Crítica Barbacoa de amigos, amistad aderezada

Crítica de la película Barbacoa de amigos

Amistad aderezada

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Ficha
Película: Barbacoa de amigos.
Título original: Barbecue.
Interpretación: Lambert Wilson (Antoine), Franck Dubosc (Baptiste), Florence Foresti (Olivia), Guillaume de Tonquédec (Yves), Lionel Abelanski (Laurent), Jérôme Commandeur (Jean-Michel), Sophie Duez (Véronique), Lysiane Meis (Laure), Valérie Crouzet (Nathalie).
Dirección: Éric Lavaine. País: Francia. Año: 2014.
Duración: 98 min. Género: Comedia.
Guion: Eric Lavaine y Hector Cabello Reyes.
Producción: Vincent Roger y François Cornau.
Música: Gregory Louis y Romain Tranchart.
Fotografía: François Hernandez. Montaje: Vincent Zuffranieri.
Diseño de producción: Sandrine Jarron. Vestuario: Nadia Chmilewsky.
Distribuidora: A Contracorriente Films.
Estreno en Francia: 30 Abril 2014. Estreno en España: 25 Julio 2014.

Sinopsis
Antoine recibe un regalo de cincuenta cumpleaños original: un infarto. A partir de ahora deberá tener más cuidado. Pero es que Antoine se ha pasado la vida teniendo cuidado: con su salud, con su dieta, ha cuidado de su familia y amigos… Ahora lo que quiere es un cambio. ¡Un cambio en su vida y en las de todos los que le rodean!
Comentario
Por más que quiero… no puedo. Desde que he visto el cartel y hasta ahora, hasta el momento en que me he metido de lleno con Barbacoa de amigos, la película que se acaba de estrenar en nuestras salas, del director francés Éric Lavaine, se me va la mente y sobre todo los ojos a otra cinta: Pequeñas mentiras sin importancia (Guillaume Canet, 2010). Los carteles de ambas son casi idénticos. Muestran una sucesión de planos, de imágenes del grupo de amigos o los rostros de forma individual; el mismo tono en el color de la tipografía. Lo cual demuestra una total falta de originalidad. A no ser que sea con una intención clara: la de atraer al espectador ante el gran éxito de aquel otro film francés. Ahí no acaban los paralelismos. Hay otras cuantas semejanzas más como puedan ser la enfermedad (o accidente) del principal protagonista; la casa veraniega en la que pasan las vacaciones el grupo de amigos, y, sobre todo, por encima de todo, la amistad y cómo funcionan las relaciones entre amigos ante la adversidad. Pero, dejo eso a un lado (o lo intentaré) para centrarme en Barbacue (título original).

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Un grupo de amigos (los amigos de Antoine) forman una piña y participan en distintas actividades desde que se conocieron estudiando en la facultad de empresariales de Lyon. Antonine es el protagonista y lo es también en su grupo de amigos. Es el típico personaje que lo tiene todo para triunfar en la vida. Bien plantado con sus cincuenta años, guapetón, atractivo, buen físico, deportista, triunfador social al ser socio de una gran empresa familiar. Está casado con una mujer guapa e inteligente, para más señas, de profesión médico. No le falta nada en su vida, ni tan siquiera el subidón de autoestima que le proporciona su faceta de ligón con mujeres jóvenes a las que retrata en un dibujo «como forma de entrarlas». Sus momentos de ocio los llena con su grupo de amigos que ha sabido mantener desde su época de universitario. Uno de los principales puntos de encuentro que tienen estos amigos es el fútbol. La pandilla es seguidora del equipo Olympique Lyonnais. Pero un buen día, cuando está a punto de cumplir los cincuenta años, Antoine sufre un infarto que le hará replantearse la vida.
Este giro argumental presenta una novedad respecto a la forma tradicional de efectuar ese cambio cuando alguien ve las orejas al lobo. Hasta ahora Antoine se ha cuidado en exceso. Ha controlado su comida, su peso, no ha fumado ni ha bebido. En definitiva ha llevado una vida saludable, muy saludable. Nuestro protagonista se replantea la vida y decide hacer todo lo contrario de lo que hacía hasta ahora. Eso le llevará a no cortase ni un pelo, con la comida, con la bebida e incluso con los amigos. Les dirá lo que les sale del corazón maltrecho, sin respetar nada. Su comportamiento se vuelve un tanto infantil, dejando a un lado lo que debiera de hacer una persona de su edad, y de su situación social. Se volverá un des: descortés, desconsiderado y descarado. Y desubicado. Principalmente su esposa, pero también sus amigos, sufrirán este nuevo Antoine. Y el héroe (en este caso protagonista), trataré de volver a su ser. Es el planteamiento clásico de la trama de Barbacoa de amigos. Antoine se ha apartado de la senda del bien y debe de volver a encauzar su vida.
Lo mejor que tiene Barbacoa de amigos es la cercanía para muchos de nosotros, y, en definitiva, para muchos de los que se acerquen a ver este film. Somos legión los que conservamos nuestras amistades de la infancia. Y así es de agradecer que podamos disfrutar de una buena tarde de cine tres o cuatro parejas que permanecemos siendo amigos por espacio de casi cuatro décadas. Y también lo es el hecho de que podamos compartir una buena mesa o una barbacoa.

