Crítica película Misterioso asesinato en las montañas de Franck Dubosc – Luisjo Cuadrado
Ficha
Título: Misterioso asesinato en la montaña
Título original: Un ours dans le Jura / How to Make a Killing
Año: 2024
Duración: 109 min.
País: Francia
Director: Franck Dubosc
Guion: Franck Dubosc, Sarah Kaminsky
Reparto: Franck Dubosc (Michel), Laure Calamy (Cathy), Benoît Poelvoorde (Mayor Roland Bodin), Joséphine de Meaux (Florence), Emmanuelle Devos (Sabine), Kim Higelin (Blanche Bodin), Jeremy Senelier (Alan el barquero), Boris Sirven (Greg), Mehdi Meskar (Samy)…
Fotografía: Dominique Fausset
Música: Sylvain Goldberg
Género: Comedia. Thriller
Distribuidor: A Contracorriente Films
Sinopsis
Michel y Cathy, un matrimonio maduro, llevan una vida monótona en las montañas. Cuando un oso irrumpe delante del coche de Michel, se produce un accidente de tráfico que mata a dos traficantes de drogas y revela un botín de dos millones de euros. La pareja decide encubrir el accidente y quedarse con el dinero, algo que provocará un giro en sus vidas y generará las sospechas de la policía local.

Crítica
Qué mala sinopsis nos ofrece la propia distribuidora A Contacorriente Films. Cada vez hago más uso de mi derecho a no saber nada antes de ir a ver una película. ¿Traficantes de droga, botín, encubrir, quedarse con el dinero? Por favor, vaya destripe de película que hacen en la sinopsis.
Mi sinopsis iría en estos términos. Un matrimonio Michel y Cathy se encuentran en un momento de sus vidas en que la apatía y la rutina se ha convertido en el denominador común. Solo su hijo parece sacarles de ese tedio. En uno de esos anodinos días, Michel conduce su coche, se despista un momento y cuando centra la vista en la carretera se encuentra en medio de ella un oso. Volantazo, derrape, intento de control y no puede evitar chocar contra un coche parado en el arcén para detener, por fin, su vehículo contra un árbol. El destino, las circunstancias, la casualidad hacen que ese choque se convierta primero en un suceso muy trágico y segundo en una fuente de discordia y conflictos en una trama plagada de asesinatos, dineros, drogas e invitados con un pasado bastante tenebroso.
Lo primero que dicen de ella, yo creo que con el fin de atraer al público, es que estamos ante una película en la órbita de Fargo. Ah, hablar de Fargo y una de las mejores películas de los hermanos Coen eso es un plus. La singular atmósfera, el tono de las conversaciones y lo disparato de las situaciones se volvieron bastante populares después del estreno de la película, hace ahora unos treinta años.
Misterioso asesinato en la montaña tiene algo de Fargo. Innegable. Pero es otra cosa. Tiene unas situaciones divertidísimas e hilarantes; tiene unos sucesos que desembocan en un caos; tienen unos personajes muy propios del universo Coen; pero es… francesa. Hay que ver lo bien que manejan los franceses su industria del cine. No sé si lo que traspasa las fronteras es solo lo bueno, pero es que cuesta ver una mala película francesa (bueno la última de Robert Guédiguian, Mi querida ladrona no ha obtenido buenas críticas por parte de mis amigos).
Vamos a profundizar un poco más en la historia, porque creo que es una de las mejores películas de los últimos tiempos por lo menos en cuanto a la comedia/thriller. El matrimonio Michael (Franck Dubosc –también dirige-) y Cathy (Laure Calamy) tienen una casa en medio del campo y subsistente con las tareas propias de la vida rural, pero con la particularidad de que tienen una especie de vivero cuya actividad es plantar árboles para obtener madera y vender abetos en Navidad. Está situada en la zona del Jura (un departamento francés, limita con Suiza, que debe su nombre a la cadena de montañas que lo atraviesa del noreste al suroeste). Tienen un hijo, Doudou, de doce años, que tiene ciertas dificultades para relacionarse. No queda muy claro, si es autista, o tiene asperger, o… digamos que tiene una discapacidad que tiene su punto de importancia a la hora de la resolución de los conflictos. Es, por tanto, clave en la trama. El matrimonio para por una situación de apuros económicos. La desidia y la rutina es el cáncer que se ha instalado en sus vidas. La película arranca con una persona guiando a un grupo de inmigrantes negros por intrincados vericuetos en lo que parece ser una traficación de los nuevos esclavos del siglo XXI. Un oso enorme aparece en escena. No es lo habitual (hago un pequeño hincapié en ello porque desde el propio título original hace referencia a un oso en el Jura), no hay osos en el Jura.

