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José García Hidalgo. Un pintor y tratadista barroco olvidado

José García Hidalgo. Un pintor y tratadista barroco olvidado por Joaquín Barceló Orgiler

Introducción

José García Hidalgo Quintana Buruezo Álvarez de Montoya (Villena, 1645- Madrid, 1617) es sin lugar a dudas el genio del barroco español más desconocido y también aquel sobre el que recae una mayor leyenda negra. Sin embargo, fue uno de los mejores tratadistas españoles y el principal difusor de algunos tipos de pintura novedosos y específicos como el de Dios pintando a la virgen. Su especial carácter hizo que sus contemporáneos le definieran como raro, extravagante y de mal humor y esta visión estereotipada ha hecho que muy pocos estudiosos quisieran encargarse de estudiar su fi gura y su obra. Aunque la damnatio memoriae acometida contra él nos obliga a abordar su fi gura y estudiar a este pintor, grabador, tratadista y escenógrafo, que fue todo un hombre de su tiempo y una encarnación del estereotipo de español del siglo de Oro.

Primeros años de vida y nobleza de Don José (1645-1656)

José García Hidalgo nació en 1645 en Villena y mantuvo una relación más o menos intensa con su pueblo, lo que explica que siempre se definiera como castellano, jactándose en su tratado de que le llamaran así por la antonomasia de su nación. Una de las principales críticas que tuvo y ha tenido García-Hidalgo, es la continua reivindicación de la nobleza de su sangre y de su situación como hijodalgo, firmando sus obras siempre como Don José, ocasionando que muchas veces se considerada que su linaje era falso e inventado. Sin embargo, la documentación de archivo refiere constantemente que tenía papeles de nobleza, por lo que debió de pertenecer a la baja nobleza.

Años de aprendizaje en Murcia (1656-1662)

Inició su formación en Murcia, ciudad que vivía un gran auge cultural derivado de la sociedad de la seda, en la que los nuevos comerciantes enriquecidos, se convirtieron en jugosos comitentes, que llamaron a los artistas, convirtiéndola en un nuevo foco artístico dependiente del Valenciano. Por sus propias palabras, conocemos que sus maestros fueron: primero Nicolás de Villacís, quien se había formado con Velázquez y que conocía y pintaba a la madrileña y después, Mateo Gilarte, seguidor del estilo de los hermanos Ribalta y de Orrente, y que evolucionó hacia un estilo zurbaranesco, sin haber tenido nunca contacto con el genial pintor extremeño.

Continuación de su formación en Roma (1662-1665)

Salvo Velázquez, Ribera y Rizi, ninguno de los grandes maestros del barroco español viajó lejos de su patria. Por lo tanto, es una excepción que García Hidalgo completara su formación con la estancia de varios años aquí, en los que conoció a los personajes más insignes del panorama artístico del lugar como Maratta, Cortona, Rosa o Brandi que le corrigieron y encaminaron. Su estancia fue realmente corta, sin dejar una huella profunda en su plástica, apreciándose más un cambio de espíritu sobre la situación del artista y la necesidad de su liberación de las artes manuales. Ya que José García Hidalgo, participó en los paragone de esta ciudad, donde se asentaron conceptos cruciales sobre estos temas, buscando reclamar el estatus del pintor como intelectual. Además, conoció y dominó los principales avances del universo pictórico romano, como la perspectiva de sotto in sú o las miradas de arrobo. Cabe la posibilidad de que pasara por alguno de sus obradores, aunque en sus Principios, parece dejar entender que no se ligó a ninguno ya que señala que: en Roma, neutral y admirado proseguí mis principios a la vista de las admirables obras.

La primera etapa valenciana (1665-1671)

Por motivos de salud, tuvo que dejar Roma y volver a España, fijando su domicilio en Valencia, por estar en lo deambulativo de mi natural. Nuestro autor tuvo una relación muy intensa con los diferentes miembros de la Academia de Santo Domingo, la más importante de la ciudad, tanto con otros alumnos como con académicos importantes como Vicente Salvador, con quien por ser ambos del mismo proceder se jugaban y apostaban los trabajos en las tabernas. Seguramente pasó por los talleres de Pablo Portons, Esteban March y Miguel March. Uno de los momentos más relevantes de este período fue su matrimonio con Josefa Fraile de la Gasca, aunque no sabemos la fecha en la que sucedió.

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Joaquín Barceló Orgiler

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