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Conocerás al hombre de tus sueños

La vida misma llevada a la gran pantalla

El pasado fin de semana se estrenó la última cinta del prolífico director neoyorquino Woody Allen. En esta ocasión vuelve a repetir con el escenario: las calles londineses.

 

Conocerás al hombre de tus sueños es la vida misma llevada a la gran pantalla. De una manera u otra casi todo el mundo que vea la película se puede sentir identificado con alguno de los ocho personajes de la nueva cinta del director neoyorquino Woody Allen.

¿De qué va la película? O lo que es lo mismo,

Breve sinopsis:

Alfie (Anthony Hopkins) hombre madurito, jubilado, que se gana la vida con sus rentas y el fruto de ellas en bolsa, sufre la crisis de no querer envejecer. Quiere mantenerse joven aunque sea a base de talonario (gimnasio y chicas de compañía) y de viagras. Un buen día se despierta y decide separarse de la mujer con la que ha estado casado toda la vida,. Helena (Gemma Jones). Helena es una mujer que se ha vuelto dependiente e insegura. Para superar el trago acude a la adivinación y al whisky (“aunque a mi no me gusta beber”). Fruto de este matrimonio es su hija Sally (Naomi Watts). Sally anda un poco desnortada. Profesionalmente no encuentra su hueco y desea un hijo. No acaba de ser feliz en su matrimonio con Roy (Josh Brolin). Roy es un escritor de una novela. Triunfó y ahora es incapaz de encontrar la musa que le inspira para seguir su carrera. Mientras esta lleva se emboba mirando por la ventana hasta que descubre a una enigmática y atractiva mujer de rojo que toca en el piso de enfrente, Dia (Freida Pinto). Dia es una joven de una belleza exótica. Prometida, le surgen las dudas en el momento en que acepta el flirteo de Roy. Mientras la vida sucede, día a día, las relaciones avanzan. Un buen día Alfie presentará a su hija Sally y a Roy su nueva novia: Charmaine (Lucy Punch). Charmaine, insultantemente joven y bella, resulta ser un putón, además de rubia. Frívola y superficial solo quiere satisfacer su armario y/o joyero. Alfie un buen día se dará cuenta de que vive en la fantasía y decide hacer algo al respecto. Por otro lado Roy decide seguir adelante con su flirteo con Dia y abandona a Sally quien a su vez se da cuenta de que esta enamorada de su jefe Greg (Antonio Banderas), un galerista reputado. Greg está casado y es de esos típicos hombres que unas veces cuentan que les va bien y otras, pues mal. En el otro brazo del matrimonio roto, Helena hace de su modo de vida la adivinación y el espiritismo hasta el punto que el desconocido que pronto llegara a su vida será un librero de esoterismo, Jonathan (Roger Ashton-Griffiths). Y cada cual busca su acomodo en la vida persiguiendo su ilusión. 

 

Comentario

La verdad es que salí del cine después de haber visto esta película satisfecho pero también con distintas sensaciones. Una de ellas era la de que esta película ya la he visto yo. El mismo ambiente londinense diferentes actores pero todo con el mismo regusto. Otra de ellas es que podía haber durado la película media hora más o una, porque Woody Allen no cuenta una historia sino una sucesión de estados de ánimo. Es decir, asistes en la pantalla como un espectador sentado frente a la vida, donde la sala del cine es una terraza y ante ti sucede ese fragmento cotidiano. Y, por último, otra de las sensaciones, más personal, era la de que me daba poco juego para hacer una breve reseña. Todavía tenía las imágenes en mi cabeza de Origen. Era como si esas bellas imágenes y su intrincada trama no dejaran hueco en mi mente. Un hueco necesario para que la película Conocerás… se asentara y permitiera centrarme en su análisis. Pero me puse a ello porque me dije, es una película de Woody Allen y bien merece una reseña. Y lo primero que hice fue el esquema que os adjunto. Y entonces me di cuenta de que a parte de ser el personaje central, Helena funciona como un imán. Es la esposa, es la madre, es la nuera y es la feligresa de la vidente. Woody Allen en la pantalla, en esta película, es Helena, su manera de moverse, de hablar, de gesticular, es su alter ego. Es modosita, mordaz, bobalicona pero sagaz (la escena del préstamo del dinero es, simplemente, genial). A su alrededor confluyen los personajes con sus diferentes conflictos. De forma general están muy bien construidos tomando como base un estereotipo buscado: bella, guapo, sosa, machista, etc. Muy bien logrados en la parte femenina con la propia Helena, Sally (muy comedida y creíble) Charmaine (lo borda) y Dia (se come la pantalla en cada aparición) y menos afortunados en los papeles masculinos en donde se salva Roy (brillante actuación). Greg el papel de Banderas es el personaje menos logrado ya que no sabemos cual es su ambición, cual es la ilusión de su vida. Tal vez esto sea un fiel reflejo de la sociedad en donde hay hombres (y mujeres, claro) que no saben si van o vienen; y lo que es pero, a qué aspiran en la vida.

Muchos serán los que vean en esta película el mismo pesimismo existencial y cinismo, las mismas obsesiones, el mismo sexo, las mismas parejas, el mismo escenario (esta vez londinense) y todo ello contado con la misma agilidad narrativa, vis cómica e inteligente ironía que caracteriza a las películas del músico, escritor y director.

Y como siempre muy buenos diálogos fruto de un buen guión. No faltan chistes insustanciales que alternan con frases tremendas (resaltar la que le dice Charmaine a Alfie respecto a un hijo –no quiero desvelar nada-) todo ello salpicado con la fina ironía que caracteriza al director neoyorquino.