 

La barbacoa ha dado mucho de sí. Hasta el inefable Georgie Dann le ha dedicado una pegadiza canción del verano. En torno a ella se dan unas buenas circunstancias para aglutinar a un buen número de amigos: participativa, al aire libre, bebida en la mano y ambiente festivo. Quien más o quien tiene algo que decidir a la hora de hacer una. Y muchos son los que hacen sus pinitos culinarios con ella, extendiendo la barbacoa (habitualmente la parrilla con carne de diversa índole) a una buena paella. Y en ese grupo de amigos, cada uno tiene su rol. En Barbacoa de amigos está el que sabe llegar por el mejor sitio sin sufrir atascos siendo el primero y enorgulleciéndose de ello hasta hacerse plantear a uno sus cualidades al frente del volante. Está esa mujer ama de casa que tiene que sufrir el ver como su marido hace cuatro brasas, pone cuatro trozos de carne y ya con eso tiene todo hecho mientras que ella, ha tenido que montar y poner la mesa, recoger a los niños, ir a la compra, interesarse por su madre… También se refleja (y muy bien) esa situación tensa e incómoda, muchas veces, de la pareja que se ha roto y ya no son esa entidad pero tienen que convivir con unos amigos en común y, como en este caso, acuden, por separado, a la cita festiva.

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Un película coral, pero en donde destacada por encima del resto Lambert Wilson en su papel de Antoine. Los demás acompañan de forma aceptable al protagonista, pero se echa en falta una mejor definición en papeles secundarios (como por ejemplo las esposas de Antoine o Yves) lo que lastra la factura final del conjunto. Se salva, casi de forma brillante, Florence Foresti en su papel de desinhibida Olivia. La música encaja muy bien en la cinta, sin sobresalir mucho, lo cual es muy meritorio.
No es una gran comedia. Pero los franceses se manejan muy bien a la hora de recrear estas situaciones y hacen de ello una gran virtud. Sienten pasión por su fútbol, por sus equipos, se sienten apasionados con sus vinos, y no dudan en incitarnos a salir a comprar un Pétrus (por otro lado inalcanzable para el común de los mortales); muestran pasión por esas reuniones familiares al amor de la lumbre ensalzando su cocina. La trama principal… no es lo importante. La reunión y la fiesta de la amistad sí que lo es. Y se les puede perdonar que haya personajes poco perfilados o estereotipados. Ensalzan sus virtudes patrióticas sin quedar pedantes y la cosa funciona muy bien porque es extrapolable más allá de sus fronteras. La pena es que no aporta nada nuevo a lo que vi en Pequeñas mentiras… Me gustó mucho más aquella, por ser una película mucho más redonda, mejor construida en su guion y si cuento esto es porque me parece que ha habido una clara intención de hacer una película con muchos puntos en común con aquella, pero que el resultado se queda en una barbacoa un pelín desaborida.

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A pesar de ello, el resultado final es más que aceptable. Es una comedia fresca, francesa, ligera, que tiene algunas escenas resueltas de forma brillante, con poderosos gags (la presbicia y como afecta al protagonista en su fase ligoteo; la realización de una sangría con un vino un tanto «especial»; y/o la broma de la cuña en el hospital, son de los mejores momentos). Vayan al cine con sus amigos, al final podrán hacer un poquito de terapia grupal al verse (algunos) reflejados en la gran pantalla.

Por si queréis ver la crítica de Peaqueñas mentiras sin importancia y un segundo comentario

 

Un tráiler:

 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

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