Crítica El amigo de todos – Documental dirigido por José Antonio Quirós

El amigo de todos

Ficha

Año: 2023.

Duración: 71 min.

País: España.

Dirección: José Antonio Quirós.

Idioma: castellano.

Guion: Elena Giménez Blaya, José Antonio Quirós.

Fotografía: Josep Fernández Marín.

Música: Alberto García, Ana Vázquez Silva.

Género: documental, memoria, nazismo.

Premios: 2023, Festival de Gijón, Premio del Público.

Sinopsis

El documental investiga la figura de Auke Bert Pattist, un holandés que perteneció a las SS y que fue condenado a cadena perpetua en su país (in absentia) por criminal de guerra. Como tantos nazis consiguió huir de la justicia y encontró su refugio en Asturias. La historia está contada de forma  retrospectiva y tiene su origen en los recuerdos de un niño (el director de la película) fascinado por aquel hombre extraño que en los años sesenta (s. XX)  frecuentaba el bar de sus padres. El documental es una investigación sobre Auke Pattist que utiliza documentación de archivos y hemerotecas, grabaciones de televisión, entrevistas a periodistas locales y a gente que le conoció y trató. Los testimonios coinciden en que era un tipo sociable, un “amigo de todos”, que fue protegido por la dictadura y que más tarde, en la democracia, se benefició de un país que quería “olvidar”. Un documental riguroso que, además, se ve como un thriller.

Crítica

Con carácter de preestreno se proyectó el documental El amigo de todos en los cines Casablanca. Un preestreno previo a su exhibición en salas de cine en todo el país. Ha empezado a ser habitual, desde hace pocos años, que cada semana se estrenen  documentales, lo que habla del interés por este género de muchos cineastas, y del interés y casi nacimiento de un público al que le interesa y que está dispuesto a verlo y pagar su entrada en salas comerciales.

Los preestrenos suelen ir acompañados por una presentación, en este caso del director Juan Antonio Quirós, que permite que haya un coloquio posterior a la proyección y preguntar o debatir sobre la película. Así fue en esta ocasión y permitió indagar sobre algunas cuestiones implícitas en el documental pero que podían ser explicitadas por su creador en detalle; por ejemplo la ausencia en el documental de los cinco hijos de Auke Pattist o las dudas sobre si su muerte en un hospital fue “natural”, o no lo fue a la vista de algunos datos de su historial médico.

El origen del documental parte de la inicial fascinación producida en un niño (el director), hijo de padres que regentaban un bar en el que Auke Pattist era un cliente más, que se hacía destacar por ser extranjero, o el único extranjero del lugar en ese momento, y por esa sociabilidad que todos destacan en él. Muchos años después, ya sabiendo quién era en realidad, esa imagen general de un tipo simpático, extrovertido, integrado en la sociedad asturiana, casado con una española de familia acomodada, va evolucionando desde esa inicial atracción a otra visión más crítica, pero que no supone su ostracismo de ninguna manera. Las  solicitudes de extradición presentadas por la justicia holandesas a las autoridades españolas, que le había condenado a cadena perpetua por crímenes de guerra durante la ocupación del país por la Alemania nazi, aportan pruebas concluyentes sobre su implicación en redadas, torturas y ejecuciones en su propio país de resistentes al nazismo y a la ocupación, así como su implicación en la deportación de judíos, más otras posibles actuaciones criminales en Yugoslavia que no ha sido posible investigar de momento.

Auke pasó de ser el “alemán” (así se presentó a sí mismo) que llegó en una motocicleta a Ribadesella en 1956, a ser un holandés reclamado por la justicia, sobre el que pesaba una condena, que integraba la lista de nazis refugiados en España y protegidos por la dictadura (como el belga  Léon Degrelle), y que cuando llega la democracia, bien por la protección del aparato policial y judicial, o por inercia, continúan su plácida vida en España sin que la justica y la reparación a sus víctimas se haga realidad.

Solo nos queda conocer, al menos y a posteriori, la verdad, y ese el propósito del trabajo de investigación de José Antonio Quirós y de su equipo, desde esa fascinación inicial de su niñez a enfrentarse al verdadero rostro y pasado de Auke Pattist. Un pasado criminal que Auke siempre negó a sus conocidos y a los periodistas que le entrevistaron, tanto que participara personalmente en la muerte de judíos o de resistentes en Holanda, como en otros países ocupados por  los nazis, y su única respuesta era esa tan manida de que solo había cumplido órdenes, dentro de la estrategia, o búsqueda de exculpación de tantos criminales, como es la llamada  obediencia debida.

