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Presentación libro de artista Frágil refugio

Casa Zorrilla, Valladolid

 

El pasado 22 de febrero, cuatro grandes amigos Atticus (Concha Gay, Javier Redondo, Armando Arenillas y José Carlos Sanz) presentaron, de la mano de Javier Dámaso, lo que ellos denominan caja-publicación o libro de artista con el título Frágil refugio. El acto se celebró en la Casa de Zorrilla de Valladolid y os dejamos la información gráfica del mismo gracias a labor de nuestra colaboradora fotógrafa Angy Garrido. Una propuesta de lo más interesante y que os animamos a que conozcáis.

 

 

Revista Atticus

fotografías: Angy Garrido


Moonlight

La lucha por encontrarse uno mismo

Ficha

Título original: Moonlight

Director: Barry Jenkins

Reparto: Trevante Rhodes, André Holland, Janelle Monáe, Ashton Sanders, Jharrel Jerome, Naomie Harris, Mahershala Ali, Shariff Earp, Duan Sanderson, Edson Jean

País: Estados Unidos

Guion: Barry Jenkins

Música: Nicholas Britell

Fotografía: James Laxton

Género: Drama

Duración: 111 min.

Estreno: 10 de febrero de 2017

 

 

Sinopsis

Chiron es un joven afroamericano con una difícil infancia, adolescencia y madurez que crece en una zona conflictiva de Miami. A medida que pasan los años, el joven se descubre a sí mismo y encuentra el amor en lugares inesperados. Al mismo tiempo, tiene que hacer frente a la incomprensión de su familia y a la violencia de los chicos del barrio.

 

Comentario

Moonlight nos cuenta la historia de un personaje desde su más tierna infancia hasta la edad adulta interpretado por tres actores diferentes. La película arranca con el pequeño Chiron al que todos llaman Little (Alex R. Hibbert). Convive con su madre más preocupada de lograr su chute que en la educación de su hijo. Un traficante (papel interpretado por Mahershala  Alí –conocido por su intervención en House of Cards-) lo acoge en su hogar, casi actuando, junto a su «chica», como padres adoptivos del pequeño. Años más tarde, lo vemos como adolescente (Ashton Sanders) al lado de su amigo Kevin. Ambos mantienen una curiosa amistad. Otro salto de tiempo nos sitúa al joven como Black (Trevante Rhodes). Ya no es tan joven, su cuerpo ha experimentado un gran cambio y el modus de vida de aquel que hiciera las veces de padre se ha convertido en su propia vida. Luce fundas de oro, collar también de oro y un extravagante y llamativo coche como signo de su estatus. Pero hay algo que todavía no ha abandonado de aquel entonces: el hermetismo sobre su propia vida que apenas deja vislumbrar sentimientos, lo cual lo convierte en un hombre retraído y algo arisco.

No es una película sobre pandilleros o sobre el mundo del trapicheo de la droga. Como sucediera con Boyhood (Richard Linklater, 2014) es la historia de un muchacho a lo largo de tres etapas bien diferenciadas de su vida en los suburbios de Miami. Pero pone el acento en la condición sexual del protagonista. Y ahí la película se vuelve casi única. No he encontrado ninguna que centre el argumento en la homosexualidad de un negro. Barry Jenkins lo narra de forma magistral, no muestra sexo, ni tan siquiera hay una escena subida de tono, apenas un roce, una muestra de cariño y todo lo demás es sufrimiento. Tiene su apogeo en esa segunda etapa cuando el joven se encuentra con sus compañeros de clase y lo toman por rarito porque rehúye el trato. Sufre bullying, sufre el abandono de su madre y experimenta el primer acercamiento a una persona de su mismo sexo. Intenso.

Uno de los grandes logros es la encarnación de los tres actores para un mismo papel (magnífico póster que recoge este aspecto) en las etapas de infancia, adolescencia y adulto (o madurez) que nos transmiten perfectamente (a través de esa mirada perdida) los miedos, los recelos, las preocupaciones del personaje; con una presencia muy importante de los silencios. También es muy meritoria la técnica de la elipsis, esos saltos en el tiempo, sin brusquedad, que mantiene el hilo argumental de una forma lineal en la que no caben explicaciones o subrayados innecesarios.

La fotografía le aporta un plus al estar muy bien resuelta. Muchos planos secuencia y algunos con cámara en mano para crear la tensión necesaria. Ayudan a crear un retrato naturalista. El mérito se debe a James Laxton.

