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" /> 66 SEMINCI – Crítica Libertad de Clara Roquet, película inaugural | Revista Atticus

66 SEMINCI – Crítica Libertad de Clara Roquet, película inaugural

Libertad de Clara Roquet por Carlos Ibañez

Ficha

Título original: Libertad

Año: 2021

Duración: 104 min.

País: España

Dirección: Clara Roquet

Guion: Clara Roquet

Música: Paul Tyan

Fotografía: Gris Jordana

Reparto: María Morera, Nicolle García, Vicky Peña, Nora Navas, Maria Rodríguez Soto, Carol Hurtado, David Selvas, Òscar Muñoz, Sergi Torrecilla, Mathilde Legrand

Productora: Coproducción España-Colombia; Avalon P.C, Lastor Media, Bulletproof Cupid

Género: Drama | Adolescencia

Sinopsis

La familia Vidal pasa en su casa de verano las últimas vacaciones de la abuela Ángela, que sufre Alzheimer avanzado. Por primera vez en su vida, Nora, de 14 años, siente que no encuentra su lugar: los juegos de niños le parecen ridículos y las conversaciones de los adultos todavía le van grandes. Pero todo cambia con la llegada de Libertad, de 15 años e hija de Rosana, la mujer colombiana que cuida a Ángela. Rebelde y magnética, Libertad se convierte en la puerta de entrada a un verano distinto para Nora, y las dos chicas rápidamente forjan una amistad intensa y desigual. Juntas salen de la burbuja de protección y confort que supone la casa familiar, descubriendo un mundo nuevo en el que Nora se siente más libre que nunca.

Comentario

Colección de clichés vistos mil veces y carente de toda elegancia que es capaz de aburrir al principio y hartar a partir del minuto veinte. Sólo se salva de esta zozobra a veinticuatro fotogramas por segundo la gran Vicky Peña, sobria y soberbia en su interpretación de una mujer con Alzheimer. El resto van desde la sobreactuación al hieratismo más infame con una incapacidad absoluta de transmisión de algo en la historia.

Pero desgajemos someramente, no merece más, esta auténtica joya de cómo no hay que hacer las cosas. A ratos es Buenos días, tristeza, pero sin la capacidad de contar todo con una mirada que tenía Jean Seberg y su economía gestual tan maravillosa, por no hablar de la dirección magistral de Preminger y su trabajo en blanco y negro y color para reflejar dónde estaban sus personajes y dónde están. A ratos trata de parecerse a El tiempo de la felicidad, pero en versión burguesía catalana con chacha colombiana e hija recién reunida con su madre tras diez años separadas, tampoco tira por el tema de dos perfectas desconocidas y su falta de integración social o choque cultural, embadurnándolo de más clichés de adolescente loca pero magnética para la sosa niña que quiere dejar de serlo de familia acomodada de Barcelona, cuando en Colombia una chica de quince años es de todo menos una chiquilla. Aquí hay que hablar de ambas actrices sin injusticia: están tan faltas de transmisión como el resto del elenco, pero es que el guion no da para más.

Y llegamos a las supuestas metáforas entre plano mal encuadrado e imagen que nadie sabe a dónde conduce y por qué está en el metraje final… El montaje se las trae también, aunque lo salva un tanto la música, siempre bastante adecuada a lo que está contando y salvando alguna escena, en especial la de la abuela bailando a Lola Flores. Y no nos dicen nada porque ya las hemos visto en medio millón de películas y series anteriores. Amigas confidentes, enemigas íntimas, matrimonio roto que aún no ha dado el paso de la ruptura, madre desesperante ante su inacción, salvo para echar en cara al resto de la familia cosas y una relación con su hija de vaivenes y en la que no nos cuenta nada. Tienen más intimidad Dickie Greenleaf y Tom Ripley en una sola charla en el sur de Italia en la versión cinematográfica de la novela de Patricia Highsmith, de Anthony Minghella, El talento de Mr. Ripley que una supuesta madre e hija adolescente en cualquiera de sus diálogos.

Quiere contar tanto que se lía entre cliché y cliché y como decía un profesor universitario “se sabe cuando estás aburriendo a la concurrencia no cuando miran el reloj mucho sino cuando alguno le da golpecitos porque parece que se le ha parado”, pues Libertad ha obligado a dar manoseos sobre la esfera a unos cuantos de los que estábamos esta mañana en el gélido teatro Carrión…

¿De verdad, SEMINCI, que esto es digno de inaugurar un festival de esta calidad y trayectoria?

Os dejo un tráiler:

Carlos Ibañez

Revista Atticus

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