SEMINCI 2014. Miércoles 22. Risse im betton – Mita Tova y Parkolo, Chuchi Guerra y Luisjo Cuadrado

SEMINCI 2014

Miércoles 22. Risse im betton – Mita Tova y Parkolo, Chuchi Guerra y Luisjo Cuadrado

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Hoy ha sido una de esas jornadas memorables. Bueno, a lo mejor un tanto exagerado, pero desde luego si que es para recordar. Se han proyectado tres películas para la sección oficial y las tres han sido en mayor o menor medida propuestas muy aceptables. A estos largometrajes he sumado la película del director Schöel Imamura que lleva por título Akai Satsui (Deseos impuros, 1964). Comentar las cuatro me llevaría algo más de cuatro horas. Por lo tanto voy a hacer una visión en conjunto. Cada una de ellas merece una reflexión. Si encuentro algo de tiempo por ahí intentaré desgranar algo más de cada una de ellas.

La mañana comenzó con la proyección del cortometraje húngaro Fa. Un título corto para una gran pieza de 15 minutos. Es como esos microrrelatos que te sorprenden por el final y te invitan a un repaso mental de lo que has visto y te dices: pero si te lo estaban avisando. Bastante bueno.
Tras este primer sorbo acometemos la película austriaca Risse in Beton (Grietas en el hormigón) de Umut Dag. Un terrible drama familiar que tiene como protagonistas a un joven que con apenas 35 años ya se ha pasado un tercio en la cárcel; y a un adolescente que se mete en trapicheos de drogas a las puertas de los colegios y las discotecas para poder pagarse una maqueta de un tema de rap y, también, para ayudar a su madre con la carga familiar. Una cinta dramática. Ves en la gran pantalla ese otro mundo que existe tras la esquina de cada barrio pero por el que no frecuentas porque allí no se te ha perdido nada, pero que mucha gente encuentra lo que busca: droga, sexo, y un mercado ilegal de lo que quieras. Son personajes que tratan de sobrevivir. Cada uno lleva su cruz. Una película muy bien ejecutada, con un sólido guion que te llega a estremecer. A la salida te preguntan ¿te ha gustado? Sí. Pero es que no lo dices muy convencido. Me ha gustado, pero no me gusta lo que veo. Muy recomendable para ciertos paladares.
A continuación había que poner un poquito de humor en la sala porque se estaba oscureciendo el día y eso que tan solo eran las 12 del mediodía.
Ya el corto inicial levantó bastantes carcajadas (por cierto, señores programadores de la SEMINCI ¿por qué no se emite un corto delante de cada película? Este año se proyectan bastante menos que, por poner un ejemplo, el año pasado). Mucha risa en tan solo 4 minutos. Una proeza de síntesis. Lleva por título Saludos cordiales y es alemán. Muy bueno.

Fotograma del cortometraje Saludos cordiales
Fotograma del cortometraje Saludos cordiales

La segunda película del día a concurso fue la israelí Mita Tova (La fiesta de la despedida). Comedia negra, o humor negro. Es la historia de unos dulces vejetes que deciden que algo hay que hacer con aquellas personas que sufren en la recta final cuando ya no tienen ninguna esperanza. Es decir, estamos hablando de la eutanasia. Es una película que te produce una extraña sensación. Es como si estás en la intemperie al aire libre un día de mucho frío. Y te resguardas y en ese sitio encuentras una estufa que te da aire caliente por la parte superior y un aparato de aire acondicionado emitiendo frío hacia los pies. Te están hablando de cosas muy serias, con las que conectas y cuando estás empatizando, van y te suelan un gag de humor fino, inteligente, del bueno. Tu cuerpo sufre un autentico shock. Me reí a carcajada limpia cuando estaba a punto de echar alguna lagrimita. Recibió muchas ovaciones. Estará en la terna final como candidata algún premio. Muy recomendable, pero como decía con la primera película, ojo porque el tema de los abueletes en la residencia deja mal cuerpo. Pero está ejecutada de forma prodigiosa y, también, con un buen guion y una sólida y convincente actuación de los protagonistas.

Fotograma de Mita Tova
Fotograma de Mita Tova

No se crean que todo vaya a ser cine. El buen aficionado se tiene que retirar a comer algo (uno tiene esa mala costumbre). Pero ojo, no vale meter un cocido entre pecho y espalda. A las 16h 15 te espera una película japonesa de 150 minutos y del año 1964. Lleva por título Deseos impuros y es del japonés Schöel Imamura. Se proyecta dentro del ciclo dedicado al coreano Bong Joon Ho, Espiga de Honor 2014. Por cierto en ese momento de la comida coincidí con el director y me estampó su firma en el programa de la SEMINCI.

Bonito recuerdo del programa con la firma del director Bong Joon Ho
Bonito recuerdo del programa con la firma del director Bong Joon Ho
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Bong Joon Ho a su paso por la SEMINCI. Foto Chuchi Guerra

No era una copia buena. Tampoco son las mejores condiciones para verla, con los subtítulos a casi un metro por debajo de la pantalla (la versión es en japonés, subtitulada en ingles y por debajo en una pantalla que se pone para lo subtítulos en castellano). Claro que hay que ver las películas en versión original, pero leches, cuando entiendes el idioma. Te pierdes algún detalle de gestos, de expresiones, por estar mirando muy por debajo de donde el director ha planteado que sitúes la atención. Bueno a lo que vamos. Es una cinta de hace 50 años en la que te encuentras con planteamientos y ejecuciones técnicas que te preguntas que cómo lo habrán hecho, que qué moderno es eso, que eso lo has visto en tal o cual director reciente. Me gustó por esto último, más que por la historia en sí.

Fotograma de la película Deseos impuros
Fotograma de la película Deseos impuros

Por último, el pase especial para la prensa era una propuesta húngara que se traduce por Parking, del director Bence Miklauzic (1970). Tenía mis recelos por lo poco que había leído de ella en la sinopsis. Está ambienta en uno de esos típicos parkings que en realidad son un simple solar destartalado. Lo rige un hombre que responde al nombre de Legionario. Un señoritingo con un pedazo de Ford Mustang inmaculado acude a aparcar su preciado coche. Puedes aparcar donde quieras es lo que le dijo el Legionario. Pero el dueño del Ford elige una plaza bajo sotechado (la única que había) pero le dice que esa no está libre. Y ahí empieza el conflicto. Empezó de forma suave, con un protagonista muy parco en palabras. Las cosas fluyen de manera suave. Poco a poco nos van dando una información que terminará por cuadrar todo de forma natural. Toca muchos temas y no es de esas que te explican todo. Lo insinúa. Luchará por la Espiga de Oro a la espera de mejores largometrajes.

Fotograma de la película Parking
Fotograma de la película Parking

Luisjo Cuadrado
Chuchi Guerra
Revista Atticus

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