Moonlight es la adaptación de la obra de teatro de In Moonlight Black Boys Look Blue de Tarell Alvin McCraney. Este título hace referencia a que los chicos negros parecen azules bajo la luz de la luna. Tras su ópera prima, Medicine for Melancholy (2008) Barry Jenkins decidió acometer este proyecto semiautobiográfico tras sufrir el rechazo de varios guiones. Ha conseguido hasta ocho nominaciones para los premios Oscar (entre ellas mejor película y mejor director). No lo tiene fácil. La la land arrasó en la antesala. Moonlight se llevará alguna pedrea como pueda ser el mejor guion adaptado y, tal vez, al mejor actor secundario. El producto final es original. No es una película que guste a todo el mundo, por su temática y por tener un ritmo muy pausado. No parece que pase nada relevante pero todo está en los pequeños detalles, en el drama interno de vivir en un cuerpo de hombretón negro y no poder manifestar lo que sientes porque eso es de maricones. ¡Qué valentía la de su director (y la de todos aquellos que ha apostado por este proyecto) para llevar a la pantalla este tema! Y qué pena que todavía haya gente (al frente de todos un tal Trump) que piensen que eres menos persona porque amas a otra de tu mismo sexo. Y que tu color no es digno. ¿Cuántos años tendrán que pasar para aceptar esto como una cosa normal? Mientras eso llega, Moonlight se ha convertido en una experiencia cinematográfica hermosa que pone luz y poética en un tema tabú. Moonlight es el retrato de un drama, personal y social, de un joven que lucha por encontrarse mientras vive la vida.

Trevante Rhodes, Naomie Harris, Mahershala Ali, Alex R. Hibbert, Barry Jenkins (director), André Holland

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 


José Mercé presenta Doy la cara

Teatro Calderón de Valladolid

 

José Mercé acaba de publicar su nuevo álbum Doy la cara con el que ha entró directamente al 2 de la lista de ventas en su semana de lanzamiento. Doy la cara es un disco muy especial rodeado de amigos: Joaquín Sabina, Pablo Alborán, Alejandro Sanz, Alvaro Urquijo, Ainhoa Arteta, Chabuco, Andrés Calamaro o Jorge Drexler.

El miércoles 22 de febrero actuará ante el público vallisoletano en el Teatro Calderón.

 

Revista Atticus

fotografías: Chuchi Guerra


Visita de Antonio López a la exposición Realistas

Museo Patio Herreriano

 

El pasado viernes 17 de febrero Antonio López visitó la exposición Realistas en el Museo Patio Herreriano donde se exhiben algunas de sus obras y la de sus compañeros de exposición como son: Julio y Francisco López Hernández, María Moreno, Isabel Quintanilla, Esperanza Parada, Amalia Avia, Carmen Laffón, Cristóbal Toral y José Hernández. Cerca de un centenar de obras.

El gran maestro «nos debía» esa visita pues el día de su inauguración no pudo estar con nosotros por un proceso gripal. Esa circunstancia ha posibilitado un mayor acercamiento a la prensa y a su propia obra.

Es una gran exposición que se puede ver junto con otra exposición Miradas a la realidad con obra de artistas como Alfonso Albacete, José Manuel Ballester, Elena Blasco, Equipo Realidad, Alberto García-Alix, Kepa Garraza, Jesús María Lazkano, Cristina Lucas, Mateo Maté, Antoni Muntadas, Andrés Pinal, Juan Carlos Robles, Juan Ugalde o Darío Villalba.

Todos aquellos que se acerquen hasta el Museo Patio Herreriano tienen la oportunidad única de poder disfrutar de grandes obras, tanto en pintura como en escultura, de unos artistas que han marcado un estilo y una época. Muchos de estos han quedado encuadrados en los que se ha llamado el grupo de «realistas de Madrid» como así quedaron retratados en la magna exposición que se celebró el pasado año en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid (Amalia Avia, Francisco López, Julio López, María Moreno, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y el propio Antonio López que ha vivido y trabajado en Madrid). Así en la capilla nos podemos encontrar con las dos cabezas de niña (Maribel), en bronce, de 3 metros de diámetro que nos sobrecoge el ánimo cuando estamos frente a ellas. O las esculturas en mármol o en madera como Figura de Isabel o Francesco, ambas de Francisco López. O las obras de extraña poética de Amalia Avia (un ejemplo, Benito García Fontanero). O los bodegos llenos de dulzor de Isabel Quintanilla (Frutero). O, por último y por señalar algunos ejemplos, los jardines de deslumbrante luz de María Moreno (Jardín de Poniente 3).

