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" /> Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Ampliación espacio expositivo. | Revista Atticus

Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Ampliación espacio expositivo.

Museo Nacional de Escultura de Valladolid

Ampliación del espacio expositivo

«Así como el recinto más propio de la Edad Media es la catedral,
y el del siglo XVII, dominado por el absolutismo, es el palacio,
el más característico del siglo XIX es el museo que se consagró
como un ámbito dotado de una formidable autoridad intelectual».
Obra de los Pasajes
Walter Benjamín (1892 – 1940) filósofo y crítico alemán.

Una de las grandes joyas de la ciudad de Valladolid es el Museo Nacional de Escultura. Desde el siglo XVI son muchos los viajeros que se acercan a nuestra ciudad para disfrutar de esta maravilla. Su fachada, autentico retablo en piedra, es un bello ejemplo de la arquitectura del renacimiento. Fue creado en 1842 y es uno de los museos españoles más antiguos. Sus salas albergan esculturas que abarcan desde la Baja Edad hasta los comienzos del siglo XIX; y un buen número de pinturas de grandes maestros (Rubens, Zurbarán o Meléndez). Constituye no solo la colección escultórica más importante de España sino de Europa, sin lugar a dudas.

 

María Bolaños con las autoridades y diversos representantes de los medios de comunicación.
María Bolaños con las autoridades y diversos representantes de los medios de comunicación.

Desde el 26 de febrero el Museo aumenta las salas expositivas (un 8%) y experimenta un rejuvenecimiento, que no solo supone un estiramiento facial sino que se le dota de una serie de obras nuevas (hasta 99) proponiendo al visitante una visita complementaria a la existente hasta ahora. Son las denominadas salas A y C que se une a la ya existe sala B (Pasos Procesionales) con los títulos La memoria del Museo y Arte y vida privada. En estas salas encontraremos una serie de obras que abarca la pintura, escultura, objetos mobiliarios, documentos y fotografías, diversificando de esta manera los contenidos de la colección permanente.

 

Las nuevas salas se encuentran situadas en dos de los laterales del patio del Colegio de san Gregorio (el edificio embrionario del museo antes de la ampliación con la nueva sede del Palacio de Villena y la iglesia de san Benito o Casa del Sol –Mueso de Reproducciones-). Constituyen una invitación para disfrutar de nuevas perspectivas sobe la historia cultural y artística de Valladolid y, por extensión, de nuestro país.
El primer grupo de salas se agrupan bajo el título Memoria del Museo. Con ayuda de las nuevas tendencias museológicas se presenta la trayectoria histórica de esta institución. Una serie de textos, documentos, imágenes, pequeñas obras de arte y filmaciones van desgranando los sucesivos episodios del Museo Nacional de Escultura. Destacan obras como San Gregorio de Gregorio Fernández (1609) y un hermoso fragmento de un sepulcro renacentista realizado en alabastro atribuido a Felipe Bigarny y su taller (siglo XVI) y una pintura al óleo anónima que recoge la escena del Santo Entierro (mitad del siglo XVI).

 

Detrás de uno de los asistentes al acto la escultura Santa (una de las once mil Virgenes). Anónimo
Detrás de uno de los asistentes al acto la escultura Santa (una de las once mil Virgenes). Anónimo

El segundo conjunto de salas corresponde al apartado Arte y vida privada. El Museo nos propone una mirada sobre el coleccionismo más íntimo, una de las características de los gabinetes aristocráticos, viviendas de la burguesía, celdas monásticas o bibliotecas ilustradas. Constituye un buen contrapunto al resto de la colección. Aquí se nos habla del individuo y sus objetos predilectos, ésos que ha atesorado a lo largo del tiempo, y que suponen un gran significado para sus propietarios y revelan sus gustos y valores. Destacan las obras: Demócrito y Heráclito de Rubens (1603); una pequeña escultura en cera de Cristo atado a la columna (siglo XVII); escultura, madera policromada, de la Beata Mariana de Jesús, anónimo (1783) y un Bodegón de Luis Meléndez (h. 1760).

 

El acto de la presentación e inauguración de estos nuevos espacios museísticos estuvo presidido por Miguel González Suela, subdirector general de Museo Estatales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; María Bolaños, directora del Museo; José Antonio Martínez Bermejo, subdelegado del Gobierno y Mercedes Cantalapiedra, Concejala de Cultura, Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid.
Tras unas breves palabras de Miguel González Suela destacando que hoy es un día de celebración porque se ha podido completar la colección sin grandes desembolsos pero sí con mucho trabajo, María Bolaños destacó la importancia que tenía que el museo contase su propia biografía. Ahora se puede contemplar no solo escultura o pintura sino también una serie de objetos de diversa índole así como armas, fotografías, documentos. Son objetos que han llegado como si fueran restos de un naufragio y que ahora el Museo los acoge. Es un proyecto largamente acariciado que viene a cubrir esa laguna de recreación de su propia biografía. Se ha contado con la colaboración de los medios de comunicación que han abierto sus archivos y de los Amigos del Museo que han tomado parte en la investigación. Unos nuevos espacios para que los propios vallisoletanos se reencuentren con el Museo. Bermejo destacó la importancia del Museo que ha ido creciendo en los últimos años. Es un Museo que está vivo.

 

Piedad. Alabastro. Anónimo, siglo XVI
Piedad. Alabastro. Anónimo, siglo XVI

Y tan vivo que está el Museo Nacional de Escultura. Los amantes de la fotografía tienen allí un reino estable. El patio o claustro con sus filigranas en piedra y con los diferentes colores que toma esta a lo largo del día son una excusa para visitarlo. A diferencia de otros grandes museos, el de el Museo Nacional de Escultura de Valladolid es un museo recogidito, que no pequeño y muy, muy accesible (para discapacitados consultar en la web o en recepción) que se puede visitar en una jornada y recorrer sus salas visitando las principales piezas. Si nos adentramos en cada sala las diferentes obras nos asombran. La quietud, el silencio ayudan a la contemplación y a darnos un buen paseo la mañana de un sábado o domingo, por ejemplo. Amantes del arte, de la fotografía o simples curiosos, acudan al Museo Nacional de Escultura, no les defraudará.

En breve publicaremos un artículo completo en neustra revista.

Luisjo Cuadrado

Fotografías: Chuchi Guerra

Revista Atticus

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