El bello y sensual mundo de los prerrafaelitas (2/2)

El bello y sensual mundo de los prerrafaelitas por Luis José Cuadrado Gutiérrez


Segundo impulso


A partir de noviembre de 1853, el grupo está prácticamente disuelto por la marcha de sus miembros a distintos países. Y, claro, por aquella época, no había redes sociales ni existía la videoconferencia. Pero los ideales de los prerrafaelitas no desaparecen, al contrario, toman un nuevo impulso ya que calan en todo el Reino Unido. Surgen trabajos nuevos de la mano de Edward Burne-Jones (1833 – 1898) o William Morris (1834 – 1896). Estas aportaciones vienen a considerarse como la segunda generación del prerrafaelismo (junto con D. G. Rossetti). Van a combinar sus energías y se van a dedicar a algo más que la pintura. Extiende sus influencias al diseño de libros, de interiores de mobiliario, vidrieras…

Esta segunda generación acomete un primer proyecto: la decoración de los murales de la Oxford Union. Participaron otros pintores y junto con algún otro proyecto, consiguieron dar un nuevo impulso al movimiento. Dante Gabriel Rossetti se convirtió en su fi gura principal.

En este momento, se produce un abandono por el gusto medieval que hacía que los artistas se apartaran de la contemplación de la naturaleza. Se vuelve la mirada hacia el arte italiano y resurge la fi gura de Botticelli. Es en este momento cuando aparece «en escena» la figura de Jane Burden. Fue la modelo ideal de la belleza prerrafaelista. Fue la musa de Dante Gabriel Rossetti y William Morris con quien acabaría casándose.


El prerrafaelismo extendió su influencia hasta finales del siglo XIX. No solo la pintura o la literatura participarán de este movimiento. Abarcará a otras disciplinas artísticas. Una de las significativas vendrá de la propia mano de uno de los principales integrantes de este grupo como es William Morris. Tenía el enfoque propio de un hombre del Renacimiento. Era un artista global. Igual diseñaba que pintaba, escribía o tejía. Y también pasó a liberar otro grupo de artistas bajo la denominación Arts and Crafts (artes y ofi cios) que defendía una vuelta al placer de la sencillez en los detalles alejándose de los procesos industriales que llevaban al arte a un proceso deshumanizado. Se puede considerar a este grupo como el embrión de lo que más tarde se conocería en unos países como Art Noveau y en otros como Modernismo. Llenaron todo de estampados llenos de flores, ya fuera en tapices, en alfombras, muebles o en la encuadernación de libros.


Este movimiento se va a extender por toda Europa y tendrá sus particularidades en cada ciudad ya que irá de la mano de una fi gura principal. En el caso de Glasgow, será el arquitecto y diseñador Charles Rennie Mackintosh (1868 – 1928) que se convertirá en el máximo exponente del Art Noveau en Escocia; en Viena se desarrollará bajo la influencia de Josef Hoff man (1870– 1956) y en Barcelona de la mano de Antoni Gaudí (1852 – 1926). Incluso en un salto, cruzando el Atlántico, llegará a los Estado Unidos donde ejercerá una gran influencia en un arquitecto icónico como es Frank Lloyd Wright (1867 – 1959) sobre todo en lo decorativo como son las vidrieras o el mobiliario.

Uno de los artistas más prolíficos, tanto de este segundo periodo como del movimiento prerrafaelita, fue Burne-Jones. Aunque no fue miembro fundador de la Hermandad está considerado como una de las figuras más influyentes, convirtiéndose, con el paso del tiempo, en la figura más destaca.

Con el final del siglo llega también el ocaso del movimiento. Van falleciendo sus protagonistas: D. G. Rossetti en 1882, Millais y Morris en 1896 y, dos años después, Burne-Jones. Sus ideas las recogen artistas más jóvenes como William Waterhouse (1849 – 1917) o Aubrey Beardsley (1872 – 1898). La influencia de este movimiento en Europa fue profunda. A través de exposiciones como la Universal de París (1855) las obras son reconocidas por artistas como Eugène Delacroix o por críticos de arte como Theophile Gautier. Posteriormente, en las décadas 1880 y 1890 se celebraron exposiciones en Bélgica organizadas por el grupo de artistas Les XX (entre sus miembros figuraba James Ensor (1860 – 1949) a las que acudían importantes artistas como Claude Monet, George Seurat, Camille Pisarro, Berthe Morisot o Paul Cézanne. Allí presentaron sus obras Burne-Jones o D. G. Rossetti quienes ejercerán una fuerte influencia en el simbolismo europeo.

En aquel Londres del último cuarto del siglo XIX surgió una importante galería para acoger obras de estos movimientos artísticos. Se trataba de la Grosvenor Gallery fundada en 1877 por Sir Coutts Lindsay y su esposa Blanche. Esta galería resultó crucial para el movimiento estético resultando un hogar para artistas como Edward-Jones, Walter Crane y otros miembros de la Hermandad. Hubo un hecho que relanzó a esta galería. Durante una exposición de pinturas realizadas por James McNeill Whistler, John Ruskin visitó la galería y no le gustó nada lo que vio. Le acusó de «echar un bote de pintura en la cara del público» (si el lector quiere echar un vistazo, uno de los cuadros expuestos era Nocturno en negro y oro: la caída del cohete, —1875, Detroit Institute of Art— se hará una idea). Whistler le acusó de difamación y ganó un pleito contra el crítico. Con esta disputa quien ganó fue la galería donde se exponían los cuadros.