En definitiva es una película imprescindible para los seguidores de Woody Allen. Es una película más que recomendable, para el resto de aficionados al séptimo arte, con buenas dosis de humor, a veces un tanto negro, otro ácido y en donde el drama cotidiano, la desidia que el paso del tiempo produce en el amor, subyace en cada trama. Es un fragmento de la vida proyectada en nuestra sala de cine habitual. Como Alfie, en el film, Woody Allen sigue en forma y enseña músculo.

Os recomiendo la web de la película con buenas fotos (algún ejemplo son las que ilustran esta entrada) y notas de prensa:

http://www.conocerasalhombredetussuenos.com/

© Fotos: 2010 Mediaproducción, S.L. y Gravier Productions, Inc. Fotografía Keith Hamshere  

© Del esquema Luisjo 2010 (no lo busques en Internet es una idea original).

Luisjo

Monográfico – Lo sagrado hecho real

Ya te puedes descargar el monográfico 2 “Lo sagrado hecho real“, un complemento indispensable para aquellos que se acerquen a ver la exposición y si no puedes, pues un buen trabajo que te adentrará en uno de los momentos más productivos del arte español, el siglo XVII, pintura y escultura en el barroco español.

DESCARGA

PICU URRIELLU, escalar en Braille

URRIELLU EN BRAILLE

El pasado día 26 de Agosto el Club Medio Natural y Discapacidad (AMENADI) en colaboración con el Grupo Militar de Alta Montaña (GMAM) llevo a cabo su proyecto de escalar la mítica cima de los Picos de Europa: el Picu Urriellu o como es normalmente conocido Naranjo de Bulnes de 2519 m.

El grupo de escalada en la cumbre del Picu Urriellu

Esta actividad que ha sido llevada a cabo por dos deportistas ciegos de AMENADI  Manuel Cepero y Oscar Domínguez junto a  cuatro guías del GMAM: Teniente Germán López, Brigada Manuel Suarez, Sargento 1º Alberto Carrillo y Cabo 1º Rafael Soba, consistió en la escalada de la ruta “Directa de los Martínez” que  con un dificultad de V grado recorre durante 250 m la cara sur y que representa el camino habitual de de esta montaña.

Óscar Domínguez en los conocidos "tubos de órgano"

La ascensión que estuvo marcada por unas difíciles condiciones meteorológicas con rachas de viento de más de 60 km/h se desarrollo sin incidentes en menos de 3 h 30mn entre la subida y descenso, durante ella los deportistas progresaron por sus propios medios con la ayuda de los guías que les marcaban los distintos agarres que ellos no encontraban, por el contrario en el descenso los guías descendían a su lado  para que estos no erraran en el camino.

No es la primera vez que un ciego alcanza su cima, pero sí que es la primera que lo hacen dos ciegos de manera simultánea, la elección de esta actividad no ha sido fruto de la casualidad, sino que responde a los actos de conmemoración del 25 aniversario de fundación del GMAM y del interés de estos deportistas por alcanzar una de  las montañas más emblemáticas del estado donde se han materializado las mayores gestas alpinisticas de la historia de este deporte.

Más fotos y vídeos, así como actividades de AMENADI en la siguiente dirección:

http://medionaturalydiscapacidad.blogia.com/2010/agosto.php

Remitido

Aprovecho esta entrada para insertar una viñeta de Forges. En el verano relajamos las costumbres y en los medios de comunicación en general y en la prensa escrita en particular esto se nota de forma clara. Pues bien Forges, en El País publica unas Tintaciones (sus conocidos personajes asoman en ellas, pero en color) en Eskup.com que es algo así como un canal social (para comunicarse dicen  ????). Estas viñetas son mucho más refrescantes, menos encorsetadas y más forgianas, con sus señoras supermollaronas. Os dejo un ejemplo.

Luisjo

 

Lecturas veraniegas

LOS LIBROS LUCIÉRNAGA

IX Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach
Leticia Sánchez Ruiz

Editorial Algaida

Sevilla, 2009

Su contraportada nos da una breve reseña:

Una biblioteca arde en mitad de la noche. Cincuenta años más tarde el genial Ulises Font comienza una inusual búsqueda. Felipe, que se ha pasado la vida esperando que le sucedieran cosas que nunca le ocurren, regresa a su pueblo para el esperpéntico entierro de su abuela. Lucía, una escritora que no publica, vive encerrada en una casa de ladrillos rojos y escribe cuentos para Pian, que es su mundo y su maestro. Estas historias se van entrelazando en Los libros luciérnaga, a través de una misteriosa trama que en cada capítulo formula nuevas preguntas y extraños juegos.

Tiene buena pinta hubiera pensado yo, pero sino es porque me ponen sobre su pista sería uno más de esos innumerables libros que cada año se publican y pasan, lamentablemente, sin pena ni gloria por el panorama literario. Bien es cierto que viene con la orla de un premio. Ya se sabe que cuanto menos rimbombante sea el premio más calidad puede tener la obra. Sin despreciar, por supuesto, a los grandes, a los Top Ten de los premios millonarios, cuya literatura de las obras galardonadas responde a otros intereses.

La propia autora define su obra como una novela con tres narraciones muy distintas. «Una historia de amor, otra de búsqueda y otra de uno de esos hombres tristes que quieren hacer la revolución y acaban poniendo un bar».

