70 SEMINCI – Crítica película Sorry, Baby de Eva Victor – Por Carlos Ibañez

Ficha

Título original: Sorry, Baby

Año: 2025

Duración: 103 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Eva Victor

Guion: Eva Victor

Reparto: Eva Victor, Naomi Ackie, Louis Cancelmi, Kelly McCormack, Lucas Hedges, John Carroll Lynch, Hettienne Park

Música: Rob Rusli

Fotografía: Mia Cioffi Henry

Compañías: High Frequency Entertainment, AF Films, Big Beach, PASTEL, Tango Entertainment

Género: Drama. Comedia | Comedia dramática

Sinopsis

    A Agnes le pasó algo malo. Pero la vida sigue, al menos para todos los que la rodean.

Crítica

Se presenta a concurso una película de esas que es una comedia envenenada y que parece que juega a contarnos una historia dramática desde la sonrisa y, en realidad, es un alegato de odio disfrazado. Es curiosa la dinámica de dos amigas que en el prólogo del guion cuentan que se reúnen porque son íntimas desde la universidad y la visitante tiene que contarle que está embarazada. Y todo en un universo hopperiano de casas y faros en Nueva Inglaterra y alguna concesión al universo de Andrew Wyeth y su visión del retrato enmarcado en el bosque. Pero, de fondo, no es una película amable y es terriblemente tediosa la relación de la protagonista con el mundo, ese universo femenino donde todo es un gineceo salvo el amante (¿me gustaría saber la opinión sincera de alguna de las que tanto cacarea sobre el machismo en la escena en que ella pide sexo porque sí a su vecino y lo que acontece en la bañera después? Nunca la obtendré, pero si lo hubiese hecho un director masculino le hubiesen despellejado)

            Se deja ver por su ritmo adecuado y sus diálogos, aunque son poco brillantes en general y tediosos y repetitivos pasada la mitad del metraje. Con una actriz sobreactuando continuamente hasta cuando se le supone economía gestual. Y la protagonista, directora y guionista, guardándose los mejores momentos, aunque su vis cómica está por descubrir. Hay alguna escena donde además su manera de denunciar hechos sociales, como la de la elección de jurado o su charla con el dueño de la bocadillería (quien se la merienda con la solidez de su actuación, dicho sea de paso y aprovechando el símil), donde sus carencias actorales emergen hasta para el más complaciente de los espectadores.

            Es curioso que haya un Decker hombre (podría haber sido más original con el nombre del macho a denunciar), un Gavin al que utiliza como ya he dicho antes y el hombre de los bocadillos de atún con un toque picante. El resto, salvo dos compañeros egresados que casi con obligados para que aquello no cantase en exceso, son mujeres, hasta el bebé de la amiga lesbiana y la gata.

            Lo mejor, sin duda, los encuadres que recuerdan a estos dos pintores que tanto me gustan y a los que homenajea con una sutileza muy bien llevada. Lástima que no utilice idéntica táctica para el guion y el mensaje de éste.

Carlos Ibañez

Revista Atticus