61 SEMINCI. Crítica Locas de alegría de Paolo Virzì

Locas de alegría (La pazza giolia)

Alegato a «los diferentes»

«Me dio la impresión de que nunca había filmado tanta exaltación, embriaguez e hilaridad».
LIKE CRAZY_Aff 120x160 Cannes +crédits.inddPaolo Virzì

Ficha

Loca alegría (La pazza gioia, Italia-Francia/2016). Dirección: Paolo Virzì. Intérpretes: Valeria Bruni Tedeschi, Micaela Ramazzotti, Anna Galiena, Valentina Carnelutti, Elena Lietti, Tommaso Ragno, Bob Messini, Carlotta Brentan, Francesca Della Ragione y Roberto Rondelli. Guion: Francesca Archibugi y Paolo Virzì. Fotografía: Vladan Radovic. Música: Carlo Virzì. Edición: Cecilia Zanuso. Diseño de producción: Tonino Zera. Duración: 118 minutos. Apta para mayores de 13 años con reservas.

 

Sinopsis

Fantasiosa y verborreica, Beatrice se atribuye a sí misma el título de condesa y una fortuna multimillonaria, además de amistades íntimas con los líderes mundiales. Donatella, por su parte, es una joven frágil, introvertida y llena de tatuajes que vive aislada en su propio enigma. Las dos reciben tratamiento en la clínica psiquiátrica Villa Biondi, una institución de ideas avanzadas aunque al tiempo fiable. La película narra la historia de la amistad, impredecible y también conmovedora, que surge entre ambas mujeres cuando se escapan del centro en busca del amor y la felicidad que les aguarda en ese gran manicomio al aire libre: el mundo de los cuerdos.

 

Comentario

Uno no tiene tantas vidas como quisiera tener. A la hora de acometer esta postergada crítica de Locas de alegría, la película está recibiendo el máximo galardón en la gala de clausura de la 61 edición de la SEMINCI. El pasado jueves 27 asistí a su pase. Ese mismo día, dos horas más tarde, proyectaron Madre solo hay una. Opté por centrarme en la crítica de esta última, pero con las imágenes frescas y alegres todavía revoloteando en mi cabeza de estas dos locas, interpretadas por dos grandes actrices como son Valeria Bruni Tedeschi, Micaela Ramazzotti y que intuía que podían llevarse el premio compartido al mejor actor.

El consagrado director Paolo Virzì (El capital humano, 2014, La prima cosa bella, 2010) nos cuenta las peripecias de dos mujeres contrapuestas que comparten vida, circunstancialmente, en una especie de siquiátrico ubicado en una gran mansión en plena naturaleza.

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Beatrice (Valeria Bruni Tedeschi) ejerce como condesa venida a menos. Todos los que están a su lado son de un rango inferior. Y ella está allí poco más o menos como responsable de la mansión Villa Biondi que fue de su familia y que la han donado. Donatella (Micaela Ramazzotti) es ingresada en la institución tras un intento de suicidio y homicidio de su pequeño hijo. Tiene un pasado lleno de conflictos con sus padres, su pareja, y coqueteos con la droga que la llevaron a automutilarse y caminar hacia la autodestrucción.

Por su buen comportamiento y en aras de una pronta recuperación a ambas pacientes se les va a conceder un permiso para trabajar en el exterior cuidando plantas. En un descuido de sus cuidadores, Beatrice y Donatella se escapan y emprender una loca huida que nos permitirá compartir su pasado y sus desesperanzas, así como sus anhelos.

Locas de alegría es un canto a la amistad y un alegato a todos aquellos que «son diferentes». El relato de la vida de Donatella es sobrecogedor. En tu butaca piensas que esto me podía haber pasado a mí. Que la línea que separa la vida «normal» con la otra, con la de los diferentes es muy fina. Confiesa que ella nació así, nació triste y que no sabían lo que la pasaba. Y así fue de un lado para otro tratando de superar este «hándicap». Luego ya vinieron las malas compañías que derivaron en un hijo cuyo padre no quería ni verle la cara. Un tropiezo tras otro. Es una joven tímida y con problemas de anorexia (para este papel ha tenido que perder unos cuantos kilos). Lo de Beatrice es harina de otro costal. Es la locura, la excitación, los aires de grandeza. Es fantasiosa y divertida. Con un pasado que fue grande pero que también dio con la persona equivocada que la llevo a la ruina, la de ella y la de toda su familia. Juega con la mentira y medias verdades hasta el punto de que a nosotros nos llega a convencer de su pasado aristocrático (no me dio tiempo a ver el número en su pantalla de móvil de George Clooney). Gran escena cuando se conocen ambas en la consulta y Beatrice suplanta la identidad de la doctora. Genial. Son dos papeles que constituyen sendos regalos para las actrices. Un acertado galardón el otorgado en esta 61 edición de la SEMINCI, sin desmerecer otras grandes interpretaciones.

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Locas de alegría es una película luminosa, fresca, alegre y divertida que te deja una buena sensación en el cuerpo tras haberla visto. Hace un gran guiño a Thema & Louise (Ridley Scott, 1991) en su loca aventura de conquistar el mundo. El propio director define así lo que ha sido esta película para él: «Y aunque es cierto que en esta película hemos escenificado momentos oscuros, desoladores y a veces violentos, también me dio la impresión de que nunca había filmado tanta exaltación, embriaguez e hilaridad».

Un premio merecido. Quizás haya voces discordantes por ser este un premio demasiado comercial a una película que ya tiene un recorrido en algunos países y que ha venido avalada por un éxito de público. Quizás el jurado no ha arriesgado con otras propuestas como para mi modesta opinión la iraní The Salesman (Forushande –El viajante) que ha sido galardonada con el Premio de la Juventud. Entre el público también sonaba como candidata a algún otro mayor galardón Las inocentes (Anne Fontaine) que se alzó con el prestigioso premio de la crítica FIPRESCI. Sea como fuera, el tono general de esta 61 edición ha sido de notable. Uno no tiene tantas vidas como quisiera pero gracias al cine puedes tener tantas vidas como quieras.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

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