Entrevista – 25 cuestiones para acercarnos a Marco Temprano

Marco Temprano. Valladolid (España) 1950. Su formación plástica parte del estudio y composición durante el paso por la Escuela de Arquitectura (1969-1976) y del aprendizaje de las técnicas de grabado calcográfico, realizado en el Taller Municipal de Valladolid (1995-2000) de la mano de Alberto Valverde. Su eclecticismo le ha
conducido a desarrollar múltiples técnicas de expresión: figuración, abstracción, collage, volumen, fotografía, grabado e incursiones en la poesía y el relato.
Miembro fundador del GRUPO V/V (año 1999), con el que ha editado once carpetas de grabado; socio fundador de la Asociación Cultural de Grabadores de Valladolid (año 2012); miembro colaborador de VacceArte (años 2008-2020) y colaborador habitual de la Revista de Arte Atticus, donde publica relatos e ilustraciones.
En la faceta literaria, ha promovido y editado dos libros de relatos colectivos, para sacar fondos para la Fundación Segundo y Santiago Montes con la que colabora desde su creación en 1996: «Relatos en torno al Bar del Teatro» (2010) y «TR3S» (2013); así como dos novelas: «Somos nuestro equipaje» (2016) y «La Dama del Teatro» (2017); el ensayo «Crónicas del Club del Jengibre» (2017); cinco libros de relatos: «Diciembre» (2016), «Mujeres» (2020), «Inexorable» (2021), «Tiempos de resguardo» (2022), «La partida» (2023) y «Despedida» (2025), más el poemario «Impulsos» (2024).
¿Qué libro o libros estás leyendo en este momento?
Los dos que tengo empezados ahora mismo son: El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas, y Comerás Flores, de Lucía Solla Sobral, que me han regalado por Reyes.
Las tres últimas que he leído han sido: Santa Selma, novela póstuma de José Antonio Abella; El Gran Gasby, de Scott Fitzgeralt, propuesta por el Club de Lectura de Esperanza Ortega; y El sueño de Tritit, que es la primera novela de mi amiga Guadalupe Pereira.
¿Un libro que no has podido con él?
El primer libro que no pude terminar, siendo adolescente, fue Los hermanos Karamazov, de Dostoyevski, Me leí las cincuenta primeras páginas reiteradamente tratando de no perderme en la cantidad de nombres rusos que aparecían y lo dejé por imposible. Ya de adulto no pude con el Ulises, de James Joyce.
¿Tu libro preferido?
Los dos libros que más veces he leído han sido Demian y El lobo estepario, de Hermann Hess, aunque uno de los que mejor recuerdo me dejó fue Los pilares de la tierra, de Ken Follet.
¿Tu escritor de cabecera?
Como me gusta leer a mis amigos, los autores que más he leído son Gustavo Martín Garzo y José Antonio Abella, del que espero leer sus dos últimas novelas póstumas, que saldrán editadas esta primavera de 2026.
¿Qué libro te convirtió en lector?
En la infancia, disfruté mucho con Las Aventuras de Guillermo, de Richmal Crompton, de ahí pasé a las obras completas de Cervantes y de Quevedo que, encuadernados en piel y en papel biblia, me los leí de un tirón en el verano de la reválida de cuarto de bachiller. De los que disfruté mucho, sobre todo con los Trabajos de Persiles y Sigismunda, de Cervantes, que me pareció más fantástico que El Quijote.
¿Qué anécdota o suceso te define?
Creo que mis siete años en primero de Arquitectura es lo que más define mi constancia, no dejé de matricularme hasta que logré terminarlo. Claro está que fueron los años más interesantes de nuestro despertar antifranquista. Dentro de esos siete años me obligaron a hacer la mili y estando de uniforme cumpliendo con la patria se nos murió el dictador en la cama. Aquellos años de fracaso en los estudios lograron que posteriormente me dedicara a la pintura, primero, y al grabado calcográfico, después.
¿Acontecimiento histórico más importante en la Historia?
La muerte de Francisco Franco, como ya he dicho, me pilló haciendo la mili en la Academia de Caballería de Valladolid, cuando llegó la noticia nos acuartelaron de inmediato, suprimiendo los pases de pernocta, aunque el encierro solo duró unas horas, pues como la mayoría de la compañía éramos de servicios y nos íbamos a comer a nuestras casas, pues resultó que, en la Academia, no había comida para todos y nos dejaron marchar a casa.
¿Un personaje histórico destacable?
Creo que dentro del abanico de posibilidades, no me cabe duda de que el personaje de nuestra historia que más he detestado ha sido el Generalísimo, que logró unir a todas las izquierdas en su contra, aunque no fuéramos capaces de derrocarlo. Y es que con Franco éramos mucho más jóvenes y vivíamos con esa ilusión que no lograron tumbar.
¿Cuál es la película a la que vuelves de vez en cuando?
No hay año que no vuelva a ver Paseo por el amor y la muerte, de John Huston, cuya protagonista es su hija Angélica con dieciséis años. Me parece que junto a Johnny cogió su fusil, de Dalton Trumbo, son las dos películas antibelicistas que más admiro. Son puro canto a la libertad.
