69 SEMINCI – Crítica película Rita de Paz Vega

Ficha

Título original: Rita

Año: 2024

Duración: 94 min.

País: España

Dirección: Paz Vega

Guion: Paz Vega

Reparto: Sofía Allepuz, Alejandro Escamilla, Paz Vega, Roberto Álamo, Daniel Navarro, Paz de Alarcón, Amada Santos, Margarita Asquerino

Música: Pablo Cervantes

Fotografía: Eva Díaz Iglesias

Compañías: Áralan Films, Oda Films, Canal Sur

Género: Drama | Infancia. Años 80

Sinopsis

    Sevilla, junio de 1984. Rita y Lolo son dos hermanos de 7 y 5 años que viven en el seno de una sencilla familia obrera. Comienzan las vacaciones de verano y el país entero está revolucionado con la Eurocopa de fútbol, donde España ha pasado a los cuartos de final. El calor aprieta y Rita sueña con ir a la playa, pero la vida en el barrio le tiene reservadas otras sorpresas…

Crítica

            Nunca el comienzo de una canción ha tenido que ver tanto con el sentimiento que despierta el personaje que da título a esta puesta de largo en la dirección de la siempre resuelta y talentosa Paz Vega. Rita, como la canción de The Beatles, Lovely Rita, nos hace ver desde unos ojos completamente nuevos la tragedia en la que nos movemos de la violencia dentro del hogar, donde lo que es más sagrado se convierte en un lugar de dolor e inseguridad, y eso en el mejor de los casos.

Y si en el tema de Lennon y McCartney era la controladora de un parquímetro en esta lo que aparcamos durante un poquito más de hora y media es la infancia que todos los que nos movimos en esos años donde el Nacionalcatolicismo aún hacía daño a una sociedad enferma, la misma que sufrimos ahora de pensamientos únicos y polarización social, porque necesitamos dejar de ocultarla y ver que está aparcada en nuestra vida de adultos serios y responsables, pero nunca desaparecida. Esa sociedad donde el marido era dios y el resto de miembros de la familia sus sirvientes, donde ser divorciado era una vecina persignándose y maldiciendo al tiempo a esa pécora que incumplía el sacramento, que, como todos nada tenían que ver con una idea metafísica y sí con el control de esa minoría grosera y rica frente a esa muchedumbre de pobres económicos y de espíritu que durante cuatro décadas había sembrado el régimen infecto de quien encarcelaba y mataba si pensabas diferente, es más, si pensabas.

Pero vayamos al cine. Rita cuenta la historia de una familia de marido, esposa y dos hijos en el comienzo del verano de 1984, justo cuando España iba a jugar frente a Alemania Federal su pase a semifinales en aquella Eurocopa de los goles de Maceda y el error de Arconada. Y todo se hace desde la altura de una niña de siete años y su hermano menor, donde no hay cole, pero sí sufrimiento y donde todo depende del humor con el que llegue el padre de trabajar, en este caso un taxista.

Los pocos momentos de dulzura llegan de los niños y no hay ni uno solo en la pareja, ni en los alrededores de ésta. Rita lo ve todo y sabe todo, pero sólo quiere seguir, continuar creyendo que todo va a mejorar, aunque nunca lo hace. A ratos recuerda a la magnífica Papá está en viaje de negocios, de Goran Paskijlevic, y esa visión infantil de todo sin juzgar nada, sólo exponiéndolo desde la ternura e inocencia del protagonista infantil, que nunca pueril. No hay cine de pancarta, sino una muestra de una realidad miserable de esta España incapaz de parar el péndulo en el que se mueve sin alcanzar el equilibrio social que tanto necesita.

Paz Vega, también guionista, productora ejecutiva y protagonista de su película elige el 1:85 para que todo sea aún más veraz y parezca un documental en el que nos permite meternos para ser uno más de los que pululan en derredor de esa familia. Busca sonidos de fondo siempre para sujetar la historia y hacerla avanzar en segundo plano y cada pieza musical tiene su porqué y no es azarosa ni azorada, como en tantísimas ocasiones sucede.

Con una ambientación magnífica y un vestuario absolutamente adecuado, los que fuimos niños en esos años sabemos de primera mano eso de “niño vente a probar” porque no había dinero para confecciones y tiendas del centro de la ciudad. Y no se debe olvidar a los niños como auténticos motores de lo que nos cuenta y nos quiere contar, desde la adulta antes de tiempo Rita, pasando por su hermano, aterrado sólo con oír la voz y las blasfemias de su padre (esperemos que ninguna asociación ultrarreligiosa demande a la productora por ello), y el vecino, un apestado en la comunidad porque sus padres son divorciados y la ley, tal y como resalta la cinta en un momento dado, sólo lleva tres años vigente y no es como dios manda, si es que alguna vez mandó algo.

No hay un pero que ponerle porque es una primera película y alguna muy premiada tiene bastantes más errores que ésta, que está cuidada hasta el más mínimo detalle y soportada por una producción sensacional, por una directora de reparto de las que saben hacer su trabajo y, sobre todo, realizada y escrita por una niña de esos años, los de aquella Eurocopa que se nos fue en la final del Parque de los Príncipes, donde ahora y ante el mismo rival ganamos el oro olímpico y ojalá dentro de cuarenta años hayamos vencido a esta lacra de los desequilibrados que insulta, golpean y matan a sus parejas para quitarse el peso de la mochila de su particular complejo, sin importarles, para nada, sus hijos y recordemos, como dijo Dante Alighieri, que “del Paraíso Dios nos dejó tres cosas: las estrellas, las flores y los niños”.

Os dejo un tráiler:

Carlos Ibañez

fotografías: Luis Gracia Reglero