Es curioso esto de lo de los hombres que quieren hacer la revolución y acaban poniendo un bar. Suelo leer los libros con un papel y lápiz al lado para anotar cosas que me gustan. Y así, al final de la lectura, echo un repaso a esas anotaciones. Curiosamente en Los libros luciérnaga las notas arrancan con la página 58: Yo soy uno de esos hombres tristes que quería hacer una revolución y acabo abriendo un bar”. Ósea que pillé una de las ideas con las que la autora ha montado una bella narración.

La escritora Leticia Sánchez maneja muy bien la descripción de los ambientes: “Un bar de copas antes de abrir tiene el mismo aspecto deprimente que un colchón sin sábanas. Despoblado y fantasmal. Aún flota en el ambiente el humo de los cigarrillos de la noche anterior y el olor ácido de la muchedumbre.” (página 451). Conoce muy bien las relaciones humanas: “Lo peor que te puede pasar en el mundo no es que te despiertes y que la persona que duerme a tu lado te diga que ya no te ama, lo peor que te puede pasar es que nunca lleguen a quererte…” y conoce muy bien el proceso creador que rodea al escritor y hasta nos da algún consejo en palabras de Borges:

“ – ¿Sabes lo que dice Borges?

La voz de Pian interrumpió a Lucía y su madre en el baño y la volvió a traer allí a Cardiff, a punto de plantear un tema serio.

- ¿Qué los hombres y los astros vuelven cíclicamente? –contestó Lucía.

-Bueno, sí, eso también lo dice. Pero escucha –Pian comenzó a leer con aquella voz engolada, como de viejo actor inglés, que ponía cada vez que iba a recitar las palabras exactas de otra persona-. Al principio todo escritor es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad.”

Brevemente y a modo de otro resumen de la obra menos aséptico que el facilitado en su contraportada. Una de las historias, la principal, es la de dos hermanos, herederos de un librero de viejo, que hace mucho que no se ven. Otra de las historias es la que aporta el amor en la novela, la sal, la pimienta, las vísceras vamos. Una chica conoce a chico. Es lo básico, lo que no debe de faltar. Lucía conoce a una señora de postín que comparte mesa y mantel con la creme de la creme de la sociedad española. Pero tiene un novio, Pian, el cual se convierte en su obsesión. Y la otra historia tiene que ver con un adolescente que no puede separar su vida de la Antía, su abuela.

Me gusta como está escrito, me gusta el estilo fresco, libre, poético de la joven y prometedora escritora ovetense. Las historias están entrelazadas en capítulos cortos. No seré yo quien desvele lo que es un libro luciérnaga. Animo a su lectura y que cada uno lo descubra. Espero que os guste.

Y termino con otra cita por si las anteriores no han suscitado vuestra atención:

“Pian le había repetido muchas veces que no se podía caer en la vulgaridad de que te gustase algo que le gustaba a todo el mundo. Había que remover en lo extraño, había que refinar los gustos, que una pieza le gustara a todo el mundo no era más que un síntoma de su vulgaridad.” (página 199)

De una escritora novel nos pasamos a una consagrada.

INSTRUCCIONES PARA SALVAR AL MUNDO

Rosa Montero

Punto de Lectura

Mayo 2009

Es su versión barata, menos de 10 euros. Muy manejable y de fácil lectura hasta para los que empezamos a tener problemas con la presbicia.

¿De qué va?:

Cuatro personajes inmersos en la apocalíptica modernidad de una gran urbe verán cómo se cruzan sus destinos. Un taxista viudo que no supera la pérdida de su mujer, un médico desencantado, una prostituta africana aferrada a la vida y una vieja científica protagonizan esta novela urbana, sobre un trasfondo vertiginoso de asesinos en serie, amas sadomasoquistas un tanto estrafalarias y pequeños prodigios.

Una historia de esperanza, una tragicomedia que se mueve entre el humor y la emoción. Una intensa e hipnótica novela desde la primera hasta la última página.

Es decir, no es un libro de autoayuda como su título pudiera sugerir. Lamentablemente, o gracias a Dios, venimos al mundo sin un libro de instrucciones y hay quien piensa que por eso tenemos que sufrir experimentado como funcionamos ante distintas experiencias. Aquello de ensayo y error.

En su obra Rosa Montero retrata el mundo actual, moderno, en el que vivimos. Un mundo cada vez más sofisticado, con más medios de comunicación a nuestro alcance pero en el que tiene cabida la soledad, la incomunicación, la prostitución y hasta el terrorismo, presentes en cada uno de nuestros actos cotidianos. Su autora ha dicho: “Vivimos con la sensación de estar al borde del Apocalipsis, con un vago sentimiento catastrófico. Cuando no son las vacas locas, es la gripe aviar y sino la crisis climática. Todo el rato pasan cosas espantosas hasta el punto que parece que esto se va a acabar. A veces te dan ganas de decir que paren el mundo un momento”.

Las historias que nos cuentas los protagonistas son historia comunes en lugares comunes, nada del otro mundo, y, por lo tanto, nos tocan la fibra de una manera u otra. Matias es el taxista viudo que no supera la muerte de su esposa. Daniel es un médico desencantado de la vida que lleva hasta el punto que bucea en otro mundo virtual con el mismo resultado. Fatma es una prostituta africana y Cerebro es una científica, de vuelta del mundo, llena de frustración. Hay quien dice que estos cuatro personajes se parecen muchos a los cuatro que protagonizan su anterior obra Historia del Rey Transparente (Alfaguara, 2005). En esta ocasión la acción se desarrolla en la Edad Media, pero los paralelismos parecen evidentes. No he leído esta obra pero me ha dejado tan buen sabor de boca que trataré de leerla.

Por último, quiero destacar tres breves párrafos:

“Pero ahora, después de tantos años de dormir juntos cada noche, compartiendo la suprema intimidad de lo sudores y las flatulencias, aquel viejo amor estaba sepultado bajo capas geológicas de rencor y de pena.” (Página 101)

“Y, sin embargo, hubo una época en la que sus cuerpos estuvieron ungidos de valor y de intención. Días en los que ver un pezón de Marina era una Epifanía.” (Página 122)

“Al médico le pareció que, en boca de Marina, la frase vámonos a casa quedaba manchada por una intimidad equívoca y obscena. No voy a hacer lo que ella dice, pensó. No voy a rendirme. Pero estaba demasiado cansado y dentro de su cabeza llovían lágrimas. Qué más da, se dijo de repente, sintiendo que se le escapaba la voluntad. Y entonces se levantó y se dejó conducir, con demasiada docilidad, al piso que compartía con su enemiga.” (Página 155)

Me lean un poco, que no cuesta dinero, entretiene mucho y no da calor.

Luisjo

República Centroafricana

República Centroafricana: Las minas de diamantes

El pasado 3 de agosto alertábamos sobre un excelente reportaje que El País publicaba en su suplemento dominical. Los Agujeros negros del planeta, así reza su título y encuadra cuatro extraordinarios reportajes que han aparecido durante los cuatro domingos de agosto. Llevan por título

  • Bangladesh. Niños sin futuro que malviven el presente.
  • Gaza. Encarcelados por amigos y enemigos.
  • Haití. Una gota del África más pobre en el Caribe.
  • República Centroafricana. Sobrevivir a la enfermedad.

 

 La República Centroafricana es un país devastado por la pobreza. Política y económicamente es un país inestable en donde apenas hay una infraestructura social que preste los servicios básicos a la población.

La República Centroafricana tiene una población que ronda los cuatro millones y medio. Los datos son fríos pero la estadística no miente. Su esperanza de vida es de 43,7 años. El promedio de hijos por mujer es de 4,32. Su tasa de analfabetismo es del 49 por ciento y, para colmo de males, se calcula que la población que está infectada del virus VIH es del 13,5 por ciento. Se calcula que un millón de personas ha sufrido los efectos de la violencia.

La República Centroafricana

La República Centroafricana es otro de esos países que parece sufrir lo que Thomas Friedman llamó “la maldición de los recursos naturales”. Países que tienen grandes y valiosos recursos naturales destacan no por su riqueza sino por su inestabilidad política y su falta de desarrollo. Las causas, unas veces radican en los intereses extranjeros y otras en familias dominantes que acaparan riqueza y poder.

Hoy traemos a vuestra pantalla un capítulo de esta última entrega. RCA: Minas de diamantes. El texto es de Javier Ayuso y las fotos de Bernardo Pérez.

En busca de diamantes

El sur de la RCA había sido siempre una zona rica, dentro de un orden. Con fronteras con Camerún y Congo, esa región es rica en oro y diamantes, además de exportar madera a sus países vecinos. Boda, la ciudad más grande de la zona, con 25.000 habitantes y a 200 kilómetros al sur de la capital, Bangui, era una especie de reducto en medio de la pobreza. Era una ciudad próspera que tenía hasta luz eléctrica.

Sin embargo, la crisis de los países ricos cayó como una losa sobre esta ciudad y sobre sus ciudadanos. En los años boyantes, miles de personas habían dejado sus huertos o sus escuelas para trabajar en la mina y les había ido muy bien. Ganaban lo suficiente como para vivir bien, cambiar el tejado de paja de su casa por otro de zinc, comprar una moto y olvidarse de su granja o de sus estudios.

Cuando Estados Unidos y Europa entraron en recesión, el mercado de diamantes se vino abajo de un día para otro. No solo cayeron los precios a más de la mitad, sino que se frenó la demanda. La mayoría de las minas cerró y las que se mantienen abiertas trabajan a medio gas.

En Boda, nadie quiere hablar de las minas. Saben que los diamantes construyeron y desarrollaron la ciudad, y que ahora no dan para comer. Cientos de jóvenes que dejaron de estudiar deambulan ahora por las calles buscando trabajo, mientras familias enteras sufren las consecuencias del fin de la gallina de los huevos de oro.

Niño recogiendo mangos. En el reportaje también trata el tema de los campos de refugiados.

La gendarmería de las minas es un pequeño edificio de ladrillo y tejado de zinc en una calle céntrica de Boda. Hay que esperar casi una hora a que llegue el comandante, a pesar de tener cita concertada. Estamos en África. Él tiene que autorizar la visita a una de las pocas minas abiertas a las afueras de la ciudad.

De entrada, todo parece muy difícil; imposible. Debíamos de haber solicitado un permiso en Bangui y eso puede tardar tres o cuatro días. “Lo dice la ley y no podemos eludirla”, dice antes de empezar un largo silencio. “¿Algo se podrá hacer?”. Esa pregunta, con la cartera en la mano, endulzada con “me imagino que se podrá solucionar con alguna tasa…”, suele dar resultados en los países en los que la corrupción forma parte de la vida cotidiana.

Por supuesto, algo se pudo hacer. Y en menos de una hora, un funcionario de la gendarmería de las minas llamado Emmanuel, vestido con chándal y un Kaláshnikov al hombro, hacía de guía y guardián al todoterreno que avanzaba hacia las minas de Bena Bele, situadas a 15 kilómetros de Boda.

