Infierno azul, con Blake Lively, la sensación del verano

Infierno azul, con Blake Lively, la sensación del verano

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Dirección: Jaume Collet-Serra

Reparto: Blake Lively, Óscar Jaenada, Angelo Jose, Brett Cullen, Sedona Legge, Diego Espejel, Steven Seagull

Guión: Anthony Jaswinski

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Flavio Martínez Labiano

Montaje: Joel Negron

Arte: Hugh Bateup

Productores: Lynn Harris, Matti Leshem

Productores ejecutivos: Douglas C. Merrifield

Productora: Columbia Pictures, Ombra Films, Weimaraner Republic Pictures

 

Sinopsis

Después de la muerte de su madre, Nancy Adams (Blake Lively) decide viajar a una desolada playa en México para practicar surf, pero queda atrapada en una roca a 200 metros de distancia de la orilla. Lo que ya parecía un gran reto se complica cuando descubre que es observada por un enorme tiburón blanco el cual la acecha desde muy cerca.

 

Comentario

Hay que tener muchos arrestos para emprender un proyecto de esta envergadura teniendo como antecedente y referencia la mítica película Tiburón (1975, Steven Spielberg). Una cinta que supuso un hito en la historia del cine. Está considerada como una de las grandes y su estreno marcó una tendencia que impera hasta el momento: estreno simultáneo en un sinfín de salas comerciales. Además, en cuanto a la banda sonora, su celebérrimo tema principal (una simple alternancia de dos notas musicales) es uno de los temas cinematográficos más reconocibles y es una pieza clásica en la música de suspense. Solamente con oír su inicio ya se asocia con un peligro próximo.

Nada de esto parece que haya podido arredrar al director catalán afincado en Hollywood, Jaume Collet-Serra (La huérfana, 2009 y Sin identidad, 2011). Vaya por delante que el reto lo supera con nota. El escualo se ha convertido en un filón para la industria del cine, hasta en el animado figura un temido tiburón como sucede en Buscando a Nemo (Andrew Stanton, Lee Unkrich, 2003).

Blake Lively

El planteamiento de Infierno azul no puede ser más sencillo. Nancy Adams (Blake Lively) es una estudiante de medicina. Guapa, rubia, y amante de surf, decide «retirarse» abandonando Texas tras la muerte de su madre enferma de cáncer. En esa búsqueda de uno, Nancy toma una serie de decisiones dejando a un lado el más mínimo sentido común. No le preocupa hallarse en una isla desierta, ni tan siquiera no tener asegurado un medio de transporte de vuelta, ni haber dejado constancia de donde se halla y, lógicamente, no disponer del móvil en el momento menos oportuno. Todas esas decisiones se tornarán en fatales en el momento en que surge la desgracia. A la playa llega a bordo de un coche conducido por un nativo (Óscar Jaenada). Allí, en las cristalinas aguas, se encontrará con dos colegas surferos que tras unas conversaciones banales se marcharan mientras Nancy trata de disfrutar de la última ola antes de la puesta de sol. Allí se queda sola y desamparada. Y comienzan a suceder una serie de hechos… Y hasta ahí puedo contar.

Uno de los puntos fuertes de la película de Jaume Collet-Serra es la elección de Blake Lively como protagonista. Sobre ella recae todo el peso. A su portentoso y atractivo físico se le unen unas grandes dotes interpretativas. La cámara recorre cada poro de su cuerpo. La vemos como se golpea, como está aterida de frío y como disfruta sobre la tabla. Ella hace que sintamos miedo de esa tremenda aleta que es la obsesión de todo surfista (aunque por estos lares sea algo impensable), demostrando que es algo más que un cuerpo bonito. La solidez que aporta a su personaje, tanto en la sensación de autocontrol en las situaciones de pánico, como en las de acción, hace que merezca la pena detenerse en Infierno azul. Ya la vimos recientemente en una curiosa película: El secreto de Adeline, (Lee Toland Krieger, 2015) donde, entre otras cosas, nos cautivó por su sonrisa (curiosamente me despedía de la crítica en su momento diciendo que  habrá que seguir a Blake Lively para ver si puede ser capaz de lucir algo más que una sonrisa en los próximo proyectos). Nancy, a la sazón Blake, es algo más que una cara y un cuerpo bonito. Tiene una razón para estar en esa isla y su motivación la iremos viendo a lo largo de la cinta. Nos habla de supervivencia, pero no solo la física, sino la emocional. Por otro lado, su papel también refleja uno de los conceptos más primitivos en los guiones de cine: la lucha entre la bella y la bestia (son centenares los ejemplos). Ahora que están buscando un nuevo protagonista para la mítica saga, bien podíamos decir que estamos ante la nueva chica Bond. Eso sí que sería un auténtico bombazo.

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Otro de los grandes aciertos (y que cada vez se ve más en las pantallas) es saber integrar elementos basados en las nuevas tecnologías que, entre otras cosas, la edición digital permite como son la inserción de pantallas de móvil (con fotos y chateo), grabaciones realizadas con pequeñas cámaras adosadas a los cascos (o los típicos autorretratos) o el uso de la cámara lenta. Estos recursos los alterna con los consabidos planos subacuáticos en los que la cámara subjetiva amenaza las piernas de los protagonistas que ayudan a crear suspense. Y, por supuesto, la elección de un único escenario para el desarrollo de la acción. Prácticamente la desértica y paradisiaca playa es el set de rodaje. Así sucedió con Buried (Rodrigo Cortés, 2010) o 127 horas (Danny Boyle, 2011) que centraban la acción en un claustrofóbico espacio. Un pequeño islote, tan cercano a la costa pero tan inalcanzable para la actriz protagonista será su refugio y cárcel. Y todo esto coronado con una magnífica e impecable fotografía de la mano de Flavio Martínez Labiano que os ofrece unos planos cenitales maravillosos en los títulos de créditos finales.

También es destacable un brillante recurso: el introducir un personaje «fantástico» para poder exteriorizar los sentimientos del protagonista ante la falta de compañeros de reparto en escena. Es algo así como el amigo imaginario. Así vimos a Wilson (un balón despellejado) como compinche de Tom Hanks en Náufrago (Robert Zemeckis, 2000). Aquí, una gaviota herida será el seudopersonaje secundario creado para que Nancy exprese lo que siente sin ser un mero parloteo ante la cámara. Un hábil recurso.

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Aunque el director ha confesado que no ha revisionado la cinta mítica de Steven Spielberg, en su película nos podemos encontrar con un par de claros homenajes como son la boya en el mar, el fluir de la sangre mezclándose con en el agua, o los ya mencionados planos bajo el mar enfocando a los sujetos que se convierten en carnaza.

Infierno azul es un suculento y fresco gazpacho dentro del tórrido verano. Muy básica, sí, pero llevada a la pantalla gracias a una gran puesta en escena de la mano del director Jaume Collet-Serra quien ejerce una gran labor tras la cámara dirigiendo a una soberbia Blake Lively. Su actuación, las refrescantes imágenes cabalgando sobre la ola y el gran clímax creado en torno al temido tiburón, logran que salgamos de la sala con la sensación de no haber perdido el tiempo y no haber malgastado nuestros dineros. Infierno azul es la sensación del verano por su entretenimiento efectivo.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

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