Próximamente el número CINCO
Ya a la venta el número CUATRO

Pídelo via mail en admin@revistaatticus.es.

Último número

Descárgate el último número.  ¡Aquí!

Moonlight

La lucha por encontrarse uno mismo

Ficha

Título original: Moonlight

Director: Barry Jenkins

Reparto: Trevante Rhodes, André Holland, Janelle Monáe, Ashton Sanders, Jharrel Jerome, Naomie Harris, Mahershala Ali, Shariff Earp, Duan Sanderson, Edson Jean

País: Estados Unidos

Guion: Barry Jenkins

Música: Nicholas Britell

Fotografía: James Laxton

Género: Drama

Duración: 111 min.

Estreno: 10 de febrero de 2017

 

 

Sinopsis

Chiron es un joven afroamericano con una difícil infancia, adolescencia y madurez que crece en una zona conflictiva de Miami. A medida que pasan los años, el joven se descubre a sí mismo y encuentra el amor en lugares inesperados. Al mismo tiempo, tiene que hacer frente a la incomprensión de su familia y a la violencia de los chicos del barrio.

 

Comentario

Moonlight nos cuenta la historia de un personaje desde su más tierna infancia hasta la edad adulta interpretado por tres actores diferentes. La película arranca con el pequeño Chiron al que todos llaman Little (Alex R. Hibbert). Convive con su madre más preocupada de lograr su chute que en la educación de su hijo. Un traficante (papel interpretado por Mahershala  Alí –conocido por su intervención en House of Cards-) lo acoge en su hogar, casi actuando, junto a su «chica», como padres adoptivos del pequeño. Años más tarde, lo vemos como adolescente (Ashton Sanders) al lado de su amigo Kevin. Ambos mantienen una curiosa amistad. Otro salto de tiempo nos sitúa al joven como Black (Trevante Rhodes). Ya no es tan joven, su cuerpo ha experimentado un gran cambio y el modus de vida de aquel que hiciera las veces de padre se ha convertido en su propia vida. Luce fundas de oro, collar también de oro y un extravagante y llamativo coche como signo de su estatus. Pero hay algo que todavía no ha abandonado de aquel entonces: el hermetismo sobre su propia vida que apenas deja vislumbrar sentimientos, lo cual lo convierte en un hombre retraído y algo arisco.

No es una película sobre pandilleros o sobre el mundo del trapicheo de la droga. Como sucediera con Boyhood (Richard Linklater, 2014) es la historia de un muchacho a lo largo de tres etapas bien diferenciadas de su vida en los suburbios de Miami. Pero pone el acento en la condición sexual del protagonista. Y ahí la película se vuelve casi única. No he encontrado ninguna que centre el argumento en la homosexualidad de un negro. Barry Jenkins lo narra de forma magistral, no muestra sexo, ni tan siquiera hay una escena subida de tono, apenas un roce, una muestra de cariño y todo lo demás es sufrimiento. Tiene su apogeo en esa segunda etapa cuando el joven se encuentra con sus compañeros de clase y lo toman por rarito porque rehúye el trato. Sufre bullying, sufre el abandono de su madre y experimenta el primer acercamiento a una persona de su mismo sexo. Intenso.

Uno de los grandes logros es la encarnación de los tres actores para un mismo papel (magnífico póster que recoge este aspecto) en las etapas de infancia, adolescencia y adulto (o madurez) que nos transmiten perfectamente (a través de esa mirada perdida) los miedos, los recelos, las preocupaciones del personaje; con una presencia muy importante de los silencios. También es muy meritoria la técnica de la elipsis, esos saltos en el tiempo, sin brusquedad, que mantiene el hilo argumental de una forma lineal en la que no caben explicaciones o subrayados innecesarios.

La fotografía le aporta un plus al estar muy bien resuelta. Muchos planos secuencia y algunos con cámara en mano para crear la tensión necesaria. Ayudan a crear un retrato naturalista. El mérito se debe a James Laxton.