“No sé cómo son los diamantes. Nunca he visto ninguno. La mayoría solo excavamos la tierra sin parar”

Las minas son a cielo abierto y tienen un aspecto de enorme charco de agua y barro en donde 200 obreros se mueven como hormigas, moviendo la tierra a paladas de un charco a otro. En lo alto, una especie de tenderete con una esterilla en el suelo, en la que se sientan tres musulmanes que dan órdenes a los vigilantes. Tahir Charif dice ser el dueño de la mina, o el responsable, no queda muy claro. Lo que sí queda claro es que allí es el que toma las decisiones.

“Aquí trabajan unas trescientas personas todas las semanas”, explica Tahir. “Llegan los domingos por la noche, duermen en el campamento y empiezan a trabajar el lunes a las seis de la mañana. Hacen turnos para que haya siempre 200 personas excavando. Están hasta el sábado, en que vuelven a Boda. La semana siguiente viene un grupo diferente, porque esta es de las pocas minas que siguen abiertas”.

Niño afectado por la malaria. Esta enfermedad junto a la del sueño castiga a la población.

El trabajo es duro. Muy duro. El enorme agujero de barro está a unos cincuenta metros del cauce del río, por lo que el agua sale del suelo a cada paletada. De eso se trata. Hay que ir acotando pequeñas parcelas de agua, a unos cinco metros de profundidad, en donde cribar las piedras y buscar los diminutos diamantes.

Samuel no debe tener más de 15 o 16 años, aunque asegura tener 18. Acaba de subir del agujero y va a descansar un poco. Viste solamente un traje de baño moderno y ceñido y entrega la pala al que le sustituirá en el hoyo. “El trabajo es muy duro”, dice, “pero es un trabajo y pagan. Solo puedo venir una semana al mes como mucho y me sacó 1.000 francos de la RCA al día (unos 10 euros a la semana). Con eso ayudo en casa, porque tengo siete hermanos y mi padre ya no encuentra trabajo en las minas”.
“¿Cómo son los diamantes?”.
“No lo sé. Yo nunca he visto ninguno. La mayoría de nosotros solo excavamos la tierra sin parar. Luego llegan otros, los de confianza, que trabajarán en la zona acotada en busca de los diamantes. Nosotros solo excavamos, descansamos un poco y volvemos a la pala. Si paramos, nos echan. Aun así, tenemos que estar contentos porque sacamos unos miles de francos cada vez que nos contratan”.

Tahir sigue dando instrucciones a jefes, jefecillos y vigilantes, que se ocupan de que todo funcione según lo previsto. “Hoy no sacaremos diamantes”, explica. “Estamos acotando tres o cuatro zonas para mañana empezar la criba. Solemos obtener unos 200 diamantes a la semana. Cuanto más grandes sean, más dinero sacaremos. Pero como los precios han bajado un 60% desde 2007, ya no contratamos a tanta gente”.

Además de las minas grandes, antes había pequeñas explotaciones en algunos de los ríos de la zona. La gente buscaba oro y diamantes para venderlos a los grandes propietarios. Pero ya no hay mercado. Y la ciudad de Boda ha ido empobreciéndose poco a poco, hasta ser un pueblo más de los muchos que luchan por sobrevivir en la RCA.

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Llevaba tiempo queriendo hacer una entrada sobre el personaje Atticus de la novela Matar un ruiseñor de Harper Lee. Y claro mientras esto sucede, mientras me viene la inspiración, pues como dice el otro, se me pasa el arroz o lo que es lo mismo (más vulgar) se me escapan vivas. Quiero decir: Se acaba de cumplir 50 años de la publicación de la obra y El País se me ha adelantado a la idea (y me ha ahorrado tiempo aunque ha echado por tierra, seguro, un buen trabajo que tenía en la mente). El pasado sábado en su suplemento literario Babelía publicaron artículo que os dejo a continuación y realizado, magistralmente, por Guillermo Altares.

Gregory Peck junto Harper Lee repasando el guión

Nuestra revista, Revista Atticus, surgió de la inspiración al leer la novela y al visionar la película (uno de los mejores ejemplos de adaptación de una novela a un guión cinematográfico). Atticus Finch es el personaje central de la novela. En él concurren una serie de virtudes, en el film en la persona de Gregory Peck, y representa los valores de un hombre tolerante ante la intransigencia, justo frente a la injusticia y sinrazón, y un hombre recto que hace lo que debe hacer para mantenerse firme en sus convicciones con honradez  y valentía. Un hombre, en definitiva, que ama el bien y odia el mal. Es por todo ello que la novela ha sido recomendada, en reiteradas ocasiones, como una obra de obligada lectura. Estamos en verano y ya sea sabe que disponemos de un poco más de tiempo par la lectura. Aquí tenemos una buena ocasión.

Os dejo el artículo que lleva por título:

 Atticus Finch, el héroe silencioso

 

Gullermo Altares

Publicado en El País, Suplemento Babelia 07/08/2010

Atticus Finch en el juicio

Lectores y crítica celebran la fuerza narrativa y gran lección de convivencia y de igualdad de Matar un ruiseñor en el 50º aniversario de su publicación. La única novela que ha escrito Harper Lee es considerada un clásico contemporáneo

Han pasado 50 años desde que Atticus Finch enseñó a sus hijos que “uno no comprende realmente a una persona hasta que no se mete en su piel y camina dentro de ella”, y desde que este abogado sureño decidiese defender a Tom Robinson, un negro acusado de violación en la Alabama de los años treinta, empobrecida por la Gran Depresión y cimentada en un racismo que parecía inamovible. Sabía que sus posibilidades de lograr justicia eran nulas, pero como le explica a su hija, “el que hayamos perdido cien años antes de empezar no es motivo para que no intentemos vencer”. Ha transcurrido medio siglo desde que los hermanos Jem y Scout y su amigo Dill -personaje inspirado por un niño llamado Truman Capote- quedaron atrapados por una malsana curiosidad ante la figura que habitaba la casa más inquietante de Maycomb, Boo Radley, para acabar descubriendo que jamás hay que dejarse llevar por los prejuicios. Hace medio siglo, Nelle Harper Lee publicó Matar un ruiseñor y este verano se han multiplicado los homenajes a una de las obras maestras de la literatura estadounidense, acontecimientos que han estado marcados por una ausencia más que significativa: la de la propia autora.

