Entrevista a Nicoletta Tomás – El fulgor de la vida

Carlos Ibañez y Pilar Cañibano entrevistan a Nicoletta Tomás

Nicoletta Tomás

EL FULGOR DE LA VIDA

ENTREVISTA A NICOLETTA TOMÁS

La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.                                                        Aristóteles

Cada persona tiene su propio color,

una tonalidad cuya luz se filtra apenas

a lo largo de los contornos del cuerpo. Una especie de halo.

Haruki Murakami 

Nicoletta Tomás Caravia (1963) surge con fuerza y calidad en esta España siempre preñada de artistas habitualmente maltratados e ignorados, hasta que alguien más allá de nuestras fronteras valora sus obras, y entonces comenzamos a admirarles. Ella nos trae un soplo de vitalidad, de auténtica poesía policromada a una etapa cargada de trivialidades en la que lo habitual es la opaca monocromía y la escénica hipocresía mediocre del relato vital…

La obra de Nicoletta no es hiperrealista ni se incluye en ninguna corriente figuracionista, sino en la suya propia. Hace tiempo que descubrimos algunas de sus pinturas y nos encantaron ¿Cómo no sentirnos atraídos por alguien que tamiza en su profusa imaginación la luz con esa capacidad mágica? Durante largos ratos opinamos, debatimos, matizamos, siempre desde la suposición. E indagamos para saber más… Y fuimos acariciando la idea de entrevistarla desde que leímos en su página:

Mis motivos pictóricos: la luz del ser humano, su fragilidad y su grandeza. Retazos del camino que uno recorre consigo mismo, con el reino Animal y la Naturaleza, en busca de las respuestas a las grandes preguntas del ser humano.
No me interesa tanto una obra por cómo está ejecutada, sino por su capacidad de nutrir al que la mira , de hablar directamente al corazón de las personas.

            ¿Quién no desearía conversar con una persona tan auténtica, además de una artista tan sincera en su apreciación del arte, de su arte, del mundo, de la vida, de lo que nos muestra y lo que lega a generaciones futuras?

Nos pusimos en contacto con ella y nos sorprendió aún más por su personal envergadura, por mostrarnos mucho más de sí misma, por su valentía, sinceridad, generosidad, respeto, y su extraordinaria amabilidad… En resumen, por su calidad humana…

            Nuestra ilusión del principio se ha transformado en entusiasmo y enorme admiración.  Desde lo más profundo, gracias infinitas Nicoletta…

Retorno del emigrante

Revista Atticus: ¿Cómo era Nicoletta de niña? ¿Cuáles eran sus diversiones favoritas? ¿Y lo que menos le gustaba?

Nicoletta Tomás: Era una niña normal. Alegre, muy amiga de mis hermanos. Recuerdo que estábamos constantemente dibujando, pintando, recortando papelitos, inventando juegos, y dando largos paseos por el Retiro.  Mi abuela materna fue clave en mi/nuestro desarrollo con los lápices, la creatividad…Yo disfruté mucho en mi infancia.

Lo que menos me gustaba era probablemente el colegio, aunque no siempre, porque allí también tenía buenos momentos. Pero era en casa, dentro de mi familia, donde me sentía más cómoda.

R A: De sus sueños infantiles ¿Cuál era el más recurrente?

N T: No tenía sueños recurrentes.

R A: ¿Qué quería ser de mayor?

N T: A partir de los doce años, dado mi amor a los animales, pensaba que quería ser veterinario… Antes, creo que no llegué a plantearme qué quería ser de mayor.

El sueño de la tortuga

R A: ¿Cómo supo que la pintura crecía dentro de usted? ¿Cuándo tomó conciencia plena de que era a lo que se quería dedicar?