Si todo esto no fuera motivo suficiente para realizar una visita a este espacio emblemático en el arte contemporáneo, ambas exposiciones se complementan (Sala 0) con una artista vallisoletana Berta Santos Solé (Revista Atticus tuvo la suerte de ofrecer algunos de sus primeros trabajos como ilustradora) cuyos cuadros tienen una gran fuerza y lirismo constituyendo un homenaje a los más desarraigados. Lleva por título Obiectum.

Berta Santos Solé

Berta Santos Solé y Ana Redondo

También en la sala 2 se puede ver Hacia la modernidad. Fotografía española de los años 50 y 60. Esta exposición muestra los trabajos de los grandes fotógrafos de los años 50 y 60, una generación de extraordinarios creadores que creyeron en la fotografía como un medio de expresión de su tiempo, comprometido con la vida cotidiana.

Se ha destacado en la primera parte de la muestra el contraste de sus miradas hacia el universo de la ciudad y el mundo rural. Más adelante se presenta una selección de retratos de escritores, artistas, músicos y cineastas de la época, junto a una pared dedicada a la abstracción en fotografía, un giño a una corriente que invadía el arte de los años 50 y que también está muy bien representada en las colecciones de este museo.

Y, por último, antes de abandonar las salas podemos contemplar el mural “DANZA LUNAR”. Es una cita a un cuadro de la colección del Museo Patio Herreriano titulado Bailarines (1932) de Benjamín Palencia. En el mural se puede ver un desierto y unas figuras que ofrecen su baile a la luna y las estrellas. La composición la cierra una palmera y su sombra.

Luisjo Cuadrado

fotografías: Chuchi Guerra

Revista Atticus


Crítica película Manchester frente al mar de Kenneth Lonergan

Surcando las mareas de la pena

Ficha

Título original: Manchester by the Sea

Año: 2016

Duración: 135 min.

País: Estados Unidos

Director: Kenneth Lonergan

Guion: Kenneth Lonergan

Música: Lesley Barber

Fotografía: Jody Lee Lipes

Reparto: Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Tate Donovan, Erica McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol, Susan Pourfar, Christian J. Mallen, Frankie Imbergamo, Shawn Fitzgibbon, Richard Donelly, Mark Burzenski, Mary Mallen

Productora: Amazon Studios / K Period Media / B Story / CMP / Pearl Street Films

Género: Drama | Familia. Cine independiente USA

 

Sinopsis

Sinopsis: ’Manchester frente al mar’ cuenta la historia de los Chandler, una familia de la clase obrera afincada en Massachusetts. Después del fallecimiento repentino de Joe, el hermano mayor de Lee, este se convierte en el tutor legal de su sobrino. De pronto, Lee se ve obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi y de la comunidad en la que nació y creció.

 

Comentario

Durante los primeros minutos de Manchester frente al mar, el director nos muestra a un personaje, Lee Chandler (Casey Affleck) en su cotidianeidad. Trabaja de «manitas», de «arreglalotodo», en una comunidad de cuatro bloques de vecinos. Acude lo mismo a reparar una avería eléctrica que un desatranque. Es un hombre apuesto que suscita las fantasías sexuales de las mujeres por aquello del fontanero que acude a tu casa. Pero él no está por la labor. Se le ve correcto, pero con mucha desgana. Funcional. Se diría que estamos ante un hombre al que le pasa algo con las relaciones humanas. No demuestra empatía con sus congéneres. No se encuentra a gusto. ¿Qué le pasa a Lee? ¿Cuál es la razón de su comportamiento huraño?

Una terrible noticia va a cambiar su rutinaria vida: Joe, su hermano, ha muerto y tiene que acudir al hospital a la ciudad de Mancheter-by-the-Sea, un pueblecito situado en el condado de Essex en el estado de Massachusetts. En su última voluntad, Joe ha nombrado a su hermano como tutor de su sobrino Patrick, un joven de 16 años. Lee, en su pueblo natal, se tendrá que reencontrar con una vida que dejó atrás hace mucho tiempo por decisión propia.

La información sobre su pasado y el cómo se va a ir desarrollando la relación con su sobrino, nos la irán suministrando el director a través de un hábil montaje. Por medio de saltos en el tiempo iremos conociendo la vida de Lee, el porqué todo el pueblo murmura a sus espaldas y las razones por la que no es bien recibido. Su historia nos irá atrapando.

