Crítica Frist Man (El primer hombre) de Damien Chazelle

First Man, el primer hombre

Nuestro viaje a la Luna

Ficha

Dirección: Damien Chazelle

Reparto: Ryan Gosling, Kyle Chandler, Corey Stoll, Jason Clarke, Claire Foy, Jon Bernthal, Pablo Schreiber, Lukas Haas

Título en V.O: First Man

Nacionalidad: USA Año: 2018 Fecha de estreno: 11-10-2018 Género: Biopic Color o en B/N: Color Guión: Nicole Perlman, Josh Singer, James R. Hansen

 

Sinopsis

Ryan Gosling interpreta al astronauta y pionero en los viajes espaciales Neil Amstrong en ‘First Man’, el biopic que narra ese pequeño paso para el hombre que supuso la primera misión tripulada a la Luna.

 

 

Comentario

La aventura espacial, ha sido objeto de interesantes relatos cinematográficos. Son unas cuantas cintas de otros tantos directores que han afrontado la salida al espacio desde diferentes puntos de vista. Desde 2001: Una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968 -de la que se cumple ahora el medio siglo-), Solaris (Andrei Tarkovski, 1972) Apolo 13 (Ron Howard, 1995), Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), Interstellar (Christopher Nolan, 2014) hasta una de las más recientes Marte (The Martian (Ridley Scott, 2015). Uno de los directores más galardonados últimamente, también se ha atrevido con este reto en su cuarta película. Se trata de Damien Chazelle (Whiplash, 2014, La La Land, 2016. La primera fue una magnifica carta de presentación. Y la segunda, un musical que le supuso la consagración.

 

Estamos ante una biografía adaptada de James R. Hansen que abarca desde comienzos de los años 60 hasta la culminación de aquel logro que se resume en la mítica frase: «un pequeño paso del hombre, un gran salto para la Humanidad». Una serie de momentos históricos centrados (y desde el punto de vista) de Neil Armstrong.

El arranque de la película es sorpresivo. Desde los primeros instantes te ves inmerso, de forma claustrofóbica, en el interior de una nave que más bien parece una lavadora a punto de echar a rodar. Es la contemplación del sufrimiento, desde el primer minuto, por conquistar aquel sueño de llegar a la Luna. Una gran proeza. Es un aviso: esto no va a ser nada fácil. Estamos en el año 1961, cuando Armstrong es piloto de pruebas de la NACA (Comité Asesor de Aeronáutica). Posteriormente se presentará para una prueba de la NASA y es aceptado. A continuación, da paso a desvelarnos la vida familiar del protagonista con el luctuoso suceso que marcará la vida de Neil Armstrong (papel interpretado por Ryan Gosling), el primer hombre que puso el pie en la Luna. Sufrimiento y pérdida, o pérdida y sufrimiento, circunstancias que marcaran la vida del astronauta Armstrong y que forjaron su carácter.

El director hurga en esa herida abierta. Trata de encontrar en ese dolor la razón última de la fuerza sobrehumana con la que tuvo que afrontar los múltiples obstáculos de la carrera espacial. Un personaje que busca en ese drama interno toda la fuerza necesaria para afrontar los retos que desde la NASA le propone o que tiene que solventar sobre la marcha. Se personifica en Neil Armstrong los centenares de problemas a los que EE. UU. se tuvo que enfrentar en pos de adelantar a los soviéticos en esta singular carrera, hasta alcanzar aquel 21 de julio de 1969 su meta.

 

Si el arranque es poderoso, el final es vibrante. No puede ser de otra manera. Chazelle nos ha metido en la pequeña cápsula para viajar a la Luna y, posteriormente, nos ajustamos los cinturones en el pequeño módulo lunar (Armstrong y Aldrin) para conquistar el objetivo. Claustrofobia, miedo, angustias, sobresaltos, con un gran relato épico, lleno de tensión con la incertidumbre de que en cualquier momento puede llegar el fallo que eche a perder el proyecto. Chirridos y traqueos contribuyen a crear esa atmósfera opresiva que combinan con una delicada banda sonora de la mano del compañero habitual del director, Justin Hurwitz.