Moonlight es la adaptación de la obra de teatro de In Moonlight Black Boys Look Blue de Tarell Alvin McCraney. Este título hace referencia a que los chicos negros parecen azules bajo la luz de la luna. Tras su ópera prima, Medicine for Melancholy (2008) Barry Jenkins decidió acometer este proyecto semiautobiográfico tras sufrir el rechazo de varios guiones. Ha conseguido hasta ocho nominaciones para los premios Oscar (entre ellas mejor película y mejor director). No lo tiene fácil. La la land arrasó en la antesala. Moonlight se llevará alguna pedrea como pueda ser el mejor guion adaptado y, tal vez, al mejor actor secundario. El producto final es original. No es una película que guste a todo el mundo, por su temática y por tener un ritmo muy pausado. No parece que pase nada relevante pero todo está en los pequeños detalles, en el drama interno de vivir en un cuerpo de hombretón negro y no poder manifestar lo que sientes porque eso es de maricones. ¡Qué valentía la de su director (y la de todos aquellos que ha apostado por este proyecto) para llevar a la pantalla este tema! Y qué pena que todavía haya gente (al frente de todos un tal Trump) que piensen que eres menos persona porque amas a otra de tu mismo sexo. Y que tu color no es digno. ¿Cuántos años tendrán que pasar para aceptar esto como una cosa normal? Mientras eso llega, Moonlight se ha convertido en una experiencia cinematográfica hermosa que pone luz y poética en un tema tabú. Moonlight es el retrato de un drama, personal y social, de un joven que lucha por encontrarse mientras vive la vida.

Trevante Rhodes, Naomie Harris, Mahershala Ali, Alex R. Hibbert, Barry Jenkins (director), André Holland

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 


José Mercé presenta Doy la cara

Teatro Calderón de Valladolid

 

José Mercé acaba de publicar su nuevo álbum Doy la cara con el que ha entró directamente al 2 de la lista de ventas en su semana de lanzamiento. Doy la cara es un disco muy especial rodeado de amigos: Joaquín Sabina, Pablo Alborán, Alejandro Sanz, Alvaro Urquijo, Ainhoa Arteta, Chabuco, Andrés Calamaro o Jorge Drexler.

El miércoles 22 de febrero actuará ante el público vallisoletano en el Teatro Calderón.

 

Revista Atticus

fotografías: Chuchi Guerra


Visita de Antonio López a la exposición Realistas

Museo Patio Herreriano

 

El pasado viernes 17 de febrero Antonio López visitó la exposición Realistas en el Museo Patio Herreriano donde se exhiben algunas de sus obras y la de sus compañeros de exposición como son: Julio y Francisco López Hernández, María Moreno, Isabel Quintanilla, Esperanza Parada, Amalia Avia, Carmen Laffón, Cristóbal Toral y José Hernández. Cerca de un centenar de obras.

El gran maestro «nos debía» esa visita pues el día de su inauguración no pudo estar con nosotros por un proceso gripal. Esa circunstancia ha posibilitado un mayor acercamiento a la prensa y a su propia obra.

Es una gran exposición que se puede ver junto con otra exposición Miradas a la realidad con obra de artistas como Alfonso Albacete, José Manuel Ballester, Elena Blasco, Equipo Realidad, Alberto García-Alix, Kepa Garraza, Jesús María Lazkano, Cristina Lucas, Mateo Maté, Antoni Muntadas, Andrés Pinal, Juan Carlos Robles, Juan Ugalde o Darío Villalba.

