Crítica película El aspirante de Juan Gautier – Carlos Ibañez
Ficha
Título original: El aspirante
Año: 2024
Duración: 94 min.
País: España
Dirección: Juan Gautier
Guion: Juan Gautier, Josep Lluís Gómez Frechilla, Samuel Hurtado
Reparto: Lucas Nabor, Jorge Motos, Eduardo Rosa, Catalina Sopelana, Felipe Pirazán, Pedro Rubio…
Música: Cirilo Fernández
Fotografía: Rober Montero
Compañías: La Bestia Produce, Featurent, Kabiria Films, Smiz and Pixel. Distribuidora: Begin Again Films
Género: Thriller | Colegios & Universidad
Sinopsis
Comienza la Jornada Cero de novatadas en la residencia universitaria. Carlos y Dani aceptan el reto de 24 horas con el fin de integrarse y hacer amigos. Lo que empieza como un juego divertido, pronto se convierte en una espiral perversa dirigida por Pepe, el veterano líder. Carlos y Dani tendrán que enfrentarse a lo peor de sí mismos antes de que la violencia estalle fuera de control.
Crítica
Dentro del marco del último festival de Almería, FICAL, se presentó a concurso la fresca y comprometida socialmente, El Aspirante, cinta llena de valores porque habla de un mal que la infantilización de esta sociedad del nuevo milenio no sólo no sabe aplacar, sino que agudiza: las novatadas al llegar a un colegio mayor.

Rodada con pulcritud en 2:35 para que viésemos la amplitud del problema, donde ocurren cosas de fondo y no sólo en los primeros planos, magistrales algunos de ellos, principalmente en los duelos casi de western entre los dos protagonistas, el nuevo y el veterano, el inocente que no desea ser el cordero que libró a Isaac del cuchillo de su padre, y el portador de ese metafórico cuchillo cuya violencia nunca es física, nunca parece clara, pero se va haciendo evidente.
El trabajo de director, fotografía y montaje es notable, pero sin sus tres principales actores la película podría haber sido una más de las que se estrenan en festivales y salas. Aquí hay que subrayar a Lucas Nabor, el novato valiente y algo pendenciero, su compañero, Jorge Motos, el novato sumiso, y Eduardo Rosa, en veterano que podría pasar por un agente del KGB o la Gestapo en interrogatorios capaces de desquiciar al detenido hasta hacerlo no volver a sus cabales. Aquí debo decir que espero que nominen al Goya a mejor secundario este más que meritorio trabajo que resume todo el mal del manipulador, y creo que todos hemos coincidido con un personaje así en nuestras vidas.
Todo rodado en el día de “Jornadas de Integración”, ese eufemismo para que aquellos que carecen de moral traten de llevar hasta la extenuación a quienes vienen desde otra provincia a estudiar y deben ser vejados porque “así lo manda la tradición” y bajo la promesa de que si te integras y aguantas luego mi padre tiene tal empresa o mi tío busca tal perfil y encaja perfectamente con lo que tú va a estudiar aquí.

Valiente y capaz de remover conciencias además de mostrar cómo es el microcosmos de las residencias universitarias y colegios mayores, especialmente en Madrid, sobre los elementos que detentan el poder real, más allá de lo que se pueda leer en la escala administrativa del centro.
También deja claro que muchas direcciones desaparecen durante estas jornadas y se rasgan las vestiduras después, cuando algo terrible acontece. Cuando las víctimas sufren porque al “integrador” se le escapa de las manos su sadismo.
El director, Juan Gautier, conocedor de primera mano de estas situaciones, porque su padre dirigió durante más de cuarenta años un colegio mayor de la capital de España y batalló contra las novatadas acudiendo a todos los mentideros y platós donde fue invitado para contar la realidad de estas prácticas miserables.
A ratos asfixiante, como la magistral Sala de Profesores y distanciándose de la comedia que suele presidir esta temática en las películas (Desmadre a la Americana, Desmadre en la Universidad, Colegio Mayor) o del drama más puro, cosa que también ha sido abordada, principalmente desde el éxito de El Club de los Poetas Muertos, o la moralina judeocristiana, Las Adolescentes o la más reciente, que además toca el tema de la homosexualidad en este tipo de instituciones, El Último Suspiro; logra mantenernos durante todo su metraje interesados en el devenir de aquel microcosmos donde se puede ver lo peor de la juventud actual: egoísmo, miseria moral y carencias a la hora de explorar los sentimientos propios y comprender los ajenos, convirtiéndose todo en un juego de poder, incluyendo lo más íntimo, capaz de destruir a una persona por dentro, aunque lo que realmente importa es la carcajada efímera y la adaptación ese juego nauseabundo.
Sorprendente y bien rodada. Notable y muy bien interpretada, a pesar de verse que está rodada en escaso tiempo y con muy pocas horas de mesa, lectura de guion y limadura de detalles. Aun así, para apuntársela y verla sabiendo que algo va a mover por dentro.
Os dejo un tráiler:
Carlos Ibañez
Revista Atticus

