Crítica serie de TV – La casa de papel

Series de TV en tiempos de coronavirus

La casa de papel

            Cuando nos contaron de qué iba a ir esta serie en un muy mal montado teaser pensamos en que iba a ser una más, pero siempre concedemos, al menos los que trabajamos en esta revista, una oportunidad a la propuesta de muchas personas que comen y viven gracias esto del entretenimiento y la cultura, lo que despectivamente llama Jiménez Losantos titiriteros y que con tanta pasión ha adoptado como término repulsivo todo aquél que se precie de falso demócrata (el paradigma fue alcalde de Valladolid durante cinco legislaturas. Ahora tiene muchos imitadores en un partido escisión del suyo junto a la pared, porque más a la derecha no se puede estar).

            Y con ese principio de respeto y responsabilidad hacia aquel juego de ajedrez para robar durante once días en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, la que todos hemos visitado en la calle Jorge Juan de Madrid con el instituto (aunque ésta sea el edificio del CSIC), con un secuestro incluido, de gente de enjundia, porque si no se ordenaría la entrada, un montón de muertos y tal día hizo un año. Los pobres, tal y como está demostrando esta crisis, no importamos, por eso se nos envía de nuevo a trabajar, con la excusa de la economía, con la realidad de que don dinero presiona a un gobierno con menos criadillas que los eunucos de la Ciudad Prohibida y esto corrobora los principios de la serie: la denuncia continua del capitalismo salvaje, de la cobardía de todos bajo el falso paraguas del entumecimiento en el sofá.

            Un tipo brillante pero opaco nos va mostrando su plan y cómo se diseña todo para que nada quede al azar. Es Kasparov contra Deep Blue, pero a la máquina la controla el pánico policial a meter la pata, el miedo profundo de un gobierno que puede hacer muchas cosas, pero no se atreve porque entre los rehenes está la hija de un diplomático extranjero y eso pesa mucho. Y, el ingrediente que todo lo muestra, el inútil que dirige la Casa de Papel. Un politiquillo incapaz de nada, con amante incluida dentro de la oficina y un matrimonio socialmente perfecto, como todo buen caquistócrata tiene.

            Y todas las vueltas de este nudo gordiano al que llamamos sistema nos las muestra con paciencia y precisión de cirujano el Profesor, ese Gary Kasparov que juega desde fuera a ser de los de dentro. Y demuestra fortalezas donde el resto vemos fragilidades. Pero este ácrata social con un pasado familiar en la lucha por las libertades nos va demostrando que es un ladrón de tomo y lomo, pero que, si puede, además, va a hacer saltar la banca, como en Ocean’s Eleven, pero sin ladrones que llamen la atención por ser especialmente guapos.

            Los guiones siempre buscan al espectador, siendo, sin duda, para gente cultivada, pero sin dejar a atrás, con las subtramas, a quienes no lo están. Eso hace que guste a gente lectora de Kant y a gente que ni en las hojas del Marca envuelve el bocadillo. Y, cosa no habitual en las series españolas, todos los actores están bien, algunos son especialmente brillantes, pero, en general, está bien interpretada y mejor dirigida. La cámara rara vez se equivoca de encuadre ni el montaje abusa de tal o cual situación o personaje confiriendo a la serie la condición de coral con un corifeo, a la manera del teatro clásico griego. Para colmo de marca, algo que no muchas series consiguen, tanto el vestuario como la careta de los ladrones se ha convertido en algo icónico y con unas ventas de mercado bastante más que aceptables. Por si fuese poco su banda sonora se ha vendido realmente bien siendo número dos en Alemania con el single de la canción partisana Bella Ciao. Además, llegó a estar varias semanas entre las más escuchadas también en Francia. Este éxito, tan transgresor, asustó a Atresmedia y Netflix adquirió los derechos bajo el título en inglés Money Heist y nos dio, hasta hoy, dos temporadas más, aunque la cuarta baja enteros sigue siendo una propuesta interesante, diferente y muy esclarecedora de lo que ahora vivimos con la pandemia y todo lo que conduce a que llevemos un mes encerrados, y lo que resta: ineptos, cobardes, mentirosos, inútiles y alguien, para todos éstos, insignificante les mueve la silla con un trabajo maestro donde recluta a la gente necesaria para el mayor robo de la historia.

