63 SEMINCI Crítica The Guilty (El culpable)

 63 SEMINCI Crítica The Guilty (El culpable)

Película de Gustav Múller

 

            Aparentemente el título debería llevarnos a un thriller o a una cinta de desamor tipo Kramer contra Kramer, pero Gustav Möller nos hace jugar, en su guion, a formarnos nuestra propia película con un actor, posible espiga de plata a la interpretación masculina, que juega a ser Orson Welles en La Guerra de los Mundos radiofónica de 1938.

Un empleado del 112 que atiende emergencias y que lleva a su espalda una trastienda que descubriremos al final de esos ochenta y cinco minutos. Todo son primeros planos, primerísimos primeros planos e incidencias de luz sobre el rostro crispado, muy crispado, cariacontecido y nunca relajado del Asger Holm, encarnado por Jakob Cedergren. Un hombre uniformado al que una llamada le descoloca y comienza a indagar, pero lo que le sale en pantalla son números de teléfono, direcciones postales, antenas de móvil que reciben y emiten la señal de la llamada y con eso conforma su propia película, que no es la del director y, mucho me temo, que tampoco la de la mayoría de los espectadores.

A veces es excesiva, muchas veces traicionada por su propio título y la pésima traducción que nos han enviado en la copia. Alguien en SEMINCI debería vigilar esas transcripciones tan poco profesionales. Si la seguías en inglés descubrías el meollo del guion demasiado pronto y si lo hacías en español no tanto.

Otra característica era su teatralización del espacio, jugando con un escaso mobiliario, escasos actores en derredor del protagonista y muchos al otro lado de la línea telefónica, y los espacios sobre o infra iluminados con el piloto rojo de llamada entrante como delator de cada movimiento de guion.

No creo, humildemente (siempre es una mera opinión, no un absoluto) que pase a la historia, como no lo han hecho otras películas adosadas a un teléfono salvo La Cabina, esa joya que elevó el elemento televisivo a categoría de arte, cuando era un medio defenestrado y segundón. No pasará de cine anecdótico, como fueron Denise, Calls Up, de Hal Salwen, también exhibida en el festival vallisoletano allá por 1996, o Úlima Llamada, intriga bien llevada por el siempre efectivo Joel Schumacher, de 2002. Aunque espero ver al actor protagonistas en muchas más películas.

Por último, me ha encantado un detalle que une el teatro shakespeariano y a este filme… Ofelia subyace en la corte de Elsinor. O quizás sólo fuese un divertimento en mi cabeza cuando descubrí este quién es quién en primer plano que Möller nos propone.

Os dejo un tráiler:

Carlos Ibañez

Revista Atticus

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