70 SEMINCI – La aventura de dirigir la Semana de Cine de Valladolid – La resilencia de un certamen

Introducción
Como diría el director alemán Werner Herzog de su propio cine “no son ficciones sino porciones de vida”, es de agradecer, por tanto, que haya festivales que en pocos días ofrezcan catálogos amplísimos de ellas. En su primera intervención como director de la SEMINCI en 2023, José Luis Cienfuegos reivindicó que los festivales de cine son más necesarios que nunca: «Los tiempos han cambiado y, por eso los festivales somos absolutamente relevantes para la supervivencia, el conocimiento y la circulación del cine de autor». Para Javier Angulo, predecesor de Cienfuegos, la SEMINCI ha sido «el festival donde, durante años, la gente ha ido a ver un cine diferente, de sentimientos, que emociona y que conmueve, y que te cuenta las historias de una manera distinta, desde el punto de vista de un autor que es el director». Por su parte, Juan Carlos Frugone, su antecesor, subrayó en 2005 cuando inició su andadura como director de la Semana, que no pensaba entrar «como un elefante en una cacharrería» y que aspiraba a mantener el certamen «tan riguroso y respetable» como lo era en aquellos momentos: «Estoy muy contento porque la SEMINCI es también un poco hija mía. La dejé por mil razones y ya la había empezado a echar de menos».
Un tiempo después de asistir en noviembre de 1995 al funeral de Antolín de Santiago y Juárez, impulsor fundacional de la Semana de Cine de Valladolid, Fernando Lara, director del certamen durante veinte años, escribía en el prólogo del libro 40 años de la Semana Internacional de Cine de Valladolid 1956-1995: «Nada hay perdido mientras se mantenga la memoria…» y expresaba su firme voluntad como director de seguir en ese ánimo «más allá de la diferencias de origen, edad o pensamiento, hoy me siento enlazado con él por ese hilo rojo de la continuidad en un mismo deseo: que la Semana de Cine de Valladolid sea digna del compromiso que mantiene consigo misma, con su ciudad, con esos múltiples caminos del cine que siempre ha tratado de recorrer de forma honesta y exigente».

A la Semana y a quienes lo han dirigido a lo largo de estos setenta años, se les podría aplicar, sin duda, el lema del actor norteamericano, recientemente fallecido, Robert Redford, fundador del Sundance Institute en Utah, y del festival cinematográfico de verano del mismo nombre Sundance Film Festival: «No pienso en cuanto se detendrá ni en lo que hará antes de que se detenga. Simplemente sigue adelante… Porque, ya sabes, estas en Utah. Y debido a su conservadurismo político, si puedes llegar allí, puedes hacerlo en cualquier lugar… Los cinéfilos están hambrientos de nuevas ideas, voces y visiones». Y lo reiteraba en una entrevista posterior al comentar la película protagonizada por él en solitario Cuando todo está perdido (All is Lost), del director J. C. Chandor, en febrero de 2014: «Mi personaje sigue adelante porque es todo lo que puede hacer. Puede rendirse, pero no lo hace. Sigue adelante porque es lo único que le queda por hacer, seguir adelante».

El enfoque que se ha querido dar a este trabajo ha sido el de analizar la puesta en marcha del evento, la composición de la dirección a lo largo de los años, su constante variabilidad, el empuje por consolidar su celebración y con ello hacer un reconocimiento a una labor de grupo, aunque se haya recogido sólo opiniones personales de quienes han encabezado equipos de trabajo o participado en su organigrama, como el propio cine lo es: «Una de las peculiaridades que el cine ha puesto de manifiesto a lo largo de su historia es que se trata de una labor de equipo, un medio de expresión en el que intervienen numerosos profesionales, agrupados según especialidades diferentes, de cuya labor conjunta depende la calidad de una película». Este relato responde también, en paralelo, a la curiosidad por indagar cómo el cine, siendo un medio de comunicación de masas, ha tenido una influencia social importante en la ciudad de Valladolid y se ha podido ver en el marchamo que han ido imprimiendo los diversos equipos de dirección.

Un apunte inicial sobre el nombre y su curiosa pronunciación. El acrónimo SEMINCI (Semana Internacional de Cine de Valladolid) se utilizó desde la edición de 1973. La que fue coordinadora técnica del certamen, Elena Nistal, entre 1978 y 2017, de ello ha sido testigo directo el que escribe este texto por habérselo oído explicar ante invitados y periodistas, contaba que el acrónimo tuvo su uso inicial en los telegramas que se enviaban a productores y directores. El telegrama era una forma recortada de escritura, abreviando palabras y comprimiendo la información en la menor cantidad posible de caracteres, y SEMINCI era el modo para hacer constar la referencia al certamen. «Cuando llegó el télex a Correos fue un alivio, por fin podíamos empezar a escribir con artículos, preposiciones y las palabras completas», comentaba al periodista Antonio García Encinas. Y la pronunciación de SEMINCI también ha tenido su anecdotario particular: «Buenas noches, vamos a ver quién ha ganado el premio al mejor actor en esta edición de la Seminchi». Lo dijo la actriz Elena Ballesteros en la gala de clausura de la 60ª SEMINCI. Una ministra de Cultura, Carmen Calvo, también hizo suya dicha pronunciación en la 49ª edición, en el estreno de la película María querida, de José Luís García Sánchez, (2004), donde hacía un cameo, en su intervención sonó Seminchi. La italianizante dicción ha seguido teniendo continuidad en las palabras de directores premiados en el Festival, lo hizo Fernando León de Aranoa, premio al Mejor Nuevo Director (ex aequo, con Shirley Barret por Love Serenade, 1996) con Familia en la 41ª edición, como lo recogía un video de Elmundo.es dando cuenta de esa entrega de premios.

La SEMINCI, en consecuencia, ha sido una herramienta para medir la evolución sociopolítica y cultural de Valladolid. La Semana nació en un contexto de una cierta proliferación de festivales cinematográficos en España en la década de los cincuenta del siglo pasado, precedidos de alguno de carácter internacional. La Semana de Cine Religioso en Valladolid con su arranque en 1956 fue un oasis de libertad en medio de un panorama cultural sesgado por la dictadura franquista. Ese esfuerzo de hacer continuar el certamen, de seguir celebrando la vida a través del cine, ha sido una constante a lo largo de estos setenta años. Su evolución será un proceso por el cual se convertirá en un festival de reconocida dimensión internacional. Al frente de la Semana ha habido siete directores y un comité de dirección: Antolín de Santiago (1956-1973), Carmelo Romero (1974-1975), Rafael González Yáñez (1976-1977), un comité integrado por Fernando Herrero, Germán Losada, José María Muñoz, José Ángel Rodero y el propio González Yáñez (1978-1983), Fernando Lara (1984-2004), Juan Carlos Frugone (2005-2007), Javier Angulo (2008-2023) y José Luis Cienfuegos desde 2023.

Nota de la redacción. Este es el comienzo de un extenso artículo que publicaremos en Revista Atticus 48 de pronta aparición. Mientras esto lleva, puedes leer y descargarte el pdf con el artículo completo en este enlace.

Jesús Ojeda Guerrero

Revista Atticus