Todos aquellos que se acerquen hasta el Museo Patio Herreriano tienen la oportunidad única de poder disfrutar de grandes obras, tanto en pintura como en escultura, de unos artistas que han marcado un estilo y una época. Muchos de estos han quedado encuadrados en los que se ha llamado el grupo de «realistas de Madrid» como así quedaron retratados en la magna exposición que se celebró el pasado año en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid (Amalia Avia, Francisco López, Julio López, María Moreno, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y el propio Antonio López que ha vivido y trabajado en Madrid). Así en la capilla nos podemos encontrar con las dos cabezas de niña (Maribel), en bronce, de 3 metros de diámetro que nos sobrecoge el ánimo cuando estamos frente a ellas. O las esculturas en mármol o en madera como Figura de Isabel o Francesco, ambas de Francisco López. O las obras de extraña poética de Amalia Avia (un ejemplo, Benito García Fontanero). O los bodegos llenos de dulzor de Isabel Quintanilla (Frutero). O, por último y por señalar algunos ejemplos, los jardines de deslumbrante luz de María Moreno (Jardín de Poniente 3).

Si todo esto no fuera motivo suficiente para realizar una visita a este espacio emblemático en el arte contemporáneo, ambas exposiciones se complementan (Sala 0) con una artista vallisoletana Berta Santos Solé (Revista Atticus tuvo la suerte de ofrecer algunos de sus primeros trabajos como ilustradora) cuyos cuadros tienen una gran fuerza y lirismo constituyendo un homenaje a los más desarraigados. Lleva por título Obiectum.

Berta Santos Solé

Berta Santos Solé y Ana Redondo

También en la sala 2 se puede ver Hacia la modernidad. Fotografía española de los años 50 y 60. Esta exposición muestra los trabajos de los grandes fotógrafos de los años 50 y 60, una generación de extraordinarios creadores que creyeron en la fotografía como un medio de expresión de su tiempo, comprometido con la vida cotidiana.

Se ha destacado en la primera parte de la muestra el contraste de sus miradas hacia el universo de la ciudad y el mundo rural. Más adelante se presenta una selección de retratos de escritores, artistas, músicos y cineastas de la época, junto a una pared dedicada a la abstracción en fotografía, un giño a una corriente que invadía el arte de los años 50 y que también está muy bien representada en las colecciones de este museo.

Y, por último, antes de abandonar las salas podemos contemplar el mural “DANZA LUNAR”. Es una cita a un cuadro de la colección del Museo Patio Herreriano titulado Bailarines (1932) de Benjamín Palencia. En el mural se puede ver un desierto y unas figuras que ofrecen su baile a la luna y las estrellas. La composición la cierra una palmera y su sombra.

Luisjo Cuadrado

fotografías: Chuchi Guerra

Revista Atticus


Crítica película Manchester frente al mar de Kenneth Lonergan

Surcando las mareas de la pena

Ficha

Título original: Manchester by the Sea

Año: 2016

Duración: 135 min.

País: Estados Unidos

Director: Kenneth Lonergan

Guion: Kenneth Lonergan

Música: Lesley Barber

Fotografía: Jody Lee Lipes

Reparto: Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Tate Donovan, Erica McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol, Susan Pourfar, Christian J. Mallen, Frankie Imbergamo, Shawn Fitzgibbon, Richard Donelly, Mark Burzenski, Mary Mallen

Productora: Amazon Studios / K Period Media / B Story / CMP / Pearl Street Films

Género: Drama | Familia. Cine independiente USA

 

Sinopsis

Sinopsis: ’Manchester frente al mar’ cuenta la historia de los Chandler, una familia de la clase obrera afincada en Massachusetts. Después del fallecimiento repentino de Joe, el hermano mayor de Lee, este se convierte en el tutor legal de su sobrino. De pronto, Lee se ve obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi y de la comunidad en la que nació y creció.

 

Comentario

Durante los primeros minutos de Manchester frente al mar, el director nos muestra a un personaje, Lee Chandler (Casey Affleck) en su cotidianeidad. Trabaja de «manitas», de «arreglalotodo», en una comunidad de cuatro bloques de vecinos. Acude lo mismo a reparar una avería eléctrica que un desatranque. Es un hombre apuesto que suscita las fantasías sexuales de las mujeres por aquello del fontanero que acude a tu casa. Pero él no está por la labor. Se le ve correcto, pero con mucha desgana. Funcional. Se diría que estamos ante un hombre al que le pasa algo con las relaciones humanas. No demuestra empatía con sus congéneres. No se encuentra a gusto. ¿Qué le pasa a Lee? ¿Cuál es la razón de su comportamiento huraño?

