Crítica El secreto de Adaline. La radiante sonrisa de Blake Lively

El secreto de Adaline

El mito de la eterna juventud

Wcartel EL SECRETO DE ADALINEFicha
Película: El secreto de Adaline.
Título original: The age of Adaline.
Dirección: Lee Toland Krieger.
Reparto: Blake Lively, Harrison Ford, Michiel Huiman, Ellen Burstyn, Kathy Baker, Amanda Crew. Guion: J. Mills Goodloe y Salvador Paskowitz.
Guionista: J. Mills Goodloe y Salvador Paskowitz.
País: USA. Año: 2015. Duración: 112 min.
Género: Drama, romance.
Distribuidora: eOne Films Spain.
Estreno en España: 31 Julio 2015.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.

Sinopsis
Adaline Bowman, quien a los 29 años milagrosamente dejó de envejecer por ocho décadas, ha llevado una vida solitaria. Sin embargo, un encuentro casual con el carismático filántropo Ellis Jones despierta su pasión por la vida y el amor. Un fin de semana con los padres de Ellis pone en riesgo su secreto, por lo que deberá tomar la decisión que cambiará su vida para siempre.

Comentario
El secreto de Adaline es una película que la podemos poner en relación con las grandes cintas de romances apasionados al estilo de El diario de Noa (Nick Cassavetes, 2004), Mensaje en una botella (Nicholas Sparks, 1999) o Un paseo entre las nubes (Alfonso Arau, 1995). Sin embargo, al añadir un elemento «mágico» la podemos poner más en relación a El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2009), ¿Conoces a Joe Black? (Martin Brest, 1998) o la serie Forever que podemos contemplar en nuestras televisiones en la actualidad.

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Buen trabajo de fotografía

 

Adaline Browman nació en los primeros años del siglo XX. Se casó con uno de los ingenieros que construyeron el Golden Gate de San Francisco (el archifamoso puente se comenzó a construir en 1933 finalizándose en 1937). Poco antes de finalizar el puente, un desgraciado accidente acabó con su vida y la de otros cuántos compañeros (basado en un hecho real –por aquel entonces las muertes en el trabajo eran bastante frecuentes, sin embargo en la construcción del Golden Gate se emplearon excepcionales medidas de seguridad como redes para evitar caer al mar, pero aún así sucedió la tragedia-). Dejó a Adeline con apenas 29 años y una niña, Flemming. Un buen día cuando regresaba a casa conduciendo su coche, de forma inusual comienza a nevar y Adaline sufre un accidente volcando su coche a orillas del río. Como consecuencia de las heridas queda inconsciente y sumergida en el agua, en parada cardiaca. Pero se produce un hecho milagroso: un rayo alcanza el coche y engendra una gran descarga eléctrica. Como consecuencia de ello, Adaline revive y su cuerpo, de ahí en adelante, no envejecerá. Su aspecto siempre será tan fresco y lozano causando la admiración y envidia de sus amigas. Pero tiene un lado negativo: si se desvela su secreto corre el peligro de convertirse en una atracción de feria. Para ello tratará de mantenerse a salvo su integridad huyendo de la ciudad cada diez años y adquiriendo una nueva identidad. La única que sabes su misterio es su hija Flemming.

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El interés por alargar la vida, conseguir la inmortalidad o el mito de la eterna juventud es una constante en la historia de la humanidad. Todas las culturas, de una manera u otra, reflejan esta preocupación universal. Cuenta la leyenda que Eos (la Aurora) se enamoró de un joven troyano. Tan ricamente se encontraba en esa situación que le pidió al dios Zeus que le concediese la inmortalidad. El bueno de Zeus se la concede. Pero a Eos se le olvidó una cosa muy importante: que le concediese la inmortalidad al objeto de su amor. Esta leyenda parece ser el origen de El secreto de Adaline.

El secreto de Adaline tal vez esté en la sonrisa
El secreto de Adaline tal vez esté en la sonrisa

Lee Toland Krieger (dos películas en su haber, pero inéditas en nuestro país, The vicious kind -2008-, y Celeste and Jesse Forever -2012-), junto con sus guionistas, no presenta una historia de amor pero donde el elemento mágico tiene más peso. Conjuga sabiamente la inmortalidad con la casualidad de los accidentes. Desconozco si es posible la inmortalidad de un ser humano dándose las condiciones que se dan en el suceso que narra la película. De ser posible, algunos se habrían dado más de un calambrazo. Pero nos lo explican muy bien en El secreto de Adaline. Un narrador omnisciente nos ayuda a hacer creíble esta historia, este bonito cuento con el mito de la eterna juventud como tema. El director muestra grandes maneras. El accidente de Adaline está rodado de forma magistral. Nos mete en el interior del coche justo en el momento del vuelco y casi sentimos los golpes de tanto vaivén. A lo largo del film podemos ver imágenes poderosas como, por ejemplo, la del autocine. Es un elemento que tiene todo cuento: una escena mágica en la que un personaje nos deslumbra.En estas circunstancias no dejo de acordarme de una escena mítica en la historia del cine. Habría que remontarse a 1997 cuando Anthony Minghella, en El paciente inglés, los dos protagonistas Hana (Juliette Binoche) y Kip (Ralph Finnes) descubren mediante un sistema de poleas y oscilando en el aire a luz de una bengala, los frescos de la iglesia de San Francisco en Arezzo, Italia, de Piero della Francesca. Sobrecogedora secuencia. No la voy a desvelar lo que sucede en el autocine, solo diré que aunque la idea es muy buena, no logra (del todo) el efecto perseguido. También muestra su maestría en los planos cenitales (sobre todo al principio). Excelente fotografía y buena banda sonora.