¿Una recomendación para alguien descreído del cine y que piensa que esto es una creación para gente que vive de las ayudas?
Como tengo un hijo que trabaja haciendo películas, en Dirección de Arte, puedo decir que es un trabajo muy serio que da de comer a cientos de familias en cada proyecto y que se trabaja a degüello, pues sus jornadas semanales son inabarcables para la gente de a pie, creo que su convenio habla de cincuenta horas semanales y, además, cada proyecto te obliga a desplazarte fuera de casa los meses que hagan falta. En este momento David está trabajando desde el mes de agosto en Marruecos, en Casablanca, y no terminará el proyecto hasta Semana Santa. Por otra parte, las ayudas al cine no son muy distintas a las del campo o la industria, en este país nuestro, parece ser que para que algo funcione debe estar subvencionado.
Van a desaparecer las salas cinematográficas dentro de seis meses ¿Qué es lo primero que harías al enterarte de la noticia?
Últimamente soy más de plataformas que de salas de cine, aunque por otro lado, en el caso de que desaparecieran las salas de cine y las plataformas, tengo una cinemateca particular, pues tuve unos años que lo compraba todo y coleccionaba películas, por lo que tengo varios cientos de las que a muchas de ellas ni siquiera les he quitado el envoltorio de plástico.
¿Cuál es tu director favorito?
Podría llegar a pensar que es Ridley Scott, pues he visto casi todas sus películas, incluso varias veces. Me gusta por su versatilidad en los temas tan dispares que ha dirigido, desde Alien, el octavo pasajero, a Blade Runner, de Thelma y Louise a Gladiator. La que no he visto aún es Napoleón, tal vez por las malas críticas que tuvo.
¿Cuá es tu película preferida?
Ya lo he dicho con anterioridad, sin duda alguna Paseo por el amor y la muerte. Disfruto mucho con la puesta en escena, que la hace totalmente creíble.
¿Algún director maldito?
Como no tengo buena memoria, no quiero odiar a ningún director, simplemente no veo sus películas
¿Alguna película sobrevalorada?
Como en toda expresión artística mi criterio es me gusta o no me gusta, independientemente de las loas que escriban los críticos de cine.
¿Qué está sobrevalorado en esta sociedad y, sobre todo, en el mundo de la cultura?
El mercantilismo. La ambición de fama y fortuna. ¿Es que nos hemos vuelto locos por aparentar y ser más que el vecino de al lado?
¿Un viaje por realizar?
Sin duda alguna: Florencia. Llevo años deseándolo y, sin embargo, me coarta el hecho de la masificación del turismo. Odio las colas en los museos, las visitas guiadas y las aglomeraciones que lo fotografían todo sin apenas mirarlo y disfrutarlo.
¿Un sueño por cumplir?
Poder disfrutar de la lectura de un periódico sin tener la necesidad de cagarme en los muertos de algún dirigente político, ya sea local, nacional, internacional o intergaláctico.
¿Un paseo por la playa o un ascenso hasta un refugio de montaña?
Desde siempre prefiero el paseo por la playa. Es mucho más relajado por la horizontalidad del recorrido. Disfrutar los azules y contemplar la línea del horizonte por la que transitan los grandes buques de carga, aunque eso sí fuera de la temporada de verano, cuando somos cuatro gatos paseándola con botas y chubasquero. Pura delicia.
¿Qué canción no te cansas de escuchar?
Michelle, de los Beatles. Siempre que la escucho me transporto a tiempos pasados que sigo teniendo muy presentes.
¿Un cantante o grupo musical?
Sabina, Ana Belén y Serrat siempre son un buen refugio. Como grupo, The Beatles no tienen competencia en mi discografía. Aunque el autor que más escucho en los últimos años es el compositor y pianista italiano Ludovico Einaudi, del que tengo toda su discografía y la uso de fondo cuando salgo todas las mañanas a caminar mis diez kilómetros de rigor.
¿Qué trabajo te hubiera gustado ejercer?
No tengo ni idea. Me hubiera gustado poder vivir de la pintura y el grabado, pero para ello tendría que haber renunciado a demasiadas cosas que nunca he estado dispuesto a dejar de lado; por ello, como artista plástico me considero dominguero. Aunque he de reconocer que el trabajo en Control de Calidad en la Construcción, con el que me he ganado los garbanzos hasta la jubilación, siempre me gustó.
¿Cuá es la obra de arte de la que dirías vaya genio, vaya pedazo de obra, como se ha hecho eso?
Sin duda alguna los dorados de los cuadros de Gustav Klimt y los caballos azules de Kandinsky y Franc Marc
¿El Greco, Picasso o Goya?
De entre ellos me quedo con los grabados de Goya, muy superiores técnicamente a los de Picasso.
Y por último, puestos a elegir, la pregunta más seria de todas: ¿eres de el Gran Wyoming o de Pablo Motos?
Ni que decir tiene que soy del Gran Wyoming. Dada mi ideología no podría ser de otra manera. Soy rojo.
fotografía: Mercedes Vecino
Revista Atticus