Una terrible noticia va a cambiar su rutinaria vida: Joe, su hermano, ha muerto y tiene que acudir al hospital a la ciudad de Mancheter-by-the-Sea, un pueblecito situado en el condado de Essex en el estado de Massachusetts. En su última voluntad, Joe ha nombrado a su hermano como tutor de su sobrino Patrick, un joven de 16 años. Lee, en su pueblo natal, se tendrá que reencontrar con una vida que dejó atrás hace mucho tiempo por decisión propia.

La información sobre su pasado y el cómo se va a ir desarrollando la relación con su sobrino, nos la irán suministrando el director a través de un hábil montaje. Por medio de saltos en el tiempo iremos conociendo la vida de Lee, el porqué todo el pueblo murmura a sus espaldas y las razones por la que no es bien recibido. Su historia nos irá atrapando.

Como siempre, pero en alguna películas más que en otras (y Manchester frente al mar es de esas) debemos de ir al cine con la mínima información posible acerca de la línea argumental. A esto le añadimos (por lo menos a mí me gusta así) estar muy cerca de la pantalla, si es posible que haya poquita gente delante, la pera limonera sería que no hubiera gente detrás de mí comiendo palomitas, y así me creo un ambiente en el cual parezca que el director me está contando a mí la historia. Una historia intimista, solo para mí (eso no quita que me guste compartir con mis amigos la experiencia). Es la grandeza que tiene la gran pantalla, la sala a oscuras y la buena disposición a disfrutar de la magia del cine. ¿Por qué llegamos a llorar con una historia que no es la nuestra y sin tan siquiera es verdad? Me emocioné al saber la triste historia que hay detrás de la vida de Lee. Su director nos la cuenta, de forma gradual, magistralmente, y la sabe interpretar un genial Casey Affleck. Nos muestra esa cosa que esta difícil que es la introspección del personaje. El cómo sufre en su interior, cómo lo transmite al espectador y cómo busca la violencia para dar desenfreno a toda la ira que lleva encima, a ese afán autodestructivo.

Casey Affleck es el hermano de Ben. Esto parece haber condicionado su carrera como actor. Pero con sus últimos trabajos parece ir quitándose esa pesada carga. Lo vimos en El asesinato de Jesse James por el Robert Ford (Andrew Dominik, 2007) y más recientemente Interstellar (Christopher Nolan, 2014). A las órdenes de su hermano trabajó en una meritoria Adiós pequeña, adiós (Ben Affleck, 2007). Con su trabajo en Manchester disipa todo tipo de dudas. Hace una interpretación contenida que resulta muy sólida. Es un claro favorito a ganar el Oscar a la interpretación masculina. Y algo raro tendría que pasar para que no se alzara con el preciado galardón. Con un corto pero intenso papel, a su lado está Michelle Williams, como Randi. Saltó a la fama a finales de los 90 en la serie Dawson Crece y de ahí su carrera es vertiginosa. Algunas de sus películas: Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) donde conoció a su ex pareja y padre de su hija, el fallecido actor Heath Ledger; Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010); Mi semana con Marilyn (Simon Curtis, 2011) o Suite francesa (Saul Dibb, 2015). Con este trabajo ha conseguido su tercera nominación al Oscar. Papel fundamental es el que representa el joven Lucas Hedges dando vida al sobrino de Lee. Ambos desprenden una buena sintonía y se comunican con la mirada de forma espléndida. Por este papel ha sido nominado al Oscar como Actor Secundario (con apenas 20 años). Debutó con Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012) y participó, también con Anderson, en El Gran Hotel Budapest, 2014.