Los hermanos Jem y Scout

Nelle Harper Lee (Alabama, 1926) publicó su único libro en 1960, cuando tenía 34 años: fue un éxito inmediato (hasta ahora se han vendido más de treinta millones de ejemplares, según Publishers Weekly) y al año siguiente ganó el Premio Pulitzer. La maravillosa película de Robert Mulligan, estrenada solo dos años después, en la que Gregory Peck encarna a un inolvidable Atticus Finch (se llevó el Oscar), una actuación que se queda pegada a la retina y al corazón como la banda sonora de Elmer Bernstein permanece flotando en el inconsciente, no hizo más que acrecentar el impacto social de una novela que es capaz de bucear en las heridas de la vida y de un país sin hacer daño, pero sin hacer concesiones, con una mirada que puede parecer inocente, pero que no lo es en absoluto.

Cuando se publicó la novela, Harper Lee concedió unas pocas entrevistas, pero al poco tiempo decidió huir de la fama y desde entonces vive escondida, aunque no recluida, entre su ciudad natal, Monroeville (Alabama) y Nueva York. De vez en cuando, aparece para recoger algún premio, tímida y cariñosa a la vez con sus lectores. En YouTube (http://www.youtube.com/watch?v=V_98W3IQCx8), puede verse un vídeo de la escritora recibiendo un galardón en 2007 en Birmingham (una ciudad clave en el movimiento de los derechos civiles, como lo fue su propio libro). Charla con todo el mundo, abraza a niños que han acudido a verla, pero cuando sube al escenario, tras una tremenda ovación, solo logra decir: “Tenía un discurso preparado, pero mi corazón está demasiado repleto para poder pronunciarlo. Solo alcanzo a daros las gracias por uno de los días más felices de mi vida”.

En 2007, Veronica Peck, la viuda del protagonista de Matar un ruiseñor, la convenció para que acudiese a un homenaje a la película en Hollywood. La única frase que pronunció en público fue: “Es mejor quedarse callada que quedar como una tonta”. Aunque cada año se rumorea que se dejará ver en la recreación del juicio a Tom Robinson que se celebra en Monroeville -una ciudad que se ha convertido en una especie de parque temático del libro y la película-, siempre se excusa.

Al final, quedan las palabras que se mezclan con las imágenes de Robert Mulligan, quedan los niños que descubren el mundo y se enfrentan a una historia cargada de injusticias, permanece la lucha por la dignidad de un abogado y el relato de un padre que quiere proteger a sus hijos sin ocultarles las miserias del mundo en el que viven, y queda una frase -”cuando tenía casi 13 años, mi hermano Jem sufrió una fractura en el codo”- con la que arranca una novela que sigue ganando lectores en todo el mundo. “Creo que hay tres razones por las que la gente vuelve una y otra vez a Matar un ruiseñor”, explica Charles J. Shields, autor de la única biografía de la autora (no autorizada, naturalmente, aunque celebrada por la crítica cuando se publicó hace cuatro años), Mockingbird. A portrait of Harper Lee (Ruiseñor. Un retrato de Harper Lee). “Primero, porque es una buena historia y siempre habrá sitio en nuestras estanterías para las buenas historias. Segundo, porque el libro trata un tema esencial en todas partes: el desafío de vivir en paz con gente que es diferente. Y tercero, porque esta novela comparte algo con muchas otras grandes creaciones literarias: te pregunta. ¿Qué harías? ¿Defenderías lo que crees justo como Atticus aunque te enfrentes a las críticas e incluso al odio?”, asegura Shields en una entrevista por correo electrónico.

