Crítica película La noche está marchándose ya de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini – Por Carlos Ibañez
Ficha
Título original: La noche está marchándose ya
Año: 2025
Duración: 104 min.
País: Argentina
Dirección: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini
Guion: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini
Reparto: Octavio Bertone, Juana Oviedo, Rodrigo Fierro, Martín Emilio Campos, Fabián Costa, Lionel Castelli, Martín Álvarez, Pablo Limarzi
Música: Francisco Albarracín
Fotografía: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini
Compañías:Gong Cine, Punto de Fuga Cine, La Bruja Roja
Género: Drama
Sinopsis
Pelu es un treintañero que a duras penas sobrevive con su salario de proyeccionista en un cineclub municipal. Tras perder su trabajo, acepta quedarse como sereno nocturno y termina viviendo en secreto dentro del cine acompañado por las películas que revisa cada noche. A medida que se siente más cómodo en su nuevo hogar, comienza a formar una pequeña comunidad allí, formada por un grupo de gorrillas y Vale, una excompañera a la que permite grabar videos para su canal de OnlyFans en la sala de proyección. Pero la precaria condición económica en que viven también es parte de una crisis generalizada, que amenaza con cerrar el cine y pone en riesgo su pequeña comunidad.

Crítica
Aparece el blanco y negro en esta edición del festival, dentro de la sección oficial, con una propuesta reivindicativa, que no pancartista, sobre la situación de la cultura, en general, y el cine, en particular, en Argentina desde la llegada del actual presidente que, como todos los mandatarios del neoliberalismo desatado sólo hablan de economía… De la suya (siempre creciendo) y se olvidan de que no sólo de pan vive el hombre ni mucho menos de las migajas que este modelo socieconómico caníbal suele dejar a la gran mayoría. Pero no han hecho esta propuesta para quejarse, sino para saber que unidos quizás pueda continuar el arte y la cultura y que separados conseguirán lo que los protagonistas de la película contemplar como todo va a pique.
Con una canción de José Luis Perales prestando el título y una falta de rigidez, cosa que lastra y de qué manera esta hermosa película, a la hora de usar las tijeras en la mesa de montaje, aunque ahora todo se haga en un ordenador y no en una moviola; este par de directores cuentan como un templo cultural del cine en Córdoba va decayendo y desde el comienzo todo son metáforas de la situación. Dos proyeccionistas y sólo puede quedar uno porque no hay sustento económico para dos nóminas, muy bajas, pero ni para eso. Un jefe que se lo comenta mientras engulle, es decir, “yo soy un estómago lleno y sólo comunico que quizás uno de los dos va a tenerlo algo más vacío, pero escurro el bulto”. Se lo juegan a piedra, papel o tijera, porque ni una moneda entre los dos tienen, otro guiño. Y quien pierde pasa a la situación de segurata nocturno o a engrosar la larguísima lista de desempleados que dejó el inútil proyecto económico del kichnerismo y su ministro completamente alejado de la realidad, Axel Kicilof, cosa aprovechada para que esta película exista al ver como los nuevos han dejado agonizando todo lo que suene a cultura, cine y libertad.
El protagonista vive con un amigo, pero éste es despedido, con lo cual, tras su bajada de sueldo tras elegir papel y el compañero tijera y ser reubicado como guarda nocturno del enorme local en el centro de la ciudad, decide acomodarse en uno de los rincones más apartados del vasto cine, justo detrás de la pantalla, otra metáfora sobre lo que hay detrás de los sueños. Por cierto, muy bien elegidas las películas clásicas y su relación con la situación de Pelu, el nuevo vigilante nocturno.
En mi humilde opinión le falta definir un poco mejor ese blanco y negro porque en algunas escenas no empasta bien con el de las películas que se proyectan y el ya citado exceso de metraje, que siempre va en contra de cualquier obra, Parece ser que en esta edición del festival pocos directores han leído a Baltasar Gracián.

Lo mejor, la manera de introducirnos en la acción y mimetizarnos con esa buena persona que es Pelu y su manera de subrayar que podríamos ser cualquiera de nosotros con dos rupturas de la cuarta pared perfectamente medidas y nada forzadas.
Digna de verse y analizarse en profundidad.

Al finalizar la proyección los directores Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini junto al actor Octavio Bertone, ofrecieron una reuda de prensa. En ella Sonzini señaló que el cine, protagonista de la cinta en Córdoba, «es el centro de la actividad cinematográfica en la ciudad, un lugar donde la gente se encuentra. Además es un edificio muy particular, nos servía no solo como set sino como algo simbólico». «Decidimos filmarla en blanco y negro, porque queríamos asociarla a esa estética del tipo de películas que nos gustan, pero no usarla solo como algo referencial sino como un recurso plástico para compensar el bajo presupuesto», añadió Salinas.
Para los realizadores, la película sirve como un símbolo del estado actual del cine argentino y defienden la idea de comunidad que recorre a los trabajadores del Cine Club como forma de combatir la precariedad del sector.
Con respecto al futuro de la industria audiovisual argentina, ambos realizadores se han mostrado optimistas, confiando en la capacidad de los trabajadores para sacar adelante un modelo industrial que aprenda de los errores del pasado: «No sabemos si Milei va a seguir o no, pero lo que sí sabemos que es que el cine argentino se ha recuperado de cosas peores», ha comentado Ezequiel Salinas. «Los cineastas han resistido política y estéticamente a enemigos más feroces, sabemos que Argentina volverá a producir como en sus mejores años y ojalá nosotros podamos seguir aportando a ello», ha concluido el cineasta.

Carlos Ibañez
fotografías: Luis Gracia Reglero
Revista Atticus