 

Esta es la tercera entrega del director neoyorquino Kenneth Lonergan tras Puedes contar conmigo (2000) y una azarosa Margaret (2011) donde el drama es uno de los protagonistas. Con esta nueva entrega, logra un producto redondo. Pero no nos engañemos, si no es por el buen número de premios y nominaciones que ha obtenido pasaría desapercibida para la gran mayoría del público. La cinta fue estrenada en el Festival de Cine de Sundance y está producida por Matt Damon que en un principio era el encargado de dirigirla y hasta de protagonizarla, pero debido a sus compromiso no pudo llevar a cabo el proyecto, eligiendo él mismo al director neoyorquino. Allí recibió el apoyo de Amazon Studios logrando la distribución en los Estados Unidos.

A las grandes interpretaciones hay que unir un sólido guion y la música a cargo de Lesley Barber, con pasajes de música clásica a cargo de la Filarmónica de Londres que subrayan el drama.

Manchester frente al mar nos habla del dolor, de la dificultad de perdonar y, sobre todo, de saber perdonarse llegado el momento. La tristeza es la moneda común en esta historia. Pero también con una gran dosis de humor para sobrellevar la desventurada vida de nuestros protagonistas. Lo mejor de la película y lo que le hace especial es, por un lado, la gran interpretación de Casey Affleck, y por otro lado, la puesta en escena y la forma narrativa, naturalista, sin grandes alaracas, intimista, con un ritmo pausado, lento y constante. Hay una pequeña escena que resume la forma de narrar de Loregan. Vemos la acción, pero no oímos lo que hablan. Lee está hablando con un matrimonio amigo sobre el futuro de su sobrino. No sabemos lo que acuerdan, pero más tarde, minutos después nos enteramos. Lo muestra, lo enseña, pero no lo explica. Es el espectador el que lo monta en su mente. La película está narrada de forma magistral, con un montaje inteligente en el que se nos cuenta la historia de forma no lineal, a saltos en el tiempo. Manchester frente al mar, surcando las mareas de la pena, nos transmite emoción con un resultado desgarrador para nuestra alma.

Os dejo un tráiler:

 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus


Pérez-Reverte entrevista a Ferrer-Dalmau

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

Y allí nos plantamos, en el Auditorio 400 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de grato recuerdo para el escritor aquí firmante y gracias a la invitación de Augusto, un gran amigo de ATTICUS y entrevistado estrella en el número SIETE en papel, de reciente presentación.

La sala estaba repleta y pudimos acceder junto a figuras del periodismo (alguno más figura que otros) y de la política, incluidos la ministra de Defensa y el Secretario de Estado de Cultura (y alguna otra que por el bien de este país, más le valdría haberse ido hace años de la noble vocación del buen gobierno).

Presentó el acto Bieito Rubido, director del periódico ABC. Fue conciso, correcto y sin ningún afán de protagonismo, lo cual habla bien de él como persona y como anfitrión.

Arturo Pérez Reverte, buen corresponsal de guerra, aunque retirado, inició las hostilidades con dos preguntas para atrapar al auditorio completo: “¿pintar batallas es de fachas?” y “¿todos tus clientes son de derechas?”, en clara alusión a la temática militar, que no militarista, del autor, el pintor de batallas, como le bautizó el novelista, y así  subrayó el artista. Y Augusto respondió respectivamente: “no, ni yo tampoco, sólo pinto historia de España” y “tú eres cliente mío y no eres de derechas”.

Después analizaron con finura, excelente humor y amistad una serie de cuadros del pintor, cuidadosamente elegidos para la ocasión. Desde los más austeros hasta los más complicados, desde la temática más política hasta la pura belleza de alguno de los trazos y temas escogidos por ese genio que abre de par en par el deseo de querer saber más acerca de cada uno de sus lienzos y su por qué.

De la épica de una carga de la caballería carlista, con Zumalacárregui al frente, al lírico momento del frío regreso de dos soldados perdedores, hombres de don Carlos, abatidos tras perder una guerra finalizada con un abrazo en Vergara y miles de muertos de ambos bandos mientras sus reyezuelos siguieron viviendo, comiendo y bebiendo y que trae a colación esa rima de una canción de Axl Rose: No necesito vuestra guerra civil, alimenta a los ricos mientras entierra a los pobres.