A la hora de analizar First Man, no me puedo olvidar de que, por un lado, estamos inmersos en uno de los acontecimientos más fascinantes de nuestra Historia. Y por otro lado, la ficción, la recreación de la fase final de la disputa en la carrera espacial. Toda una serie de obstáculos técnicos, económicos, políticos por adelantar a los rusos en esta singular disputa. Una ficción que se centra en la vida de un ingeniero aeroespacial, astronauta y profesor de la NASA, Neil Armstrong. Un joven brillante quien junto con su familia se tiene que enfrentar a una de las peores tragedias personales. Un terrible suceso, narrado de forma brillante, en un gran ejercicio de elipsis, que marcará su vida  y que le sirve, a su director, como leitmotiv. Chazelle aúna la vida de un hombre corriente con el esfuerzo sobrehumano que significa participar en las pruebas para poner a punto el medio para alcanzar uno de los logros más asombrosos de la Humanidad hasta la fecha (sigue habiendo quienes fomentan la famosa teoría de conspirativa de que el hombre jamás pisó la Luna). Su película constituye una de las representaciones más fieles de lo que supone un vuelo espacial.

Se ha puesto mucho cuidado en los aspectos técnicos. Desde el formato panorámico, así como la filmación en formato 16 y 35 mm e incluso el colorido, el grano de la película y sin abusar de los efectos de post producción. Todo ello con una buena documentación con maquetas y materiales cedidos por la propia NASA que contribuyen (junto con un lenguaje claro y comprensible para los menos avezados) en dar verosimilitud a la cinta de Damien Chazelle.

Un proyecto ambicioso (tras los éxitos precedentes, Chazelle se podía permitir el lujo de embarcarse en cualquiera) avalado por Steven Spielberg en la producción ejecutiva. En cuanto a los protagonistas, Ryan Gosling da vida a Neil Armstrong. Actúa de manera contenida, con cara de pavisoso, con un uso proverbial de los silencios. Pero eso era lo que tenía que hacer. Eso era lo que le exigía el papel. Armstrong debía de ser bastante huraño en el trato. Claire Foy interpreta a Janet, la esposa de Neil, una sufrida mujer cuyo papel resulta muy convincente. Les acompañan otros actores conocidos como Jason Clarke, Corey Stoll, Kyle Chandler, Pablo Schreiber.

First Man (El primer hombre), es un relato épico, de casi dos horas y media de duración (tal vez sea excesivo). Siempre nos ha gustado conseguir logros, tratar de superar metas que parecen imposibles de alcanzar, saber cuál es nuestro límite. Hay todo un mundo de relatos que nos descubren estas hazañas, ya sea en forma escrita o ya sea en un relato fílmico. Casi dos décadas después de su hazaña, Neil Armstrong fue invitado a participar en una expedición para alcanzar el Polo Norte junto con otros grandes exploradores: Edmund Hillary (primer alpinista en hoyar el Everest), Steve Fosset (fue la primera persona en volar en solitario sin escalas alrededor del mundo en un globo), y Patrick Morrow (primer escalador en alcanzar las Siete Cumbres). Alcanzaron su meta con éxito el 6 de abril de 1985. «Tenía ganas de conocer el Polo Norte después de haberlo visto desde el espacio» -comentó Armstrong a su regreso. Ahí hay una película.

Al final, cuando sales de la sala de proyección y Fist Man se te va acomodando en la mente, lo que hemos visto, de lo que hemos disfrutado en la gran pantalla, más allá de la misión del Apolo XI, o de cómo se llegó a él, es la vida de un hombre que pasó a la Historia como el primero en pisar la Luna. First Man (El primer hombre), es el relato de la personalidad de Neil Armstrong, pero también lo es de nuestro primer viaje a la Luna. Emocionante.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

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