El Palacio de Monterrey La Casa de Alba en Salamanca (3/3)

El Palacio de Monterrey La Casa de Alba en Salamanca por Luis José Cuadrado Gutiérrez

Las paredes están decoradas con un papel pintado de moaré en un tono azul grisáceo que fue un encargo que realizó doña Cayetana, anterior duquesa de Alba. En esta estancia podemos de disfrutar de un artesona original antes de subir al siguiente piso.

Tras superar el último escalón, accedemos a una de las estancias más singulares. Se trata de un amplio salón, el principal del palacio. La luz natural proviene de las ventanas rematadas con arco. Esta estancia era una galería abierta hasta la reforma que se acometió en 1958 que culminó con su cerramiento. A lo largo de las paredes podemos encontrar una amalgama de objetos de decoración de lo más variado tanto de materiales como de procedencia. Desde dos preciosos tapices a dos cuadros de José Ribera, que constituye una de las joyas del Palacio.

José de Ribera (1591-1652), conocido también por su apodo «el españoleto» (en italiano «lo spagnoletto » ya que desarrolló buena parte de su carrera en Italia). Tuvo un estilo naturalista pero más colorista y luminosos (influencia de Van Dyck) que el tenebrismo de Caravaggio. Formó parte de la gran escuela napolitana con pintores de la talla de Giovanni Lanfranco o Luca Giordano. Sus obras, de gran calidad, influyeron en Velázquez y Murillo. También fueron muy apreciados sus grabados. Los paisajes que lucen en el palacio de Monterrey son dos obras muy apreciadas por su calidad y también por la rareza del motivo (son muy presentes las escenas bíblicas o los retratos de santos). Justo enfrente del Palacio, en la iglesia de las Agustinas, podemos contemplar un maravilloso retablo mayor que alberga un cuadro de la Inmaculada Concepción (h. 1636), con la representación tradicional de la Virgen con manto azul y túnica blanca. Destaca por su exuberancia cromática. Está considerada como una obra esencial en la producción de Ribera y, por lo tanto, en la historia de la pintura española. Ese cuadro lo pintó para el conde de Monterrey y de ahí la vinculación a estos paisajes.

Los dos cuadros llevan por título Paisaje con fortín (ilustración 1) y Paisaje con pastores (ilustración 2). Hasta 1982 estaban clasificados como anónimos. Tras una cuidad a restauración se descubre la firma (Jusepe de Ribera / F. 1639). Es en ese momento cuando se le atribuye a Ribera. Constituye un importantísimo hallazgo ya que se trata de los dos únicos paisajes del pintor. Tienen elementos comunes y a primera vista es como si fuera el mismo paisaje desde diferentes puntos. Demuestran a un Ribera más sosegado, lejos de la ansiedad y tensión emocional que caracteriza a sus personajes.

También está presenta una gran chimenea. A su lado podemos contemplar un cuadro de Gregorio del Olmo (1921 – 1977) que lleva por título Doña Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba. Fue adquirido en 1958, aunque se realizó unos años antes de esa fecha (ilustración 8). En el centro del salón se ubica una preciosa mesa con incrustaciones en mármol (encima de ella se encuentran retratos familiares que le aportan calor a la estancia). En uno de los extremos también hay una preciosa escribanía. En el techo podemos observar un artesonado en forma de quilla de barco invertida.

Una puerta, a nuestra derecha nos conduce hasta el comedor. Una estancia que se adapta a las necesidades de la familia. El artesonado de esta habitación es otra de esas joyas que posee la colección de la Fundación Casa de Alba. Se trata de un artesonado original policromado mudéjar (ilustración 10). Muy posiblemente se encontraría en una de las iglesias o conventos de las Hijas de María Inmaculada. Otra de las piezas importantes son los tapices. Son flamencos del siglo XVII. Por las escenas que representan se trata del tapiz de Jardín con damas y el tapiz Paisaje con jardín.

Cruzando otra vez el salón accedemos a unas estancias más privadas como son la salita de estar y el dormitorio principal. La salita de estar cuenta con una chimenea y unos sillones que nos invitan a la lectura o a la sosegada charla. Un baño (bidé, bañera, inodoro y pareja de lavabos con cuatro grifos) con cerámica de Talavera procedente del palacio del Conde Duque de Olivares y que está en perfecto estado (ilustración 12). A continuación, visitamos una estancia refinada. Se trata del despacho del Duque con muebles de decoración de estilo inglés y que uso durante mucho tiempo el que fuera marido de doña Cayetana, Jesús Aguirre.