Hablaron también sobre la dificultad técnica que había supuesto para Augusto la pintura con escenario marino, en concreto del Glorioso, uno de los cuadros más significativos y que ahora reposa en el Museo Naval de Madrid. Relataron el proceso del cuadro y el enorme reto planteado por su amigo Reverte y que Dalmau había resuelto de forma magnífica. Y de cómo le había cogido el gustillo a la temática de las contiendas navales y tenía intención de pintar más en el futuro.

La charla, muy dinámica, fue de un lado a otro mientras nos iban relatando vivencias como soldado, artista, novelista, corresponsal de guerra y sobre todo, con muestras de respeto, camaradería y profunda amistad, salpicadas de anécdotas sorprendentes y entrañables.

Entre las obras seleccionadas, todas destacables, unas con capacidad de agarrar al espectador por las tripas y otras puramente bellas a la par que reivindicativas, señalaron dos grandes cuadros pintados en Valladolid. Y un tercero, también realizado en la ciudad de los Austrias y del Pisuerga, que donó Ferrer-Dalmau y que lleva en su reverso escrita una frase de Pérez-Reverte, tal y como dejó constancia en uno de sus artículos de Patente de Corso: «Durante siglos, en cada una de sus huellas estuvo España».

Estuvimos al lado del soldado de artillería del Tercio Viejo de Zamora que toma su espada cual cruz ante el paso de la tabla de la Inmaculada en Empel. Y de Canelo, el perro de Rocroi, y con uno de los más famosos héroes novelescos, aguardando a los franceses junto a lo que queda de aquel ejército maltrecho preparado para vender cara una muerte segura. Y compartimos atardecer con los cuatro soldados en la actual guerra de Afganistán.

Con la emoción y la ilusión in crescendo, pudimos disfrutar y compartir el inmenso bagaje que los dos únicos ocupantes del escenario atesoran. Cada pincelada, cada personaje, cada acción, nos son explicados por su autor con la connivencia de su amigo e interrogador para la ocasión. Fantásticos los dos.

La tarde seduce por completo a los estetas allí presentes y si, como nosotros, además es vallisoletano, resulta emocionante que tantas obras maestras hayan sido concebidas y paridas en nuestra ciudad. Gracias, Augusto.

Pudimos saludar y despedirnos de ambos. Agradecemos haber sido parte de tan elevado acontecimiento. Respondiendo a tu pregunta Augusto: estamos encantados. Ha sido mágico.

Os ofrecemos un extracto de la entrevista realizada a Augusto Ferrer-Dalmau y que publicamos íntegramente en Revista Atticus Siete, su edición impresa. 

Augusto Ferrer-Dalmau, la épica del pincel

Es francamente difícil obviar lo evidente, aunque este país sea un gran  especialista. España atesora, parece que aún sin saberlo, la más rica de las historias y muchos grandes héroes, que salieron de esta piel de toro que Heródoto describiese en los albores del clasicismo griego. Por eso, este rebelde con causa decidió hace años apostar por ellos, por todos esos españoles que se dejaron la piel, la sangre, las extremidades y la vida por el orgullo de portar la bandera española, bien con la cruz de Borgoña, la bicolor borbónica, e incluso la tricolor republicana.

Augusto Ferrer-Dalmau es ese inconformista que se manifiesta, inasequible al desaliento, a través de su obra. Sus amigos, la lectura, la documentación y una titánica voluntad le ayudan a crear, recrear en su imaginación, las escenas de sus pinturas. Ya preparado y armado con sus pinceles, planta cara a la amnesia vergonzante española y, tras luengos combates, deja constancia de batallas y acontecimientos históricos en los que hubiese un soldado español.