            Por qué hay que ver esta serie. Dicho lo de la parte técnica y actoral, mejor que la media, hay que hablar también del discurso absolutamente demoledor contra el sistema que tiene de fondo. Con citas lúcidas y diálogos donde todo puede pasar de un juramento a la demostración de Marston sobre su teoría del DISC sin solución de continuidad. Todo está en ese robo, desde la filosofía política de Schompeter hasta el Free Cinema inglés de los años sesenta. Y, por supuesto, la teoría de grupo de Elton Mayo, sin ésta no habría serie.

            Y regreso a Mayo y su estudio para comprobar que los españoles creen a quien votan, porque de lo contrario nadie iría a las urnas. El arco parlamentario no tiene visión ni teoría de estado, sólo de poder. Desde defensas cobardes, enroques de la coalición gubernamental precipitados incluidos, hasta acusaciones bochornosas del resto de los que tan bien pagamos nadie sabe por qué. Aunque si hemos de pedir explicaciones hoy es a esos enemigos de la humanidad que vierten la acusación de crímenes de estado perpetrados por el gobierno de la nación contra la ancianidad, en una especie de eugenesia que más se ajusta a su modelo ideológico y de comportamiento con el marco legal, por supuesto, sin aclarar que son las comunidades autónomas quienes deberían inspeccionar estos aparcamientos pre muerte, porque eso sería tirar piedras contra su verde tejado ya que apoyan en varias a quien no ha inspeccionado nada porque son de amiguetes: iglesia, fondos buitre o negocios de los del ladrillo cuando se pinchó la burbuja.

            En fin, disfruten de la serie y del confinamiento. Venceremos a esto, y esperemos que también al aburrimiento con nuestras recomendaciones.

Ficha

Título original: La casa de papel (TV Series)

Año: 2017

Duración: 70 min.

País: España

Dirección: Álex Pina (Creator), Jesús Colmenar, Miguel Ángel Vivas, Alex Rodrigo, Alejandro Bazzano, Koldo Serra, Javier Quintas

Guion: Álex Pina, Esther Martínez Lobato, Javier Gómez Santander, David Barrocal, Pablo Roa, Esther Morales, Luis Moya, Fernando Sancristóval, Almudena Ramirez Pantanella, Alberto Úcar, Ana Boyero, Emilio Díez, Juan Salvador López

Música: Iván M. Lacámara, Manel Santisteban

Fotografía: Miguel Ángel Amoedo, David Azcano, Sergi Bartrolí, Mike Valentine

Reparto: Álvaro Morte, Úrsula Corberó, Itziar Ituño, Paco Tous, Pedro Alonso, Miguel Herrán, Alba Flores, Jaime Lorente, Esther Acebo, Najwa Nimri, Hovik Keuchkerian, Rodrigo de la Serna, Fernando Cayo, Darko Peric, Fernando Soto, Enrique Arce, Belén Cuesta, José Manuel Poga, Kiti Manver, María Pedraza, Juan Fernández, Anna Gras, Fran Morcillo, Miguel García Borda, Roberto García Ruiz, Mario de la Rosa, Pep Munné, Clara Alvarado, Susi Sánchez, Mario Mayo, Luis Bermejo, Ramón Agirre, Olalla Hernández, Adelfa Calvo, Roberto Garcia, Luka Peros, Carlos Suárez, Mikel Bustamante, Pep Tosar, Neymar Jr.

Productora: Emitida por Antena 3 Televisión; Vancouver Media / Atresmedia Televisión. Distribuida por Netflix

Género: Serie de TV. Thriller. Intriga | Robos & Atracos. Secuestros / Desapariciones

Web oficial: https://www.netflix.com/title/80192098

Sinopsis

    Serie de TV (2017-Actualidad). 4 temporadas. Un misterioso personaje, que se hace llamar «El Profesor», planea el mayor de los atracos jamás ideado. Para llevar a cabo el ambicioso plan, recluta a una banda formada por personas con ciertas cualidades y algo en común: no tienen nada que perder. El objetivo es atracar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, con la intención de quedarse encerrados dentro con una misión muy concreta: no robar dinero, sino crearlo. Tras cinco meses de reclusión, memorizando cada paso, cada detalle, cada probabilidad…, por fin llega el día. Les esperan once días de encierro en la Fábrica de Moneda, rodeados de los cuerpos de élite de la policía y con 67 rehenes en su poder.

Os dejamos un tráiler:

Carlos Ibañez

Pilar Cañibano

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