N T: Siempre hubo algo que me llamaba desde el mundo de la pintura, pero no fue hasta los veintisiete años cuando tomé conciencia plena de que ese era mi camino. Luego el crecimiento, el desarrollo… Es un viaje de largo recorrido, y siempre somos eternos aprendices. Mi sensación es que la pintura me ayuda a crecer como ser humano, es algo así como una herramienta, un medio…

R A: ¿Cómo fueron sus comienzos en el mundo de la pintura? ¿Qué sensaciones y recuerdos conserva de entonces?

N T: Sensaciones y recuerdos agridulces. Están entremezclados: la ilusión, la alegría, la certeza de emprender un camino… Pero también la duda, la inseguridad, la precariedad… Y sobre todo el miedo, esa sombra de la que hay que desprenderse cuanto antes. En todo caso, mis comienzos tuvieron las suficientes señales positivas para mí como para saber que debía permanecer en este camino, a pesar de todo… Y a pesar de mí misma…

R A: Ese diálogo constante entre su alma y su pintura, ¿necesita alimentación para que fluya? ¿Sufre interrupciones o es una simbiosis continua? Si en alguna ocasión se producen esos parones, ¿cuál es el motivo? ¿Le cuesta recuperar la comunicación?

N T: En cada momento de mis etapas pictóricas, todas distintas, creo que mi intención siempre ha sido escucharme, incluso sin ser plenamente consciente. Pero hay que saber diferenciar entre el ruido interno y lo que de verdad corresponde a tu esencia. Todo es aprendizaje, y como tal, no termina.

Durante el trayecto, vas comprendiendo que es vital quitar pesos innecesarios, sufrimiento y miedos, e intentar adquirir una capacidad de auto análisis, que es tu mejor ayuda para permanecer en contacto con tu esencia pura, esa parte auténtica y única que está en nosotros, muchas veces sepultada por tanta estridencia interna y carga adquirida por educación, traumas, dolor… La autenticidad requiere de una atención constante, por lo tanto, el aprendizaje es incesante en todos los sentidos.

Fluir creativamente está estrechamente ligado con permanecer el máximo tiempo en tu verdadera esencia. Pero un parón puede ser también resultado de una escucha cuidadosa, un no hacer… Muchas veces, esas épocas aparentemente estériles corresponden a una crisis de identidad, un tomarse un tiempo para saber quién eres y qué quieres hacer, y eso hay que gestionarlo también. Puede traducirse en una etapa en blanco, pero asimismo es una transición, y puede que el campo de batalla esté en otro lugar más profundo de ti mismo… Somos muy complejos y tenemos muchas capas.

Te veo

R A: ¿En algún momento ha necesitado acallar su yo interior? O, por el contrario, ¿es mejor dejarlo ‘gritar’? 

N T: Ahí respondería con otras preguntas: ¿Quién es el/la que grita dentro de mí, o quién es el que se calla? Volvemos al autoanálisis. ¿Quién piensa por mí? ¿Soy yo o son otras voces, las que con mi propia voz pretenden hablar por mí? ¿Qué decisiones tomo? ¿Por qué las tomo? ¿Me estoy comparando? ¿Me estoy juzgando? ¿Qué está de acuerdo con mí ser y qué es lo que me obliga a ser otro que no quiero? A eso sólo puedes contestarte tú mismo, y quizá, incluso entonces, no tengas la certeza de responderte con honestidad.

R A: ¿Su pintura surge de la observación exterior, tamizada por su parte espiritual, o es fruto de un proceso metafísico interior, que se plasma es imágenes exteriores?

N T: Mi pintura, o mi desarrollo en ella, o ella en mí, ha bebido en diversas fuentes a lo largo del camino. Al principio miraba hacia afuera. Ahora hacia dentro. Tiene más que ver con ese proceso metafísico que sugerís… Con el tiempo supe que siempre había reflejado al ser que transita, con más o menos dificultad, por mi propia vida.

La entrevista completa se publicó en la edición impresa Revista Atticus Nueve

Puedes seguir leyendo la entrevista en el siguiente enlace:

Entrevista a Nicoletta Tomás

Carlos Ibañez . Pilar Cañibano

Revista Atticus

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