Encuentro con Evangelina Gutiérrez, Mayte Esteban y Carlos Parrilla Alcaide: Por favor un respeto a la novela romántica

Mayte Esteban, la reconocida escritora de novela romántica y el escritor Carlos Parrilla Alcaide, reciente ganador de un certamen que lleva el nombre de esta novelista, dialogan con Evangelina Gutiérrez (promotora de este encuentro) sobre el futuro del género, los prejuicios que lo estigmatizan y la evolución que ha sufrido en los últimos años.
Ni el fenómeno editorial que representan la obra de Alice Keller (Valencia, 1989), o la de la madrileña Megan Maxwell –ambas autoras universales de novela romántica y líderes en ventas no solo a nivel nacional–, han conseguido romper con el estereotipo que aún prevalece en España: aquel que sostiene que la novela romántica pertenece a un género menor. Sin embargo, en países como Estados Unidos, donde estas autoras permanecen en el top de ventas –unas de las más leídas entre el 2020 y el 2024, con más de cinco millones de libros vendidos–, el prejuicio con respecto a este género se ha superado hace tiempo. Seis de los diez autores de ficción más vendidos en Estados Unidos en lo que va del año –donde además existe una cantidad muy grande de público de habla hispana– son escritores de novela romántica. En el mismo país, la emergencia de librerías especializadas, como Ripped Bodice o Love’s Sweet Arrow, las dos chicagüenses y pioneras en la materia, ha dado lugar al surgimiento de otras redes de librerías distribuidas por todo el país.
El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa llegó a elogiar en público a una autora como Corín Tellado, según este monstruo de las letras: «Un fenómeno sociológico y cultural cuyas obras hicieron soñar a millones de personas en España y América Latina». Me pregunto, ¿qué más necesitamos entonces para tomarnos más en serio a este tipo de literatura?
Desde un pueblo invisibilizado de la España vaciada se pretende establecer una alianza estratégica con este género ninguneado; por ello se ha decidido, desde un pequeño ayuntamiento como el de Navares de las Cuevas, ponerlo en valor y gritar simbólicamente: “Existimos, aquí estamos”.
Son las 6 de la tarde en Navares de las Cuevas, un diminuto pueblo del nordeste de Segovia, y el sol de mayo comienza a notarse en la densidad del aire. Estoy sentada junto a Carlos Parrilla Alcaide (Ciudad Real, 1971), el ganador del I Certamen Nacional de relato romántico Mayte Esteban, un concurso literario organizado por el ayuntamiento de Navares de las Cuevas, cuyo premio le será entregado en breve, de ello se encargará la propia Mayte Esteban (Guadalajara, 1970), que se encuentra sentada a su lado. La consigna era escribir un cuento romántico ambientado en este pueblo y con final feliz. El relato de Parrilla Alcaide, ESPERA, ESPERABAS, ESPERANZA (publicado en estas mismas páginas) se hizo con el galardón después de una gran convocatoria, inusitada para una primera edición. Ambos cuentan con una larga trayectoria y han publicado varias novelas románticas, futuros clásicos como La colina del almendro o Sin fecha de caducidad, en el caso de Mayte Esteban –la última, ganadora del Premio Internacional HQÑ (2022)–; o Los últimos días de Saint Pierre, en el caso de Carlos P. Alcaide, novela ganadora del IV Premio internacional Harlequin.
Aprovecho para interrogarlos acerca del presente y del futuro del género y de la ausencia, por ejemplo, de espacios destinados a reconocerlo más allá del éxito editorial que lo caracteriza.
Evangelina Gutiérrez: En materia de éxito editorial es muy contundente este género; pero ¿qué ocurre desde el punto de vista de la crítica, de los escasos reconocimientos tales como convocatorias de certámenes literarios destinados a este género?
Carlos Parrilla Alcaide: En el caso de la novela romántica, a pesar de tener editoriales especializadas, se prodiga poco, porque siempre se ha considerado un género menor. Ha ocurrido con otros géneros también; por ejemplo, antes la música de cine no era música, ahora, sin embargo, lo es.
