70 SEMINCI – Crítica película Recién nacidas de Jean-Pierre y Luc Dardenne – Por Carlos Ibañez

Ficha

Recién nacidas

Título original: Jeunes mères

Año: 2025

Duración: 104 min.

País: Bélgica

Dirección: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Guion: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Reparto: Elsa Houben, Babette Verbeek, Janaina Halloy, Lucie Laruelle, Samia Hilmi

Fotografía: Benoît Dervaux

Compañías: Coproducción Bélgica-Francia; Les Films du Fleuve, Archipel 35. Distribuidora: Diaphana Distribution

Género: Drama | Maternidad. Adolescencia

Sinopsis

    Jessica, Perla, Julie, Ariane y Naïma viven en un refugio para madres jóvenes. Son cinco adolescentes que se criaron en circunstancias difíciles y luchan por construir una vida mejor para ellas y sus hijos.

Crítica

Los hermanos Dardenne regresan a Valladolid, como es habitual últimamente. A veces con grandes obras y otras con trabajos inexplicables para esta fraternidad de tanta calidad. Y en esta edición traen una película donde nos cuentan cómo se vive cuando se es madre adolescente en un centro de acogida para niñas con bebés.

            Lo que subyace es lo de siempre, desde que el mundo es mundo, la pobreza lleva a la desesperación y los hogares destruidos o asolados por la desgracia traen sexo para chiquillas donde una caricia supone regalar toda su intimidad y pocas veces, muy pocas, amor. Ya lo escribió en genuino León Tolstoi: «Todas las familias felices se asemejan; cada familia infeliz es infeliz a su modo» y aquí hay un lugar lleno de adolescentes infelices a su modo.

            Los hermanos, poco dados a contar el lado alegre de la vida no dudan en mostrarnos una realidad de unas vidas interrumpidas por un embarazo no deseado y unos bebés que nada tiene que ver con las muñecas con las que jugaban apenas un par de años atrás.

            Bien construida, aunque a ratos parece un catálogo de desgracias y donde la luz al final del túnel a penas se atisba y elementos disruptivos por doquier, cosa que, a ratos, agota. No logran, quizás por ser un catálogo, centrar al espectador en la magnitud real del problema, aún hoy, donde tantos medios para evitar esto hay. Y hay momentos donde toda persona en el patio de butacas necesita que le den o intensidad o una vía diferente a la de la eterna desgracia a la que parecen condenadas las chiquillas protagonistas.

            Lo mejor, sin duda, el planteamiento de un problema real: la pobreza y sus consecuencias, en este caso de carne y hueso y sentimientos. Bien interpretada, aunque sin alharacas de ovaciones, y con un guion bastante bien construido desde la base de experiencias contadas por la psicóloga de uno de estos centros en Valonia, esa Bélgica francófona donde los hermanos se mueven tan sumamente bien y nos cuentan con frecuencia lo que allí acontece, si puede ser lo oscuro que acontece, porque para los Dardenne la sociedad occidental está podrida de pequeños y grandes egoísmos y, aun así, piden allí donde les ponen un micrófono delante que defendamos la excepción cultural europea frente a este monstruo que viene desde el otro lado del Atlántico.

            Como todas las cintas de estos belgas sería necesario que pasasen por los institutos de toda Europa porque de una historia de mentira arrancan muchas y jugosas verdades que nos ponen frente al espejo. Menos mal.

Carlos Ibañez

fotografías: Luis Gracia Reglero

Revista Atticus