Un día cualquiera en plena Navidad, Michel va conduciendo su coche mientras en la radio se habla de las dificultades económicas por las que atraviesa el país, de una manera en general, pero que parece que se centra en que este año habrá menos regalos en esos días. Michael, se distrae y cuando su vista se centra en la carretera descubre que esta está ocupada por un enorme oso. Pega un volantazo, se va contra un arcén, rectifica, se va contra el otro para al final, la circunstancia, la casualidad (luego veremos la importancia de esto), hace que choque contra un coche, alta gama, que había parado para que sus dos ocupantes vaciaran sus vejigas. La resolución de esta escena es de lo más sorprendente. Posteriormente descubrirán que en el maletero la bolsa de deportes contiene algo muy diferente a la ropa deportiva. Esto se va a convertir en un oscuro objeto de deseo por parte de todos aquellos que tiene conocimiento de su existencia.
A partir de ahí, al bueno de Michel la vida se le va complicando poco a poco por no haber hecho lo más acertado. Y, junto con su mujer (que no ayuda nada, la verdad) entran en una espiral sinsentido, rocambolesca, disparatada absurda que sube de nivel cuando la policía tiene conocimiento de los hechos y va investigando. Los policías son también para recordar: un jefe, Roland Bodin (Benoît Poelvoorde) separado, con una hija adolescente que encarna a un policía pasivo e ineficaz; una mujer muy concienciada y sensibilizada con la inmigración (y en definitiva el género humano) y un ayudante marroquí («tú que eres marroquí, mira a ver si te entiendes con estos de Paquistán» -sic-).
La tentación que supone el dinero es muy grande y también a aquellos que lo han perdido no se van a quedar de brazos cruzados. Nos recuerdan constantemente (por medio de radio o televisión) que la población está sumida en una crisis, que no habrá este año dinero para los regalos navideños. Caldo de cultivo para que el dinero se convierta en un leit motiv. Las sumas de todos estos componentes suponen una mezcla muy explosiva.
Se puede hablar de dos partes claramente diferencias. En la primera se nos presentan los hechos de una forma dinámica debido a un gran montaje. No hay tiempo para el descanso. Vibrante. Pero en la segunda parte, la resolución se va complicando y extendiendo y complicando y se pierde un poco la frescura que tenía en los comienzos. Sea como fuere al final la cosa acaba con más o menos acierto poniendo un punto final a una disparatada comedia llena de humor negro y algo de sangre, no tan violenta como Fargo, pero si fresca como esa nieve presente en el largometraje.
La dirección del veterano Franck Dubosc, reputado intérprete, dirige su tercer filme tras Sobre ruedas (2018) y Rumba terapia (2022), se mueve con soltura en los planos alpinos y el desarrollo de la acción, creando un buen clima de misterio y comedia negra. Todo fluye de manera natural, sin forzar mucha la situación (salvo alguna cosilla por ahí).

Buen plantel de actores a quien el director exprime a la hora de sacar la máxima locura, con buenas motivaciones, con gracia y solvencia. De manera individual están sobrados, pero donde todo brilla es en el conjunto actoral como suele ser habitual en la comedia francesa (hay muchos ejemplos como puedan ser Pequeñas mentiras sin importancia, 2019, Guillaume Canet; Barbacoa de amigos, 2014, Éric Lavaine, con el propio Frank Dubosc como actor; Felices 50, 2022 Éric Lavaine; o Champagne, 2022, Nicolas Vanier; dejando a un lado la maravillosa La cena de los idiotas, 1999, Francis Veber).
Bajo la apariencia de una comedia de humor negro, el directo toca temas que dan a la película una visión desde múltiples aristas. Una de ellas es la relación de los padres con los hijos y otra la posibilidad de obtener un dinero de golpe y porrazo que puede trastornar al más ético de todos alterando su personalidad y convertirlo en víctima de su codicia. Es interesante la relación de la hija del policía en constante lucha hasta que aparece el dinero por medio, motivo por el cual parecen cambiar los sentimientos. Y más interesante es ver como al párroco de la aldea el dinero le deslumbra, eso sí, con un poco de piedad y de generosidad con el prójimo. Una maravillosa y entretenida película.
Os dejo un tráiler:
Luisjo Cuadrado
Revista Atticus

