Crítica película María Callas de Pablo Larraín

Ficha

Título Original: Maria

Género: Drama

Duración: 2h 03m

Dirección: Pablo Larraín

Guion: Steven Knight

Fotografía: Edward Lachman

Montaje: Sofía Subercaseaux

Producción: Lorenzo Mieli, Jonas Dornbach, Juan de Dios Larraín, David Minkowski, Ildikó Kemény

Actores: Angelina Jolie, Pierfrancesco Favino, Alba Rohrwacher, Haluk Bilginer, Kodi Smit-McPhee, Valeria Golino, Vincent Macaigne

Fecha de estreno: 07/02/2025

Calificación: No recomendada para menores de 12 años

Sinopsis

María Callas, la nueva película de Pablo Larraín, protagonizada por Angelina Jolie, narra los últimos días de vida de la legendaria soprano en el París de los años 70. La diva, recluida en su apartamento de la capital francesa, lucha en privado con sus inseguridades y relaciones tormentosas, como la que tuvo con el magnate griego Aristóteles Onassis, mientras que el mundo entero la adora por su prodigiosa voz.

MARIA. Angelina Jolie as Maria Callas in Maria. Cr. Pablo Larraín/Netflix © 2024.

Crítica

            Decía Hitchcock que el estilo es la forma más refinado de auto antropofagia, porque te devoras a ti mismo. Eso es lo que pensé al ver la nueva película de Pablo Larraín. Refinada, muy bien rodada, con elementos de diferentes escuelas cinematográficas para mostrarnos el lugar de ambientación y una gran actriz encarnando a una mujer famosa, aunque no necesariamente grande, del siglo XX.

            Nos regaló un tour de forcé entre Natalie Portman y Billy Crudup en Jackie, basada en la primera entrevista que concedió como viuda la señora Kennedy, luego señora Onassis, y su imperturbable estilo a pesar de las penosas circunstancias. Cosa que regresa en Maria Callas, donde regresa, a ratos, al género del plano y contraplano del interrogatorio, más o menos, amable, al que añade elementos lisérgicos para mostrar, pero nunca imponer ni subrayar, la personalidad maltrecha por las drogas con receta que sufrió la gran diva por excelencia del bel canto.

            También muestra la relación, tan cercana como distante con el servicio, cosa que vimos en su siguiente película, Spencer, donde Kristen Stewart callaba a tantísimos detractores en esto tan irregular que se llama crítica. Aquí, la magnífica y gélida Angelina Jolie mantiene un amor odio con su cocinera y su mayordomo, espléndido Pierfrancesco Favino, alejado de los excesos de otros trabajos, como Suburra, y demostrando que es un todoterreno de la actuación.

MARIA. (L to R) Pierfrancesco Favino as Ferruccio and Alba Rohrwacher as Bruna in Maria. Cr. Pablo Larraín/Netflix © 2024.

            Pero el meollo del guion es mostrar a la mujer desorientada, traicionada y absolutamente sola que era prisionera de sí misma y de sus pésimas decisiones y las pastillas en su vasto apartamento de París. Y, entorno a eso se compone un papel glorioso a mayor gloria de una actriz que elude el parecido físico para centrarse en el psíquico y comportamental. En sus arranques, delirios y debilidades, sin renunciar a trazos de su pasado, los que le condujeron a la gloria y al infierno, desde su juventud siendo prostituida por su madre junto a su hermana para llevarse algo a la boca durante la ocupación alemana de Grecia, pasando por su comienzo como suplente en La Fenice de Venecia o el desbocamiento de su paz interior tras conocer al ególatra Aristóteles Onassis.

MARIA. (L to R) Caspar Phillipson as JFK and Haluk Bilginer as Aristotle Onassis in Maria. Cr. Pablo Larraín/Netflix © 2024.

            Nos es narrado en flashbacks en Blanco y negro, de texturas muy acertadas en contraste con el color, modelo AGFA 96, que nos dice que estamos en los años setenta en la vieja y hermosa Europa. Aquí tengo un pequeño reproche que es que algunas narraciones del pasado juegan a emular el Free Cinema inglés y algunos movimientos por las calles de París nos conducen, inexorablemente a la Nouvelle Vague francesa, con lo cual hay que saber un poco de cine para comprender por qué esos giros de cámara, esos movimientos o esas texturas, cosa que cuando salí de la sala pude escuchar como queja en algunos espectadores, sin duda acostumbrados a otros platos menos suculentos.

            Por si fuese poco, y aquí viene el más grande acierto de esta cinta, el diseño de sonido es magistral, valiente y avanzado a su tiempo. Jugando continuamente a que Angelina Jolie no parezca una chica que hace playblack sino Maria Callas sufriendo o logrando momentos sublimes. Con errores muy bien forzados por el ingenio de los técnicos y actuaciones magistrales mezcla de rememoraciones y ensoñaciones propias del trabajo de las drogas. Lo cual confiere una estética operística, tanto bajo el techo de los grandes templos de la ópera como por las calles de ese París que tanto amaba y que tanto le asfixiaba a un tiempo.

            Es sin duda un prodigio técnico que logra que la película sea mucho más creíble y llevable cuando las descripciones podrían volverse pesadas y de excesiva frialdad. Quizás su gran fallo o quizás su gran acierto: mostrar a una mujer que era demasiado distante y que se traslada a la actuación de la protagonista dejando al espectador una sensación de extraña insensibilidad. Aquí hay que ver el guiño del director chileno con el gran Bernardo Bertolucci y el personaje amargado de Marlon Brando en El último tango en París, haciendo recorrer alguno de los mismos escenarios con un desnortado proceder por las calles y puentes sobre el Sena.

            También hay que aplaudir el momento de actuación de Valeria Golino, en el papel de Yakinthi, la hermana de la Callas, con todo el peso a soportar por ser la hermana de aquel faro de la más exquisita cultura frente al poco creíble Jack Kennedy, quien parece un hombre perdido en lugar del líder del mundo libre en esa política de bloques y de Guerra Fría.

MARIA. Angelina Jolie as Maria Callas in Maria. Cr. Courtesy of Netflix © 2024.

            Larraín y Jolie montan un obituario muy bien narrado y donde a la muerte parece que le sucede una resurrección que queda pendiente y que la cinta desea mostrarnos. Para ello se alía con alguna de las mejores grabaciones de la soprano universal y otros momentos estelares de la ópera italiana, coros y músicas orquestales. Aquí le pongo el pero de no mostrarnos sus interpretaciones mozartianas y centrarse en sus éxitos y fracasos, esencialmente tras abandonar La Scala o enfermar en el MET neoyorkino.

            De cualquier manera, película superior a la media y con un nivel cultural, actoral y técnico dignos de aplauso y de estudio.

Carlos Ibañez

Revista Atticus