Crítica serie TV – Stumptown

Series en tiempos de coronavirus

Stumptown

Ficha

Título original: Stumptown (TV Series)

Año: 2019

Duración: 44 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Greg Rucka (Creator), James Griffiths, Dean White

Guion: Greg Rucka, Jason Richman

Música: Becky Kneubuhl, Gabriel Mann

Reparto: Cobie Smulders, Jake Johnson, Michael Ealy, Camryn Manheim, Tantoo Cardinal, Adrian Martínez, Cole Sibus, Kory Abreu, Maureen Andronis, Mika Bantog, Clayton Chitty, Dylan Colton, Mike D Harris, Ian Hawes, Rebecca Hodge, Thomas Wayne Hum, Blu Hunt, Max Huskins, Toby Levins, Lee McHale, Joe Pingue, James Scorzelli, Dusty Sorg, Daniel Vasic, Gregory Zaragoza, Jay Arthur Sterrenberg, Robb Derringer, Clark Moore

Productora: American Broadcasting Company (ABC) / The District. Distribuida por American Broadcasting Company (ABC). Productor: Ruben Fleischer

Género: Serie de TV. Drama

Sinopsis

Dexedrina «Dex» Parios es una veterana militar, que lucha por sobrevivir y cuidar de su hermano menor, en Portland, Oregón. Ella también lucha con un trastorno por estrés postraumático desde su época como marine en Afganistán, donde trabajó en la inteligencia militar hasta que fue herida por una explosión que mató a su novio y ex novio de la infancia. Agobiada por las grandes deudas de juego y sin poder mantener un trabajo estable, se convierte en una investigadora privada para resolver problemas en los que la policía no puede involucrarse. El detective Miles Hoffman le remite problemas, y Grey McConnell, propietaria de un bar y mejor amiga de Dex, le brinda apoyo moral y emplea a su hermano Ansel en su bar.

Estamos ante lo que parece la primera temporada de Stumptown. Se estrenó el año pasado y debido a su éxito, es muy posible que tengamos muy pronto una segunda entrega. Los guionistas lo han dejado todo listo para su continuación. Ahora se puede ver, esos primeros dieciocho episodios, en HBO.

Dexedrina «Dex» Parios (Cobie Smulders), una mujer ya no tan joven, veterana exmarine con un trastorno por estrés postraumático. Estas secuelas sicológicas le han imposible mantener un empleo. Vive a salto de mata. Pero está dotada de una gran inteligencia que la hace ser muy brillante en el campo de la investigación de delitos. Su vida va dando tumbos. Recurre a la cerveza para algo más que paliar la sed. Acumula multas con desdén. Y viven en el límite financiero. Tras su paso por Afganistán su vida zozobra. Su sentimiento de culpa por la muerte del hombre de su vida en una misión es recurrente. Aquella mina se llevó parte de su vida. Fue abandonada por sus padres, junto a su hermano Ansel (Cole Sibus). Eso parece ser lo único que la mantiene en vilo: la dependencia que tiene con su hermano con síndrome de Down.

Su vida amorosa es otro vaivén sentimental. Conoce a Grey (Jake Johnson), un exconvicto que acaba de salir de la cárcel y ha abierto un bar de copas (Mala coartada –Bad Alibi-) que se convertirá en su centro de reunión y despacho de detective. Es una buena muleta. Pero también conoce al detective Miles Hoffman (Michael Ealy). Y ya tenemos establecido el tan manido triángulo amoroso que creara ese punto de tensión sexual no resuelta. Es la típica relación en que siempre se está a punto de caer en los brazos del otro, pero que no llega a ocurrir (o por lo menos con quien desea el/la protagonista). El placer que genera esta relación radica precisamente en eso, en que no acaba de suceder. Aunque en esta ocasión no es tanto en que no suceda, es más bien un ir y venir y la constante amenaza de un tercero sempiterno en discordia. Mantiene a nuestros protagonistas alerta para ver quien es el que se lleva el gato (con perdón) al agua. Stumptown se sitúa en la órbita de aquella maravillosa serie Luz de luna que giraba alrededor de los casos investigados por una agencia de detectives al frente de los cuales estaba Maddie Hayes (Cybill Shepherd) y David Addison (Bruce Willis, ¡¡con pelo!!).

Dex encarna a un nuevo tipo de mujer. Guapa, pero que más bien trata de ocultar tanto su belleza como sus formas, figurando más como una persona andrógina. Liberada, que trata de ser independiente, y que no busca apoyos, pero que no rehúye el alcohol y el sexo como consuelo.

Los dos protagonistas masculinos no son meros comparsas. Sus personajes, sus dudas, sus recelos, están bien plasmados y mantienen su recorrido. A lo largo de la serie van apareciendo una serie de rostros más o menos conocidos como Camryn Manheim (Person of Interest),  Tantoo Cardinal (Godless) o Adrian Martinez (Los sopranos o Ley y Orden) en papeles secundarios muy bien pincelados.

Magnífica banda sonora con muy conocidos temas de Neil Diamond, Blndie, Donna Summer o The Pretenders que suelen poner la nota musical y algo de sentido del humor.

Inspirada en una novela gráfica, es una serie bastante sólida, con bastante humor, con unos temas musicales muy setenteros, muy de disco, que salen de un desvencijado coche de la protagonista (un cassette que tiene vida propia y suena cuando quiere), con acción, golpes, orientación sexual y tensión no resuelta, más golpes, y tramas interesantes que se desarrollan a lo largo de esta primera (esperemos temporada). Con una estética muy cercana a esos ambientes donde desarrollaban sus trabajos los detectives en el cine noir. Y ambientada en una ciudad no tan acostumbrada a ser la protagonista, Portland, Oregón. El nombre de Stumptown (traducción de «ciudad de los tocones») hace referencia a que la ciudad de Portland se la conoce así desde mediados del siglo XIX cuando, en pleno crecimiento, los residentes de la ciudad hicieron una limpieza de la ciudad para construir edificios y dejaron esos tocones de los árboles. Es destacable la presencia y el papel que tiene el colectivo de los indios nativos. En este caso la comunidad regenta el principal casino de la ciudad. Es apenas una pincelada sobre una parte de la historia de estos pueblos originarios de América del Norte que fueron desplazados de manera trágica.

En los tiempos en que solo existe una preocupación mundial, uno busca algo más en la televisión, algo que le saque de ese ensimismamiento, de esa cadencia de los noticiarios, de ese contemplar la vida desde la ventana un día tras otro. Uno busca un libro o una buena serie que le entretenga y que le obligue a dejar de ser ese James Stewart del balcón. Y Stumptown lo consigue de forma aceptable y sin grandes alharacas (no todo tiene que ser series distópicas, bastante tenemos con la realidad).

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

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