Crítica serie TV – Hunters

Series en tiempos de coronavirus

Hunters

            Nos regalan una historia de verdad envuelta en una estética entre el cómic sofisticado y el pulp menos exigente para alcanzar una verdad absoluta: los aliados no hicieron justicia tras la guerra, sino que ser rieron de las víctimas. Tanto rusos como americanos o británicos. Pero aquí se habla de la viga en el ojo propio y no de la paja en el ajeno, para variar, siguiendo el evangelio de Mateo.

            Un grupo de cazadores de nazis en esos Estados Unidos convulsos de los setenta, en los que Vietnam era un trauma y los derechos civiles algo a conquistar mientras un presidente mentía como un bellaco y el candidato del otro era un cultivador de cacahuetes con tufo reaccionario y hedor a púlpito que para que el votante no lo viese se dejó entrevistar por la revista Playboy. Así de triste es la grey de los políticos.

            Y comienzan a buscar nazis en Estados Unidos porque se supone que éstos van a hacer algo terrible en esa América que les acogió y convirtió en burgueses de clase media alta: científicos, médicos y otro tipo de eufemismos para gentuza que trabajaba en la Solución Final o en crear una bomba atómica con agua pesada en Noruega y Peenemünde, frente al Báltico. Curioso que Estados Unidos lanzase en pocos meses dos bombas atómicas y arrasase Tokio con bombas de racimo e incendiarias, especialidad de la basura de Von Braun, el jefe de los asesinos con bata blanca de Hitler.

            Y todo fluye de una manera tragicómica, con una escena hilarante y la siguiente, sin solución de continuidad, de un trágico que escalofría el alma. Y todo comandado por Al Pacino, un ídolo con los pies de barro jugando al ajedrez para enseñar a su discípulo, Logan Lerman, nieto del amor de su vida, superviviente de Auschwitz y de Bergen- Belsen, idénticos destinos de Ana Frank, sólo que Ana no sobrevivió a este último. Por cierto, Lerman no deja de crecer como actor, desde la economía gestual y la expresividad con la transparencia de sus ojos en Las ventajas de ser un marginadohasta dar la réplica a un grande entre los grandes como es el eterno Michael Corleone, sin perder comba en ningún momento.

 Pero, en realidad, la partida de ajedrez es con una mujer, con Lena Olin, que nos vuelve a regalar una interpretación sobre la falta de empatía y humanidad, una nazi convencida  con su ejército en la sombra y con sus redes tendidas hacia Paraguay, donde Stroessner, ese amigo íntimo de un judío, Henry Kissinger (y que este sinvergüenza tenga el premio Nobel de la Paz), consentía que todos los salidos gracias a Odessa continuasen sus experimentos letales en las orillas del río que da nombre al país.

Y con todo ello se conforma una de las mejores series, a pesar de los excesos y la estética heredada del agotador y agotado Tarantino, que es lo peor de esta pequeña joya del entretenimiento televisivo, jugando entre la cultura y la contracultura y señalando con el dedo a todos los cerdos que echaron pelillos a la mar con esta gentuza nacida en una Alemania asfixiada por su nacionalismo exacerbado y su creencia de superioridad y crecidos bajo la teta del III Reich, uno de esos regímenes abyectos, al menos tanto como el del Aliado Stalin, o los del Eje y sus acólitos, incluido el exhumado de Cuelgamuros.

Aquí recomiendo leer, para mejor información, El último de los nuestros, de Adélaïde De Clermont-Tonnerre, que habla del mismo tema: el blanqueo del alma de estos satanes nazis por Estados Unidos, apoyados por Walt Disney, que sacaba cada semana en la televisión a Wernher Von Braun a hablar de la carrera espacial. Es del dominio público el antisemitismo del creador de Mickey Mouse junto con otros poderosos que se enriquecieron, y de qué manera, con las ideas que los nazis desarrollaron en Alemania, pero que no pudieron, por fortuna, concluir bajo el yugo de Hitler.

