Revista Atticus con nuestro patrimonio y por una política clara en su defensa para preservar la identidad cultural, fomentar el sentido de pertenencia, y contribuir al desarrollo económico y social

El patrimonio es algo que nuestros abuelos dejaron para nuestros nietos para que cuando ellos sean abuelos hagan lo propio con los suyos. Pero, por lo visto estos días, resulta que no, o eso han decidido personas a las que hemos permitido la gestión sin exigir nada a cambio. Craso error.
Nuestros patrimonios, natural e histórico, se han visto dañados sin que estos representantes hayan hecho absolutamente nada por prevenirlo. El fuego se ha comido hectáreas de bosque, por decenas de miles, una capilla de la mezquita catedral de Córdoba, con los borregos de turno aplaudiendo, para más inri, gracias a los que inoculan odio a los descerebrados y a los que callan, que hay demasiado silencio en este tema; también Bolonia y las maravillosas ruinas de Baelo Claudia, ayer el yacimiento arqueológico de Ulaca y hoy las excepcionales Médulas.
Para colmo llevamos también una cuenta de bomberos y voluntarios muertos, como nos sobran tantos, especialmente en Castilla y León. Esperamos que su vida no se haya terminado por nada, aunque lo dudo… Porque en este país lo más bravo que tenemos son las patatas.
Pero queremos decir, alto y claro, que si no van a trabajar para conservar nuestros patrimonios pedimos que se vayan. Todos: gestores, políticos, deanes y demás, viven de nuestros impuestos, que son, al fin y al cabo, lo material que nos quitan de nuestros sueños, nuestras madrugadas y nuestros esfuerzos. Así que, por favor, no se escondan tras el voto, tras el «y tú más» (en este caso es «y tú menos»), o el «es que en algún sitio habrá que guardar en material de limpieza…». Nuestros políticos no se pueden escudar en la fatalidad, la mala suerte o un terrible cúmulo de circunstancias. En fin. En números no saben cuadrarlos. En acciones, siempre a posteriori, en capacidad de trabajo, nula o, siendo muy generosos, escasa… Entonces, ¿qué haces aquí? Ha habido una clara dejadez. El juego ha devorado siglos de historia, montes enteros, viviendas familiares con sueños y levantados con mucho esfuerzo y trabajo que eran el sustento de muchas familias.
Nos gustaría añadir algo que habla muy a las claras de las carencias que tenemos como democracia. En Italia, en los debates electorales, siempre hay un espacio obligatorio para hablar de su patrimonio y cómo van a cuidarlo. ¿Alguien ha oído hablar de este fundamental tema a nuestros representantes en un debate? Y si lo hacen fuera está tan politizado que es mejor no oírlo.
Estamos instalados en la exigencia, porque los aquí firmantes, y muchos más, llevamos toda nuestra vida en esta, y tenemos un currículo que así lo avala, luego debemos exigir que nuestros patrimonios sean parte principal de las partidas presupuestarias, con bomberos forestales profesionales a tiempo completo, con estrecha vigilancia de las instituciones que posean algo o mucho de eso que gozamos, pero que no nos pertenece. Y que se escuche a quienes pisan la tierra cada día y no a urbanitas de calzado sobre moqueta. Y que nuestros nietos vean La Médulas, Baelo Claudia, Ulaca o la mezquita catedral de Córdoba sin humo, sin llamas y sin gente incapaz gestionando sus milenarias piedras.
Editorial
Firmado por:
Luis José Cuadrado Gutiérrez
Carlos Ibañez
Gónzalo Franco Blanco
Enrique Alonso
y … centenares de personas que ven con preocupación un mundo donde el lema que se puede leer en la exposición de Manuel Sierra en Villablino: «hemos nacido para ser libres y felices» cada vez se complica más.
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