69 SEMINCI – Crítica película Tiempo compartido (Hors du temps) de Olivier Assayas – Carlos Ibañez
Ficha
Título original: Hors du temps
Año: 2024
Duración: 105 min.
País: Francia
Dirección: Olivier Assayas
Guion: Olivier Assayas
Reparto: Vincent Macaigne, Micha Lescot, Nine d’Urso, Nora Hamzawi,Maud Wyler, Dominique Reymond, Magdalena Lafont
Fotografía: Eric Gautier
Compañías: Curiosa Films, Vortex Sutra
Género: Drama. Comedia | Coronavirus (COVID-19)
Sinopsis
Paul, un director de cine, y su hermano Etienne, un periodista musical, se encuentran atrapados en la casa de su infancia junto a sus parejas, Morgane y Carole. Mientras el mundo exterior se vuelve cada vez más inquietante, los cuatro deben enfrentarse al paso del tiempo, los recuerdos y los secretos ocultos. A medida que lidian con estas tensiones, descubren que sus mejores herramientas son las artes, el romance y la comedia, que impregnan incluso los momentos más cotidianos.

Crítica
Producción francesa sobre la relación de convivencia retomada por dos hermanos en la pandemia y consecuente confinamiento de la primavera de 2020 en el escenario de su infancia, un pueblecito de esa zona de las márgenes del Sena justo antes de llegar a París y todos los excesos urbanos que las grandes urbes acarrean.
Comienza con una descripción de los lugares donde se va a desarrollar muy al estilo de Sabrina, de Billy Wilder, pero sin dibujar claramente la psicología social de la última obra del realizador de Sucha para la Paramount.
De repente, lo que parecía una comedia que quería ser sofisticada se convierte en un ejercicio de pedantería sin límite y con una doble reminiscencia a Woody Allen, pero sin alcanzar, ni el sarcasmo de sus películas más urbanas y pintando la cara de los esnobs neoyorkinos, ni la profundidad de sus dramas más alejados de la ciudad de los cinco distritos y del Bergman que tanto venera el director estadunidense.
Y poco a poco se ve convirtiendo en algo tedioso, redicho y con diálogos insustanciales para que el guionista muestre cuánto ha leído y escuchado, o dice leer y escuchar. Sólo salvado por imitaciones muy bien realizadas de cuadros vivientes, al menos uno de Manet, uno de Sargent y dos de Monet se pueden observar.

Las imágenes fijar de recuerdos que se ven alterados por la actualidad frente a la infancia acaban siendo tan reiterativos que lejos de animar el metraje lo ralentiza, cosa que nada tiene que ver con la comedia y mucho menos con la supuesta sofisticación de sus diálogos.
Las escenas de comidas, reuniones y cocina recuerdan, de lejos, a las maravillosas actuaciones de los protagonistas de Pequeñas Mentiras Sin Importancia, de Guillaume Canet, o las discusiones a la mesa de Todos Dicen I Love You, del ya citado Woody Allen.
Tratar de hacer un compendio sobre la pandemia, con algunos marcados tics sociales en los personajes para generar algún tipo de conflicto y los excesos verbales de información, la mayoría de las veces, insustancial a la acción, consiguen que a partir de cierto momento la sala se llene de espectadores buscando el reloj, que suele ser un muy mal indicador para lo que allí se está proyectando.
La idea de dos urbanitas, prácticamente desconocidos, a pesar de ser hermanos, y sus respectivas parejas, también desconocidas, tanto para los hermanos, como para ellos como compañeras de vida, podría irse hacia el delirio, la astracanada, el drama o la pura comedia, pero se queda en un ejercicio de afectación y jactancia que acaba saturando hasta al más benévolo de los espectadores.
Ah, y tampoco es cine de autor. Para que tomen nota la dirección y los programadores de este festival, que se anuncia como de este tipo de cine.
Os dejo un tráiler:
Carlos Ibañez