Movidos por el entusiasmo, la curiosidad y el interés por conocer a Augusto y saber cómo crea sus cuados Ferrer-Dalmau, entrevistamos al pintor en su estudio, rodeado de recuerdos militares y pictóricos. Está situado, paradojas de la vida, en la capitalina calle con nombre de uno de esos héroes defenestrados de este rincón del mundo, aunque lo retratase el mismísimo Velázquez recibiendo las llaves de Breda de la mano del derrotado Justino de Nassau.

Catalán de nacimiento, vallisoletano de adopción, madrileño de afincamiento descubrimos y admiramos, aún más si cabe, a la persona y al artista, Augusto Ferrer-Dalmau, español y «pintor de batallas» en toda su esencia.

Revista Atticus. Desde hace unos meses eres académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría en Sevilla. ¿Cuál es la sensación íntima de un artista cuando es nombrado académico?

Augusto Ferrer-Dalmau. Yo creo que el mayor premio que puede tener un artista es ser académico, eso por descontado. Y la Academia de Santa Isabel de Hungría, si no recuerdo mal, es de las más antiguas de España. Uno de sus fundadores fue Murillo. Es un prestigio. Además, la Academia de Santa Isabel de Sevilla es mucho más clásica en temas de pintura. Para mí es el mayor reconocimiento que puede tener un artista, al margen de cualquier premio. A mi edad, con cincuenta y dos años… de todo lo que me han dado hasta ahora, es el que más ilusión me ha hecho.

 

¿Qué te aporta como artista y como persona?

AFD. Como persona es una satisfacción personal, que me reconozcan mi trabajo. Y profesionalmente, lo mismo. Es valorar mi pintura y darla a conocer. El hecho de que sea académico es un valor añadido a mi obra.

¿Te ha cambiado?

AFD. No, no me ha cambiado. Mi vida no ha cambiado, mi trabajo es el mismo, mi vanidad sigue siendo la misma; nunca la he tenido.

 

¿Es, quizás el reconocimiento que más te ha llenado?

Sí, sí. Me hizo mucha ilusión, porque yo pensaba que mi obra no tenía cabida en el mundo del arte, y en Sevilla la han valorado. Quizás en otros sitios… en Arco y en estos mundos nunca entre mi pintura, pero que una Academia de este prestigio me haya reconocido es una satisfacción que no me esperaba.

 

¿Estás de acuerdo con el planteamiento expuesto sobre que eres el creador de una nueva corriente?

AFD. Mucha gente lo dice. Es más, cuando comencé con mi pintura era una rara avis. La gente decía: y este… ¿dónde va?… Pintaba cuadros de caballería, ecuestres, temas militares. Tras recorrer las galerías en Madrid… la sorpresa fue que tuvo mucha aceptación. Contra todo pronóstico, a la gente le gustó mi trazo y… se ha convertido en una corriente, que muchos pintores, incluso mayores, están empezando a seguir. Quizás por eso el reconocimiento de la Academia.

 

¿Cómo debería llamarse dicha corriente?

AFD. En otros países existía el pintor batallista. Francia e Inglaterra tenían y Estados Unidos lo tiene. España no tenía como tal, eran artistas que pintaban su época. Por ejemplo, si el rey encargaba un cuadro, lo pintaban, pero podían pintar también cuadros históricos, paisajes, temas variados, retratos… Sin querer, hemos creado una corriente que tiene mucha aceptación.

Arturo (Arturo Pérez Reverte) me llamó así, me rebautizó… y me enterrarán como «pintor de batallas». Cuando la gente va a ver la obra de teatro El pintor de batallas, dicen…. esta es la de Ferrer-Dalmau, y no es así. Arturo escribió la obra antes de conocerme, no tiene nada que ver conmigo.

———   ———-

Ahora que has pintado a Miguel de Cervantes, que se confesó siempre soldado, ¿has reflejado sólo a Cervantes, el tercio viejo en Lepanto, o a la figura del hombre en conjunto, dada la profundidad del rostro y lo penetrante de su mirada?

AFD. Yo tenía la imagen de que Cervantes, en realidad, era un «tío puesto». Tenía fama de ser un donjuán.

