Teatro y Artes de Calle 2026 – Valladolid – Mi camino en el TAC, Ada Gurdiel Pérez

Valladolid ha celebrado el 27 Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle del 20 al 24 de mayo del presente 2026. Las calles de la ciudad se han abarrotado de gente, varios ojos abiertos de par en par han respirado juntos ante la belleza de una acrobacia, un puñado de risas despreocupadas se han dejado embaucar por la lluvia de aceitunas, la abundancia de serpentinas se ha mezclado con el infinito confeti de colores, las plazas se han convertido en lugares habitados, una fresa se ha preguntado por el amor y este se ha materializado entre canciones del 69.
He recuperado la voz de mis abuelas gracias a Yaya, de la compañía Mambo Project. Se me han incrustado migas de pan bajo los codos, he conocido fragmentos de la vida de Matilde, Ángela y Consuelo y he sentido cómo el presente ha de tenderle una mano al pasado. En el Patio del Naranjo del LAVA, bajo unos banderines y una guirnalda de bombillas, viajamos en tren, asistimos a una boda, bailamos un agarrao y nos dejamos atravesar por las historias de las yayas. ¿Cómo fue la noche de bodas de mis abuelas? ¿Fue agradable su etapa escolar? ¿Tuvieron la oportunidad de plantearse estudiar? ¿Cuáles fueron sus sueños? ¿Cuáles eran sus canciones favoritas? ¿Cuántos abrazos dejé pendientes? La ternura, el humor y la delicadeza, a través de una puesta en escena multidisciplinar, han hecho que un grupo de personas desconocidas compartamos la belleza de la memoria y reflexionemos sobre la importancia de dar voz a las yayas. Como recalca la compañía “recordándonos que, antes de ser abuelas, fueron niñas, jóvenes y protagonistas de su propia historia”.
El sol brilla con todas sus fuerzas, los niños esperan impacientes y Triplette se abalanza sobre el escenario. La compañía LaBú Teatre & Cris Clown da vida a tres personajes lunáticos que olvidan la gravedad. Un mundo poético habitado por la poesía, el mimo y la delicadeza. Varias sillas, una tabla y un montón de aceitunas generan un juego entre la abundancia, la escasez, la realidad y el sueño. “Un mundo donde lo extraño y lo bello se funde en un abrazo. (…) Un brindis para dejarse llevar por la belleza de la nada.” Un espectáculo que no necesita el lenguaje oral para comunicarse con el público, para invitarle a participar de su banquete, pues su lenguaje visual y físico transmite desde el juego, las miradas y la expresión escénica.

En el Jardín Sala Negra del LAVA, el Collectif Les Survenu-es recibe a los asistentes con el Banquete! Varias mesas colocadas en semicírculo soportan vasos, uvas y fresas. Yo me siento en un banco y leo Je t’aime sobre las nubes. Un joven me pregunta si prefiero zumo de manzana o vino y me decanto por lo primero. A la par que saboreo el ácido y el dulzor del líquido, se me contagia la energía del colectivo que ha decidido llevar a escena el Banquete de Platón. Un equipo de filósofos, un juicio, varios discursos, diferentes testigos, risas, pensamiento, confesiones y reflexión. ¿Qué es lo más loco que hemos hecho por amor? ¿Robar una casa? ¿Recoger un paquete de droga? El espectáculo continúa y recibo una galletita de la suerte que me dice “The whole universe will help you on your way” lo cual quiere decir que el universo me ayudará en mi camino. Finalmente, de forma participativa e ingeniosa hacen que el público cante a voz en grito ¡la culpa es de los griegos! Y terminan reforzando la idea de que podemos imaginar otras formas de amar diferentes a las que nos han enseñado.
Frente a la Casa del Sol en Cadenas de San Gregorio, tres hombres en bañador reciben al público. El Trío Caracol llena la plaza con Verano del 69, o el guateque que nunca fue. Neil Armstrong llegaba a la luna, el calor inundaba los hogares y el aire acondicionado brillaba por su ausencia. “Están ustedes asistiendo a un guateque en la plaza de su pueblo. Aquí hemos venido a bailar, a conocernos a mover los cuerpos… ¡Ocupen la pista siempre que lo deseen!” Un encuentro intergeneracional en el que los cuerpos poco a poco pierden la timidez y entran en movimiento. Un hombre le pregunta a su pareja si quiere bailar con él y ella le responde que él no sabe bailar, pero terminan entre tropezones disfrutando de la propuesta. Salomé, Marisol, Jeanette, Manolo Escobar, Los Panchos o El Dúo Dinámico conquistan la calle acompañados de un humor ácido y una iluminación sublime. Un espectáculo de música en directo donde el piano y el violín dialogan con la voz. El tiempo se para, el espacio está realmente vivo, dos mujeres muy jóvenes se ríen abrazadas bailando un agarrao, varias miradas se cruzan, un niño danza sin remordimiento, una muchacha graba la canción y los músicos se difuminan entre el público. La memoria late al ritmo de la Chica ye ye, los reflejos de la bola de discoteca acarician la fachada del edificio y yo me imagino la vida de las arrugas de las manos de las personas que vivieron aquella época.
En la pista deportiva de Moreras el sol permite un descanso y la Cie. Le Grand Jeté! da comienzo a Répliques. El escenario es un espacio circular sobre el que hay unos raíles con la misma forma que permiten el movimiento de dos pequeñas plataformas. Observo con detenimiento y recuerdo los trenes que montaba cuando era pequeña. Un hombre sale a escena con una camiseta en la mano, trata de buscar un cuerpo para la misma y aparece su compañero. Uno hace y el otro imita, surge el espejo y su propia revolución. La coreografía aumenta su exigencia física, los cuerpos se enfrentan a la pérdida de equilibrio, acarician el riesgo y la danza y la acrobacia se fusionan. “Una pieza donde el riesgo y la complicidad trazan un lenguaje propio, en constante equilibrio entre caída y vuelo.” Todo ello acompañado de la música de Romain Dubois.
En las calles todavía palpita la vorágine del festival y yo, finalmente me dejo llevar por los recuerdos de otras ediciones, por el teatro off, por la belleza de la escucha y la atención, por un espacio público vivo lleno de Arte.
Ada Gurdiel Pérez
Revista Atticus