Como siempre, pero en alguna películas más que en otras (y Manchester frente al mar es de esas) debemos de ir al cine con la mínima información posible acerca de la línea argumental. A esto le añadimos (por lo menos a mí me gusta así) estar muy cerca de la pantalla, si es posible que haya poquita gente delante, la pera limonera sería que no hubiera gente detrás de mí comiendo palomitas, y así me creo un ambiente en el cual parezca que el director me está contando a mí la historia. Una historia intimista, solo para mí (eso no quita que me guste compartir con mis amigos la experiencia). Es la grandeza que tiene la gran pantalla, la sala a oscuras y la buena disposición a disfrutar de la magia del cine. ¿Por qué llegamos a llorar con una historia que no es la nuestra y sin tan siquiera es verdad? Me emocioné al saber la triste historia que hay detrás de la vida de Lee. Su director nos la cuenta, de forma gradual, magistralmente, y la sabe interpretar un genial Casey Affleck. Nos muestra esa cosa que esta difícil que es la introspección del personaje. El cómo sufre en su interior, cómo lo transmite al espectador y cómo busca la violencia para dar desenfreno a toda la ira que lleva encima, a ese afán autodestructivo.

Casey Affleck es el hermano de Ben. Esto parece haber condicionado su carrera como actor. Pero con sus últimos trabajos parece ir quitándose esa pesada carga. Lo vimos en El asesinato de Jesse James por el Robert Ford (Andrew Dominik, 2007) y más recientemente Interstellar (Christopher Nolan, 2014). A las órdenes de su hermano trabajó en una meritoria Adiós pequeña, adiós (Ben Affleck, 2007). Con su trabajo en Manchester disipa todo tipo de dudas. Hace una interpretación contenida que resulta muy sólida. Es un claro favorito a ganar el Oscar a la interpretación masculina. Y algo raro tendría que pasar para que no se alzara con el preciado galardón. Con un corto pero intenso papel, a su lado está Michelle Williams, como Randi. Saltó a la fama a finales de los 90 en la serie Dawson Crece y de ahí su carrera es vertiginosa. Algunas de sus películas: Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) donde conoció a su ex pareja y padre de su hija, el fallecido actor Heath Ledger; Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010); Mi semana con Marilyn (Simon Curtis, 2011) o Suite francesa (Saul Dibb, 2015). Con este trabajo ha conseguido su tercera nominación al Oscar. Papel fundamental es el que representa el joven Lucas Hedges dando vida al sobrino de Lee. Ambos desprenden una buena sintonía y se comunican con la mirada de forma espléndida. Por este papel ha sido nominado al Oscar como Actor Secundario (con apenas 20 años). Debutó con Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012) y participó, también con Anderson, en El Gran Hotel Budapest, 2014.

 

Esta es la tercera entrega del director neoyorquino Kenneth Lonergan tras Puedes contar conmigo (2000) y una azarosa Margaret (2011) donde el drama es uno de los protagonistas. Con esta nueva entrega, logra un producto redondo. Pero no nos engañemos, si no es por el buen número de premios y nominaciones que ha obtenido pasaría desapercibida para la gran mayoría del público. La cinta fue estrenada en el Festival de Cine de Sundance y está producida por Matt Damon que en un principio era el encargado de dirigirla y hasta de protagonizarla, pero debido a sus compromiso no pudo llevar a cabo el proyecto, eligiendo él mismo al director neoyorquino. Allí recibió el apoyo de Amazon Studios logrando la distribución en los Estados Unidos.

A las grandes interpretaciones hay que unir un sólido guion y la música a cargo de Lesley Barber, con pasajes de música clásica a cargo de la Filarmónica de Londres que subrayan el drama.

Manchester frente al mar nos habla del dolor, de la dificultad de perdonar y, sobre todo, de saber perdonarse llegado el momento. La tristeza es la moneda común en esta historia. Pero también con una gran dosis de humor para sobrellevar la desventurada vida de nuestros protagonistas. Lo mejor de la película y lo que le hace especial es, por un lado, la gran interpretación de Casey Affleck, y por otro lado, la puesta en escena y la forma narrativa, naturalista, sin grandes alaracas, intimista, con un ritmo pausado, lento y constante. Hay una pequeña escena que resume la forma de narrar de Loregan. Vemos la acción, pero no oímos lo que hablan. Lee está hablando con un matrimonio amigo sobre el futuro de su sobrino. No sabemos lo que acuerdan, pero más tarde, minutos después nos enteramos. Lo muestra, lo enseña, pero no lo explica. Es el espectador el que lo monta en su mente. La película está narrada de forma magistral, con un montaje inteligente en el que se nos cuenta la historia de forma no lineal, a saltos en el tiempo. Manchester frente al mar, surcando las mareas de la pena, nos transmite emoción con un resultado desgarrador para nuestra alma.

Os dejo un tráiler:

 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus


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