 

De joven era guapísimo.

AFD. Era un crápula, un «tío guaperas». Shakespeare tiene esa fama, pero Cervantes no tiene nada que envidiarle, al revés, y había que darle un giro a su imagen. Tenía la idea de pintar un soldado español, apuesto, con gallardía. La imagen del español. Quiero la imagen del Cervantes joven, no la que solo nos ha llegado: un viejo enjuto, con arrugas, barbita escasa, medio calvo y escribiendo encorvado con una pluma, cuando había sido un gran soldado y un tío «echao pa lante».

¡No! El verdadero. Además, hay que reconocer que Cervantes fue ahí, como soldado de Tercio Viejo en Lepanto, donde empezó su carrera. Luego fue prisionero en Argel. Ese es el inicio de Cervantes. Fue un gran soldado, un valiente. Le hirieron por todos los lados. Vivió y murió como soldado.

 

Pinheiro da Veiga, en Fastiginia, habla de él como un hombre desenvuelto, con simpatía, don de gentes, con un carisma especial… y eso está por escrito… y ya era mayor…

AFD. Sí, sí. Además era rubio, porque él se describe a sí mismo con cabellos de oro, ensortijados y plateados con la edad. En aquella época, rubio, apuesto, con cierta altura, una buena figura. En el cuadro le he pintado como lo que era, un español bragado, espada en mano y mirando de frente…

 

Tiene una dignidad…

AFD. La imagen del español, un guerrero, un caballero, un soldado.

Todos los españoles son valientes, aunque no lo saben, pero cuando hay motivación suficiente, hasta el último, vayan como vayan vestidos… si les toca luchar como soldados, son Cervantes. Somos orgullosos y tenemos ese punto de dignidad, incluso de chulería, de arrogancia. No somos cobardes.

Siempre he dicho que el español es capaz de lo mejor y de lo peor, pero pon un español en algún sitio y dejará de ser imposible. Nos respetan y prefieren en todo el mundo. La imagen del español está por encima, con un prestigio que no se ha borrado en siglos. Y seguimos demostrándolo y manteniéndolo. Somos una garantía. Somos un pueblo muy divertido pero guerrero y a veces nos zurramos entre nosotros. Nos damos de bofetadas entre vino y vino…

——-  ———

¿Qué opinas de la educación actual? ¿Y del menosprecio de las ciencias sociales y enaltecimiento de las técnicas, que no científicas?

AFD. Las técnicas son importantes, pero las sociales también, igual. Me preocupa. Sobre todo porque estoy convencido de que un pueblo sin cultura es fácil de dominar, fácil de mentir, no tiene criterio. La cultura te hace libre, de pensamiento y de acción. Cuanto menos cultura, más esclavos…

Hay sectores en el mundo, y en la política en particular en España, no visibles, a los que interesa que haya cada vez más ignorantes. Es una praxis que se ha aplicado a lo largo de la historia y se sigue aplicando. Los dictadores y los tiranos, lo primero que eliminan es la cultura. Muchas veces, la imagen que proyecta un gobierno sobre la defensa de la cultura es un paripé. Sólo se subvenciona lo que interesa. Lo cierto es que el nivel cultural de los jóvenes es cada vez menor, más bajo… Las nuevas tecnologías están bien…, navegan…, ven YouTube…, pero no sustituyen a la cultura.

Carlos, Pilar, Augusto y Luisjo en el estudio madrileño del pinto. Foto: Chuchi Guerra

La entrevista la puedes encontrar íntegra en Revista Atticus Siete, nuestra edición impresa (Enero 2017). Si no la encuentras en tu punto de venta habitual, la puedes pedir a nuestro email (15 euros más gastos de envío).

admin@revistaatticus.es

 

Pilar Cañibano y Carlos Ibañez

fotografías: Fernando Garrido

Revista Atticus


 Page 1 of 141  1  2  3  4  5 » ...  Last » 
Get Adobe Flash player