El trabajo de documentalista de Quirós parte de esa mirada personal, desde ese bar de su infancia, y del propio testimonios de su madre, que recoge desde cierta distancia, a veces de espalda, pues es consciente de que mucha gente sigue prefiriendo “no ver, y en todo caso oír pero callar”. Y continúa con un trabajo exhaustivo de documentación, desde los recortes de prensa de la época, que recogen su vida social, siguiendo por los testimonios de gente que trabajó en su entorno, o por los periodistas que en un momento dado le entrevistaron cuando el asunto de su posible extradición a Holanda se convirtió en noticia. Se deduce por las reflexiones de algunos periodistas que la pieza (Auke) quizá se les escapó, y no es un reproche que solo ataña a los profesionales sino a la sociedad en general que estaba en otras cosas y no en hacer justicia o en conocer, al menos, la verdad. Especialmente patética (vista en perspectiva) resulta la entrevista de José María Íñigo en TVE a Auke, propia de la realidad espectáculo que ha triunfado actualmente.

El mismo trabajo de investigación se ha hecho en archivos holandeses o entrevistando a historiadoras de ese país para documentar el papel de Auke Pattist en la represión de resistentes contra la ocupación nazi, en la represalias colectivas contra rehenes o en la deportación de judíos nacionales. El último intento de solicitud de extradición por parte de Holanda acabó en fracaso en la Audiencia Nacional, que la denegó. (Auke Pattist había obtenido la nacionalidad española).

Un trabajo de investigación largo, en busca siempre de financiación para poder realizarlo, iniciado durante la pospandemia y finalizado en 2023. Un trabajo igualmente exhaustivo de montaje, pues en el documental esa parte es fundamental para equilibrar las partes, para situar en un momento adecuado una frase o unas imágenes y para encontrar un ritmo narrativo interno, una vez que se tienen los hechos proporcionados por la investigación y un guion. Encontrar ese ritmo interno resulta esencial para que la película fluya, y esta fluye armada por contundentes argumentos.

Juan Antonio Quirós ya tiene un alarga trayectoria en el mundo del cine: en 1999 se proyectó en la SEMINCI, y ganó el Premio del Público, un largo de ficción: Pídele cuentas al rey; es el director de las comedias protagonizadas por el actor Fran Sariego, Todo el tiempo del mundo (2014 ), Aquí el paraíso (2014) o Los desorientados (2017), que según el cinéfilo y semincista Enrique de la Calle son “tres comedias asturianas de bajo presupuesto con un personaje, Fran Grullos, friki de cojones, unas situaciones surrealistas y unos diálogos descacharrantes”.

La familia de Auke Pattist (como supimos en el coloquio) desistió participar en el documental, aunque uno de sus miembros estuvo dispuesto a hacerlo antes de cambiar de opinión. Familia larga que no se ha pronunciado, aunque al director le consta que algunos de su miembros sí han ido a ver la película al cine. De forma aun tanto provocadora, el director ha dejado para el final una conversación entre gente que le conoció y donde una contertulia opina que del pasado solo interesa recordar la parte de fiesta y no otras cosas desagradables, se entiende. Un efecto provocador que sí consigue, por supuesto, dejar cierto malestar en el espectador, pues retrata a esa parte de la sociedad que no quiere conocer la verdad y mucho menos hacer justicia o reparar a las víctimas. Auke, dice un entrevistado, era “uno de los nuestros”. Esperemos que este documental y otras investigaciones reconviertan la figura de Auke Pattist de “uno de los nuestros” a lo que en realidad fue y es: un criminal de guerra que consiguió librarse de su castigo. Auke Pattist nunca se arrepintió de su pasado y siempre negó las evidencias o las banalizó.

Las políticas de memoria democrática son la única vía que permiten escapar a ese desprecio a la humanidad como es no hacer justicia con los crímenes y reparar a las víctimas. Y además, la única forma de que la memoria individual se convierta en memoria colectiva.

Este documental va en ese camino.

Os dejo un tráiler:

Gonzalo Franco Blanco

Revista Atticus