Atticus trata de contener a los exaltados a la puerta de la cárcel

Mezcla de ficción y recuerdos de infancia -la voz de la narradora es la de Harper Lee como Maycomb es Monroeville, su ciudad natal-, Matar un ruiseñor es también un homenaje a la figura paterna, a su insobornable valentía (“este es su país: lo hemos forjado de ese modo y más vale que aprendan a aceptarlo tal y como es”, afirma Atticus), a los paisajes humanos y físicos de la infancia que modelan lo que somos y con los que nos topamos constantemente a lo largo de los años. Estas semanas la prensa anglosajona se ha llenado de artículos sobre Harper Lee, que dan vueltas sobre el misterio de una autora que nunca llegó a escribir una segunda novela, sobre su relación con Truman Capote, algunos reporteros han husmeado en Monroeville, sin conseguir una entrevista casi tan preciada como la de Thomas Pynchon (aunque Lee, a diferencia de J. D. Salinger, se esconde de la fama, no del mundo), pero por encima de todos ellos sobrevuela la misma pregunta: ¿de dónde surge la fuerza de Matar un ruiseñor? “Es fascinante y dolorosa y divertida. Scout y su padre, Atticus Finch, son figuras icónicas para los estadounidenses, porque hacen lo que deben en el momento necesario”, ha dicho la escritora de best sellers Tracy Chevalier. La propia autora se refirió al tema hace cuatro años cuando aceptó acudir en Tuscaloosa (Alabama) a una modesta ceremonia: la entrega de los premios a los mejores ensayos escolares sobre su libro y permitió que un periodista de The New York Times estuviese presente. “Siempre ven cosas nuevas en la novela. Y me parece increíble la forma en que la relacionan con sus vidas”. Quizá el misterio de Matar un ruiseñor esté precisamente en eso, en cómo es capaz de hablarnos a cada uno de nosotros, en la forma en que se dirige a nuestros propios recuerdos, en cómo la figura de Atticus Finch, ese personaje tan propio de la ficción estadounidense, el héroe oculto, dispuesto a actuar en silencio por los demás sin llevarse ni un ápice de gloria, pertenece también a nuestras vidas. Como ocurre con otras obras cumbre de la literatura, Matar un ruiseñor está profundamente relacionada con un tiempo y un espacio, sin el cual no puede entenderse -el Viejo Sur durante la Gran Depresión- (como El Gatopardo narra un momento clave de la historia de Italia o Guerra y paz describe la derrota de Napoleón en Rusia); pero es a la vez un relato universal que se transmite de una generación a otra.

Atticus Finch y Tom Robinson, el acusado

Sin embargo, en una de las últimas entrevistas que concedió, en 1964, Harper Lee aseguró que nunca pensó que su libro fuese a funcionar. “Creía que la novela no iba a tener éxito, pero más bien ocurrió todo lo contrario. En cierta medida, el éxito me dio el mismo miedo que me producía la muerte rápida que esperaba en manos de unos cuantos críticos”. Hija de un editor de diarios y prestigioso abogado, nunca terminó sus estudios de derecho, sino que se fue a Nueva York a buscarse la vida y a pelearse con un manuscrito, que tardó cuatro años en completar (con varias reescrituras inducidas por su agente y por su editor). En esa aventura hacia la literatura contó con la ayuda de su amigo de la infancia, Truman Capote, al que a su vez acompañó en su viaje más difícil cuando, en el invierno de 1959, decidió ir a Holcolm (Kansas) para investigar la matanza de la familia Clutter. Capote es un personaje esencial en Matar un ruiseñor, el niño Dill, mientras que Harper Lee también aparece bajo el nombre de Idabel en su primera novela, publicada en 1948, Otras voces, otros ámbitos. “La muchacha delgada de llameante y corto cabello rojo entró con un aire fanfarrón y se detuvo completamente inmóvil, con las manos en las caderas. Su rostro era chato y más bien impertinente. Una red de enormes y feas pecas le cruzaba la nariz”, escribe Capote. Aquella amistad y aquel viaje del que surgiría otra obra maestra de la literatura estadounidense, A sangre fría (la novela de no ficción fundacional del nuevo periodismo), han quedado reflejados en dos películas que se estrenaron a la vez en 2006: Capote e Historia de un crimen. El biógrafo Shields reconoce a Harper Lee en las dos actrices que la encarnaron, Catherine Keener y Sandra Bullock, y reconoce al personaje, a esa mujer “inteligente, incisiva, segura y buena narradora de historias”. Aquel invierno fue decisivo, vital y literariamente, para los dos escritores, que acabaron distanciándose con el tiempo. A pesar de que ella le ayudó no solo en la investigación de los crímenes, sino también en la organización de las notas, Harper Lee no aparece en los agradecimientos de A sangre fría. Las malas lenguas han afirmado siempre que Capote nunca se repuso del enorme éxito de su amiga de la infancia. La que desde luego no se repuso de aquel éxito fue la propia Harper Lee. Tras haber vendido 2,5 millones de copias en su primer año, los editores, sus amigos y también los periodistas no paraban de hacerle la misma pregunta: ¿para cuándo el segundo libro? “Supongo que en este asunto tengo que citar a Scarlett O’Hara: ‘Ya pensaré en ello mañana”, respondió una vez. En cierta medida, Matar un ruiseñor cobró vida propia y superó a su autora.

Cartel de la película Matar un ruiseñor

En su biografía, Charles J. Shields reconstruye una fiesta que dos personajes de la vida cultural neoyorquina organizaron en honor de Harper Lee la víspera de la publicación de su novela. Ese mismo día la revista Time llevaba en su portada a un joven líder que estaba a punto de ser nombrado candidato demócrata a la presidencia: John Fitzgerald Kennedy. Shields recuerda el momento más célebre de su discurso de aceptación: “Nos encontramos ante una nueva frontera -los años sesenta-, una frontera de oportunidades y peligros insospechados, una frontera de esperanzas incumplidas pero también de amenazas”. Estas palabras resumen el momento en el que nace Matar un ruiseñor, un mundo en el que todo iba a cambiar para que nada siguiese igual. Cincuenta años después, tras haber superado la frontera de un nuevo siglo, el discurso de JFK tiene todo el sentido, como lo tiene el retrato de un pueblo de Alabama a través de los ojos de una niña. Por encima de todos ellos, de Scout, Dill y Jem, de la propia Harper Lee, de Gregory Peck y Robert Mulligan, del Viejo Sur y de la Gran Depresión, surge la figura de Atticus Finch, el hombre que pronuncia estas palabras: “Quería que descubrieses lo que es el verdadero valor, hijo, en vez de creer que lo encarna un hombre con una pistola. Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence”.

Fotografías: Salvo la primera publicada por El País las demás están extraídas de la red.