Mayte Esteban: Yo creo que se valora poco, pero también, como ocurría antes con la novela negra, que ha conseguido escalar esas posiciones, la novela romántica conseguirá ocupar el lugar que merece en todos los ámbitos. Se represtigiará.
E. G.: Como autores contemporáneos, ¿cuál es vuestro aporte al género? Como en su día lo hicieron los clásicos como Jane Austen, lord Byron o las Hermanas Brontë.
C.P.A: Me paralizan las personas que has nombrado, no me atrevería a responderte. Supongo que aporto mi esfuerzo, mi creatividad y, sobre todo, ser muy receptivo: estar pendiente de lo que sucede a mi alrededor, la novela romántica no deja de ser un reflejo de esta sociedad.
M.E: Yo juego con la novela romántica y la España vaciada, me gusta ese contraste de un lugar con tan poca gente, que parece que no pasa nada y, sin embargo, soy capaz de insertar historias en ese contexto, que son divertidas y que, aparte de plantear una problemática, nos permite ser protagonistas. Toco varios géneros, porque también escribo histórica, pero en cuanto a una temática de actualidad, creo que ese es mi aporte.
E. G.: ¿Es correcto afirmar que la novela romántica contemporánea tiene más compromiso social que la de otra época?
C.P.A: No lo sé, quizás la idea que existe de la novela romántica es la de un género que no se moja, de portada rosa, pero no es así en absoluto. Desde una novela romántica puedes hacer crítica social, una radiografía perfecta del mundo en que vivimos, así que… un respeto a la novela romántica.
M.E: Estoy de acuerdo con Carlos, con la novela romántica se puede hacer todo eso y creo que si se hiciera más llegaríamos antes a ese “respeto” del que estamos hablando. Para eso deberíamos enfocar mejor el género, en los últimos años la romántica se ha inclinado demasiado a la erótica y yo creo que eso solo la desenfoca, además de que no aporta tanto.
E. G.: La novela romántica, como cualquier género, tiene sus propias leyes, ¿verdad?
C.P.A: El leitmotiv es el amor, es el que refleja todos los sentimientos, los que tienen palabras y los que no. La novela romántica tiene infinidad de caras: tienes celos, confianza, entrega, lo tienes todo. Es algo tan amplio que se me queda corto este espacio para definirlo.
E. G.: ¿Y con respecto al concepto de que el romántico es un género escrito por mujeres para mujeres…?
(Se ríen ambos)
M. E.: Lo están rompiendo, es más, a mí me leen muchos hombres, y Carlos se ha hecho con el premio que le entregaremos en un momento.
C.P.A: Yo soy uno de los hombres que te leen…
E. G.: ¿Que os parece la propuesta de comenzar una campaña de reivindicación del género romántico desde este minúsculo pueblo, estableciendo una alianza estratégica entre un género ninguneado y un pueblo invisibilizado?
M.E: Desde cualquier sitio podemos hacerlo, lo de la España vaciada forma parte de mis contenidos. Con mi último libro, La lectora de Becquer, por ejemplo, me muevo muchísimo por zonas rurales promocionándolo y he encontrado en estas zonas un compromiso con la lectura que no he encontrado en las ciudades. Puede ser un buen punto de partida.
Ambos autores asienten enérgicos, convencidos del valor del medio rural para la literatura, para la narrativa en general. Carlos P. Alcaide coincide con Mayte Esteban en que su experiencia en zonas rurales, con sus respectivos clubs de lectura, ha sido siempre muy grata. La ceremonia de entrega del premio está por comenzar, nos ponemos de pie, apago la grabadora, y nos adentramos en el salón de actos del ayuntamiento. Tenemos que salvar entre todos al género romántico.
Te puedes bajar la entrevista en formato pdf pinchando el enlace.
Revista Atticus
fotografía: Mariano Sosa
