69 SEMINCI – Crítica Bob Trevino Likes It de Tracie Laymon – Carlos Ibañez

Ficha
Título original: Bob Trevino Likes It
Año; 2024
Duración: 102 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Tracie Laymon
Guion: Tracie Laymon
Reparto: Barbie Ferreira, John Leguizamo, French Stewart, Lauren ‘Lolo’ Spencer, Rachel Bay Jones, Ted Welch, Tony Milder, Allora Nutter
Música: Jacques Brautbar
Fotografía: John Rosario
Compañías: Laymon’s Terms, Five By Eight Productions, Purple Intuition, ArtImage Entertainment, BondIt, Myriad Pictures, Seasick Studios, Lankis Entertainment
Género: Comedia. Drama | Basado en hechos reales
Sinopsis
Lily Trevino es una veinteañera insegura que acaba de ser abandonada por su padre. Cuando decide buscarlo en Facebook encuentra un perfil con el mismo nombre que empieza a dar ‘likes’ a sus fotos y comentarios. Así conoce inesperadamente a Bob Trevino, un hombre que ha perdido recientemente a su hijo y con el que entablará una relación de amistad muy especial. Inspirada en una historia real.
Crítica
Película notable, drama disfrazado de comedia, tan vitalista como real con elementos de cierta comicidad, la exageración y comicidad de algunos personajes, como el padre de Lily, que es una veinteañera insegura que acaba de ser abandonada por éste, que es un ser egocéntrico y miserable, obsesionado con ligar y con gastar el menor dinero posible. Pero la joven decide buscarlo en Facebook. Y encuentra un perfil con el mismo nombre que empieza a dar a sus fotos y comentarios “me gusta” con asiduidad. Así que, tras unas cuantas entradas en su muro conoce a otro Bob Trevino, homónimo de su padre, pero con quien sólo coincide en el nombre y apellido, un hombre perdido, aunque parezca formalmente todo lo contrario, y con el que entablará una relación de amistad muy especial. Está inspirada en una historia real que le aconteció a la directora y guionista.
Todos los actores están realmente bien, creíbles y sabedores de cuál es su papel, desde el caricaturesco padre, pasando por el golpeado por la vida incapaz de superar algo que difícilmente se supera, que hace un magnífico John Leguizamo, el otro Bob, y las tres mujeres: Lily, su jefa, a la que cuida porque va en silla de ruedas, Daphne, y el personaje contrapeso de todo, con su huida hacia delante tras la desgracia a través de los álbumes de recortes y el trabajo con papel y recuerdos, la esposa de Bob, ese amigo deseoso de serlo para no sufrir más.

Barbie Ferreira clava su rol y nos conduce del drama a la comedia sin solución de continuidad, obligándonos a ser ella en muchísimas partes del metraje, consiguiendo lo que el gran Roman Gubern denomina transposición personal. Gracias a Bob su vida toma todo el sentido al tomar y recuperar actos y cosas que con el Bob del que lleva su sangre jamás tuvo o se las sustrajo por su avaricia y su egolatría sin sentido.
No hay planos mal elegidos y las texturas son muy adecuadas. El trabajo de adaptación del guion literario al técnico recuerda mucho al hecho por otros grandes del cine independiente americano, como Hal Harley o Alexander Rockwell y las primeras películas de los hermanos Cohen y su pliegue de lo escrito a lo plasmado en imágenes, especialmente en Barton Fink. Regresamos al cine de trinchera frente a Hollywood y su idea, últimamente bastante manifiesta, de tomarnos a todos por adolescentes o por imbéciles. Supongo que los dólares podrían sacar a esta magnífica realizadora de este lugar y llevarlo al de las Majors, como les pasó a Steven Soderbergh o a Chloé Zhao. Dos de los grandes del indie.
No hay más que dar las gracias por esta cinta tan vitalista como cruda a veces sobre la vida y lo que va rompiendo por dentro, aunque, a veces, haya alguien que recomponga esas roturas haciendo todo más bello, como esa técnica japonesa de reconstrucción de los jarrones rotos con oro, el kintsugi.
Historia llena de humanidad.
Carlos Ibañez

fotografías: Luis Gracia Reglero
Revista Atticus
