61 SEMINCI. Crítica película Anatomia de la violencia de Deepa Mehta

Anatomía de la violencia

Una sociedad enferma

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Ficha

Dirección: Deepa Mehta

Guion: Deepa Mehta

Intérpretes: Vansh Bhardwaj, Tia Bhatia, Janki Bisht, Seema Biswas, Mukti Das, Suman Jha, Ramanjit Kaur, Debina Rakshit

Productora: Hamilton-Mehta Productions

Producción: David Hamilton

Fotografía: Maithili Venkataraman, en color

Montaje: Darby MacInnis

Duración: 93’

Sinopsis

Una película que combina la realidad y la ficción en una indagación improvisada acerca de los acontecimientos previos y posteriores a un hecho execrable: la violación en grupo de una joven por parte de seis hombres en el interior de un autobús de Nueva Delhi el 16 de diciembre de 2012. Una docena de actores colaboran con Deepa Mehta para dilucidar las motivaciones que llevaron a aquellos hombres a cometer semejante atrocidad. La película recrea asimismo la vida de la joven, su círculo de amigos y familiares, y sus sueños y esperanzas antes de sufrir la tremenda agresión. La película aborda sin ambages la pregunta ‘¿Qué convierte a unos hombres en monstruos?’ y analiza y explora la procedencia de los agresores y las posibles causas de su conducta. Y aunque ciertamente se les ha calificado de ‘monstruos’, cabe preguntarse si no es esta etiqueta una simplificación que dispensa a la sociedad y a sus dirigentes de la responsabilidad de un análisis más profundo.

La película no ofrece respuestas inequívocas, pero abre la puerta a una indagación que puede alimentar un examen a fondo sobre la complejidad y las causas recónditas de este tipo de brutalidad ejercida contra la mujer que constituye un fenómeno lamentablemente muy extendido.

 

Comentario

Al comienzo de Anatomía de la violencia (Anatomy of violence) nos avisan de que la historia que vamos a ver está inspirada en unos hechos que sucedieron el 16 de diciembre de 2012. Una joven india subió a un autobús junto a su novio y fue brutalmente agredidos. Ella fue violada y como consecuencias de las heridas internas falleció a los pocos días.

Y desde esos primeros instantes la película tiene una clara intención de ser una denuncia. Y pone el acento en la sociedad «enferma» que permite que estas cosas sucedan.

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El relato se extiende desde la infancia de los «niños» que acabarán convirtiéndose en demonios. Nos lo presentan los mismos actores que luego desarrollan los papeles de los jóvenes de apenas veintipocos años. Esto al principio te choca y creo que no ayuda nada en el avance de la trama. Una vez que te acostumbras a ver a un joven actuar como un niño de ocho años y estar rodeado de niños, pues te metes de lleno en la historia. Estamos ante unos jóvenes totalmente desarraigados que viven, la mayoría, en la calle y como pueden, malviviendo por usar un eufemismo. No tienen valores, no tienen ni futuro ni horizonte. No tienen educación, apenas saben leer. Esto no sirve de justificación alguna, ni tan siquiera como atenuante de un delito execrable. En su cabeza solo parece habitar del deseo de satisfacer las necesidades primarias: comer, dormir y follar. No hay más. Uno de ellos no duda en meter mano a su propia hermana mientras esta duerme. Terrible es ver a uno de ellos en la cárcel hablando a una reportera: «¿qué es lo que podían hacer ellos?; se cruzó la chica en su camino y las chicas no deben de salir de casa; todos los hombres follan, ¿por qué ellos no iban a hacerlo?». Ellos no dan para más. Por eso la directora señala más arriba. No da respuestas a las interrogantes que plantea, pero sí que invita a una reflexión profunda.

Es destacable ese arranque que nos mete de lleno en la historia y también lo es su final (sobre todo esa confesión a la cámara de uno de los violadores) con los resultados del juicio y que en la actualidad la cosa no va mucho mejor. Entre medias, hay una excesiva recreación de la vida de los chicos, una película que combina la realidad con la ficción. Está dividida en cuatro capítulos cerrando: Días vividos donde nos presentan a los protagonistas en su infancia; Objetivo Cero que recoge los momentos previos a la violación; Reparto del botín en el que como carroñas distribuyen las pocas posesiones de la pareja y, por último, Consecuencias.

La manera en que está rodeada nos acerca a un naturalismo para decirnos que esta es la vida que tienen los protagonistas, no juzgando a los personajes sino a las circunstancias. Personalmente esperaba más de esta especie de docudrama que es Anatomía de la violencia. Me dejó unas muy buenas sensaciones Beeba Boys, una película que era violenta, pero también era chistosa y visualmente atractiva que también se presentó en la pasada edición de la SEMINCI. Deepa Metha es una clara defensora de los derechos humanos y aunque su película no sea del todo redonda, sí que es valiente, atrevida y saca a la luz un tema odioso, repugnante y que hace removerte en el asiento y salir del cine con «mal cuerpo».

 Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

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