Comparte esto:

" /> 66 SEMINCI – Crítica La naranja prohibida de Pedro González Bermúdez | Revista Atticus

66 SEMINCI – Crítica La naranja prohibida de Pedro González Bermúdez

La naranja prohibida por Carlos Ibañez

Ficha

Título original; La naranja prohibida

Año: 2021

Duración: 85 min.

País: España

Dirección: Pedro González Bermúdez

Guion: Pedro González Bermúdez

Fotografía: Raúl Cadenas

Reparto: Documental, intervenciones de: Malcolm McDowell, Gustavo Martín Garzo, Carmelo Romero, Vicente Molina Foix

Productora: TCM

Género: Documental | Documental sobre cine

Sinopsis

    Documental que aborda todo lo que rodeo al estreno en España de la controvertida película La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, y reconstruye los hechos acontecidos en aquellos días, hace ahora 50 años, en torno al primer pase público de la película en España gracias a numerosos testimonios de asistentes y responsables involucrados en la organización de este evento, así como algunas voces de la cultura, tanto de los años setenta como de hoy en día.

Comentario

            Cunado un documental supuestamente sobre cine termina en un más que correcto análisis sociológico de un momento histórico particular, y que eso sea en tu ciudad y con algún amigo entre los entrevistados, el corazón dice muchas cosas a la vez y no hay que hacerle caso en todas. Pero me encanta su poso psicológico, no individual, sino grupal. Parece un experimento de la celebérrima Escuela de Iowa contando lo que un grupo determinado enumera de cómo ellos se sentían arropados por el grupo gracias, entre otras cosas, pero aquí se hace principal, por el desprecio a la censura y el gol por la escuadra al régimen que supuso estrenar La naranja mecánica, que era toda una oda en clave de humor negro, tal y como nos ha contado hoy el ineludible Malcolm McDowell, protagonista de la cinta hace medio siglo y narrador del documental del que hablamos; y a la violencia gratuita de la gente de los barrios obreros de las grandes ciudades, donde robos, asesinatos y violaciones se suceden entre el exhibicionismo más puro y la mejor calidad de lo grotesco. Anthony Burgess jugó bien esa mezcla de barajas y nos hizo una novela que aglomeraba crítica y humor y que Kubrick supo interpretar en imágenes magistralmente. Por cierto, Burgess merecería una calle en Valladolid dado que él escribió ese cuento fantástico de nombre Encuentro en Valladolid donde conjeturaba sobre la idea de que Cervantes y Shakespeare se encontrasen en la ciudad entonces sede de la corte de Felipe III durante la firma de la ratificación de la Paz de Londres, en 1605.

            Pero volvamos al documenta. En él habla Vicente Molina Foix, traductor de los guiones de Kubrick, y nos cuenta quién era Stanley a su humilde modo de ver. Y también el hombre que tuvo los arrestos de proyectarla en una ciudad de provincias que sufría algo que debería conducir a muchos al oprobio y no a haber sido diputados nacionales o recordados como lo que no son: Carmelo Romero, un cinéfilo llegado a director de la SEMINCI. Pero también la visión de los asistentes y colaboradores del festival en aquel año 1975, en el que el régimen agonizaba porque su encarnación sufría ese eufemismo (para eso los españoles somos muy buenos) del hecho biológico, es decir, que el dictador se moría y todos sus secuaces no sabían hacia donde iría esto… Luego se hizo la Transición y todo aquello que nos contó Tomassi de Lampedusa quedó transparente.

            Pero hay que hablar del buen hacer de cinéfilo del director del documental, Pedro González Bermúdez, de ese hilar fino del guion entre Kubrick, McDowell y una ciudad en situación convulsa porque la gente pedía libertad en las calles y los oligarcas no estaban dispuestos a eso. Los españoles eran muy buenos al ser acaudillados sin que les preguntasen desde Indíbil y Mandonio hasta ayer mismo. Magistral ritmo amenizado por opiniones de gente con la que nos cruzamos cada día en la calle y en los mentideros de esta ciudad, que debería poner este documental en los institutos y facultades ahora que la juventud vive en un lamentable letargo que tanto recuerda a la letra de Roger Waters de Confortably numb, aunque Pinky, el protagonista de El muro, había tomado estupefacientes, al menos esa excusa tenía.

            Valladolid era un lugar mágico de libertades una semana al año y dentro de las salas de cine, fuera ya era otro cantar, pero era mucho más libre que el resto de España y su régimen abyecto y cleptócrata.

            Es una gran idea que TCM ha sabido captar y Malcolm McDowell y su agente, Jeff, han sabido ver para demostrar que el cine es universal entre otras cosas porque puede partir de una aldea de irreductibles amantes del arte, la libertad y las imágenes bellas y ésa es Valladolid, la ciudad que tuvo el valor, la osadía y el aplomo de proyectar por primera vez y durante una terrible dictadura La naranja mecánica.

Os dejo un interesante tráiler:

foto: Luis Gracia Reglero
foto: Luis Gracia Reglero
foto_ Luis Gracia Reglero

Carlos Ibañez

Revista Atticus

No Comments Yet

Comments are closed

Suscribete

Copyright ©2017, Revista Atticus

Siguenos
  • Facebook
  • Twitter