Es una serie que hay que ver y hacerse preguntas después, si no te las haces es que ya se sabe a quién vas a votar y aunque se presenten bajo un régimen democrático no quiere decir que ellos lo sean (a ambos extremos del espectro político), también se votó a los nazis en enero del treinta y tres o a Chaves en Venezuela.

Por qué hay que ver Hunters. Sencillo, porque los sesenta minutos de cada episodio, excepto los noventa del piloto, te absorben y te obligan a pensar que está muy bien perdonar, pero también que muchos de los perdonados no habrían hecho lo propio de estar ellos en el poder. Y porque hay una escena prodigiosa entre el cazador sin escrúpulos sionista (al estilo del terrorista Shamir) y el hombre que busca justicia, Simon Wiesenthal, donde nos dejan bien claro que ser judío no tiene nada que ver con ser un ser vengativo nacido del odio, como los miembros del Leji, el Irgún o la Haganá, quienes decidieron el diseño del primitivo estado de Israel.

Disfrutadla, queridos amigos de ATTICUS, al menos tanto como en proporción inversa sufrimos ayer al penoso ministro de Cultura dejar tirado a su supuesto sector. O cómo la gente va mostrando diariamente quién es y a quién jamás confiaría mi alma, eso que dice Camus en La Peste que se desnuda después de la enfermedad sobre los cuerpos. Qué hartazgo de cainismos y polarizaciones, qué hasta las narices de tener que dar la razón a dos tipos tan abyectos como Bismark y el anteriormente citado Kissinger. El primero dijo que “el país más fuerte del mundo era España porque lleva años intentado destruirse desde dentro y no puede, así que eso habla de su fortaleza”. El segundo dijo, tras venir a ver el mundial de fútbol del ochenta y dos, que “las elites de España eran muy poco elites”, en relación a la incultura nacional, esa que ahora exhibe nuestra clase política, da igual el partido y el cargo.

Ficha

Título original: Hunters (TV Series)

Año: 2020

Duración: 60 min.

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección: David Weil (Creator), Nelson McCormick, Dennie Gordon, Wayne Yip, Alfonso Gomez-Rejon, Millicent Shelton, Michael Uppendahl

Guion: David Weil, Nikki Toscano, Mark Bianculli, Eduardo Javier Canto, Ryan Maldonado, David Rosen

Música: Cristobal Tapia de Veer

Fotografía: William Rexer, Tim Norman

Reparto: Al Pacino, Logan Lerman, Saul Rubinek, Carol Kane, Lena Olin, James Legros, Dylan Baker, Raphael Sbarge, Josh Mostel, Victor Slezak, John Noble, Christian Oliver, Izabella Miko, Jeannie Berlin, Josh Radnor, Lou Martini Jr., Tiffany Boone, Caleb Emery, Kate Mulvany, Sam Daly, Brian Donahue, Kathryn Kates, Louis Ozawa Changchien, Jerrika Hinton, Robbie DeRaffele, Gibson Frasier, Ben Livingston, Michael Iacono, Justin Clarke, Ben Cole, Gyula Mesterházy, Henry Hunter Hall, Miles G. Jackson, Timothy Patrick Klein, Max MacKenzie, Musto Pelinkovicci, Kristoffe Brodeur, Ed Moran, Greg Austin, Jonno Davies, Joshua Satine, Lauren Yaffe, Marc Schöttner, Ryan Welsh, Anastasia Barzee, John Cashin, John Combs, Krista Donargo, Frank Fernandez, Robert John Gallagher, Tricia Paoluccio, Mark Rowe, Johnny Solo, Yury Tsykun

Productora: Monkeypaw Productions / Big Indie Pictures / Sonar Entertainment. Distribuida por Amazon Studios. Productor: Jordan Peele

Género: Serie de TV. Thriller | Años 70. Nazismo

Sinopsis

    Un grupo de cazadores de nazis que vive en la ciudad de Nueva York en 1977 descubre que cientos de antiguos altos funcionarios nazis están conspirando para crear un Cuarto Reich en los Estados Unidos. El ecléctico equipo emprenderá una sangrienta búsqueda para cazarlos y llevarlos ante la justicia.

Os dejamos un tráiler:

Carlos Ibañez – Pilar Cañibano

Revista Atticus

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