69 SEMINCI – Crítica película Salve María de Mar Coll – Carlos Ibañez
Ficha
Título original: Salve María
Año: 2024
Duración: 111 min.
País: España
Dirección: Mar Coll
Guion: Mar Coll, Valentina Viso. Novela: Katixa Agirre
Reparto: Laura Weissmahr, Oriol Pla, Giannina Fruttero, Magali Heu, Sam Avtaev, Julie Maes, Belén Cruz
Música: Zeltia Montes
Fotografía: Nilo Mur
Compañías: Escándalo Films, Elastica Films, RTVE, Movistar Plus+
Género: Drama. Thriller | Maternidad. Thriller psicológico
Sinopsis
María, una joven escritora que acaba de ser madre, se topa con la noticia de un suceso estremecedor: una mujer francesa ha ahogado a sus gemelos de 10 meses en la bañera. María se obsesiona con la infanticida, ¿por qué los mató? A partir de ese momento, la sombra del infanticidio la acechará como una vertiginosa posibilidad.

Crítica
No puedo evitar quedarme encantado con el planteamiento de esta película, pero no con el desarrollo. Con un guion que nos plantea ese sentimiento de rechazo de una madre reciente por su bebé porque le ha dado la vuelta completamente a su vida y esa sensación de angustia que posee la depresión posparto y la ansiedad por no saber si proteges adecuadamente a tu bebé o no.
Hasta ahí perfecto, luego viene aquello que decía Sidney Lumet sobre los planos que no dicen nada: “restan dinero a la producción e interés del espectador” y ésta de eso tiene hasta abusar. Contaba Billy Wilder que antes de realizar su primer largo profesional en Hollywood le preguntó al director con el que estaba trabajando en ese momento, que era Howard Hawks, y éste le dijo: “no pongas la cámara nunca en un lugar que estorbe a la historia que vas a contar” y aquí hay unas cuantas tomas que restan, y mucho, a esta magnífica idea.
Texturas muy bien elegidas alternadas con planos de muy mal gusto o emulando a grandes directores de thrillers, como Hitchcock, hasta la banda sonora recuerda a las composiciones de Bernard Herrmann, o a David Lynch, pero sin alcanzar la significación de ninguno de ambos en el resultado final, ni en el desarrollo, de esta cinta repleta de elementos que me gustan, empezando por su protagonista y la localización de la vivienda, tan asfixiante, tan pequeña, tan ruinosa, en esa Barcelona actual donde un metro cuadrado adicional te puede suponer la ruina.

Algo que no es de recibo es la utilización del idioma como algo arrojadizo a veces, nunca podré entender esto porque creo que todas las lenguas son dignas, pero no deben ser preponderantes ni asfixiar la historia que estés contando. Sólo hay que visitar la última estadística sobre la utilización diaria del catalán en Barcelona capital y verás que lo que aquí se ve es pura ciencia ficción, casi como que la protagonista pueda vivir de la venta de sus novelas en la lengua de Salvador Espriu. Esto siempre me lleva a aquel magnífico chiste de Chumi Chúmez que decía aquello de “pobres castellanos, que no tienen un idioma que arrojar”. Todo esto resta credibilidad a la historia que, reitero, me ha parecido realmente valiente “en estos tiempos donde el feminismo cerebral ha sucumbido”, y esta frase es de una magnífica guionista, Inmaculada Díaz.
Es como si diese la vuelta a la comedia francesa El feliz acontecimiento, de Rémi Bezançon, si aquello era una comedia sobre cómo la maternidad desmonta la vida de solteros felices de una pareja, ésta muestra ese lado oscuro, siniestro y que genera depresión y desánimo y que lleva a la protagonista a estudiar el caso de una madre que ahogó a sus dos hijos gemelos en la bañera en el barrio de Matadepera.
En fin, esperemos acontecimientos, pero huele a premio y tampoco es para tanto.
Os dejo un tráiler:
Carlos Ibañez





fotografías: Luis Gracia Reglero
Revista Atticus

