exposición Universo Sierra que hemos hecho en este enlace.

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus