Un día cualquiera dentro de la 60 edición de la SEMINCI

Un día cualquiera de la SEMINCI

Querer abarcar mucho no es nada bueno. Querer ofrecer un comentario de cada una de las películas que he visto hoy, hum… tampoco en muy buena idea. Así a dar un pequeño repaso a lo que ha supuesto la jornada de hoy para mí.

 

La jornada arranca a las 8 y media con un café tomado tranquilamente en un bar céntrico de la ciudad. A partir de ese momento el día es un constante trajín. La sección oficial se proyecta en el Teatro Calderón y a las 9 se proyectaba Nahid previo pase del corto argentino Presente imperfecto de Iair Said que no merece comentario.

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Nahid es una película iraní. Es la ópera prima de Ida Panahandeh. Narra el drama social de la situación por la que atraviesa la protagonista Nahid, una joven divorciada con un exmarido drogadicto y un hijo adolescente rebelde que atraviesan una situación económica lamentable. Esto le obliga a realizar una serie de chanchullos, de poner aquí y quitar de acá, a la espera de que se le solucione esta realidad. A pesar de ello demuestra una integridad y honradez incuestionable. Un hombre, apuesto y con dinero, pretende casarse con ella. Pero esto le obligaría por ley a dejar la custodia del niño a su padre a pesar de estar metido de lleno en el trapicheo de la droga y ser vox populi.

 

Nahid pone el acento en las convenciones sociales de la vida iraní. Pese a estar divorciada tiene que rendir cuentas a su expareja y a la familia de esta. La mujer se considera propiedad del hombre a pesar de estar legalmente separada. Un terrible situación que Nahid intenta llevar de la mejor manera que ella cree posible, primero por su propia seguridad y segundo por su hijo. Como en la propia película sucede que por medio de unas cámaras de televisión el propietario del hotel controla su seguridad, nosotros, los espectadores nos convertimos en tales observando la sociedad, observando la vida de Nahid. Interesante propuesta. No es un tema novedoso como así se comentó entre el corrillo de críticos (un ejemplo se vio algo parecido en No sin mi hija, 1990 de Brian Gilbert) pero se deja ver con un pequeño mensaje, algo así como que la vida no es como uno quiere. Por lo menos en Irán. Está ambientada en una ciudad gris, lluviosa y con una atmosfera que realza ese carácter opresivo de la sociedad. Contiene una curiosa imagen (que reproduzco) que llama la atención por lo obvio de la similitud.

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Ida Panahandeh, directora de Nahid, durante la rueda de prensa
Ida Panahandeh, directora de Nahid, durante la rueda de prensa

Después estaba programada la rueda de prensa de esta película. Comenzó con algo de retraso y tuve que salir corriendo para tomar otro café (descafeinado) para poder llegar a tiempo al comienzo de la película de la sesión vermut.

Previo al paseo del largometraje se proyectó el corto belga Tank (Tanque). Un corto animado de elegante factura pero con una historia que no sorprende ambientada en la I Guerra Mundial.

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Degradé es una película coproducida por Palestina y Francia. Se trata de un drama claustrofóbico rodado casi enteramente en el interior de una peluquería, de apenas 20 metros cuadrados, situada en Gaza. Un grupo de mujeres se encuentran en ella, unas como clientas, otras como acompañantes y otras como la propietaria, su hija y su ayudante. Alrededor de 12 mujeres cada una de su padre y su madre como vulgarmente se suele decir. Están a punto de vivir una situación extrema, pero ellas lo hacen de una forma tan natural como si nada pasara. Mientras en el exterior con la gente armada hasta los dientes se producen una serie de incidentes, ellas tan tranquilas haciéndose las cejas o depilándose como si tal cosa.

 

La puesta en escena está cuidada al milímetro. Es casi teatral. El rodaje ha tenido que ser una auténtica locura. Tanta gente en un espacio tan reducido y lo solventa con muy buena nota. Todo ello con mucha tensión y dramatismo. A esto le tenemos que sumar un plus de dificultad, la luz. Esta pasa por tres estadios: luz proveniente de la calle, a pleno día; a oscuras, casi sin luz por los habituales cortes; y, por último, en penumbra, con la luz proveniente de una lámpara de gas. También otra ventana al mundo que actúa como una metáfora, la pequeña peluquería asediada como la propia ciudad de Gaza. Realizada por los hermanos Arab y Tarzan Nasser que tienen un gran mérito de sacar adelante esta película en un país sin industria cinematográfica y en la que desde 1987 no hay ni salas de cine. Y para más coña, ciertos movimientos islámicos consideran al cine como un pecado. Degradé cuenta como las mujeres no pierden la humanidad a pesar de estar sumergidos en una inacabable guerra. La presentación de los personajes variopintos me recordó en algo (esto puede tomarse casi como un disparate) a Doce hombres sin piedad (Reginald Rose, 1964). El punto en común con esta película está en aquella sala asfixiante y en la manera en que vamos conociendo a los personajes.

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La sesión de tarde comenzaba con una especie de falso documental canadiense, The Amina profile (El caso Amina) de Sophie Deraspe que aborda el caso de una lesbiana siria que creó un blog para denunciar la situación por la que atraviesa los homosexuales en su país. La bloguera se hizo muy famosa por las noticias que iba colgando de su país en plena revolución. De repente desapareció y las investigaciones revelan una serie de detalles que asombraron a medio planeta.

No sé si fue por la hora de la proyección o por la manera de contar la historia pero no me llego al alma. Se quedó nada más que en la piel, en el arranque con unas imágenes muy poéticas y sensuales, pero, lamentablemente, nada más.

 

Cerré la tarde noche con la proyección de Un mundo abandonado (Die abhandene welt) de Margarethe von Trotta. La directora alemana ya tuvo una gran acogida con su anterior cinta que trataba sobre la banalidad del mal y que lleva por título Hannah Arendt y que se llevó la Espiga de Plata en 2012.

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Sophie es una cantante de jazz que recibe la llamada de su padre, Paul Kromberger, porque ha encontrada una imagen en Internet en un periódico estadounidense de una mujer de un parecido asombro a su esposa recientemente fallecida. Paul quiere que la localice aunque se tenga que trasladar a Nueva York en su busca. Se trata de una afamada cantante de ópera llamada Caterina Fabiani. Sophie decide cumplir la petición de su padre. Ese viaje desvelará una serie de secretos familiares que cambiará la vida a todos sus miembros.

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Al principio andaba algo despistado. No sabía por dónde me venían los tiros. Hasta que la película, poco a poco, va tomando cuerpo y sube de decibelios resultando una muy buena propuesta. Un buen guion que nos va desengranando la información y con una maravillosa escena: la lucha de dos hermanos que acumulan resentimiento tras casi toda una vida –casi octogenarios- y con la hija de uno de ellos descojonándose de risa. Magnífica escena. Protagonizada por una actriz que también estuvo en la anterior ya citada, Barbara Sukowa.

 

Todavía podía haber tiempo para una quinta película. Pero el curioso espectador necesita que las imágenes se aposenten en la mente y tener tiempo suficiente para poder acometer la empresa de poner las ideas claras y tratar de hacer este comentario de lo que ha sido un día normal dentro de la 60 edición de la SEMINCI. Y eso, prácticamente solo dentro de la sección oficial, la de concurso. Vayan al cine.

Luisjo Cuadrado

Fotografias rueda prensa: Sofía Guijarro

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