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La Gaviota de Chejov de Tiramisú Teatro

La Gaviota de Antón Chejov

Tiramisú Teatro, en Sala Borja, Valladolid

El estreno de La Gaviota de Antón Chejov en la Sala Borja ha sido todo un éxito, con el cartel de entradas agotadas llegan los nervios y ese respeto que se tiene al subir al escenario.

Ir al teatro es una actividad casi terapéutica, es una de las artes escénicas que más magia tiene, por lo menos para mí. Tener a los actores a dos pasos, viendo cada expresión, cada movimiento, la entonación en directo… y, sobre todo, saber que esa representación a la que estás asistiendo es única, ya que aunque interpreten la obra en otras sesiones, nunca es exactamente igual, es un espectáculo totalmente exclusivo.

He podido disfrutar de una de estas experiencias, y además en el estreno, lo que hace que sea todavía más especial. Una obra dirigida por Carlos Burguillo, que es un gran referente de teatro en nuestra ciudad y ha creado una puesta en escena atemporal, con una música de jazz melancólica, llena de matices y subtextos liricos que cierran cada acto. Con un reparto que no nos deja indiferentes, grandes actores y actrices, que tienen a sus espaldas muchas representaciones y premios importantes. Nos habéis hecho sentir momentos realmente emocionantes.

En esta representación de La Gaviota sus actores nos llevan hasta la grandeza del drama, narran la historia de varios artistas que se reúnen en una casa de campo para descansar, con la arrebatadora particularidad de los personajes, especialmente el de Arkádina, actriz soberbia, egoísta y orgullosa, actriz dentro y fuera del teatro, dominadora y apasionada de sí misma; Trigorin, escritor famoso y pareja de Arkádina; Tréplev Kostantín, hijo de Arkádina, aspirante a escritor, quien siempre ha luchado por la aprobación de su madre; Nina, hija de un terrateniente de la zona, enamorada de Kostantín y aspirante a actriz, que está dispuesta a dejarlo todo por cumplir su sueño. Los personajes de la obra no luchan, no son grandes figuras llenas de poder, sino que su existencia simplemente transcurre llena de desilusiones, los sentimientos y reflexiones de los personajes van creando lentamente el desenlace.

Desde que se levanta el telón, el público se queda prendido en el vuelo de la hermosa gaviota y meciéndose en el diálogo se deja conducir por un mar fascinante de palabras, que en ocasiones es terrible y muchas veces resulta cómico. Sentada en la butaca me vais transmitiendo un montón de emociones, no veo a los actores, veo a los personajes reales y me hablan de amor, arte, melancolía y sueños irrealizables, de gente normal en sus rutinas.

Esta Gaviota que habéis interpretado es como un sueño del que no se puede despertar, o no queremos despertar.  Los momentos de consciencia emiten la señal de que existe otra vida, otra realidad. Es una obra sobre el tiempo, que se escapa, y donde, en palabras de uno de sus protagonistas, uno tiene la sensación de quedarse siempre atrás. La vejez convive con la juventud, la vejez que desea a la juventud y la juventud que no quiere hacerse vieja. Las ambiciones y los sueños incumplidos, la fama, el amor, los deseos, las huidas y la muerte marcan la acción de esta obra.

Transportáis maravillosamente al espectador al “retorno”, retorno al lugar, retorno al pasado, retorno a la casa familiar. Es realmente bonito todo lo que habéis transmitido en vuestra representación, enhorabuena a todo el equipo de actores por emocionar con la palabra, la mirada y los silencios, y ellos son: Diego Antón, Lara Fernández, Ángel Sesma, Manuel Requejo, Julieta F. de la Reguera, Irene Muñoz, Ángel San José, Mª Eugenia Pérez y Jesús Cirbián.

Tiramisú Teatro desde sus inicios ha apostado por la estabilidad de su compañía, forjando sus proyectos con el mismo equipo de actores y colaboradores, creando, a sí mismo, un público fiel y estable que está esperando las nuevas representaciones y nuevos proyectos.

 

 

 

 

Luisa Valares

fotografías: José Alberto Sánchez González

Revista Atticus

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