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Uno de los grandes aciertos que tiene la cinta es haber conseguido una variada y rica ambientación de las diferentes épocas que vive la protagonista que son casi ocho. En ella se focaliza los cambios ya sea por medio de la ropa o por los peinados y el maquillaje. Toda la puesta en escena está muy lograda, con una estética cuidada hasta el más mínimo detalle. Basta fijarnos en una de las fotos que acompaña a esta crítica para darnos cuenta de ello. El rostro de Adaline (Blake Lively) está iluminado de forma perfecta, sin brillos, con suavidad sin grandes contraluces. Magnifica fotografía. No sé dónde se había metido antes esta mujer (papeles desconocidos o sin relevancia, Gossip Girl –serie TV, 2007- The TownCiudad de ladrones, Ben Affleck, 2010), pero creo que ha dado con su personaje. Le permite lucir un variado repertorio. Bien es cierto que es el mismo papel con diferente vestuario. Está radiante. Posiblemente sea la actriz que mejor sabe sonreír a la cámara. Parece que es otra actriz cuando la vemos con esa sonrisa luminosa. Ese lunar que tiene no sé a quién me recuerda.
Si seguimos con el reparto, su compañero, el objeto de su deseo, es Ellis Jones (Michiel Huisman). A diferencia de Blake, este actor ha trabajado en Juego de Tronos y, por lo tanto, es más conocido. Aporta físico (con escena innecesaria saliendo de la ducha para lucir palmito) y poco más, aunque a buen seguro suscitará más de un suspiro. Ambos conforman una pareja de película. Adaline es guapa (salta a la vista), culta (capaz de ganar al Trivial sin despeinarse), delicada e inteligente (gracias a su «anomalía» sabe invertir a largo plazo). Tantos años vividos le aportan ese saber estar, ese no sé qué, que atrapa. Ellis es guapo (obvio), encantador (no ha sucumbido al consumismo y mantiene su destartalado descapotable), y es un hombre que ha triunfado, se ha hecho rico vendiendo una aplicación. Pero no es un amasafortunas sino que se dedica a la filantropía. Y claro… inevitable romance. Ante estos dos «desconocidos» había que meter un gran reclamo. Y no es otro que Harrison Ford. Su actuación: división de opiniones. Le encuentro mayor (lógico) y la perilla que luce, no le va nada. Pero su corto papel lo desarrolla muy bien. Otro corto papel está reservado para una veterana: Ellen Burstyn, a la cual ya vimos también en Interstellar (Christopher Nolan, 2014).

El mito de la inmortalidad de Eos aparentemente lo que valora es la belleza, la juventud. Pero no es menos cierto que lo que en realidad está haciendo, al haberse olvidado pedir la inmortalidad para su amado, es revalorizar la vejez, la sabiduría de la experiencia. La vejez es fuente de sabiduría y conocimiento (Adaline bien lo demuestra en la prueba del Trivial). Adaline siempre joven es algo ilusorio. Esa eterna juventud la convierte en un mutante, un muerto viviente. Es una persona vacía, triste, que ve pasar la vida sin poder aferrarse a algo que la dé seguridad. Todo a su alrededor es pasajero. Por eso no duda en pedirle a Ellis: «Dime algo a lo que pueda aferrarme para siempre y no dejarlo ir”. Adaline está cansada de su condena, de tener que huir de aquellos a quienes pueda amar para que estos no desvelen su secreto.
La narración de esta historia podía presentar problemas pero está resuelta de forma brillante por medio de flashback que se apoyan en una buena ambientación. Había que ver el pasado de Adaline con el momento del accidente y había que ver esa relación que le marcó y que volverá a tener su peso en el presente. La película engatusa al espectador desde el primer momento. Irradia cierto magnetismo por esa estética tan cuidada, por la narración (de la voz en off) que nos va introducción en la historia y nos va desvelando esos datos científicos necesarios. Todo ello conforma un producto para el consumo fácil, sin más pretensiones, pero que resulta entretenida y gustosa de ver. Habrá que prestar atención para ver si la actriz Blake Lively tiene más oportunidad de lucir algo más que una sonrisa.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado
Revista Atticus

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