Teatro y Artes de Calle 2026 – Valladolid – Actuaciones Zloty y Épiphytes – Fotografías Luisa Valares

Zloty
ZLOTY es un viaje a la trastienda del circo: ese lugar donde la risa convive con la pérdida y la carretera nunca se detiene del todo. Un payaso y una música —los últimos restos de una antigua troupe ambulante— avanzan sin rumbo tras el
derrumbe de su mundo. La carpa ya no existe, el oficio se desvanece… pero seguir es la única opción.
Entre intentos fallidos de arrancar un viejo camión, emerge su historia: un relato íntimo, tierno y desbordante que mezcla clown, teatro gestual y música en directo. Piano, voz y clarinete acompañan una deriva llena de humor y melancolía, donde cada gag es también una forma de resistencia.
Fiel al lenguaje de la compañía, la pieza apuesta por la sencillez y la cercanía, construyendo una poética del fracaso que conecta con el público desde lo esencial. ZLOTY no idealiza el circo: lo muestra frágil, humano y persistente. Un canto a
quienes, incluso cuando todo se rompe, siguen adelante porque no saben —ni quieren— hacer otra cosa.
Cía. Pau Palaus
La Cía. Pau Palaus, fundada en 2015, nace del encuentro creativo entre Pau Palaus y Maria Soler, unidos por una formade vida ligada al circo y la creación. Con Pau como director artístico y clown, y Maria al frente de la producción y gestión, la compañía desarrolla un trabajo cercano y comprometido, vinculado también a proyectos de circo social y espacios de creación como La Vinya Kultural.
Su trayectoria combina escena y territorio, apostando por un lenguaje sincero, humano y conectado con el público.
La compañía Pau Palaus presentó «ZLOTY», una pieza de una enorme delicadeza poética que habla del fracaso, la resistencia y la necesidad humana de seguir adelante incluso cuando todo parece derrumbarse.
Con dramaturgia y dirección de Pau Palaus, el espectáculo nos sitúa en los restos de un antiguo circo ambulante de principios del siglo XX. Una tormenta ha destruido la carpa y con ella no solo el espacio físico del espectáculo, sino también una forma de vida. La troupe desaparece y únicamente permanecen el payaso y la música, dos figuras inocentes y profundamente humanas que continúan avanzando casi por inercia, aferrados a un viejo camión de bomberos que simboliza su último vínculo con el pasado.

La propuesta emociona precisamente por su sencillez. No hay artificio innecesario, todo nace del gesto, de la mirada, del silencio y del vínculo entre los personajes. El clown de Pau Palaus consigue desnudarse emocionalmente ante el público, mostrando qué hay detrás de la máscara. Su trabajo evita el exceso sentimental y encuentra un equilibrio muy hermoso entre humor, fragilidad y melancolía.
La música en directo interpretada por María Soler es otro de los grandes aciertos del montaje. Más que acompañar las escenas, dialoga con ellas y construye una atmósfera emocional que sostiene constantemente la narración. Música y clown se necesitan mutuamente; se empujan, se contradicen, se cuidan. Esa relación constituye el verdadero corazón de ZLOTY.
También merece una mención especial el vestuario diseñado por Rosa Solé, que ayuda a construir esa estética decadente y entrañable de un circo que parece suspendido fuera del tiempo.
ZLOTY habla, en el fondo, de todos nosotros: de lo difícil que es aceptar la caída, de la dignidad de quienes persisten y de la importancia de seguir intentando arrancar el motor, aunque sepamos que quizá ya no nos lleve a ninguna parte. Un espectáculo tierno, honesto y profundamente humano, capaz de hacer reír y conmover casi al mismo tiempo. Luisa Valares.


Épiphytes
Épiphytes de la Cie. des Chaussons Rouges, es un bosque suspendido en el aire. Sobre una estructura metálica, cuatro funambulistas tejen una coreografía donde los cuerpos se convierten en materia viva: trepan, se enredan, respiran y coexisten como plantas que habitan sin tocar la tierra.
Inspirada en las epífitas —esas especies que crecen en altura, alimentándose del aire y la humedad—, la pieza propone un ecosistema en constante transformación. Una nube emerge desde el interior de la estructura, la envuelve y se expande hacia el público, convirtiéndose en un elemento escénico indómito que borra fronteras
entre espacio, cuerpos y espectadores.
Fiel al lenguaje de la compañía, el espectáculo construye una experiencia visual precisa y sugerente, donde el funambulismo dialoga con la danza contemporánea y la instalación escultórica. El resultado es una partitura física de gran belleza.
Entre lo orgánico y lo onírico, Épiphytes despliega un universo delicado: un paisaje de libertad donde cada cuerpo busca su lugar sin invadir al otro. Un jardín aéreo que fascina tanto por su potencia visual como por la fragilidad de su equilibrio.

Cie. des Chaussons Rouges
La Cie. des Chaussons Rouges, con sede en Bruselas y fundada en 2012 por las funambulistas Audrey Bossuyt y Marta Lodoli, crea un universo escénico donde el equilibrio se convierte en lenguaje.
Sus espectáculos, sin palabras y de gran fuerza visual, combinan funambulismo,
danza contemporánea y circo para dar lugar a composiciones elegantes, abstractas y profundamente evocadoras. Cada creación nace de una investigación cuidada y se
despliega como una partitura de imágenes en movimiento, donde el cuerpo, el espacio y los objetos dialogan con precisión.
Entre la poesía y la arquitectura escénica, la compañía propone experiencias que invitan a mirar de otra manera: un circo sutil, sensorial y lleno de matices.

Épiphytes de la Cie. des Chaussons Rouges, es un bosque suspendido en el aire. Sobre una estructura metálica, cuatro funambulistas tejen una coreografía donde los cuerpos se convierten en materia viva: trepan, se enredan, respiran y coexisten como plantas que habitan sin tocar la tierra.
Inspirada en las epífitas, esas especies que crecen en altura, alimentándose del aire y la humedad, la pieza propone un ecosistema en constante transformación. Una nube emerge desde el interior de la estructura, la envuelve y se expande hacia el público, convirtiéndose en un elemento escénico indómito que borra fronteras entre espacio, cuerpos y espectadores.
Fiel al lenguaje de la compañía, el espectáculo construye una experiencia visual precisa y sugerente, donde el funambulismo dialoga con la danza contemporánea y la instalación escultórica. El resultado es una partitura física de gran belleza.
Entre lo orgánico y lo onírico, Épiphytes despliega un universo delicado: un paisaje de libertad donde cada cuerpo busca su lugar sin invadir al otro. Un jardín aéreo que fascina tanto por su potencia visual como por la fragilidad de su equilibrio. Luisa Valares


texto y fotografías: Luisa Valares
Revista Atticus