Años finales del movimiento

La figura de Dante Gabriel Rossetti fue clave en el prerrafaelismo. Y su declive significó el final del mismo. Rossetti moría en 1882 con tan solo cincuenta y cuatro años. Los últimos años de su vida fueron turbulentos, estuvieron marcados por fuertes depresiones y sus adicciones al alcohol y a otras sustancias. La muerte de su esposa le dejó al borde del precipicio.

Tres años después de la muerte de Rossetti, Burnes- Jones fue elegido miembro asociado de la Royal Academy, pero se dio de baja después porque tan solo presentó una pintura. En sus años finales se recluyó y se dedicó a la saga del Rey Arturo. Trabajó hasta su muerte, 1898, en el monumental cuadro de seis metros de anchura que lleva por título El sueño del rey Arturo en Avalon (Ponce, Puerto Rico, Museo de Arte de Ponce).

Millais obtuvo un gran reconocimiento (incluso llegó a ser nombrado baronet, algo así como un título concedido por la corona británica que le situaba a la alturade la nobleza sin ser noble). Después de abandonar los principios del movimiento se convirtió en un artista muy bien pagado (y, por lo tanto, reconocido). En 1878 recibió el encargo de realizar doce murales que recogiera la historia de la ciudad para la Manchester Corporation para el nuevo ayuntamiento que acababa de realizar el arquitecto Alfred Waterhouse (1830 – 1905) en estilo neogótico. Este proyecto le ocupó hasta el final de sus días. Por último, el tercer miembro fundador del movimiento, William Holman Hunt, sobrevivió a ambos artistas y se mantuvo fi el al prerrafaelismo como lo demuestra una de sus últimas obras, La dama de Shalott (1805), una obra basada en un poema de tradición inglesa. Esta obra la tuvo que rematar uno de sus discípulos pues el maestro ya tenía problemas de visión.

El prerrafaelismo no duró muchos años, pero nadie duda de la importancia que tuvo en el desarrollo de otros movimientos artísticos que se expandieron más allá del propio territorio británico. No solo fue la pintura el centro de creación. El mobiliario, la decoración de interiores, o la ilustración de libros. En este caso Morris y su compañía fueron claves tanto en la arquitectura como en el diseño gráfico del siglo XX a través del movimiento Arts and Crafts que a su vez influenciaría en la Secesión de Viena y en la Escuela de la Bahaus.

Síntesis

En síntesis, los prerrafaelitas intentan revolucionar el arte académico con un regreso al pasado, a la pintura pura, sin manierismos, con referencia al arte medieval y como centro de atención a maestros del primer Renacimiento como Rafael Sanzio. Motivados por un extraño sentimiento religioso, sus cuadros presentan una apariencia de sensualidad inquietante. Su éxito fue relativo ya que la crítica y el público se mostraron divididos. Buscaron fuentes literarias para sus obras: Dante, Shakespeare, Robert Browning o Keats. La poesía les sirvió también como vehículo de comunicación. Varios pintores también eran poetas como el caso de Hunt, Millais o Dante Gabriel Rossetti. Los temas representados solían ser históricos y religiosos, pero donde mostraban la preocupación por representar la Naturaleza con un mayor realismo, no idealizada según los cánones tradicionales. El objetivo que compartían estos pintores era la búsqueda de su particular sueño de belleza y dotar a sus lienzos de veracidad para que sea —esa belleza— más seductora que la propia realidad. El prerrafaelismo tuvo una corta duración, unos cuantos entusiastas seguidores que dejaron un buen puñado de obras, algunas de las cuales han conseguido hacerse un hueco en el Olimpo de las grandes obras universales en la historia de la pintura. Tuvo una cierta influencia en movimientos posteriores como el Art Noveau (con sus distintos localismos), y el Simbolismo. Y, por último, hay que destacar que en apenas veinte años (desde 1860 a 1880) en ese corto periodo coincidieron en Inglaterra grandes pintores: Rossetti, Burne-Jones, Waterhouse, Morris, Leighton, Whistler y Alma-Tadema (por nombrar algunos) que provocaron una gran revolución adquiriendo la pintura un inusitado interés, lo que constituyó un auténtico Renacimiento.

Artistas y algunas de sus obras

Miembros principales del movimiento con algunas de sus obras emblemáticas:


William Holman Hunt
El pastor distraído (en algunas aparece como veleidoso),
1851.
La sombra de la muerte, 1873.


John Everett Millais
Cristo en casa de sus padres, 1850.
Ofelia, 1852.
La muchacha ciega, 1856.

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El bello y sensual mundo de los prerrafaelitas

Luis José Cuadrado Gutiérrez

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