69 SEMINCI – Crítica película Diamante en bruto de Agathe Riedinger – Carlos Ibañez
Ficha
Título original: Diamant Brut
Año: 2024
Duración: 103 min.
País: Francia
Dirección: Agathe Riedinger
Guion: Agathe Riedinger
Reparto: Malou Khébizi, Idir Azougli, Andréa Bescond, Ashley Romano, Alexis Manenti, Kilia Fernane, Léa Gorla, Alexandra Noisier
Música: Audrey Ismael
Fotografía: Noé Bach
Compañías: Silex Films. Distribuidora: Pyramide Distribution
Género: Drama | Televisión
Sinopsis
Liane, de 19 años, atrevida y tenaz, vive con su madre y su hermana pequeña bajo el sol polvoriento de Fréjus, en el sur de Francia. Obsesionada por la belleza y la necesidad de ser «alguien», ve en los realities la oportunidad de ser amada… El destino le sonríe cuando se presenta para participar en «La isla de los milagros».

Crítica
Propuesta muy bien narrada de una chica de diecinueve años obsesionada con la fama, el dinero y la forma de lograrlo a través de las redes sociales y la telebasura. Es una influencer de tres al cuarto que muestra tanto como puede su cuerpo, siempre con ropa escueta y menos centímetros de tela que de gramos de masa cerebral.
Rodada en 1:33, formato que aprovecha para clavar los primeros planos y enmarcar a la protagonista para que el espectador no pueda eludir lo que desea contarse. Lo cual habla del magnífico trabajo de la realizadora y su guion técnico muy bien diseñado para subrayar la gestualidad y sensualidad impostada de la protagonista.
Explicada como un documental de esta sociedad que está a punto de morir, porque como bien dijo Schiller de Kohn, la psicóloga social: “se sabe que una sociedad está en absoluta decadencia cuando sus ciudadanos sólo se preocupan por su imagen”. La cámara puede estar al hombro y seguir a la antigua niña institucionalizada por los servicios sociales que jamás se lo perdonará a su madre o mostrar desde una cercana lejanía el desarrollo de su día a día, sin juzgarla en ningún caso, sólo mostrándonos su obsesión comportamental en sus redes sociales y en su rutina, donde la segunda vive subyugada a la primera.
Sensacional montaje de sonido donde la banda sonora nos recuerda a Prokofiev y su cuento sonoro, Pedro y el lobo, donde la protagonista es un violoncelo siempre turbulento y con sonidos graves hasta llegar la escena en la que ve a lo lejos una sesión con una modelo de alta costura y se convierte en un piano repleto de notas y armonías agudas.
Otro punto a su favor es cómo trata las escenas con sus amigas y con su amigo, casi novio, recordando el tratamiento con ellas a How to have sex, de Molly Manning Walker, y las de su amigo como ese clásico maravilloso sobre la infidelidad que es Un extraño en mi vida, de Richard Quine, donde hay una casa que hace las veces de un sueño de futuro que ambos, en las dos películas, saben que es imposible que se cumpla.

Mostrar una radiografía sobre la banalidad con esta precisión quirúrgica es difícil, conseguir que nadie se pierda ni un plano, es casi imposible, pero Agathe Riedinger, la directora, lo consigue y nos hace pensar que no hay futuro, porque el regusto que deja es que los sueños de la juventud ya no pasan por el éxito personal, sino por la vacuidad y el dinero que ésta, por desgracia, genera.
No es una obra maestra, pero sí es digna de estar en un festival de cine de autor, donde debe tener su lugar.
Carlos Ibañez

