Crítica película Samba de Eric Toledano y Olivier Nakache

Crítica película Samba de Eric Toledano y Olivier Nakache

La larga sombra de Intocable

WSAMBA-poster_final
Ficha
Película: Samba.
Dirección y guion: Eric Toledano y Olivier Nakache.
Interpretación: Omar Sy (Samba), Charlotte Gainsbourg, Tahar Rahim y Izïa Higelin.
País: Francia. Año: 2014. Duración: 120 min.
Género: Comedia.
Producción: Nicolas Duval-Adassovsky, Laurent Zeitoun y Yann Zenou.
Fotografía: Stéphane Fontaine.
Distribuidora: A Contracorriente Films.
Estreno en España: 27 Febrero 2015.
No recomendada para menores de 7 años.

 
Sinopsis
Una mujer que ha tenido que dejar su trabajo de alta ejecutiva a causa del estrés, se apunta como voluntaria en una ONG. Un día conoce a Samba, un atractivo y carismático senegalés con tendencia a verse involucrado en líos. Entre ellos se entabla una relación tan honesta y romántica como imprevisible.

 
Comentario
Samba Cissé (Omar Sy) es un inmigrante senegalés. Negro, alto, fornido y guapetón va resolviendo su estancia ilegal en París con trabajos esporádicos en lo que sea, aunque los últimos le llevan a los bajos fondos de la cocina, a manejar el friegaplatos de un restaurante. Una renovación rutinaria del permiso de residencia se convierte en un calvario: ha desatendido los requerimientos de la Administración y se va a iniciar el expediente de expulsión del país. En primera instancia es recluido en un centro de internamiento hasta que se decida su tramitación definitiva.

WAM6A8527_R
Alice (Charlotte Gainsbourg) se ha hecho a sí misma. Ha llegado a ser una alta ejecutiva de una empresa de selección de personal. De aspecto frágil, tímida e introvertida, el estrés le causó una mala pasada hasta el punto de llevarle a la baja laboral, a las sesiones de terapia con caballos y a colaborar con una ONG que ayuda a los inmigrantes en París.
Alice acude al centro de internamiento junto con la «veterana» Manu (Izïa Higelin) para tratar de ayudar a Samba y paralizar el proceso de expulsión. Uno de los consejos de Manu hacia Alice es que trate de poner distancia y que no se involucre, que no le de teléfonos ni direcciones personales. ¿Lo conseguirá Alice? Junto a este trío tendremos a un gracioso «brasileño» que no sabe ni cuál es la capital de Brasil, Wilson (Tahar Rahim).

 
Samba es la nueva entrega de los directores Eric Toledano y Olivier Nakache tras la exitosa Intocable (2011) y que tiene como protagonista a Omar Sy. Esto que puede servir como muy buena carta de presentación parece actuar como cierto lastre en el desarrollo de la misma. La película arranca muy bien con un convincente plano secuencia que se desarrolla en la cocina de un gran restaurante donde se está celebrando una boda. Nos muestra una serie de personajes que nada tienen que ver con la trama hasta que la cámara se centra en el personaje principal, en Samba. Parece que los directores han echado el resto para sentar ahí las bases de lo que vamos a ver. La cocina es un microcosmos en el que todo parece estar entrelazado. También puede actuar como una buena metáfora. Todo tiene que actuar a la perfección para que el resultado final sea el apetecible y los novios vean cumplidos sus sueños. Algo así como que los entresijos de la administración deben de funcionar para que el joven Samba pueda cumplir su sueño de trabajar y residir en París. Un lugar en el que lleva diez años y en el que pensaba que ya estaba libre de sobresaltos, de carreras para evitar que la policía te detenga y te expulsen del país.

