Premios Oscars 2015 y críticas de Revista Atticus

Premios Oscars 2015 y críticas de Revista Atticus

Son muchas las webs que contienen la relación de ganadores de los Premios Oscars 2015. Os dejamos esta de nuestros amigos de la web Exquisiteces. Y también los enlaces donde podéis leer lo que comentamos en su día de las seis principales películas ganadores de premios.

Exquisiteces

Birdman (la inesperada virtud de la ignorancia)

Crítica Revista Atticus

THE HEAT

«Pero… ¿de qué va realmente Birdman? O lo que es lo mismo ¿por qué ha despertado tantas expectativas? En principio, y fundamentalmente, por la excelsa actuación de su principal protagonista, Michael Keaton. Encarna a un actor, que en definitiva es su propio yo. Es un actor que alcanzó la cima y ahora está en plena decadencia. Tuvo un gran éxito con esas películas que tanto gustan a Hollywood y, por ende, a un gran número de espectadores, ávido de tiros, persecuciones y escenas de gran espectacularidad (una crítica nada velada a este tipo de películas). Un actor que acomete el reto de llevar al teatro una obra con diálogos con bastante enjundia que pone sobre las tablas las intimidades del amor, de las relaciones humanas. Un actor que va a contracorriente queriendo representar arte y ensayo cuando la gente busca «taquillazos de consumo fácil». Un actor que cuando están en la fase de preestreno le surgen los miedos, las dudas en forma de una voz interior que se reencarna en Birdman (el personaje del cómic, que en realidad alude a ese papel que interpretó Michael Keaton como Batman). Esa confrontación que padece el personaje con sus fantasmas se traduce en una inseguridad, en un cuestionamiento de toda su vida, no solo como carrera de actor de prestigio («eres una celebridad, pero no un actor»). Se cuestiona su relación con su exesposa, con su pareja actual, con su hija; pero también el papel de los críticos teatrales capaces de tan solo con cuatro líneas llenas de tópicos tumbar el trabajo de meses. Las redes sociales y su papel también son cuestionadas».

 

El gran hotel Budapest

Crítica Revista Atticus

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«El conjunto da como resultado una comedia con toques surrealista, inteligente, visualmente muy bella, entretenida, algo frenética y, a veces, algo absurda. Con un gran plantel del actores, una autentica troupe circense, (alguno hasta pasan desapercibidos por su caracterización como pueda ser la bella actriz francesa Léa Seydoux) en donde destaca el binomio protagonista de un convincente Ralph Fiennes y un novel y efectivo Tony Revolori. Magnífica fotografía con una planificación milimétrica y un uso de colores que abarca desde el rosa chicle al rojo chillón. Todo ello acentuado con una deliciosa (y a veces hipnótica) banda sonora. En definitiva esta puede ser la película más ambiciosa de este tejano de apenas 44 años y con ocho películas en su haber que ya es toda una referencia cinematográfica. El gran hotel Budapest es de esas películas que las ves y resultan entretenidas (o no, claro), pero para aquellos que disfrutan con el cine de Anderson pueden empezar a tirar del ovillo y sacar y sacar material y entonces te das cuentas de que lo que has visto es una gran película que tiene muchas lecturas. Un tipo poco corriente con películas fuera de lo común. Vayan al cine».

 

Boyhood (Momentos de una vida)

Crítica de Revista Atticus

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«La grandeza de Boyhood es que es una película sencilla que juega con la dualidad de la ficción/realidad pero que no es real, a pesar de que es una realidad que se haya rodado por espacio de doce años la vida de un crío (y su familia). Pero es solo eso, una película. Ellar Coltrane y Lorelei Linklater no son hermanos, pero lo han tenido que ser por espacio de doce años. Un álbum familiar llevado a la pantalla. Grande Linklater, grandísima Boyhood».

Whiplash

Crítica de Revista Atticus

 

WHIPLASH
«Tras un crescendo paulatino sin decaimientos, llegamos al final. Intenso, vibrante, frenético, alcanzando un clímax tras casi diez minutos en los que Andrew interpreta un solo con su batería que parece no tener fin. Es en un claro enfrentamiento con Terence Fletcher. Te metes no ya en sala del auditorio, sino ahí justo al lado del batería, impávido, con la boca abierta y siguiendo levemente con el pie el ritmo, ladeando la cabeza, asistiendo emocionado al manejo virtuosista de las baquetas. Prodigioso. Un film absorbente que no es solo para los amantes de la música, de la batería o del jazz. Whiplash nos recuerda que hay una cosa que se llama la cultura del esfuerzo, de la naturaleza de la educación, de la forja de un carácter, de la superación, de la perseverancia y de la obsesión por el reconocimiento, por el éxito, desafiando los límites físicos. Salgo del cine eufórico y casi extenuado, deseando ponerme a escribir (una obsesión). No sé si habré conseguido el propósito de transmitirles alguna de esas sensaciones, pero, no me digan nunca, por favor… buen trabajo».

 

Interstellar

Crítica de Revista Atticus

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«Las poderosas imágenes (sería la leche haberla visto en IMAX) de Hoyte Van Hoytema hacen grande a Interstellar, pero la enaltece la actuación coral de sus protagonistas. Matthew McConaughey (es un galáctico, en estado de gracia casi permanente quién ha sabido reconducir su carrera después de unos inicios desacertados con comedias románticonas sin más valor que hacer las delicias de los palomiteros), Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine, la pequeña gran actriz Mackenzie Foy y hasta Matt Damon están soberbios. Eso debe de ser un mérito de Nolan más allá de su virtuosismo al rodar estas películas. Sabe dirigir a los actores y sacar de ellos lo mejor».

 

The imitation game (Descifrando enigma)

Crítica de Revista Atticus

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«Después surgen los episodios con los que comienza la historia. Esa mezquindad de acusarle de indecencia, de señalarle por tener unos gustos «distintos» y, en definitiva, por condenarle por su homosexualidad es uno de los episodios más lamentables no solo en la vida de este científico sino en el alma británica. Los avances que logró Alan Turing permitieron no solo acortar la duración de la guerra, cambiando su curso, y, por supuesto salvar miles de vidas humanas, sino que sentaron las bases para el desarrollo de «las máquinas Turing», que fueron los embriones de los modernos ordenadores. Alan Mathison Turing (1912 – 1954) está considerado como el precursor de la informática moderna y logró, también, grandes avances en lo que se refiere a la inteligencia artificial. Puso fin a sus días. Fue condenado por la justicia británica a la castración química para «reconducir o atemperar sus gustos sexuales». Hay una escena clave en The imitation game. Joan Clarke visita a Turing cuando ya había sido juzgado y sometido a esta castración. Turing avejentado, desorientado, sigue trabajando en el desarrollo de su máquina Christopher (en clara alusión a aquel amor de juventud), pero su mente está nublada por el estrógeno sintético. La cura química con la que pretendían sanar su homosexualidad le está destrozando. Su cerebro se ha esponjado, Alan se muestra incapaz de hacer un crucigrama. A los dos años de su condena Alan decide suicidarse apagando su mente cuando apenas tenías 41 años. Ser homosexual no es ser distinto ni mucho menos. Han tenido que pasar más de 50 años para que los británicos devolvieran, de forma simbólica, el honor de Alan Turing, recibiendo, en 2013, el indulto de manos de la reina Isabel II».

 

Revista Atticus

 

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