Al fondo del pasillo nos encontramos con el dormitorio principal, conocido como el dormitorio del rey Juan Carlos. Hay alguna foto personal de él. Se alojó en varias ocasiones. Es una estancia regia, por la superficie y por la ubicación. Se encuentra en el torreón. Tiene tres paredes al exterior con grandes ventanales. Hay una bella litografía de Manuel Valdés del Conde Duque de Olivares.

Tras la visita me abruma la cantidad de obras de arte repartidas a la largo de todas las estancias que he visitado. Estas son algunas de las más singulares que no he reseñado anteriormente: • El Gran Duque de cacería, óleo sobre tabla flamenca del siglo XVII. • El duque de Alba en prisión (ilustración 4). Óleo sobre lienzo de Emilia C. de Prota del siglo XIX Debido a las disputas dentro de la corte, don Fernando sufrió ataques de sus oponentes, después que su hijo Fadrique Álvarez de Toledo no cumpliese su promesa de desposar a Magdalena de Guzmán, dama de la reina Ana. Como consecuencia, Fadrique estuvo preso durante un tiempo y el Gran Duque fue desterrado por Felipe II al castillo de Uceda, propiedad del arzobispo de Toledo, donde estuvo recluido durante un año. • Santa Teresa de Jesús (ilustración 6). Interesante óleo sobre lienzo del siglo XVII de J. Carreño de Miranda (1614 – 1685). Excelente retrato del pintor asturiano, formado en Madrid, considerado una de las fi guras principales del panorama pictórico cortesano de la segunda mitad del siglo XVII. Especializado en escenas de carácter religiosos y en retratos cortesanos. • Jasón luchando con el dragón. Importante óleo sobre lienzo de Salvatore Rosa (1615 – 1673). Adquirido por el duque de Alba Carlos Miguel en 1817 en Florencia. • Paisaje con aves. Óleo de Melchor de Hondecoeter (1636 – 1695). • Interior con figuras y cerdit (ilust. 9) o. Óleo sobre tabla de David Ryckaert (Amberes, 1612 – 1661.• Trasverberación de Santa Teresa. Óleo sobre lienzo escuela española del siglo XVII. Representa la experiencia mística de la Santa cuando su corazón es atravesado por el fuego divino significando la unión espiritual con Dios. • Pinturas flamencas de del siglo XVII de interiores y escenas cotidianas de Pieterz Bega, de Jacob Toornvliet. • Paisajes de Ignacio Iriarte. • San Pío V. Retrato de la escuela italiana. Canonizado por Clemente XI en 1712, pontífice recordado por su austeridad, su lucha contra los protestantes y promotor de la Liga Santa contra el Turco. Murió pocos meses después de la Batalla de Lepanto de octubre de 1571. • Consolas barrocas españolas, italianas. • Colección de relojes franceses, ingleses y españoles del siglo XIX. • Armaduras, sables, floretes y mosquetones antiguos. • Litografías de castillos y palacios de la Casa de Alba. • Algunas chimeneas hechas en piedra de Villamayor con escudos heráldicos de linajes de la Casa.

El interior del palacio no deja de ser el interior de una vivienda habitada. Distribuida en varios niveles. Decorando sus muros se encuentra una importante parte de la colección de la Fundación Casa de Alba. A la pinacoteca hay que añadir un rico conjunto de artes decorativas como piezas de porcelana, bustos, reposteros con escudos heráldicos, muebles bellamente labrados, artesonados, azulejos de Talavera, que conviven con retratos muy personales de algunos los miembros de la Casa de Alba. Todo ello se debe a las importantes obras de acondicionamiento que se realizaron en el siglo XX por el XVII duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó (1878 – 1953), uno de los promotores del estudio de la Casa de Alba. Y, a partir de la muerte de su padre, las realizadas por Cayetana Fitz-James Stuart y Silva (1926 – 2014) junto a su marido Luis Martínez de Irujo y Artázcoz (1947 – 1972). Sin olvidarnos la última, la que ha posibilitado que el palacio de Monterrey se abra a todos los visitantes. Son las que acometió a partir de 2017 y hasta mayo de 2018 por el actual duque de Alba, Carlos Juan Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo dotando al monumento el calor y el esplendor del que hoy goza, uno de los máximos exponentes del estilo artístico plateresco, simbolizando la gran nobleza del Siglo de Oro español.

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El Palacio de Monterrey La Casa de Alba en Salamanca

Luis José Cuadrado Gutiérrez

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