 

WAM6A6131_(c)_David_Koskas__Quad_Gaumont
Este drama social, esta situación tan viva en París (como algunas otras grandes ciudades receptoras de inmigrantes que tienen que vivir en una situación ilegal -o alegal, no sabría muy bien poner el término-) está presentada con muchos tópicos, sin acabar de profundizar o de acentuar en tal o cual situación. La inmigración y los sin papeles; las relaciones interraciales, la xenofobia o cómo malviven en unos cuartuchos claustrofóbicos son algunos de los temas. No es ni mucho menos una denuncia social, como suele ser habitual en la filmografía de los hermanos Dardenne o Robert Guédiguian donde hay un mayor peso sicológico en los propios personales. Es drama ligero. Samba quiere ser amable con un tema muy duro sirviéndose de algunos toques de humor, pero no cuaja. La cinta está basada en el libro de Delphine Coulin Samba pour la France. Lo desconozco, no lo he leído, pero ese juego de palabras que propone el título me hace pensar que sea más brillante que el guion que han utilizado para Samba. Es difícil entender que nos transmitan el mensaje de que todos los negros son iguales físicamente y conseguir un carnet legal pueda ser usado por varios negros porque las autoridades no los distingan a simple vista. Patético es el gag simulando el anuncio de la Coca cola y casi peor resulta ver que todas las mujeres que asistan al espectáculo pierdan el culo por contemplar y jalear la actuación que está montando el limpiacristales. Y no digamos el manido topicazo con el que se desenvuelve la película que tiene que ver con esa confusión de identidades.

 
Aún así, a pesar de estos tremendos descuidos del guion, Samba se deja ver. Es de agradecer que haya películas que se centren en los invisibles. Esa gente que está trabajando en una situación precaria y que no tiene papeles. En la mayoría de las situaciones son aquellos que hacen los trabajos sucios. Son personas que están a nuestro alrededor y que tiene una situación que prácticamente los sitúan en el limbo. Es por eso por lo que decía antes que no sé si se trata de una situación ilegal o alegal. Es difícil de entender que te detengan; que te tengan un tiempo en un centro de internamiento a la espera de una resolución; que te dejen libre, pero que pese sobre ti una orden de expulsión. Una orden que te invita a que abandones el país en apenas 72 horas. Es una condena, no es a muerte, pero casi. Es vivir con la incertidumbre, vivir con el miedo de que en cualquier momento te puedan apresar y echar del país. ¿A dónde? ¿Otra vez a la miseria y el horror, llámese Senegal, Mali o Chad?

 

WAM6A3278
Es interesante ver el contrapunto de quien parece tenerlo todo y se ve abocado a lo contrario a una baja laboral por trabajar casi las 24 horas y padecer esa enfermedad «moderna» llamada estrés. Esto está muy bien resuelto en el papel de Alice. Una brillante Charlotte Gainsbourg se desenvuelve de forma veraz. Su menudo cuerpo parece que se queda escaso para esas manazas de Omar Sy. Una mujer que difícilmente puede mantener un equilibrio emocional se ve «obligada» a ayudar a Samba. Y las tornas se vuelven. La pena es que está al servicio del protagonista (poco o nada sabemos de su vida, más allá de la anécdota que la llevó al sicoanalista). Esta escasa definición del personaje es extensible al resto de secundarios que apenas están esbozados.

 

Con buenas interpretaciones de Omar Sy y Charlotte Gainsbourg; con el apoyo de algunos temas musicales muy atractivos y algunos toques de humor aceptable (magnífica la escena en que le comunican a Samba que tiene que abandonar el país en 72 horas) Samba solventa la papeleta. La sombra de Intocable ha supuesto un gran lastre. Si la crítica fue condescendiente con aquella película en ésta no se lo ha perdonado. Y Samba no es más que otra historia construida sobre el tópico de que un negro del sur (Senegal) mostrará que no se necesita de tanto para saber disfrutar de la vida. Y que el contacto humano proporciona más bienestar que tener la cuenta corriente muy abultada. La acomodada blanca parisina descubrirá que Samba es algo más que el nombre de un baile. Norte-sur, blanco-negro, rico y pobre unos dualismos con distintos nombre pero para hablar de lo mismo: la enorme diferencia entre clases sociales. Por mucho que dos personas frecuenten el mismo restaurante, una de ellas estará frente al mantel blanco y el otro en los suburbios de la cocina.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

2 Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscribete

Copyright ©2017, Revista Atticus

Siguenos
  • Facebook
  • Twitter