 Entrada realizada por Luisjo

 

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Lo sagrado hecho real. El monográfico

Lo sagrado hecho real

 

Michelle Obama ha venido ha España. Corre el rumor de que va a venir a Valladolid a ver la exposición de Lo sagrado hecho real. Esto es un bulo como lo es si su maridito también va a venir a España, o si el hombre llegó a la luna. Nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo, que su llegada no nos va a arreglar nada.

Portada del Monográfico Lo sagrado hecho real

Tenemos disponible el nuevo monográfico, el número 2, sobre la exposición Lo sagrado hecho real. Nuestro informático Jefe, Rubén, está de vacaciones que bien se las ha merecido. No podremos colgar el número hasta primeros de septiembre. Es una pena que no lo tengáis antes por si os apetece ver la exposición.

 Hasta esa fecha lo puedes tener si lo pides a la siguiente dirección:

 luisjo@revistaatticus.es

 Corre, Michelle Obama ya lo ha hecho y nos ha pedido el suyo. No seas lelo, pídenos el tuyo, TÚ no vas a ser menos.

Os dejo el comentario que nuestro buen amigo y colaborador Jesús Trapote (a la sazón escultor, que de esto sabrá) ha hecho sobre su visita a la exposición.

ENTRE LO SAGRADO Y LO FANTASMAGÓRICO

 Tenía previsto visitar la muestra de “Lo Sagrado Hecho Real” en el Museo Nacional de Escultura de mi Valladolid querido. Lo hice con más hincapié (y pienso repetir), desde que leía una opinión insertada en la genial Revista virtual Atticus, a la cual ya me siento honrado casi de pertenecer, aunque sea solo como mero admirador y lector…En dicho comentario  se calificaba esta inigualable exposición algo así como “nada del otro mundo” y en cambio daba por hecho que era mucho mejor la otra muestra paralela de Jean Dubuffet en la Iglesia de la Pasión y Las Francesas de la ciudad vallisoletana.

La Dolorosa de Pedro de Mena

 

Es por ello que me desplacé exclusivamente a visitar ambas exposiciones y saqué mis propias conclusiones que intento exponer en este pequeño comentario.

No creo que fuese solo por deformación profesional escultórica, sino por la calidad de la misma, aluciné con “Lo sagrado hecho Real”, especialmente con las piezas imagineras barrocas allí expuestas. Sin hacer comparaciones ni distinciones de calidad, aún estoy estremecido con ese Ecce Homo de nuestro Gregorio Fernández, cuya factura y empaque anatómico deja sin aliento al más flemático…Aunque son obras muy conocidas de Montañés, Cano, Mesa, Mena… de la escuela andaluza y Gregorio Fernández de la castellana, no dejan siempre de sorprender al espectador y más aún cuando dada su cercanía, puedes aspirar hasta el aliento de sus almas de noble madera.

Con un cuidado montaje e instalación, nos sumimos en un misterio ambiental que hace aún más resaltar esculturas y lienzos de los grandes maestros del barroco español…

Por poner una pequeña guinda discordante a la muestra, se me antoja una gran desprotección de las piezas del cristo yacente de Gregorio Fernández y la Dolorosa del granadino Pedro de Mena, ambas piezas muy singulares de estos soberbios imagineros cuya personalidad refleja la diferencia de hacer y manifestar que existe entre las dos emblemáticas escuelas, andaluza y castellana.

Escultura de Dubuffet

De cualquier forma, supuso un deleite que deja un sabor “a poco” y al menos a mi, esta Exposición se me hizo pequeña donde permanecí durante más de dos horas y que por supuesto pienso repetir en breve más visitas.

Con premura de tiempo me acerqué a la Iglesia de La Pasión para ver al “recomendado” Dubuffet y por más intentos que hice de buscar el argumento en que alguien se basaba de calificar de “mejor” a la recién visitada muestra del Museo, no lo encontré. Respetando al máximo a este artista contestatario francés, la muestra tanto pictórica como escultórica me pareció como su título indica “Fantasmagórica” en el más amplio sentido de su conjunto. Incluso, si ser un erudito experto en pintura, opino que la de este autor goza de una gran precariedad profesional. De sus esculturas cuya materia es muy primaria, diría que gozan de un decorativismo conceptual que funciona según el entorno y ambiente donde se encuentren. Para mí, nada más. Pero de querer comparar o valorar calidades entre una exposición y la otra nada ya que hay una disparidad de épocas y valoraciones que poco tienen que ver.

Las fotos que acompaño, especialmente la tomada en el Museo de Escultura, es un resultado de las condiciones limitadas y permitidas para su toma.

Jesús Trapote

 Y, por último, una cosita muy importante: Suscripción Revista Atticus

En este buen hacer que nos caracteriza, Revista Atticus ha introducido un pequeño recuadro, aquí a la derecha, para suscribiros. Os recomiendo a todos que lo hagáis. Os va a llegar en un formato muy elegante el artículo o la entrada que publiquemos. Así no os estamos dando la brasa que si hay una nueva entrada y etc. Solo tenéis que poner vuestro correo electrónico, a continuación os sale una nueva pantalla con palabros en inglés (lo lamentamos profundamente, pero es lo que hay) en la que se os pide que pongáis los 4/5 caracteres que se ven. Esto es una simple medida de seguridad para evitar el spam. Y ya está. Creo que Michelle Obama y su familia lo están haciendo en este momento.

 Si aún no lo tienes… no te olvides de pedir tu ejemplar del Monográfico 2 Lo sagrado hecho real, nos lo quitan de la manooooo.

 Luisjo

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